En Nilfgaard no hay blackjack: Historia comparada de The Witcher 3

Geralt de Rivia, el cínico brujo de pelo ceniciento, también conocido como el Lobo Blanco o el Carnicero de Blaviken. Amigo de sus amigos, gran amante, templado; héroe protagonista de Medio siglo de poesía.

Nada más comenzar The Witcher 3 el brujo Geralt de Rivia se encuentra en una taberna con un escolar de la universidad de Oxenfurt. La guerra entre los reinos de Nilfgaard y Redania se recrudece a ambas orillas del Pontar y Aldert Geert, catedrático de Historia Contemporánea, quiere registrar de primera mano el curso de los acontecimientos: “me interesan los hechos, no los cuentos de hadas”. En una amena conversación, partida de cartas de por medio, el sabio le recrimina al brujo su poco lustre académico al responderle a su “muéstrales cómo es realmente la guerra” con desdén, dejando entrever su naturaleza rankiana, y argumentando que las violaciones y el pillaje son notas a pie de página en comparación con las gestas de los grandes hombres.*

No todos en la prestigiosa Universidad de Oxenfurt carecen de la empatía de Geert por la historia de los que no tienen historia o se alejan tanto de su realidad que empiezan a considerar a otras formas de vida como especímenes que clasificar. Los hay, como el antropólogo social Tankian, que prefieren lanzar una mirada mucho más sutil al abismo de la realidad. He aquí sus notas:

Pese a las advertencias de Geralt el catedrático Aldert Geert siguió empeñado en redactar su magnum opus.

El mundo de The Witcher se desarrolla en un único y extenso continente. Sin embargo, aparecen mencionadas en numerosas ocasiones tierras lejanas y exóticas de las que se desconoce su localización, las cuales veremos más adelante. Este mundo se encuentra, casi en su totalidad, dominado por la raza humana, relativamente recién llegada al continente, y que finalmente acabó imponiéndose a las antiguas civilizaciones de los elfos, gnomos y enanos, los cuales ahora intentan integrarse en mayor o menor medida en la nueva sociedad humana, siendo los enanos y los gnomos los más exitosos en este aspecto, dando lugar a generaciones de mercenarios, banqueros y habilidosos artesanos. Los elfos, por su parte, son más reacios a aceptar la situación, por lo que muchos de ellos huyeron a los bosques dando lugar a los Ardillas, una guerrilla anti-humana, integrada por miembros no-humanos descontentos. En cualquier caso, incluso aquellos que buscan la paz y la integración en la sociedad humana han de vérselas contra la dura discriminación racial por parte de los humanos, viéndose obligados a residir en guetos, y sufriendo muchas veces insultos y ataques, o incluso pogromos.

Mapa dibujado a mano de los Reinos del Norte durante la Segunda Guerra Norteña, circa 1267. Doblándolos en tamaño el Imperio Nilfgaardiano, que se muestra en un apéndice lateral.

Las razas no-humanas no son el único elemento fantástico en este universo. La magia está presente en este mundo, siendo un factor bastante importante en la sociedad, pues los hechieros se erigen como una poderosa casta privilegiada, bien al servicio de los monarcas, o bien utilizando a estos como meros peones en sus ambiciones. The Witcher está asolado por una infinidad de monstruosas criaturas sacadas de las leyendas, la mitología y el folklore del mundo real: grifos, ghules, licántropos, basiliscos, vampiros… Estos seres, llegados al mundo tras un misterioso cataclismo mágico conocido como la “Conjunción de las esferas” moran en bosques, pantanos y cuevas, y suponen una verdadera amenaza para los habitantes de estas tierras. Es por esta razón por la que los brujos fueron creados: cazadores de monstruos.

La mayor parte de la saga de The Witcher, así como las novelas que la inspiran, se desarrolla en la zona septentrional del continente, en los llamados Reinos del Norte. Esta región se encuentra dividida en varios Estados con mayor o menor poder y extensión, de entre los cuales destacan los reinos humanos de Temeria o Redania (entre otros), así como ciudades libres, pequeños principados, o incluso los únicos estados autónomos no-humanos de Mahakam (enano) y el Valle de las Flores (elfo). La ambientación de estos Reinos del Norte es puramente centroeuropea, con una interesante combinación de rasgos bajomedievales y paganos que se aprecian al comparar las ciudades y el campo.

Así, en The Witcher 3, la ciudad libre de Novigrado, -la mayor urbe del Norte-, tiene el aspecto que podría tener una metrópoli mercantil hanseática, como por ejemplo Danzig o Ámsterdam (con toques venecianos). Por otra parte, la ciudad de Oxenfurt, perteneciente al poderoso reino norteño de Redania, si bien más pequeña que Novigrado, antaño albergaba una universidad famosa en todo el norte, pero con el inicio de la guerra, esta institución fue clausurada, y la ciudad se encuentra guarnecida por el ejército redaniano. Pese a todo, Oxenfurt no deja de asemejarse a una próspera urbe centroeuropea medieval. En cambio, lejos de la ciudad, al sur, el área de Velen dista mucho de ser tan próspera, siendo una asolada por la guerra, en la que sus habitantes viven en aldeas rodeadas de bosques y pantanos, y rinden culto a oscuros entes.

Panorámica de Novigrado, populosa metrópolis portuaria y mercantil bajo el mandato de iure del rey de Redania, pero controlada defacto por cuatro capos criminales.

 

El rey de Redania Radovid IV, consumado estratega que ha sido capaz de resistir el poderío nilfgaardiano y de reprimir a los practicantes de magia.

El reino norteño de Redania, según comienza The Witcher 3, acaba de anexionarse gran parte de su vecino oriental, Kaedwen, aprovechando el caos que siguió a la muerte de su rey y el inicio de la invasión nilfgaardiana, convirtiéndose así en el mayor de los Reinos del Norte. El monarca redaniano, Radovid V “El Severo” es un despiadado dirigente que destaca por ser el artífice de una cruenta persecución contra los hechiceros y cualquier usuario de magia, acusándolos -y no sin razón- de conspiradores.

Para este fin, la monarquía redaniana se valió en un principio de la orden militar de la “Rosa llameante”, que más tarde fue disuelta y reestructurada en la orden de los Cazadores de brujas: oportunistas y sádicos empleados de la corona que recorren los campos y las ciudades en busca de supuestas brujas o hechiceros, torturando y más tarde quemando en hogueras a los sospechosos. De este modo, la cacería de brujas resultante se asemeja en gran medida a la que sufrió la Europa bajomedieval en el mundo real. Tanto en el mundo de The Witcher como en el nuestro, la persecución de un enemigo doméstico sirve a los Estados para distraer al vulgo de la terrible época de crisis política y social que están viviendo -brindándoles un chivo expiatorio culpable de sus problemas-, y permitiéndoles además fortalecer su poder.

Los Reinos del Norte mantienen una cruenta guerra contra su poderoso vecino sureño, y sin duda, el Estado más interesante del universo de The Witcher: hablamos del Imperio de Nilfgaard. Comprendido por una serie de reinos y territorios conquistados a lo largo de siglos, y dirigido desde “la Ciudad de las Torres Doradas”, este imperio es el Estado humano más poderoso del mundo conocido. Pero sin duda, lo más interesante es su inspiración histórica, pues Nilfgaard es una amalgama de potencias de todas las épocas, tales como Roma, el Sacro Imperio, la Orden Teutónica o incluso la Monarquía Hispánica. Los nilfgaardianos han invadido por tercera vez los Reinos del Norte, una tierra que ellos consideran bárbara y atrasada, a la que pretenden llevar la civilización y la ley… a la manera de los antiguos romanos: dura lex, sed lex.

Emhyr var Emreis, emperador de Nilfgaard. La intriga, la conquista y el regicidio han sido los puntales de su política expansionista contra los Reinos del Norte.

Bajo el estandarte del Gran Sol dorado sobre campo de sable (negro), los ejércitos nilfgaardianos marchan sobre el territorio imponiendo una férrea ley marcial sobre los conquistados, que, sin embargo, como tantas cosas en esta saga, no es “blanca” ni “negra”, sino “gris”. Así, vemos que, bajo el dominio imperial, de la misma forma que las ofensas contra las tropas de ocupación son castigadas con latigazos o incluso con la horca, los no-humanos parecen gozar de una mejor calidad de vida al verse libres de la discriminación endémica de la sociedad norteña. Esto se hace patente cuando oímos hablar de la Brigada Vrihedd, integrada por combatientes elfos que sirven en el ejército imperial, a cuya raza, además, se le concedió un Estado propio después de siglos de dominio humano: Dol Blathanna, o “el Valle de las Flores”, el cual, sin embargo, en la práctica no deja de ser un satélite nilfgaardiano.

Bueno, es que por las venas de los reyes de Nilfgaard corre no poca sangre élfica, y tal vez de esa falta de limpieza de sangre su inclinación natural hacia la altivez. Por prurito profesional debo añadir que los académicos “negros” son excesivamente pedantes, y que en Oxenfurt no tenemos un cubierto para cada plato ni un falso cumplido para cada ocasión. También son famosos sus escolares por pretender dar rango de ciencia a sus áridos modelos teóricos, que simplemente justifican la anexión de territorios como una dinámica histórica lógica.

Soldado imperial equipado con escudo de cometa, armadura de placas lacada en negro, capacete alado y alabarda.

En sus círculos nos tildan de diletantes no equipados con las herramientas del oficio, y opinan que nos dedicamos más al ensayo y a la literatura que a la producción histórica. Mis igual de respetables fuentes de doxa: los borrachos, los niños y los locos, dirían que los nilfgaardianos, aparte de caminar con un palo metido por el culo, comen de la mano de su amo, el rey Emhyr.

Además hay otros métodos interesantes para llegar al tuétano de los asuntos, pero la invocación de demonios para consultas es demasiado peligrosa, los genios siempre responden de forma ambigua y la tortura está prohibida por nuestro código deontológico.

Esta exageración me sirve para traer la siguiente pregunta, ¿quién custodia a los que custodian el saber?. Desde la primera guerra entre el norte y el sur en el año 1239 los intelectuales tomamos partido. Así surgieron libelos difusores de cierta leyenda negra sobre los esbirros del Gran Sol en un bando o sobre el barbarismo rediano en el otro. El resultado ha sido que la primera baja de esta guerra ha sido la verdad, la antigua libertad académica ha desaparecido y los eruditos han sido movilizados (excepto los filósofos por su falta de utilidad y su pobre constitución).

Muchos estudiantes se han vuelto impíos y derriban ídolos a los bordes del camino, proclamando a los cuatro vientos la muerte de la diosa Melitele. Y como todos sabemos cuando se deja de creer en un dios se empieza a creer en cualquier cosa, y dudo que nuestras estúpidas masas estén preparadas para prescindir del efecto dulcificador de la religión. Pero dejemos que maese Tankian prosiga su relato…

El riguroso negro de la corte nilfgaardiana realza la solemnidad de la ornamentación sobria y la iluminación tenue del salón del trono del ocupado Palacio Real temerio.

En cuanto a su nivel de organización, Nilfgaard presenta unas más que notables diferencias con respecto a sus vecinos norteños. El Imperio se asemeja mucho más a un Estado de la Edad Moderna, poderoso y burocratizado, frente a la estructura feudal tardía de los Reinos del Norte. Los rasgos modernos de Nilfgaard también se aprecian en sus ropas y armaduras, muy inspiradas en las de los siglos XVI y XVII. Así, la corte nilfgaardiana, incluyendo al propio emperador, visten de un negro cortesano similar al de Felipe II y otros Austrias, siendo además las golas cervantinas muy comunes entre los aristócratas imperiales que encontramos en el juego. Del mismo modo, los caballeros y los oficiales nilfgaardianos portan armaduras lacadas en negro que se asemejan a las maximilianas del XVI, mientras que la indumentaria de los soldados de a pie parece recordar más, en cambio, a la de los normandos medievales. En cualquier caso, el Imperio Nilfgaardiano, de no ser por la ausencia de pólvora y armas de fuego —una nimiedad cuando cuentas con cuerpos estatales de hechiceros de batalla— podría pasar perfectamente por un estado de la Edad Moderna en un mundo aún medieval, que sin embargo también alberga curiosidades históricas, como veremos a continuación.

La enamoradiza Ana Henrieta, duquesa de Toussaint.

La segunda expansión de The Witcher 3, titulada “Blood and Wine”, nos permite viajar al ducado de Toussaint, un territorio vasallo de Nilfgaard que goza de una notable fama por dos motivos. La primera es que su cálido clima y su fértil suelo volcánico permiten el cultivo de excelentes vides, a partir de las cuales se producen los mejores vinos del mundo de The Witcher. La segunda, es que la cultura de Toussaint se basa casi exclusivamente en las convenciones de la Caballería medieval, en su sentido más puro y novelesco. Torneos, trovadores componiendo y recitando cantares caballerescos y de amor cortés en las cortes y viñedos, y caballeros andantes con solemnes votos y juramentos a nobles doncellas patrullando los caminos de este ducado son los rasgos más evidentes del estilo de vida de Toussaint. La ambientación, en claro contraste con el norte, es puramente mediterránea: una efectiva mezcla de la Provenza francesa, Toscana y Sicilia, aderezada con molinos cervantinos junto a los cuales un solitario caballero combate a un gigante.

El ducado de Toussaint es famoso por su cálido clima, su exquisito vino, la belleza de sus princesas y la gallardía de sus hidalgos. El viñedo de Corvo Bianco será el lugar del merecido reposo del guerrero.

El último de los territorios visitados que nos queda por mencionar son las islas de Skellige. Situado al oeste, frente a las costas del continente, este archipiélago azotado por el viento alberga un conjunto de clanes guerreros y marineros que emplean sus esfuerzos en combatir los unos con los otros por disputas y ofensas, y en ejercer la piratería contra las ricas naves del continente desde sus barcoluengos.

Berseker del clan An Craite suplementado con el equivalente a la amanita muscaria.

La inspiración para Skellige parecería de forma evidente 100% vikinga: barcos piratas con mascarones de dragones, gobernantes denominados “jarls”, el culto a la diosa Freya, “característicos” cascos cornudos (con licencia claramente fantástica y artística) … de no ser por varios detalles que hacen de este tema un asunto más complejo, y a la vez más satisfactorio e interesante, como el componente gaélico presente en la toponimia y en los nombres de algunos personajes y clanes isleños, la profunda división en clanes que usan entre sus símbolos unos característicos tartanes a cuadros, o la utilización de acentos irlandeses y norirlandeses para en el doblaje de los isleños, entre otros. Es por esto por lo que la cultura del mundo real que parece haber influenciado la ambientación de Skellige es la hiberno-nórdica o nórdica-gaélica, la cual surge precisamente de la mezcla cultural entre los nativos gaélicos de Irlanda y las Hébridas y los colonos nórdicos durante la Edad Vikinga.

De Geralt depende la elección del nuevo Konung de Skellige: Hjalmar se volcará en la piratería tradicional, Svanrige convertirá la monarquía en hereditaria y Cerys apostará por el desarrollo agrícola.

Para concluir el repaso de las culturas presentes en el mundo, no estaría de más hablar de aquellos territorios que, si bien Geralt no llega a visitar, sí que son mencionados en varias ocasiones, e incluso podemos llegar a conocer personajes procedentes de los mismos. Ofir, por ejemplo, (que toma el nombre de un puerto bíblico famoso por su riqueza) es una región que parece análoga al Oriente Próximo medieval, con gentes, vestiduras y armaduras de marcada inspiración arabesca o turca. Hay también otros lugares aún más exóticos y desconocidos, como Zerrikania, famosa por la adoración que sus habitantes profesan a los dragones, y por sus doncellas guerreras tatuadas; y Zangwebar, una lejana tierra con “caballos blancos con rayas negras” (¿o eran caballos negros con rayas blancas tal vez?) y terroríficas enfermedades tropicales y parasitarias.

Es hora de derribar la cuarta pared a martillazos añadiendo que las criaturas de este mundo parecen ocupar un lugar en el cosmos, con sus rutinas y sus motivaciones, pero también sus bajezas. No hace falta activar los sentidos de brujo para percibir un entretejido de folklore eslavo, leyendas populares, dramas shakesperianos o escenas sacadas del séptimo arte; ni siempre es necesario desenvainar el acero para matar hombres o la plata para matar monstruos para cumplir con éxito una misión.

Video recopilatorio de todas las escenas cinemáticas de The Witcher 3. Geralt y su maestro Vesemir rastrean las huellas dejadas por Yennefer de Vengerberg. PINCHA PARA VER.

A veces Geralt debe resolver entuertos con maña, como cuando un banquero enano le atrapa en un enredo burocrático. La oficina se niega a extenderle un pagaré porque en Toussaint tiene estatus de muerto presunto. Tras recorrer de arriba a abajo el banco, y de esperar horas sentado horas, deduce que la única forma de salir de ese circulo vicioso de formularios es flirteando con las cajeras de las ventanillas para conseguir audiencia con el jefe.

La cautivante maga Triss Merigold es dulce y  sabe dejarse querer en su justa medida.

Es fácil que una funcionaria con un trabajo tedioso se ofrezca complaciente, pero también las mujeres interesantes se rinden ante la voz raspada, la espalda de anchos omóplatos (tan surcada de cicatrices que uno sospecha que no todas las heridas son de uñas de bestia) y la mirada de gatopardo del cínico brujo.

Pese a ser parco en palabras, pero empleándolas bien, el brujo se enreda en varios triángulos amorosos. Está esa encantadora maga pelirroja, Triss Merigold, con la que perderse por laberintos gastando máscaras venecianas y está Yennefer de Vengerberg, la hechicera de larga melena negra y olor a almizcle y grosellas, que personifica ese tipo de mujer fatal con la que solo basta cruzar una mirada para ser suyo para siempre y cuyo aroma persigue hasta en sueños.

Hay más candidatas al amor, como una impúdica bruja que vive en un edénico universo de bolsillo o Shani, una intelectual con pelo del color del fuego y una fabulosa mandíbula rediana, que si bien es modosita, tiene los pies más en la tierra que el resto, y con la que se pueden experimentar momentos complices bajo la luz del cielo estrellado. Jugar a dos o tres bandas es exponerse a acabar rindiendo tributo a Onán o a tener que recurrir a los encantos de las meretrices del Passiflora. (Ahondar en la trata de elfas o en la inmunidad de los brujos a las enfermedades de transmisión sexual –debido a su prematura exposición a mutágenos- excede del propósito de este artículo.)

Tras una encantadora velada poseído por un fantasma cosaco, de revolcarse entre cerdos, pescando zapatos en el estanque y peleándose con borrachos, Geralt y Shani se disponen a amarse a la luz de la luna.

Aun contraviniendo los contratos, Geralt puede optar entre escoger el mal menor cuando se enfrenta a decisiones morales complicadas (como la de si respetar la vida del último basilisco plateado), o permitir que algún personaje se cobre una justa venganza. Hay que olvidarse de elecciones fáciles en un mundo en el que tras cada esquina acecha alguien para sacarte los higadillos, las moiras se alimentan de carne de niño para rejuvenecer, las degollinas están a la orden del día, los reyes sacrifican súbditos como si fueran piezas de ajedrez y los psicópatas descuartizan mujeres en cuartuchos.

Chaperos bailando sobre taburetes en los prostíbulos más sórdidos de Novigrado, súcubos arracimadas en torno a las piernas de elfos albinos de dos metros de alto, partisanos temerios que preguntan interesados, como Geralt es un hombre viajado, que si en otras partes del mundo las mujeres se afeitan el coño o alguaciles redianos que argumentan con vehemencia la falta de belleza de las intelectuales…es en estos pequeños detalles donde el juego pisa las peligrosas alturas de lo sublime.

Fanart que que referencia al Aquelarre de las pinturas negras goyescas, sustituyendo al macho cabrío por una demonibestia. En las ciénagas de Velen los campesinos rinden culto a entes oscuros.

Todas las criaturas hablan de lo suyo y de lo que pasa a su alrededor. La soldadesca se expresa con un vocabulario soez y valentón, el mismo al que descienden los burgueses cuando son poseídos por los daimones del vino; los caballeros andantes de Toussaint emplean formas arcaizantes cuando patrullan los caminos, y en las comidas campestres los cortesanos discuten entre sorbos de buen vino sobre si el arte imita a la vida o es la vida la que imita al arte.

¿Es la vida la que imita al arte o es el arte el que imita a the Witcher?

Queda por mencionar un fenómeno cultural que trasciende razas, reinos, estamentos, géneros y edades. Hablamos del juego de cartas llamado Gwent; tanto en su vertiente lúdica como profesional o de simple coleccionismo, este juego levanta pasiones, se organizan torneos (recientemente se ha incorporado una nueva facción, Skellige, para disgusto de los puristas) y las apuestas vuelan altas. Cada naipe se elabora con mimo por artesanos enanos y por conseguir los mejores se llega al latrocinio e incluso al asesinato.

Además Gwent se ha convertido en una ramificación stand-alone de the Witcher y Netflix va a producir una serie de televisión continuando el canon literario y desechando el del videojuego, terminando así de reventar en pedazos la metarealidad desde la que habla este narrador

Dependiendo de las elecciones tomadas el destino de los personajes puede variar. En éste Geralt y Yennefer comen perdices por fin (o hasta que les venza el tedio). PINCHA PARA VER.

Victor Calero Moreno y Carlos de Lorenzo Ramos

Aldert Geert quería ver la guerra de primera mano y el abismo le devolvió la mirada. Un soldado de poca monta le mató para robarle las botas poco después de la partida de Gwent con Geralt. Geert dignifica nuestra profesión; no se limitó a escribir sobre los hechos de “hombres mejores que él”, asumió riesgos en vez de permanecer en Oxenfurt dejando que información de segunda mano llegara hasta él. Descanse en paz Aldert Geert, cronista de mundos que nunca existieron.

Sobre el fin de Warhammer Fantasy y sus lazos con la Historia

batalla imperio contra el caos

Tropas imperiales aguantando como pueden la embestida de las fuerzas del Caos.

¿Existe algún universo donde los lanquenetes de Carlos V no batallaran contra protestantes sino contra demonios de tres metros con la sola ayuda de sus mandobles?. ¿Podrían los alabarderos suizos de Francisco I de Francia aguantar la embestida de una horda de orcos hipermusculados?

La respuesta a este sueño húmedo de aficionado militar la dio la compañía de miniaturas Games Workshop en 1983. Su Warhammer Fantasy Battles mezclaba la vieja Europa del siglo XVI con elementos de fantasía tradicionales, donde la mitología, la magia negra y la Tierra Media de Tolkien se daban la mano.

El wargame oponía ejércitos equilibrados de hasta 15 facciones: valientes humanos, nobles elfos, arrogantes enanos, salvajes orcos, terribles demonios o pestilentes hombres rata. Cada unidad tenía unas estadísticas que reflejaban sus virtudes y debilidades (los elfos silvanos destacaban en la fase de disparo o los bretonianos por su caballería) mientras que un dado de seis caras aleatorizaba los enfrentamientos. Así decenas de unidades agrupadas en compañías y escuadrones llenaban el tablero, acompañadas de figuras individuales poderosas: artillería, magos, héroes y monstruos.

artilleria imperial warhammer

Un poco de artillería humana, ¿quién dijo miedo?. Tras la barricada les aguarda una descarga de metralla a los demonios.

Si utilizo el pasado para referirme a Warhammer Fantasy Battles es porque ya no existe. No ha sobrevivido al empuje de los videojuegos, que satisfacen el ansia de inmediatez actual, ni a las subidas de precios continuas, ni a la abundante competencia de la que Games Workshop es padre. En julio de 2015 idearon un evento apocalíptico llamado “El Fin de los Tiempos” donde, tras una titánica batalla, el mundo salta en pedazos, y de sus rescoldos surge Warhammer: Age of Sigmar, despojado de lazos con el pasado.

Una decisión que ha enrabietado a los fans pues la fama de Warhammer no se debe solo a sus detalladas miniaturas; detrás de ellas hay un lore (trasfondo) que en tres décadas ha dado una plétora de historias, novelas y (rindiéndose a la evidencia) videojuegos. Eso y unas ilustraciones majestuosamente épicas y oscuras (grimdark) hacen especial y reconocible la franquicia.

demonios de khorne warhammer fantasy

Demonios de Khorne. Su lema es “sangre para el Dios de la sangre. Cráneos para el trono de cráneos”.

Por ello Games Workshop defiende a capa y espada su Propiedad Intelectual, no dudando en demandar al que utilice el genérico “marine espacial”. Warhammer Fantasy aparte de generar perdidas, al contrario que su gemelo futurista Warhammer 40.000, bebía de demasiados elementos no patentables, y eso les dolía. “Imperio”, “alto elfo”u “orco” son términos de espada y brujería genéricos legítimamente plagiables por marcas rivales.

En su primera edición la ambientación poco perfilada recibía influencias de Tolkien, Robert E. Howard (Conan el Bárbaro) o Michael Morcook. Ocho ediciones después, y un desfile parejo de codexWarhammer exhibía estilo distintivo propio: calaveras omnipresentes, arquitectura gótica, armas y hombreras absurdamente grandes y finas dosis de humor negro (black commedy).

bretonia carga

Como sacados de las novelas artúricas, los caballeros bretonianos cargan contra una horda no-muerta para proteger el reino.

El hincapié en lo satírico merece su explicación. Muchos ejércitos parodiaban lo emulado, deformando exponencialmente sus rasgos definitorios. Es el caso de Bretonia, una nación humana feudal, inspirada en las leyendas artúricas, donde caballeros con armadura de punta en blanco trasplantados de la Francia bajomedieval se desvivían por honrar su blasón y el noblesse oblige no les impedía oprimir a masas de campesinos harapientos. En la vida real un arquero o artillero podía aniquilar a distancia a un caballero que dedicaba toda su vida a prepararse para el cuerpo a cuerpo. En Warhammer no, unas letanías a la Dama del Lago antes de la batalla y los aristócratas quedaban mágicamente protegidos de esas armas innobles.

marine espacial

Marine espacial de la versión futurista, Warhammer 40.000, cuyo éxito aun mantiene en pie dicho universo.

En otros ejércitos también abundaban los guiños históricos. La nación más poderosa de El Viejo Mundo: El Imperio, semejante a la Alemania del siglo XVI, se dividía en provincias gobernadas por condes electores con difusos vínculos de fidelidad para con el Emperador (Karl Franz). Su medianía humana era puesta a prueba cada varias generaciones por invasiones a gran escala de orcos, skavens o guerreros del Caos.

Bandas de forajidos, cultistas del Caos por doquier, bosques infestados de Hombres Bestia, y el subsuelo de muchas ciudades acumulando Hombres Rata. Y aun así el Imperio es la Luz, comparado con el resto del mundo era relativamente seguro. El comercio fluvial florecia y en los colegios de ingenieros se diseñaban tanques de vapor sacados de los manuscritos de Leonardo da Vinci. Y para proteger el corazón del reino siempre podían levarse los regimientos estatales. Hombres, sí, ¡pero que hombres!, nacidos bajo omnipresente amenaza, su valor y resistencia no tiene parangón en nuestra era.

mapamundi warhammer

Mapamundi del mundo de Warhammer. Las referencias históricas y geográficas a nuestro mundo son obvias, y parte de su encanto.

En la lejana provincia de Sylvannia gobernaban los condes vampiro, sacados de las novelas de Bram Stoker, seres refinados que llenaban sus inmortales vidas con enredos de poder, lujuria y avaricia desmedidas. Las junglas del sur del Viejo Mundo eran el hábitat de guerreros saurio que custodiaban saberes ancestrales de piramides con reminiscencia maya. En las montañas del Fin del Mundo los belicistas orcos cockney parlantes (dialecto vulgar londinense) tenían una sola razón de ser: el WAAAGH! (guerra total contra todo/s.) Para más inri los pielesverdes no eran de clado animal, sino plantas: se reproducían por esporas y estaban emparentados con los hongos, las setas o la levadura.

warhammer total war captura de pantalla

¿Recordáis como empezaba este artículo?. El videojuego Warhammer: Total War promete satisfacer ese sueño húmedo.

Podría seguir describiendo ese mundo fascinante (y si hay comentarios positivos habrá una segunda parte), pero el rico y detallado trasfondo fue desechado por la compañía en julio de 2015. La tabula rasa implica que los lansquenetes de Karl Franz jamás volverán a hacer “cosas varoniles con el montante” contra sensuales diablesas de Slanesh, gargantuescas ratas ogro o lo que se les cruce por delante.

A los nostálgicos aun les queda un clavo al que aferrarse: el videojuego de estrategia en tiempo real Warhammer: Total War, que se estrenará en abril de 2016. Cedido con afán recaudatorio por parte de GW, si Creative Asembly lo ejecuta con cariño, pues son fans declarados, puede ser el canto de cisne que merece este universo.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

 

Exoesqueletos militares: Call of duty y la guerra del futuro

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“La guerra nunca cambia” Ron Perlman.

 

Call of Duty Advanced Warfare es un videojuego bélico ambientado 40 años en el futuro (2054). Un mundo en el que la guerra sucia la llevan megacorporaciones a sueldo del gobierno que más pague. Mercenarios sin escrúpulos que hacen uso de tecnología militar puntera: rayos láser, drones de combate y sobre todo, exoesqueletos que confieren cualidades sobrehumanas. El cuerpo humano es un saco de huesos que se cansa y necesita reposo. El exoesqueleto rompe esas limitaciones; diseñado como un traje que se acopla a la espalda, sigue los movimientos del usuario, permitiendole levantar quintales sin esfuerzo y desplazamientos verticales y laterales que desafían a la gravedad. Call of Duty exprime esta tecnología hoy embrionaria, investigada con fines militares y de rehabilitación, para relanzar una cansada saga que lleva 11 entregas y ha recaudado 3.000 millones de dolares.

 El oscarizado actor Kevin Spacey junto a su alter ego digital, Jonathan Irons, poderoso magnate de la compañía militar privada ATLAS.


El oscarizado actor Kevin Spacey junto a su alter ego digital, Jonathan Irons, poderoso magnate de la compañía militar privada ATLAS.

Sledgehammer Games se ha asegurado de contar con un villano carismático contratando al actor Kevin Spacey (House of cards), que presta voz e imagen al magnate Jonathan Irons. Un personaje oscuro, emboscado bajo una fachada de hombre recto, que es dueño de ATLAS, la compañía militar privada más poderosa de occidente. Estados Unidos contrata a su grupo mercenario para frenar los ataques terroristas del KVA, que pretenden devolver al mundo a la Edad de Piedra. Los despreciables tecnotrogloditas creen que la humanidad merece castigo por su abuso de la tecnología. Aplican su dogma destruyendo centrales nucleares y masacrando “pecadores” consumistas al por mayor.

exoesqueleto tom cruise al filo del mañana

Los exoesqueletos de la película “Al filo del mañana” elevan esta tecnología a cotas impensables hoy en día. Su diseño está inspirado en el manga japonés.

Nuestro papel en el videojuego no comienza ligado profesionalmente al maquiavelico empresario, sino alistado en los marines con su idealista hijo Will. Somos destinados a la defensa de Seúl cuando Corea del Norte cruza el paralelo 38 y lanza una masiva ofensiva contra su vecino. La lucha por la capital se encarniza entre rascacielos que se derrumban, y en lo más crudo de esa jungla de cristal Will queda atrapado. Entre negativas a abandonarle, una bomba te cercena el brazo hasta el codo y todo se va a negro.

Tras sobrevivir a la vorágine y ser reclutado por Irons, Call of Duty Advanced Warfare va in crescendo mostrando tecnología puntera que hoy se intuye vagamente. Desde un brazo mecánico, que corre a cuenta de ATLAS, hasta exoesqueletos que multiplican las habilidades humanas: como el recuperarse de los daños sufridos en segundos, mejorar la velocidad del personaje, silenciar las pisadas o amortiguar caídas fatales. El séptimo arte no se cansa de mostrarnos distintos diseños del futurista armazón, como el que usa Tom Cruise en “Al filo del mañana” o la espectacular armadura de Iron Man.

El exoesqueleto HULC, diseñado por Lockheed Martin, permite acarrear hasta 100 kg a una velocidad de 10 km/h sin esfuerzo.

El exoesqueleto HULC, diseñado por Lockheed Martin, permite acarrear hasta 100 kg  y mantener un ritmo de 10 km/h sin esfuerzo.

Sin embargo los Exosuits no son hoy en día un ingenio de ficción, hacen uso de una tecnología embrionaria, pero que modificará el rol del soldado del futuro. Diseñados como un armazón mecánico que detecta, mediante sensores barométricos, las señales nerviosas enviadas a los músculos de las extremidades. El aparato las procesa y actúa, en una fracción de segundo, acompasando su movimiento. Los exoesqueletos orientados al mundo civil conferirán a las personas ancianas y minusvalidas la capacidad de andar de nuevo, pero los ejércitos y compañías privadas que están invirtiendo presupuesto en esta tecnología pretenden maximizarla para obtener superioridad militar.

Existen dos prototipos que pueden catalogarse como exoesqueletos militares: el XOS desarrolado por Sarcos y el HULC de Lockheed Martin. Ninguno ha sido testado en combate, pero permiten a su portador cargar hasta 100 kg de peso a una velocidad de 10 km/h por prolongados periodos de tiempo. Antes de que lleguen al campo de batalla se habrán aligerado lo suficiente como para ser un “arma” pulida, pudiendo desmontarse rápidamente si la situación lo requiere.

Marines en Irak, cargando peso y cansandose, como los infantes de toda la vida, desde las mulas de Mario a la caballería de a pie de Stonewall Jackson.

Marines en Irak, cargando peso y cansandose, como los infantes de toda la vida, desde las mulas de Mario a la caballería de a pie de Stonewall Jackson.

El Alto Mando estadounidense ha mostrado interés en el concepto de exoesqueletos perfeccionados, llamados “armaduras de combate”, tentadoramente similares a los mechs del manga japonés, pero es escéptico hacía una tecnología que adolezca de “enfermedades infantiles” al ser desplegada. El problema más acuciante es el diseño de un motor potente y compacto que permita al exoesqueleto operar autónomamente por prolongados periodos de tiempo sin dejar al usuario a merced del enemigo.

El LaWs (Laser Weapon system) es otra arma fúturista desarrollada por la Marina Estadounidense que ya está disponible en su arsenal. Fue instalada en el USS Ponce a principios de 2014, y un informe reciente (diciembre) informa de su perfecto funcionamiento. El rayo láser tiene como fin la destrucción de drones o embarcaciones de pequeño calado que ataquen de cerca al destructor.

dron de combate no tripulado

Dron de combate no tripulado, el ingenio del siglo XXI que puede deshumanizar la guerra aún más si cabe.

Los drones son protagonistas de muchos boletines informativos, y cada vez lo serán más, ya que EEUU pretende que en 20 años la mitad de sus fuerzas desplegadas sean vehículos de combate aéreo no tripulados. Su principal desventaja es el alto coste de mantenimiento y producción y la insensibilización de sus operadores, que no verían el verdadero rostro de la guerra, creando conflictos éticos nunca vistos y por resolver.

Regresando al Call of Duty Modern Warfare, merece la pena apuntar la linealidad de su campaña de un solo jugador, sus gráficos continuistas y para nada sorprendentes y un multijugador que puede prolongar las horas de juego, pero que por si solo no justifica los sesenta euros que cuesta. El videojuego se redime por el revolucionario concepto de los exoesqueletos y por el Doppelgänger digital de Kevin Spacey. El oscarizado actor arregla un roto y un descosido.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

War Thunder, el videojuego de la SGM que arrasa la Red

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Tanques T-34 soviéticos apoyados por aviones se lanzan en una cabalgada infernal contra las posiciones germanas.

 

War Thunder es un videojuego “free to play” de aviones y tanques online ambientado en la Segunda Guerra Mundial. El simulador desarrollado por Gaijin Entertaiment para PC y PlayStation 4 hace gala de realismo, aerodinámica y un arsenal de más de 350 aviones

No es posible domeñar los entresijos del combate aéreo leyendo solo las hazañas de los viejos ases de la última gran guerra: Galland, Mölders o Hartmann. Solo el sufrir fuerzas G pugnando por despegarte del asiento y amenazando con amputar las alas de tu ataúd volante da lecciones útiles. Que un rival te gane la cola y pique ametrallandote sin piedad es otra situación a evitar (será lo último que veas por otra parte). Estas lecciones aprendidas por la vía dolorosa no son nada nuevo bajo el sol, pero War Thunder es un simulador potente a la hora de compaginar diversión frenética y un conocimiento enciclopédico de los aviones del periodo (aerodinámica, armamento o velocidad). Su curva de aprendizaje no es elevada, permitiendo el paso de presa a cazador inmisericorde en unas cuantas horas (from zero to hero).

El juego contiene cientos de aviones, vehículos acorazados y tanques comprendidos cronológicamente desde la Guerra Civil Española a la Guerra de Corea. El jugador tiene a su disposición 350 aeroplanos de los principales bandos implicados: Alemania, Estados Unidos, La Unión Soviética, Japón y Gran Bretaña. A los que se van añadiendo nuevos vehículos de forma periódica.

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Espectacular tráiler promocional de War Thunder. PINCHA PARA VER.

 

La mayoría de los mapas están directa o indirectamente basados en terrenos históricos como Stalingrado, Peleliu o el Mar del Coral. Estos entornos gigantescos de 65 kmx 65 km hasta 200 km cuadrados se expandirán en el futuro. Nuestra tripulación podrá poner a prueba su pericia en tres modos de juego. El más asequible y con menor curva de aprendizaje es el modo Arcade. En él los dos equipos de 16 personas de similar nivel (computado por algoritmos online) compiten contra sus enemigos aéreos o terrestres mientras deben completar objetivos como asegurar una aeródromo en mitad del escenario o destruir los vehículos de tierra contrarios. El daño y la física están simplificados, los aviones son controlables con facilidad y no es necesario repostar munición.

spitfire contra bf 109 emil

Un BF 109 “Emil” alemán paga el precio final contra un más maniobrable spitfire británico.

En las batallas realistas es difícil apuntar a distancia, y es clave anticiparse al movimiento del aparato enemigo sin indicadores automáticos de donde apuntar, como en el modo arcade. Las fuerzas G pueden noquear al piloto dejandolo inconsciente. En las batallas de simulador el realismo va más allá y solo dispondremos de la vista en primera persona.

Otro de los puntos fuertes del videojuego es la constante actualización mediante parches, que ofrecen jugosos ingenios, muchos de ellos experimentales o que no salieron del plano. Como muestra un botón; Big Guns, añade serigrafias con las que personalizan nuestros tanques y aviones, binoculares para el comandante del blindado, recompensas diarias solo por abrir el menú de juego y deformaciones de terreno producidas por los impactos de proyectiles.

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Video-presentación de los 3 mapas introducidos en Weapons of Victory. PINCHA PARA VER.

 

Otra actualización reciente es Weapons of Victory, para conmemorar el 70 aniversario del fin de la contienda. Se suman al inventario 40 nuevos vehículos y 3 mapas nuevos, siendo el eje principal el Desembarco en Normandía, y como guinda del pastel los tenebrosos combates del bosque de Hürtgen o las ruinas del Reichstag.

A corto plazo se descarta añadir infantería para no tener que subir el rating de edad el juego (el sistema PEGI), pero los horizontes se expanden más allá de la SGM, hasta la Guerra de Corea e incluso ya ruedan los primeros aviones de la fuerza aérea israelí, creada en 1948.

A pesar de las limitaciones que impone diseñar un juego gratuito masivo en el que hay que congraciarse con todo tipo de público, se nota el esfuerzo por dotar de realismo al simulador, a diferencia de su competidor World of Tanks, ofreciendo una experiencia más equilibrada entre dosis de acción sin freno y una experiencia que satisface a los puristas.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Total War Attila: el segundo jinete del Apocalipsis

atila el huno comites romanos

El imperio romano arde. A estos comitatenses les da tiempo de observar un jinete iluminado por el fuego antes morir: Atila, el azote de Dios.

Total War: Attila es un videojuego de estrategia ambientado en los últimos días del Imperio Romano que ofrece 24 facciones: desde las hordas hunas, los pueblos germánicos o las dos Romas

Nos encontramos en el año 395 de nuestra era. El mundo ha cambiado: dos grandes imperios romanos dominan el este y el oeste de Europa. Sin embargo, lejos quedan los años dorados de la Pax Romana: los bárbaros traspasan las -cada vez más débiles- fronteras romanas llevando consigo tribus enteras, y cada invierno es más duro que el anterior. A esto se suma la llegada de un aterrador enemigo procedente del este, el cual, como uno de los jinetes de las Revelaciones de San Juan, parece destinado a llevar el -antaño próspero- mundo romano a su fin. Estamos hablando de Atila, el rey de los hunos, protagonista absoluto de este título.

Lo primero que llama la atención de Total War Attila, es su impactante menú principal, que muestra las siluetas de innumerables jinetes hunos galopando (un evidente guiñó a los menús de los antiguos títulos de la saga Total War) con una ciudad en llamas de fondo, mientras suena el tema musical principal: una impresionante melodía de canto gutural de Asia Central, y sin duda un gran acierto. Este tema sienta el ambiente perfecto para los principales protagonistas del juego: los hunos.

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El tablero de juego luce así en el 395 d.C ¿Salvarás Roma o la reducirás a cenizas?

Con los hunos surge la primera gran novedad de Total War Attila con respecto a Total War Rome 2: las hordas. Una horda representa una facción que se desplaza por el mapa de forma nómada, sin controlar ninguna ciudad. En cambio, sus propios ejércitos pueden asentarse de forma provisional sobre cualquier punto del terreno para formar un campamento que puede ampliarse y mejorarse con el paso del tiempo para permitir reclutar nuevas unidades o aumentar la producción de alimentos y dinero, como si de una ciudad ambulante se tratase. Las hordas. en la mayoría de los casos (con una excepción que veremos más adelante) podrán asentarse al ocupar una ciudad enemiga. Al atravesar el territorio de una facción sedentaria, producirán un descontento entre la población de dicha región debido a la migración, pero el dueño de la provincia podrá beneficiarse del el reclutamiento de unidades propias de la horda, como auxiliares.

Con la conquista de un territorio, al desorden inicial causado por la guerra se suma la importancia de la religión en el orden público, y en los beneficios que genera para la facción. Hay un gran número de religiones en el juego (cristianismo latino, arriano u oriental, paganismo germánico, zoroastrianismo…) presentes en las provincias. Cada facción tiene una religión oficial que le confiere una bonificación (por ejemplo, el paganismo germánico beneficia el reclutamiento de unidades), y afecta tanto al orden público en las provincias como a las relaciones diplomáticas con otras facciones. Por esto, una facción puede convertirse a otra religión presente en su territorio y ahorrarse así varios problemas.

diplomacia

La saga Total War prioriza las batallas, pero el uso de la diplomacia para firmar tratados comerciales o asegurarse aliados también es importante.

La tercera gran novedad es la posibilidad de destruir completamente un asentamiento y reducir a cenizas la región entera, logrando así que no esté bajo control de ninguna facción. Se pueden arrasar tanto los propios asentamientos del jugador, como asentamientos enemigos tras ser tomados. Lo primero resulta especialmente útil a la hora de trazar una estrategia de tierra quemada ante una invasión, destruyendo tus propios asentamientos para evitar que el enemigo se apodere de ellos, mientras que lo segundo es una buena forma de perjudicar al enemigo, sobre todo si no se está interesado en controlar su asentamiento.

Otra de las nuevas características de Total War: Attila es la fertilidad del terreno, que varía según la región (por ejemplo, siendo más fértiles los territorios entorno al Mediterraneo que las zonas frías del Norte o las áridas del sur y el Este), y que afecta a la cantidad de alimentos que producen tanto las facciones sedentarias como las nómadas en dicha región. La fertilidad, sin embargo, se verá modificada por factores, como al arrasar una región, o simplemente con el paso del tiempo. Esto último es muy importante, al reflejar Total War: Attila el cambio climático que dio lugar a un descenso en las temperaturas entre los siglos V y X d.C. Este hecho se representa en el juego en forma de inviernos cada vez más duros que avanzan progresivamente desde el Norte, y que se traducen en un aumento del desgaste de las tropas durante dicha estación, así como en un empeoramiento de la fertilidad. Esto motivará que algunas facciones tengan que migrar al sur, en busca de tierras más fértiles, provocando a su vez el desplazamiento de otros pueblos.

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El menú faccional se ha expandido hasta los 24 contendientes desde la salida del juego.

A la hora de hablar de las facciones jugables en Total War: Attila, si bien en el juego base eran 10 en un principio, un año después, tras numerosas actualizaciones y expansiones, hacen un total de 24 facciones, agrupadas en ocho grupos culturales con características comunes: las tribus nómadas, los imperios romanos, los imperios orientales, los “grandes nómadas”, los reinos bárbaros germánicos, los nórdicos, los celtas, y los reinos del desierto. A estos grupos se añadieron en marzo de 2016 los eslavos, gracias a un nuevo DLC.

En el primero de los grupos, el de las tribus nómadas, se encuentran los hunos y los “hunos blancos”, también conocidos como heftalitas. En relación a los hunos, que dejar claro que, si no juegas como ellos, serán el equivalente al “jefe final” del juego, pues tras el nacimiento de Atila y su llegada al poder, aumentarán en gran medida su número y su ferocidad, conforme se dirigen al Oeste desde las estepas ucranianas. Los heftalitas, en cambio, no poseen un papel tan importante,pero igualmente son una fuerza a tener en cuenta que opera en las regiones orientales de Persia. Sin embargo, lo que más llama la atención de estas dos facciones es el hecho de que son permanentemente nómadas, al no poder ocupar asentamientos, sino saquearlos o destruirlos. Su cultura nómada y esteparia se refleja en su ejército, compuesto de una gran cantidad de unidades de caballería y arqueros a caballo. Las facciones más importantes son, sin duda, el Imperio Romano de Occidente y el de Oriente.

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Las dos Romas comienzan controlando una gran cantidad de terreno, pero sometidas a una tremenda presión externa y rebeliones secesionistas.

Si bien la jugabilidad de la campaña en la saga Total War se ha caracterizado desde sus inicios por un comienzo humilde desde el que tu facción se expande por el mapa tras una serie de conquistas, en el caso de los romanos en Attila es totalmente al contrario. Ambos imperios comienzan controlando una gran extensión de terreno, y por tanto, más que la expansión, el principal objetivo será la defensa de dichos territorios frente a los enemigos externos y las rebeliones secesionistas en las provincias. Por tanto, jugar con cualquiera de los dos imperios romanos supone un desafío para el juegador, y en más de una ocasión este se sentirá abrumado ante la gran cantidad de amenazas a los que se deberá enfrentar. Pese a todo, el Imperio de Oriente se encuentra en mejor situación económica y militarmente que su imperio hermano occidental, siendo este último la facción más dificil de todo el juego. Ambos imperios cuentan con comitatenses, legionarios, auxiliares bárbaros, y catafractos en sus filas.

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Ilustración de la expansión The Last Roman, centrada en las campañas del conde Belisario en África e Italia, cuyo objetivo era recuperar los perdidos territorios occidentales para Bizancio.

La dinastía de los Sasánidas constituyen el único imperio oriental en Total War: Attila. Desde el corazón de su imperio en la Meseta Irania, dominan sobre varias satrapías (estados satélite autónomos), y una vez consoliden su poder, serán el peor enemigo del Imperio Romano de Oriente. Su ejército es enormemente variado, abarcando desde infantería y arqueros persas hasta catafractos o elefantes de guerra.

Por su parte, los “Grandes nómadas” agrupan a un conjunto variopinto de pueblos con un factor en común: comienzan el juego migrando como nómadas, en busca de un lugar donde asentarse. Pertenecen a este grupo las tribus germánicas de los visigodos, ostrogodos y vándalos, así como los iranios alanos. Pese a que el jugador es libre de dirigir a cada una de estas facciones hacia su destino histórico o a uno completamente distinto, los rasgos de cada una de ellas favorecen que siga una determinada estrategia.

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En Viking Forefathers encontramos a unos jutos, gautas y danos anacrónicos, trasplantados desde el siglo VIII.

Por ejemplo, los vándalos son piratas y marinos excepcionales, por lo que no es mala idea a la hora de jugar con ellos hacerse con un puerto desde el cual ejercer la piratería en el mar. La ventaja de los ostrogodos, por su parte, radica en la posibilidad de asimilar facilmente la cultura romana, y hacer uso de las unidades militares imperiales, como “herederos de Roma”.

El resto de facciones agrupan reinos germánicos, nórdicos, celtas, y árabes. Estas facciones presentan un estilo más “clásico” dentro de la saga Total War, al comenzar con un solo territorio desde el cual se irán extendiendo poco a poco, como ya se mencionó antes. Tenemos francos, sajones, jutos, pictos, lájmidas, etc. Cabe destacar el hecho de que los mencionados nórdicos aparecen representados como vikingos anacrónicos más propios del siglo IX (el apogeo de la Era Vikinga) o incluso de la Era de Vendel (el período anterior, del VI a finales del VIII) en cuanto a embarcaciones, armaduras y tácticas se refiere. Obviamente, esto responde a la atracción que los vikingos generan entre el grán público, cosa que Creative Assembly ha buscado explotar mediante su inclusión en el juego como facciones jugables y diferenciadas.

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Dromón bizantino lanzando un chorro de fuego griego. Considerado tecnología secreta durante la Edad Media, su aparición real es posterior a la epoca del juego.

Los anacronismos no se quedan aquí, ya que pese a que por lo general el título presenta una más que aceptable precisión histórica, hay una serie de aspectos históricamente incorrectos que se han añadido de forma consciente para dar prioridad a la jugabilidad y al espectáculo. Así, podemos hablar de las ballestas (que no eran tan comunes como aparecen en el juego), los sifones de fuego griego (los cuales aparecen citados por primera vez en el siglo VIII por Teófanes el Confesor), o la Tercera Iglesia de Santa Sofía de Constantinopla (construida entre el 532 y el 537), entre otros. Otros de los fallos históricos son más difíciles de entender, como el hecho de que los guerreros germánicos usen antiguas espadas de La Tène, que sólo puede explicarse de una forma: el reciclaje de modelos de Total War: Rome 2, difícil de excusar.

Concluyendo, Total War: Attila supone una interesante propuesta ambientada en el período de las grandes migraciones, a caballo entre la Antiguedad Tardía y la Edad Media, el cual no suele ser retratado en el mundo de los videojuegos con la frecuencia de otros períodos, como el Alto Imperio Romano, o la Grecia Clásica. Sin embargo, esto no significa que este período no pueda ser divertido a la hora de jugar: la completa destrucción de ambos imperios romanos por los hunos, una conquista de Constantinopla por los Sasánidas, un reino ostrogodo en Egipto, o una vuelta de Roma al paganismo helénico son ejemplos de las posibilidades que nos proporciona Total War: Attila. ¿Harás de Roma tu nuevo hogar dando fin a la larga migración? ¿O tal vez la reducirás a cenizas apagando para siempre la llama de la civilización romana?

Victor Calero Moreno

Rome Total War 2: lidera a los hijos de la Loba

rome total war cartago

La saga de estrategia bélica más laureada acerca en su nuevo título al ocaso de la República romana y a los primeros días del Imperio. Creative Asembly prometía unos gráficos portentosos pero ha pecado al estrenar un juego prematuro.

Hay norteamericanos que basan su conocimiento geográfico de la vieja Europa en la saga Total War. Presumen de saber ubicar Massalia, polis griega del sur de Francia, pero Marsella les resbala al oído. Estos aficionados, que aprenden conquistando mundo, ya han adquirido el último videojuego de Creative Asembly: Rome Total War 2; que transporta al jugador al siglo II a.C y lo pone al mando de una de nueve facciones; entre las que se incluyen romanos, galos, cartagineses o egipcios. El objetivo es expandir un imperio que bordee el Mare Nostrum, y para lograrlo investigaremos tecnologías y reclutaremos ejércitos y los pondremos bajo el mando de generales ambiciosos; además de abortar luchas de poder intestinas.

rome total war teutoburgo

“Varo, ¡devuelveme mis legiones!”. El caudillo germano Arminio emboscó a las legiones romanas en el bosque de Teutoburgo, 9 d.C.

La salsa del título, lo que ha generado la expectación de propios y extraños, es el poder librar batallas que enfrenten a miles de unidades en un campo de batalla con unos gráficos majestuosos. En 1999, con el estreno de Shogun Total war, no eran más que píxeles y hoy los soldados ya no parecen manchurrones sino individuos de carne y hueso, con fisionomía y rasgos diferenciados. Pero la millonaria base de jugadores ha sido defraudada.

No es oro todo lo que reluce; Creative Asembly ha estrenado un juego plagado de bugs, y por ello ha sido duramente criticada en la semana que su juego lleva en el mercado. Es como si una empresa aficionada hubiese querido emular a la saga total war con pobre resultado. Los programadores han desilusionado a sus seguidores, que mes tras mes observaban avances muy prometedores e imágenes jugosas del juego, algo que Creative Asembly fomentaba cociendo su fiasco a fuego lento.

La curva de dificultad empieza con un prólogo orquestado entorno a batallas facilonas con las que ponerse al día con la remozada interfaz. Una vez pasado el tramite, existe la opción de comenzar el modo campaña o librar batallas históricas o aleatorias. Un detalle delicioso es la opción en estas últimas de pinchar en cualquier rincón ignoto del mapa europeo y librar ahí la batalla, con la orografía y clima propios de la zona.

rome total war mapa

El mapa de Rome Total War 2 es inmenso, se compone de 57 provincias y 183 regiones.

El mapa se divide en 57 provincias y 183 regiones. El problema es que difícilmente pueden tomarse ciudades y asegurarlas, pues basta con abandonarlas para que se subleven los oprimidos. Esto provoca que cada turno se convierta en un suplicio y que los generales cambien su oficio de conquistadores por el de bomberos: apagafuegos que deben desbaratar cinco revueltas por turno.

El Mapa Mundi, la faceta del juego dedicada al desarrollo de ciudades y tecnología, funciona como un Civilization descafeinado. Aquí el problema es el capital humano. Tus personajes conspiran, causan problemas y asesinan a sus rivales. Los rebeldes atacarán ciudades desguarnecidas, aparecerán al azar y atacarán turno tras turno a pesar de que parapetes legionarios y los disidentes no tengan posibilidad de victoria.

rome total war 2 falange egipcio

Las tropas de Cleopatra combatían en falanges, según la tradición helenica del país.

Otra de las principales quejas es el tiempo de espera entre los turnos. Existen casi 50 facciones, y cada una ralentiza el juego mientras el ordenador mueve sus fichas, forzándote a esperar de 2 a 4 minutos. Esto es especialmente estresante aquellos turnos muertos dedicados a la carrera armamentística o a la recluta de tropas frescas. ¿Quizás merece la pena tener a mano un Suetonio o un Tácito para amenizar la espera?

CA admite que incluso en ordenadores avanzados los gráficos dejan mucho que desear. Aún en un procesador i7 la vista lejana se pixela antinaturalmente, dando un aspecto que desagrada a la vista. Cuando se pula será increíble poder subir la cámara al firmamento y dirigir a tus tropas como un Dios.

De momento esa opción no es viable, y no queda sino esperar a los parches de los viernes y  al trabajo de los aficionados, que con sus Mods elevan el nivel de la Saga Total War al infinito.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com