Rome Total War 2: lidera a los hijos de la Loba

rome total war cartago

La saga de estrategia bélica más laureada acerca en su nuevo título al ocaso de la República romana y a los primeros días del Imperio. Creative Asembly prometía unos gráficos portentosos pero ha pecado al estrenar un juego prematuro.

Hay norteamericanos que basan su conocimiento geográfico de la vieja Europa en la saga Total War. Presumen de saber ubicar Massalia, polis griega del sur de Francia, pero Marsella les resbala al oído. Estos aficionados, que aprenden conquistando mundo, ya han adquirido el último videojuego de Creative Asembly: Rome Total War 2; que transporta al jugador al siglo II a.C y lo pone al mando de una de nueve facciones; entre las que se incluyen romanos, galos, cartagineses o egipcios. El objetivo es expandir un imperio que bordee el Mare Nostrum, y para lograrlo investigaremos tecnologías y reclutaremos ejércitos y los pondremos bajo el mando de generales ambiciosos; además de abortar luchas de poder intestinas.

rome total war teutoburgo

“Varo, ¡devuelveme mis legiones!”. El caudillo germano Arminio emboscó a las legiones romanas en el bosque de Teutoburgo, 9 d.C.

La salsa del título, lo que ha generado la expectación de propios y extraños, es el poder librar batallas que enfrenten a miles de unidades en un campo de batalla con unos gráficos majestuosos. En 1999, con el estreno de Shogun Total war, no eran más que píxeles y hoy los soldados ya no parecen manchurrones sino individuos de carne y hueso, con fisionomía y rasgos diferenciados. Pero la millonaria base de jugadores ha sido defraudada.

No es oro todo lo que reluce; Creative Asembly ha estrenado un juego plagado de bugs, y por ello ha sido duramente criticada en la semana que su juego lleva en el mercado. Es como si una empresa aficionada hubiese querido emular a la saga total war con pobre resultado. Los programadores han desilusionado a sus seguidores, que mes tras mes observaban avances muy prometedores e imágenes jugosas del juego, algo que Creative Asembly fomentaba cociendo su fiasco a fuego lento.

La curva de dificultad empieza con un prólogo orquestado entorno a batallas facilonas con las que ponerse al día con la remozada interfaz. Una vez pasado el tramite, existe la opción de comenzar el modo campaña o librar batallas históricas o aleatorias. Un detalle delicioso es la opción en estas últimas de pinchar en cualquier rincón ignoto del mapa europeo y librar ahí la batalla, con la orografía y clima propios de la zona.

rome total war mapa

El mapa de Rome Total War 2 es inmenso, se compone de 57 provincias y 183 regiones.

El mapa se divide en 57 provincias y 183 regiones. El problema es que difícilmente pueden tomarse ciudades y asegurarlas, pues basta con abandonarlas para que se subleven los oprimidos. Esto provoca que cada turno se convierta en un suplicio y que los generales cambien su oficio de conquistadores por el de bomberos: apagafuegos que deben desbaratar cinco revueltas por turno.

El Mapa Mundi, la faceta del juego dedicada al desarrollo de ciudades y tecnología, funciona como un Civilization descafeinado. Aquí el problema es el capital humano. Tus personajes conspiran, causan problemas y asesinan a sus rivales. Los rebeldes atacarán ciudades desguarnecidas, aparecerán al azar y atacarán turno tras turno a pesar de que parapetes legionarios y los disidentes no tengan posibilidad de victoria.

rome total war 2 falange egipcio

Las tropas de Cleopatra combatían en falanges, según la tradición helenica del país.

Otra de las principales quejas es el tiempo de espera entre los turnos. Existen casi 50 facciones, y cada una ralentiza el juego mientras el ordenador mueve sus fichas, forzándote a esperar de 2 a 4 minutos. Esto es especialmente estresante aquellos turnos muertos dedicados a la carrera armamentística o a la recluta de tropas frescas. ¿Quizás merece la pena tener a mano un Suetonio o un Tácito para amenizar la espera?

CA admite que incluso en ordenadores avanzados los gráficos dejan mucho que desear. Aún en un procesador i7 la vista lejana se pixela antinaturalmente, dando un aspecto que desagrada a la vista. Cuando se pula será increíble poder subir la cámara al firmamento y dirigir a tus tropas como un Dios.

De momento esa opción no es viable, y no queda sino esperar a los parches de los viernes y  al trabajo de los aficionados, que con sus Mods elevan el nivel de la Saga Total War al infinito.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Rising Storm, muere por el Emperador de Japón

rising storm peloton marines iwo jima

Tripwire Interactive vuelve a la carga dos años después de estrenar Red Orchestra 2: Heroes of Stalingrad, y lo hace con Rising Storm, un shooter táctico multijugador en primera persona que enfrenta al Cuerpo de Marines norteamericano con el Ejército Imperial de Japón por la supremacía en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Se vienen a la cabeza parajes míticos de ese teatro de operaciones que, una vez pasado el frenesí por el Frente occidental y oriental, ha mostrado el séptimo arte en Banderas de nuestros padres o The Pacific: Guadalcanal, Iwo Jima, Peleliu, Saipan o el río Hanto. Todas las localizaciones han sido recreadas con minuciosidad por los diseñadores. Visualmente la ambientación es perfecta, la balística de las armas es un calco de la maquinaria bélica de los años cuarenta y las voces niponas crean la tensión previa a una suicida carga Banzai!.

carga japonesa

Un oficial japonés se abalanza sobre un marine estadounidense en el río Hanto.

El videojuego destaca por su crudo realismo y por su ritmo no frenético que premia la paciencia y la reflexión; una bala lejana que haga carne es sinónimo de cadáver efectivo, las explosiones cercanas pueden inutilizar al incauto durante unos segundos, los suficientes para ser rematado a punta de bayoneta o cortado en dos por una katana. Rising Storm enfatiza la táctica, y eso es algo que se aprende por la vía dolorosa: uno vence trabajando en equipo y aprovechando cada desnivel y cobertura donde desenfilar el enjuto cuerpo.

Esto logra una inmersión desconocida hasta la fecha. No se teme por la vida, como es lógico, pero la paciencia, aderezada con momentos épicos, engrasa al jugador hasta convertirlo en un soldado eficaz. Nada hay más grato que conquistar un último reducto y leer u oír un escueto “good job” de camaradas complacidos.

rising storm lanzallamas iwo jima

Temido por los soldados japoneses, un operario de lanzallamas achicharra a los ocupantes de un búnker.

Cada integrante del equipo tiene su rol. El comandante otea con los prismáticos estableciendo las coordenadas de artillería, ordena el objetivo a atacar y pide reconocimiento aéreo. Los lideres de pelotón van armados hasta los dientes con metralletas Nambu o subfusiles Thompson y guían a sus hombres entre cortinas de humo. Los fusileros, la fiel infantería, ocupa el terreno y hace fuego graneado a media-larga distancia, mientras que los soldados de asalto barren las trincheras y edificios de fuerzas hostiles.

Existen otros roles específicos vitales: el francotirador que se ceba en aquellos que asoman el casco, el temible operario de lanzallamas, imprescindible para despejar las casamatas niponas y, para compensar, el arma más temida por los marines norteamericanos: el mortero de rodilla japonés. Utilizado con tiento puede diezmar a las oleadas que desembarcan en las playas. El primer disparo lo guía el ojo y la experiencia, los siguientes, rectificados, barren de vida la zona deseada. No es raro que los oficiales exijan el apoyo de los servidores de mortero ligero en zonas conflictivas.

rising storm+red orchestra

Rising Storm: 19,90 $ a través de Steam.

Como pasa en combate, donde el “fuego amigo” no lo es tanto, es difícil identificar a los enemigos entre el denso follaje selvático del Pacifico sur. Hay que guiarse por métodos visuales más sutiles para discernir si ese bulto en movimiento a 200 metros es hostil. Sirve consultar el mapa y prestar atención a la dirección de avance de tus compañeros, a la distintiva forma de moverse del infante americano del japonés y a ligeras diferencias en el uniforme.

Para muestra un botón; recuerdo haber dudado varios segundos al ver asomar un pie por debajo de un jeep volcado, solo se veía la punta de una bota. Finalmente cebé una granada y la arrojé, e hice bien. El susodicho llevaba polainas, indumentaria característica del uniforme estadounidense.

En definitiva, Rising Storm ofrece batallas de hasta 64 jugadores en mapas cuidados al detalle y de gran tamaño, pero bien equilibrados. Destacan las playas volcánicas de Iwo Jima con el monte Suribachi presidiendolas. Imprescindible presenciar una carga Banzai! en todo su esplendor, algo que aumenta las pulsaciones y seguro, doy fé, libera adrenalina. Larga vida al Emperador.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com