Los tanques esféricos de Stalin

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En 1942, en plena ofensiva alemana contra la Unión Soviética, el ingeniero ruso Mokrousov propuso el diseño de un gigantesco tanque redondo. Un arma secreta de 500 toneladas, 10 metros de altura e invulnerable al fuego enemigo.

Los tanques redondos fueron una de las ideas más descabelladas de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. El diseñador de tanques Mokrousov propuso en 1942 un tanque esférico invulnerable a los cañones enemigos y capaz de aniquilar las líneas rivales. Sin embargo el artilugio nunca salió del plano y su creador cayó en desgracia cuando sus huesos dieron a parar a un gulag.

El “protivotank”, cazatanques en ruso, del ingeniero de Kharkov jamás se construyó. El legado de la gargantúa de metal pertenece a la ciencia ficción. Nada más mostrar los planos de su aberración tecnológica fue enviado a un gulag, sin que se sepa si tuvo que ver su ingeniería poco ortodoxa en ello.

Comparativa entre el tamaño del protivotank y un tanque convencional.

Comparativa entre el tamaño del protivotank y un tanque convencional.

El vehículo fue diseñado como un tanque pesado, con la función especifica de inutilizar búnkeres y casamatas, así como blindados medios y pesados, romper las líneas enemigas y alcanzar objetivos sensibles de retaguardia, como depósitos de municiones. Su forma esférica deflectaría proyectiles, mientras que sus dos cañones de 155 mm, ocho ametralladoras coaxiales y dos cañones antiaéreos harían añicos cualquier oposición.

El tanque de forma redonda estaría dividido en tres segmentos. La zona central desplazaría al monstruo como una oruga y en su interior habría un cilindro con el motor. Es en los laterales donde encontramos el armamento pesado. Pese a su peso de 500 toneladas y 10 metros de altura sería muy manejable e inmune a ataques a la par que veloz (90 km/h)

Para propulsar el vehículo se necesitarían dos motores de gasolina de 1000 hp refrigerados por agua instalados en el segmento central, así como un pequeño motor de gasolina encargado de generar electricidad. Los dos mecanismos tenían que estar sincronizados. Todas estas dificultades tecnicas, inalcanzables para la época, acabaron con la idea en el cubo de basura de la historia.

Una revista posterior a la Gran Guerra ya especulaba con un diseño parecido.

Una revista posterior a la Gran Guerra ya especulaba con un diseño parecido.

Estaría tripulado por 8 personas: conductor, mecánico, cuatro encargados de ametralladora y dos de los cañones principales. El armamento, instalado en los flancos del vehículo, podría ser apuntado al unisono contra un mismo objetivo.

El diseño de tanques redondos no es exclusivo de la imaginación soviética, sino que rondó por la cabeza de los diseñadores de armamento del periodo de entreguerras. El Kugelpanzer, tanque esférico en alemán, fue un blindado circular planteado por los nazis como vehículo de exploración, de menor tamaño del protivotank y sin tantas pretensiones. A diferencia del diseño ruso, de este se llegó a ensamblar un ejemplar que luce orgulloso como botín de guerra en el museo de Kubinka, cerca de Moscú. Lo sorprendente radica en que el vehículo ligero fue enviado a Japón, como arma secreta cedida, y fue capturado por los soviéticos en Manchuria.

El kugelpanzer apresado en Manchuria.

El kugelpanzer apresado en Manchuria.

El Kugelpanzer se asemeja poderosamente al tanque alemán de la Gran Guerra encargado por el Ministerio de Guerra germano en 1916, cuando todavía no se sabía que forma debía tener un tanque. El diseño de carro, el Treffas-Wagen, concebido con dos “grandes ruedas” se finalizó en febrero de 1917. Solo se completó un prototipo de 18 toneladas y un gran cañón central de 20 mm. Al final le ganó la partida el A7V, de diseño más convencional.

Si Mokrousov se alzara de su tumba se sorprendería al comprobar que es en la ciencia ficción donde su idea ha fructificado. Muchos drones tienen forma ovoide: los de Oblivion o numerosos ejemplos en la Guerra de las Galaxias. No son tanques, pero especulan con el poder deflectante de una estructura curva.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

¿Cuánto valía un caballo cosaco?, y como esconder los naipes en un gulag

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El rabino Reb Mendel Futerfas pasó 14 años en campos de concentración soviéticos, allí conoció a prisioneros de los que extrajo material valioso para sus sermones, como las historias de un viejo cosaco.

En los gulags soviéticos coexistieron reos de delito común y de sangre, comerciantes estraperlistas, judíos, idealistas políticos y minorías étnicas… Es decir delincuentes y enemigos del régimen bolchevique. Reb Mendel Futerfas (1906-1995), rabino clandestino que pasó 14 años en campos de concentración siberianos, conoció de primera mano las historias de un jinete cosaco.

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Caballo cosaco, oleo de James Ward.

Mendel, entre oración y oración, se dedicó a charlar con el representante de tan altivo pueblo, y este le legó retazos de tradiciones forjadas en la estepa del Mar Negro desde el siglo XV.

“Déjame ilustrar cuán precioso era un caballo cosaco. Un caballo ordinario costaba 10 rublos; un buen caballo joven, 20 rublos; un caballo de carrera, 50 rublos; y un caballo cosaco, 500 rublos“, contó el nómada a Mendel.

El prohibitivo precio del equino nacía de su exigente selección. No eran caballos criados por el ser humano, sino que provenían de manadas salvajes de las estepas próximas al río Don. Cuando los cosacos se encaprichaban de algún corcel perseguían a la manada, de mil o dos mil ejemplares, a toda velocidad. Gran parte de las presas caerían en la primera criba.

Seguidamente encauzarían a la manada hacía el río, donde los que no consiguieran atravesar la barrera de agua, se ahogarían arrastrados por la corriente. Los cosacos no buscaban rasgos de fortaleza supraequina; los que se marchaban tras franquear el río eran ignorados.

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El rabino Reb Mendel Futerfas.

Los codiciados eran los pocos que conseguían cruzar, volvían grupa, y trataban de socorrer a aquellos miembros de la manada que seguían entre dos aguas. Los cosacos enfocaban su atención hacía estos especímenes “lo suficientemente locos” y los perseguían hasta que el corcel cayera derrengado y era capturado.

Durante el primer mes de doma al caballo se le daba la ración justa para que no muriera de estarvación y se lo dejaba trotar en un picadero acotado. Después era entrenado para reconocer a un único amo que usaba el método de castigo y premio, hasta conseguir que lo aceptara como jinete. Luego se lo acostumbraba a las riendas y al bocado; llegados a este punto el aprendizaje era rápido.

Por todos estos motivos, explicaba el prisionero cosaco, los caballos de la estepa, seleccionados de generación en generación, “podían saltar al fuego por su amo, a través de los árboles o de las casas”.

Reb Mendel basó muchos de sus sermones en historias de su cautiverio, sacando lecciones valiosas de la experiencia. Contó, por ejemplo, como estaba prohibido jugar a los naipes en el gulag y aún así todos los prisioneros jugaban en sus celdas. Cuando se acercaba el guardia de la prisión las cartas desaparecían misteriosamente, por más que el vigilante se afanara en buscarlas. Cuando finalmente se rindió y prometió que no les confiscaría las cartas si le confesaban donde las escondían, la respuesta fue simple. Cada vez que el supervisor entraba se las ingeniaban para introducirle las cartas en el bolsillo, y las recuperaban antes de que saliera de la celda.

Las lecciones que se pueden sacar de estas dos historias quedan a la interpretación de cada uno.

Carlos de Lorenzo Ramos

Adolf Hitler, un “cerdo de retaguardia” según sus camaradas del Regimiento List

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Entrevistamos a Thomas Weber, historiador que gracias a documentos inéditos ha desentrañado los años de Hitler como enlace en la Gran Guerra.

En noviembre de 1914 se libró en Bélgica uno de los encuentros más carniceros de la Primera Guerra Mundial, la Primera Batalla de Ypres, apodada por los alemanes la Masacre de los InocentesEn la Kindermord murieron 40.000 germanos, pertenecientes a nueve divisiones, casi la mitad de los combatientes implicados. Adolf Hitler fue uno de los pocos afortunados de la 1º compañia del regimiento List que salió indemne (42 de 250). ¿Milagro o suerte? No; a pesar de servir como enlace de comunicaciones, se hallaba a bastantes kilómetros del frente, a salvo del fuego de ametralladora y de las estériles cargas a la bayoneta para desalojar a los británicos del saliente de Ypres.

Con el propósito de confrontar a la propaganda nazi, que tildó a Hitler de héroe de primera línea, con la opinión de sus camaradas, para los que era un Etappenschwein (cerdo de retaguardia), Thomas Weber, profesor de Historia Europea en la Universidad de Aberdeen, ha escrito La Primera Guerra de Hitler, que ahonda en la experiencia bélica del cabo durante la Gran Cuerra.

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Adolf Hitler.

Tras examinar documentos inéditos del regimiento bávaroList, intactos pese a los intentos de los inquisidores nazis por ocultar el historial de su jefe, Weber desvela aspectos poco conocidos del dictador. Tanto ha llamado la atención su publicación, que el director Niki Stein, autor deRommel rodará una serie de televisión inspirada en la obra de Weber. La miniserie constará de diez capítulos que comienzan en 1914, en los albores de la Gran Guerra, y terminan en 1945 con el suicidio de Hitler en su búnker berlinés.

El libro esclarece que las convicciones antisemitas de Hitler no estaban formadas de antemano y que después de la derrota de los ejércitos del Káiser las ideas de aquel joven de 25 años se radicalizaron. Durante el conflicto no expresó su odio a los judíos, es a partir de 1919 cuando empieza su dialéctica furibunda. También descubrimos que, pese a haber sido condecorado dos veces, con la Cruz de Hierro de primera(1918) y segunda clase(1914), y de haber sido herido y gaseado, su trabajo como enlace no era demasiado peligroso, pues era a nivel de regimiento, a varios kilómetros del frente y no de trinchera en trinchera.

La obra desmiente que los veteranos del Regimiento List se alistaran en masa en el partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, es más, destacan por el poco porcentaje en hacerlo (2% hasta 1933). Sus camaradas consideraban que el trabajo de Hitler era poco peligroso. El dictador solo acudió a una reunión de veteranos de su regimiento, y tras ser tratado fríamente no volvió a hacerlo. Otro interesante aspecto del libro es la implicación de Hitler en la República Socialista Bávara; es un asunto todavía por dilucidar, y que Weber se propone descubrir en su próxima obra. En una entrevista que Thomas Weber ha brindado a Historiavera nos cuenta con más detalle varios aspectos tanto de su libro como de su próxima serie de televisión:

P- Su libro, La Primera Guerra de Hitler, nace a raíz de una investigación sobre los archivos del 16º Regimiento bávaro  de reserva (List), en el cual sirvió como enlace de comunicaciones Adolf Hitler durante la Primera Guerra Mundial. ¿Buscaba específicamente los archivos del batallón, o se topo con ellos por casualidad?

R- Mi plan era escribir una biografía colectiva de los hombres con los que convivió Hitler durante la Gran Guerra, y así ahondar en la verdad sobre le mito que había creado de sí mismo. Por eso buscaba esos archivos en concreto, los del 16º Regimiento de Infantería bávara de Reserva. Cuando me dijeron que no había mucha cantidad de documentos acerca de ellos, pedí los documentos tanto de la Brigada, como de la División a las que el regimiento pertenecía; y descubrí que la mayoría de las actas del regimiento List se encontraban ahí.

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Hitler posa con el Pickelhaube.

P- En el libro descubrimos que el dictador nazi no era antisemita en los comienzos de la Primera Guerra Mundial, es más, Hugo Gutman, que le recomendó para recibir la Cruz de Hierro, era judío. ¿Cuándo cambió sus planteamientos en este crucial aspecto del nazismo?

R- En algún momento de 1919. Aun así es perfectamente posible que durante la Primera Guerra Mundial Hitler abrigara algún pensamiento antisemita (prevalentes en toda Europa y en el mundo occidental en ese tiempo). De todas formas, no le parecía tan importante como para manifestarlo en público. Sabemos que en septiembre de 1919 Hitler escribió unpanfleto extremadamente antijudío, pero no sabemos si esa transformación sucedió durante la guerra o en el año siguiente. Espero que esta cuestión se resuelva en unos pocos años. Actualmente estoy investigando este tema en un nuevo libro llamado provisionalmente Metamorfosis: Adolf Hitler y Munich, 1919.

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Thomas Weber, autor de La Primera Guerra de Hitler.

P- En Mein Kampf se describe a si mismo como un héroe, y como un perfecto conocedor delbarro de las trincheras. Condecorado dos veces, herido e intoxicado por el gas. Realmente ¿destacó sobre sus compañeros por su valentía, como aseguraba la propaganda, o por su cobardía?

R- Objetivamente hablando no fue un cobarde. Hizo todo lo que le pidieron y siempre estaba dispuesto arealizar las encomiendas más peligrosas. De todas formas, creo que más importante que la cuestión de si fue un héroe está la cuestión de a) lo que sus compañeros del regimiento pensaban de él y b)porqué Hitler mintió acerca de sus experiencias bélicas. Muchos soldados en su regimiento hablaban de Hitler en términos muy negativos, al tener este un trabajo cómodo y no particularmente peligroso.

Pienso que la razón de Hitler para mentir acerca de su experiencia bélica es que realmente no tenía una buena historia que contar: “Mirad he hecho lo que se me encomendó, pero muchos soldados pensaban equivocadamente que lo que hice no era muy peligroso”. Así que se inventó una historia en la que sus acciones eran extraordinariamente peligrosas y en las que salia a la luz su bravura, donde era admirado por todos, y en las que él era el producto típico de su regimiento. De esta forma pudo postular que el nacionalsocialismo nació en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.

P- Un hecho particularmente interesante en su publicación es la implicación de Hitler en la República Socialista de Baviera. ¿Era un oportunista o una persona sin una tendencia política definida?

R- De nuevo esta cuestión está envuelta en secretismo y estoy tratando de resolverla en mi nuevo libro. No puedo darle una respuesta firme en este punto, pero creo que es justo afirmar que ambas definiciones son ciertas: no tenía una preferencia política definida Y también era un oportunista que buscaba una nueva “familia” en la que encajara y fuera aceptado.

libro

La Primera Guerra de Hitler, Thomas Weber, Taurus, 512 págs, 26€.

P- Por último. ¿Puede hablarnos de la superproducción para televisión sobre Hitler que está asesorando?

R- Será una miniserie dramatizada. Sin embargo, tratará de mantenerse fiel a la verdad histórica. Mi libro ha sido usado como fuente de inspiración inicial y se centrará en la relación de Hitler con alguna figura importante durante hechos puntuales de su vida. No puedo adelantar mucho más del proyecto, ya que soy asistente y no guionista, aunque mi libro se tome como fuente de inspiración. Por supuesto, la serie se tomará en serio a Hitlercomo protagonista. Libros recientes, películas, y exposiciones hanminimizado el rol de Hitler en la creación del Tercer Reich, el estallido de la Segunda Guerra Mundial y en el Holocausto; y creo que la razón es la preocupación de que si se centra la atención demasiado en su persona, puede parecer apología. La serie de televisión tratará de contrarrestar esta tendencia y presentar al pueblo alemán a Hitler de una manera seria.

Carlos de Lorenzo

C.d.lorenz@hotmail.com