Margaret Thatcher y el desmantelamiento del Estado de Bienestar

El mundo no ha sido piadoso con el neoliberalismo, ese revoltijo de ideas basadas en la concepción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos eficientemente y sirven al interés público. Ese fundamentalismo de mercado era subyacente al thatcherismo, a la reaganomía y al llamado “Consenso de Washintong” en pro de la privatización y la liberación y de que los bancos centrales independientes se centraran exclusivamente en la inflación.

Joseph Stiglitz, Clarín, 9 de julio de 2008

Margaret Thatcher dijo en una entrevista de 1995 concedida a un programa sueco que ella anteponía el individuo a la colectividad. En ella aparecía sin dejar nada al azar, pero contando la perspectiva que dan los años y, preguntada acerca de su mayor logro como Primera Ministra de Gran Bretaña (1979-1990), contestó: “We were the first country to attempt and to succed in rolling back the frontiers of socialism, wich is the first cousin to comunism”.

Y aún se la podía ver arremetiendo contra la socialdemocracia en estos términos “a los socialistas no les gusta que la gente haga cosas por si mismas, a los socialistas les gusta que la gente dependa del Estado” (en relación a la pregunta de por qué retiró el vaso de leche de los colegios). Y terminaba “uno no construye una gran sociedad de esa forma”.

El legado de la Dama de Hierro es a día de hoy controvertido. Que una mujer llegara a ese puesto cambió la percepción de hasta donde podían llegar en muchas partes del mundo (aunque hizo poco personalmente por la causa feminista). También revitalizó la economía británica y devolvió a Reino Unido el estatus de superpotencia (Guerra de las Malvinas). Por otro lado, su mandato transcurrió entre diez años de agitación civil, desempleo alto (3 millones) y cierre de fabricas. Sus detractores la acusan de su falta de valores sociales, de haber destruido los sindicatos y por desmantelar el Estado de Bienestar. Y sin embargo fue elegida Premier tres veces seguidas.

Thatcher formaba parte de la nueva derecha influenciada por las tesis neoliberales de la Escuela de Chicago: gobierno mínimo, sociedad civil autónoma, fundamentalismo de mercado, autoritarismo moral, un mercado de trabajo desregulado como cualquier otro, nacionalismo (los hegemones exigen la apertura de bordes a los demás pero conservan los mecanismos para protegerse), cierto Estado de bienestar como red de seguridad y la idea de que la modernización es lineal (tiende hacia la riqueza).

Esto se contrapone a los preceptos del Estado de Bienestar desarrollado durante los “Treinta Gloriosos” (1945-1975), en el que el capitalismo occidental estuvo acompañado de fuerte presencia estatal en las cuestiones sociales, y en el marco de la Guerra Fría (estas “concesiones” tenían mucho que ver con el temor a una revolución obrera). Sus principios eran la igualdad de oportunidades, la distribución equitativa de la riqueza y la responsabilidad pública de aquellos incapaces de procurarse a si mismos unas mínimas condiciones de vida. Parte del llamado consenso de la post-guerra en el que uno de sus pilares era el pleno empleo, como expone Ken Loach en el documental “El espíritu del 45”.

Margaret Thatcher tenía una visión distinta a los postulados del Partido Laborista. Lo subordinaba todo a una visión individualista, negando incluso el término sociedad. Para revitalizar la economía inglesa empezó por hacer recortes sociales, que drenaban los recursos del Estado. Thatcher y sus asesores creían que los fuertes subsidios de desempleo desincentivaban a la clase trabajadora de buscar empleo. Creía además que la clase media podía acabar corrompida y perder su afán por trabajar duro gracias a Father Christmas state (mamar de la teta del Estado sería la traducción española y ya sabemos que a esta señora no le gustaba que los niños bebieran leche gratis).

Quería desligar los atractivos que suponía para la clase media la seguridad social, por lo que su objetivo no era la eliminación total del Welfare State sino reducirlo hasta algo a lo que solo recurriera la gente en caso de extrema necesidad, es decir los pobres. Los que se lo pudieran permitir escogerían un seguro privado.

Thatcher introdujo límites en cuanto el Estado podía invertir, bajó los impuestos directos y subió los indirectos (gasolina, tabaco, alcohol) y también introdujo medidas para frenar la inflación, lo que favoreció a las clases medias y subió los tipos de interés. Muchos habitantes de viviendas sociales pudieron comprar las viviendas que ocupaban (1 millón se adscribieron a esta posibilidad de compra). Todas estas medidas beneficiaron a la clase media británica, que se convirtió en clave a la hora de reelegir a la Premier, a la vez que aumentaba su poder adquisitivo y se iba desligando de la clase trabajadora (de la que muchos provenían).

Por lo que vistos sus beneficiarios queda por ver a quien afectaron sus políticas. El gran enemigo de Margaret Thatcher fueron las Trade Unions. En los años 70 los sindicatos eran muy poderosos, pudiendo con sus huelgas paralizar la economía del país. Protestaban contra gobiernos conservadores y laboristas por igual. El año antes de ser elegida Thatcher fue llamado el “Invierno del descontento” (1978-1979) en el que las huelgas tuvieron un efecto dramático en Reino Unido y la economía británica iba tan mal que se la llamaba “el enfermo de Europa”. Thatcher lucharía en sus diez años de mandato contra los sindicatos y las huelgas mineras (1985) desmoralizando a millones de los afiliados. La cifra de afiliados bajó de 12 millones en 1980 a la mitad en 1990.

En cuanto a la educación, aparte de “quitarles” el vaso de leche a los escolares de 7 a 11 años cuando fue ministra de educación, monetarizó la educación pública lo que se tradujo en la reducción de las plantillas de profesores y en la disminución de un 20% en el presupuesto asignado a las universidades, a las que se les exigía las cuentas de forma más estricta (más transparencia). También se modificó el sistema de paga a los profesores teniendo en cuenta el “merito” e hizo que los extranjeros tuvieran que pagar la matrícula universitaria por entero. En la entrevista antes mencionada Thatcher dice que se sentía muy orgullosa de haber estudiado la carrera de químicas en Oxford y que ella había llevado “ciencia a la política”.

Otro de los puntales del thatcherismo fue la privatización de empresas públicas con el objetivo de aumentar la productividad (muchas se habían nacionalizado en 1945 para que el Estado pudiera atender las necesidades de los ciudadanos). Se desprendió de los monopolios naturales de agua, gas y electricidad (cuya privatización no provoca un incremento en competitividad), sin embargo la privatización de la telefonía si que aumentó la competencia libre entre empresas. Thatcher siempre se resistió a la privatización del ferrocarril ya que opinaba que eso sería “el Waterloo de este gobierno”. Finalmente los ferrocarriles británicos fueron privatizados en la época de su sucesor John Mayor. La desregulación de los mercados más estas medidas añadieron combustible a la economía británica (el precio pagado se vería más adelante con la pauperización de una parte de la sociedad).

Lo cierto es que sus medidas ayudaron a mejorar la situación económica del país. En 1982 la inflación había bajado de un 18% a un 8,6% pero el desempleo era muy alto (3 millones). Mucha gente perdió el colchón que le ofrecía el Estado (el famoso de la cuna a la tumba) y se resquebrajó el consenso que nació en la posguerra. En realidad Thatcher fue la pionera de este neoliberalismo y globalización acelerada que determina nuestras vidas; en los 80 en los países europeos avanzados se vivió un proceso de desregulación de los mercados y de transnacionalización de las élites (aunque ya los Chicago Boys habían metido mano al Chile de Pinochet). En 1981 ganaba las elecciones estadounidenses Ronald Reagan, que con su reaganomics: reducción del gasto público, reducción de impuestos, desregulación del sector financiero y endeudamiento militar, derrotó al bloque soviético; incapaz de competir contra la riqueza generada por la lógica del Libre Mercado mundializado. Se pasó del paradigma del Welfare (el Estado proporciona bienestar) al Workfare (el Estado pone al mundo del trabajo a los pies del capital).

El debate de si debe pesar más la solidaridad o debe primar la competitividad sigue estando presente a la hora de tomar decisiones políticas. Dijo Ken Loach en una entrevista que el funeral de Margaret Thatcher debería haber sido privatizado y concedido a la empresa que ofreciera menor coste: “a ella le hubiese gustado”.

Carlos de Lorenzo Ramos

Fuentes consultadas:

Chomsky, Noah, Profit over people, Seven Stories Press, 1999

Stiglitz, Joseph E., El malestar en la globalización, Taurus, 2002

Monedero, Juan Carlos, Disfraces del Leviatán, Akal, 2009

Judt, Tony, Algo va mal, Taurus, 2016

http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/politics/3681973.stm

https://www.adamsmith.org/blog/regulation-industry/what-would-we-consider-a-successful-railway-system/

https://www.theguardian.com/politics/2013/apr/12/thatcher-britain

http://www.businessinsider.com/thacher-versus-the-unions-2013-4

http://news.bbc.co.uk/2/hi/3067563.stm

https://www.theguardian.com/education/2013/apr/15/margaret-thatcher-education-legacy-gove

https://www.timeshighereducation.com/news/thatcher-had-immense-impact-on-higher-education/2003059.article#survey-answer

https://elpais.com/diario/1979/05/05/internacional/294703205_850215.html

https://elpais.com/diario/1982/02/23/economia/383266809_850215.html