El alcohol antes del combate: valor en una botella

calle de constantinopla siglo VI

Una sórdida calle de Constantinopla en el siglo VI. El ejército no era cuna de alcohólicos, pero el consumo frecuente fomentaba el vicio allende la batalla y lo acompañaba con juego y putas

Desde siempre el Hombre ha buscado maneras de aumentar artificialmente su valor, y a veces lo ha encontrado dentro de una botella.

Los beneficios de las bebidas espirituosas en combate son muchos: el más importante es el de mantener a raya la angustia que genera la visión del enemigo, y más si avanza lentamente (la parsimonia de los Tercios españoles ponía los pelos de punta). Esa calma antes del choque era desquiciante y el alcohol ayudaba a controlar los nervios. También tienen valor anestésico frente a las heridas (Homero lo menciona en la Ilíada). Muchos beberían alcohol en espera de recibir una herida penetrante para mitigar su dolor; mientras que después del combate se consumía como transición de la inhumana tensión a la rutina cotidiana.

choque hoplita

El orden y la disciplina son la antítesis del alcohol. El estrés extremo del combate, sin embargo, hacía necesario el liquido báquico como suplemento de coraje en el choque cara a cara.

Mantenía el historiador John Keegan que “toda batalla, excepto quizás la primera de una guerra, o el primer combate de una unidad novata, siempre crea ansiedades. Aunque los soldados fueran jóvenes y vigorosos, se anteponía el nerviosismo a la excitación. Beber alcohol es inseparable de la preparación y del combate mismo. El alcohol deprime reflejos de autoprotección e induce a la aparición de sentimientos de coraje.”

En la época antigua el uso y abuso de alcohol antes de la batalla era un incentivo para los hoplitas griegos. Las demandas del combate cara a cara entre falanges lo exigía. Existen pocas pruebas en la literatura, pero está claro que beber antes del combate era algo rutinario. Los escritores pudieron ocultar este hecho por considerarlo insignificante o porque mencionarlo les causara rechazo. La sola mención de alcohol evoca a abuso y desorden, lo que puede ser malo para la reputación del comandante si pierde la batalla o disminuir su gloria si se aduce que el enemigo estaba ebrio e inoperante.

hoplitas cargando desorganizados

Excederse en la ración de alcohol podía convertir una hueste disciplinada en una turbamulta desbocada. Aquí unos furiosos hoplitas en persecución.

valor holandes

Valor en una botella. La ginebra era el secreto del coraje holandés.

En el siglo XVII se acuñó la frase Dutch Corage. Ese coraje lo encontraban los holandeses en una botella de ginebra, como observaron los británicos durante la Guerra de los Treinta Años, aumentando su agresividad. Los ingleses se aficionaron tanto al término como a la ginebra, que consumieron desde entonces. Otra versión traslada el dicho a 1665, durante la Gran Peste de Londres. Velas de ninguna nación osaban acercarse a llevar suministros a la ciudad enferma, pero un grupo de capitanes holandeses se atrevió a llevarlos, sin tocar puerto. En honor a ellos se habría acuñado el termino valor holandés, aunque más tarde se lo ligó exclusivamente al consumo de alcohol.

cuadrado ingles waterloo 1815

Cuadro británico en Waterloo (1815). La “escoria de la tierra” del duque de Wellington soplaba pero daba el do de pecho.

Durante las Guerras Napoleónicas las raciones de licor abundaron. Antes de Waterloo (1815) los casacas rojas de Wellington estaban muy cansados, lo que amortiguaría el miedo, pero muchos también habían bebido. El Duque de Hierro opinaba de sus soldados, la escoria de la tierra, que eran una banda de borrachos y pendencieros, pero que en batalla daban la cara como los mejores. Los médicos llevaban ginebra tanto para los heridos como para compartir algún trago ocasional; y a uno de los cuadros que resistió la carga de los coraceros franceses se trasladó un barril rodando. En las últimas fases de la batalla esos soldados bebidos fueron los más inmisericordes con los franceses en fuga.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) institucionalizó las raciones de combate que contenían alcohol para las tropas del frente. Aunque el gobierno francés prohibió la absenta, a los poilus se les entregaba media botella de vino diaria. Los alemanes recibían brandy y cerveza. Los rusos mientras tanto prohibieron el vodka, para prevenir su tendencia al abuso, aunque en la Segunda Guerra Mundial se les suministró 100 gramos diarios (las tropas siberianas tenían tendencia a beberse el anticongelante de las ametralladoras y a quedarse ciegos en consecuencia).

soldado siberiano segunda guerra mundial

Soldado siberiano soviético, Segunda Guerra Mundial. Sumamente aficionados a las raciones de vodka (y a todo lo que llevara alcohol).

En el caso inglés hubo controversia acerca de si una ración diaria de ron era eficiente. Si se les preguntaba a las tropas respondian claramente que “alimentaba, calentaba y estimulaba”. En general se aceptó que en casos de fatiga y estrés extremo el ron “enviaba energía al organismo instantáneamente”. El coronel J.S.Y Rogers, del 4th Black Watch, expresó contundentemente que sin una ración de ron y otra de café antes de atacar la trinchera enemiga “no creo que hubiésemos ganado la Gran Guerra”.

Pero muchas veces ir bebido ha sido desastroso para el bando o el individuo que ha incado el codo. El 6 de junio de 1944, la noche del Día D, infantería británica a bordo de planeadores tomó intacto el puente Pegasus. Los alemanes no volaron el puente sobre el Orne porque su comandante en vez de dar la orden bebía vino con su novia francesa. O el caso en el que los príncipes rusos fueron masacrados por la Horda Azul mongola en 1377: habían ingerido tanta cerveza que murieron como patos en un estanque. El jefe supremo, Ivan Dmitriyevich se ahogó incluso antes de que llegaran a él los jinetes esteparios. La propia Troya cayó, según cuenta la leyenda, mientras los dárdanos se embriagaban durante un banquete. Los aqueos descendieron del caballo, y el resto es “historia”.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Duelo a muerte en Dessau, 1945: Super Pershing vs King Tiger

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M26 Super Pershing

Una famosa historia asegura que en abril de 1945 tuvo lugar en Dessau un épico enfrentamiento entre un tanque Super Pershing estadounidense y un King Tiger alemán.

Para que una mentira sea buena debe contener parte de verdad, y esta jugosa historia tiene los ingredientes para ello: un duelo en la ciudad de Dessau entre el único Super Pershing existente y un King Tiger, lo mejor de los arsenales norteamericano y alemán, en las postrimerías de la Segunda Gran Guerra; todo ello contado en unas memorias de un artillero adolescente sacadas de contexto. Durante muchos años se ha alimentado el mito de este combate; pero bajo la lupa de historiadores serios se destapa finalmente el velo del encontronazo.

m26 superpershing

El M26 Super Pershing contaba con placas de blindaje adicionales y un cañón extralargo de 90mm, capaz de competir con el mortífero 88mm alemán.

El Super Pershing fue un prototipo de carro superpesado que hacia uso del chasis de un M26 (tanque pesado norteamericano del que solo se desplegaron 310 unidades, y solo 20 vieron acción), armándolo con un cañón extralargo de 90mm y placas de blindaje adicionales. Llegó al continente en marzo de 1945 y se modificó a toda velocidad pues los ingenieros estaban desesperados por testar el arma en combate. Aunque no era practica común en el ejército estadounidense el enviar prototipos a batirse, la SGM llegaba a su fin. En esta carrera contrarreloj el Super Pershing solo tuvo 10 días para probar su potencial, periodo en el que se enfrentó a 3 blindados enemigos, venciendo siempre.

Lo que no cuadra es que tres días antes del fin, encuadrado en el 33 regimiento de la Tercera División Acorazada, tuviera la “suerte” de toparse y destruir al tanque más poderoso y blindado de Alemania, el Königstiger de 77 toneladas, conocido también como Tiger II o King Tiger.

konigstiger ardenas

Los norteamericanos contemplaron la mortal potencia del Tiger II durante la ofensiva de las Ardenas en la navidad de 1944: la última apuesta de Hitler

Todo en el Super Pershing estaba concebido para equipararse a su homologo alemán. Su cañón de 90mm superaba al de alta velocidad de 88mm del King Tiger. Podía penetrar satisfactoriamente 21 cm de blindaje a 1 km de distancia y a una inclinación de 30 grados. A 100 metros penetraba incluso 33 cm pulgadas de metal. Su munición especial alcanzaba una velocidad de 1,17 km por segundo, 183 metros más rápido que el cañón de 88mm del Tiger.

El único relato que asegura que el Super Pershing se emparejó con el tanque germano proviene del artillero John Irving, de 18 años, en Another river, another town. Según sus memorias, la tripulación de 5 hombres a las ordenes del sargento Joe Maduri penetró junto a la Tercera Acorazada en Dessau, el 21 de abril, apoyando a los infantes de la 36 División de infantería que querían enlazar con los rusos en el río Elba.

La ciudad estaba fuertemente defendida y los blindados se abrían paso con dificultad entre barricadas de escombros de hormigón. De repente el Super Pershing llegó a una intersección, doblando a su derecha. Sin saberlo la tripulación un King Tiger aguardaba tendiendo una emboscada, sabiéndose superior a cualquier carro norteamericano (de momento nos referiremos a él como si fuera el infame Königstiger). El enemigo estaba a una distancia de dos bloques, unos 650 metros, apuntando en la misma dirección en la que giraban los americanos.

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Instantánea de la tripulación del Super Pershing. A la derecha la efigie del sargento Maduri, un veterano con 10 meses de servicio.

A esta distancia, muy asequible para sus facultades, el Tiger disparó al Super Pershing. El proyectil de 88mm, que tantos y tantos tanques yankees había destruido, se fue alto y ni siquiera se acercó. El artillero adolescente John “Jack” Irwin respondió casi al instante con un disparo que se incrustó en el grande y angulado glacis, o coraza delantera. Pero el disparo de alto explosivo (HE) no tuvo efecto. Rebotó en el blindaje hacia  arriba, explotando sin hacer daño. El Super Pershing estaba cargado solo con HE porque Irwin esperaba objetivos urbanos, como edificios, soldados de a pie, y cañones antitanque. “AP!” gritó a su cargador “Pete”, lo que significaba que el próximo disparo era para penetrar blindados.
Maduri y su tripulación sintieron un golpe seco en la torreta. Nunca supieron si el disparo venía del Tiger o de otra arma antitanque. En todo caso, el blindado no se resintió, sino que el proyectil se deslizó por el glacis. Un instante después Irwin apuntó y disparó una segunda vez, justo cuando el monstruo avanzaba y atravesaba un montón de escombros. El proyectil AP de 90 mm penetró por la panza del Tiger, aparentemente impactando en la munición almacenada debajo de la torreta, resultando en una tremenda explosión que lo volatilizó. Toda su tripulación murió.

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Mapa que muestra los avances soviético y norteamericano en abril de 1945. En rojo la ciudad de Dessau, en la línea de demarcación del Elba.

Los hombres de Maduri no tuvieron tiempo de certificar su “trofeo”. La batalla se recrudecía, y el Super Pershing continuó por esa calle, sobrepasando los restos calcinados del supuesto King Tiger. Siguieron duros combates, fuego de panzerfaust y de ametralladora desde soportales y ventanas. Este encontronazo “corto y dulce”, según Irving, duró menos de 20 segundos. La batalla por Dessau finalizó un día después, pero no antes de que el Super Pershing destruyera otro tanque más (un Panther Mark V) con dos disparos, y obligara a un Panzer IV a rendirse.

Existen varios argumentos que desmontan el mítico duelo:

El 21 de abril de 1945 todos los King Tigers estaban conteniendo a los soviéticos en el Este y desplegados en el área de Berlín. Ninguna compañía de tanques pesados, que era donde eran enviados los Tigers a cuentagotas, estaba desplegada en la zona. La compañía más cercana (SS 502) se encontraba a 70 kilómetros de distancia.

No existen pruebas fotográficas del incidente de Dessau. Teniendo en cuenta que hubiese sido un arma propagandística enorme para demostrar a los soviéticos que Estados Unidos tenía un tanque poderoso disponible, nunca se confirmó gráficamente el duelo. Ni siquiera en los anales de la Tercera División Acorazada aparece registrado.

Para los norteamericanos y su “tigerfobia” todo blindado de características desconocidas que tenían en el punto de mira era inmediatamente un Tiger. Los teóricos militares calculaban que un Tiger podía destruir 5 shermans (el tanque medio básico de EE.UU) por cada baja propia. La tasa era incluso mayor.

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Interior de un Pz IV. La munición se almacenaba debajo de la torreta, al contrario que en los Panther y tanques Tiger, que la guardaban en los laterales.

Los alemanes, a pesar de su escasez de efectivos cualificados a esas alturas de la contienda, solo entregaban sus Tigers II a las tripulaciones más experimentadas. Es difícil de creer que un artillero veterano fallara su primer disparo a tan corta distancia.

Los Tiger II no amontonaban munición debajo de la torreta, que fue lo que hizo explotar el tanque, pero los PzIV sí. Steven Zaloga, uno de los expertos en tanques más reputados de la actualidad, cree que el Tiger al que se enfrentó el Super Pershing en Dessau era un simple Panzer IV, de características muy inferiores al prototipo norteamericano.

En resumen, este mito perpetuado en la Red para glorificar el duelo entre el blindado más raro de Estados Unidos y el tanque más poderoso de la Alemania nazi no es más que un cuento de hadas que hace las delicias de los aficionados amateurs, que han sacado fuera de contexto la historia del artillero Irving y la han embellecido con sus fantasías.

 

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Los falsos documentales del Discovery Channel

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Recreación 3D de los sirénidos que dicen haber visto los científicos de Mermaids: the body found.

Los falsos documentales son un subgénero de moda al que se ha apuntado Discovery Channel. Especulan con un hecho ficticio, como la existencia de sirenas o dragones, pero camuflandolo con un barniz de realidad. Para conseguir esto tergiversan pruebas científicas y les dan otro enfoque; y en el peor de los casos las inventan directamente. Contratan a actores poco conocidos y les calzan una bata de charcutero, et voila, se convierten en científicos, arqueólogos o biólogos con una laureada carrera a sus espaldas. Discovery Channel, el canal por antonomasia de cultura de masas, ha cometido el pecado de rendirse a este canto de sirena para subir la audiencia de sus programas.

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El explorador Paul Rosolie sujeta a la anaconda que le devorará.

El último escándalo versa sobre una anaconda de 10 metros zampándose al explorador Paul Rosolie, que relata sus vivencias dentro de las entrañas del ofidio. La joya, EatenAlive,  se estrena el 7 de diciembre (2014) a pesar de las 21.000 firmas en contra. Por un lado se maltrata al animal y por otro se vende la falsa imagen de que los humanos son parte del  menú de las grandes serpientes.

En 2013 Discovery Channel emitió La leyenda del Megalodón. En él un megatiburón de 20 metros, extinto a mediados del Pleistoceno, reaparece cerca de la costa sudafricana para atacar a una embarcación. Supuestamente el escualo hundió el barco y devoró a sus ocupantes, que filmaron su fin, y Discovery emitió el “sorprente material”, encontrado junto al destrozado pecio. El montaje potenció la semana del tiburón, alcanzando un pico de 5 millones de espectadores. Nadie echó de menos a los cuatro turistas “sacrificados” por la productora, ni ninguna cadena de televisión abrió los informativos con el ataque de esta macrobestia.

A los ejecutivos del canal de no-ficción les pareció licito mentir a la audiencia para conseguir mejores resultados en el share. Los jefes de contenido barajaron los pros y los contras y decidieron que les era rentable. El precio pagado fue el descrédito ante los ojos de una generación que creció aprendiendo sobre el mundo con el canal Discovery. Se destruyeron años de confianza en 83 minutos. La cadena pidió disculpas ante la avalancha de críticas y se excusó alegando que era un experimento para fomentar la curiosidad.

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Submarinos nazis y megalodones, un cocktel explosivo aportado como prueba.

“Gracias Dicovery, por hacerme dudar de todo lo que he visto y habéis hecho” respondía un enfadado espectador en el facebook de la empresa, minutos después de que la emisora expresara sus disculpas por la estafa:

“Aunque algunos eventos y personajes en la cinta han sido dramatizados, avistamientos de la criatura gigante continúan a día de hoy. El megalodón fue un tiburón real. Las leyendas de marrajos gigantes persisten por todo el mundo. Todavía se debate que pueden ser”

Ya en 2012 el canal emitió un monográfico sobre la existencia de sirenas. Mermaids: the body found trató de avalar la hipótesis del simio acuático. Esta teoría mantiene que el antecesor del hombre y el mono, hará 7 millones de años en la costa este africana, vivió en un ambiente semiacuático alimentándose de moluscos e irguiendo su columna al caminar por el agua. Supuestamente la subida del nivel del mar separó a los homínidos en dos troncos que divergieron en su evolución.

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Falsa pintura rupestre de 30.000 años encontrada en una cueva egipcia. Muestra un combate entre hombres y sirénidos.

Para dar credibilidad a la teoría, Discovery nos presenta la historia de tres científicos que investigan la causa del varamiento masivo de ballenas en playas de todo el mundo. Pronto llegan a la conclusión de que los cetáceos mueren debido al uso de una tecnología secreta de la marina de EE.UU: un sonar que revienta el sistema auditivo y genera embolias masivas a los mamíferos acuáticos.

Los investigadores, que son actores camuflados de biólogo, se amparan en este hecho real para asegurar haber visto seres mitad hombre mitad pez junto a las ballenas. Para su frustración siempre llegan a la escena unos misteriosos agentes del gobierno para llevarse esos cadáveres. Denuncian los científicos que es para eliminar las pruebas de que seres inteligentes del lecho marino perecen cada vez que el ejército prueba su arma.

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Según la teoría del mono marino, los sirénidos divergieron del Hombre hace 7 millones de años, adaptándose al medio acuático.

Más tarde encuentran un sirénido en el vientre de un tiburón blanco, pero esta vez es el gobierno sudafricano el que les confisca el “increible” hallazgo. El documental continua aportando falsas pruebas, como pinturas rupestres de 30.000 años que plasman un enfrentamiento entre humanos y hombres pez en el antiguo Egipto. Y como colofón los investigadores contactan con dos niños que grabaron a un ser con el teléfono móvil. Se observa como el animal alza su mano hacia el zagal, que huye despavorido. La escena está muy bien cocinada por la productora, pues según avanza el programa se desvela más metraje, hasta la espectacular entree del ser mitológico que embrujó a Ulises (pero este es más grotesco que bello).

Los falsos documentales, o mockumentarys (de burla), tienen su antecedente en La guerra de los mundos de Orson Welles (1938), que radió una invasión extraterrestre. Juegan con la ventaja de que el receptor suele creer lo que ve si se le presenta de la forma adecuada.

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Video que muestra a un sirénido varado atacando a un niño. PINCHA PARA VER.

En 2014 se estrenó en España Operación Palace, un reportaje sobre el fallido golpe de Estado del 23-F. Resultó ser un falso documental en el que se entrevistaba a testigos presenciales. Solo al final se destapó que era un montaje con el objetivo de denunciar la falta de transparencia del Estado español que, treinta y tres años después, no ha revelado la verdad de lo acontecido. Se convirtió en el programa (no deportivo) más visto de la cadena, con 5,2 millones de espectadores.

La Dirección de Discovery Channel sabía la tremenda repercusión que tendría Mermaids; the body found, y por eso se desvirgaron en 2012 con un mockumentary de libro. Tuvo todos los ingredientes para triunfar: un guión sustentado en hechos verdaderos, buenos actores, el afán del ser humano por creer en quimeras que no existen y el aval de ser, hasta ese momento, un canal divulgativo respetable y con principios. Dejando a un lado el papel de abogado del diablo, es cierto que las pruebas presentadas de forma tan convincente estimulan la imaginación y dejan ese regusto en el paladar de “y si…”. Pero no.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

 

Philippe Leclerc, liberador de París y criminal de guerra

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“Señor, usted también lleva uniforme extranjero, ¡el “americano”!. Instantes después Leclerc dará la orden de fusilar a los soldados de la División Carlomagno.

El general de la Francia Libre Philippe Leclerc liberó París en 1944, convirtiéndose en héroe de la Segunda Guerra Mundial. También ordenó fusilar a 12 soldados franceses de la División Carlomagno, sin juicio previo, por una falta de respeto

Decir Philippe Leclerc es nombrar al héroe que liberó París al mando de la 2º División Acorazada francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Su formación estaba compuesta por franceses y por un nutrido grupo de republicanos españoles exiliados, “La Nueve”. Poco conocida es su cara oscura, la que mancha el nombre eternamente: su faceta de asesino, de criminal de guerra. El general Leclerc fusiló sin juicio previo a 12 soldados de la 33 ª Waffen Grenadier-Division der SS “Charlemagne” (traidores encuadrados en el ejército alemán para luchar contra el comunismo soviético) el 8 de mayo de 1945, el día que se rindió la Wehrmacht. Su división dejó un reguero de sangre desde Normadía a Brechtesgarden, el Nido del Águila de Hitler. Crímenes de guerra que nunca fueron juzgados. No se podía encausar a un paladín de la Francia Libre.

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En primer plano el teniente Briffaut, con uniforme de la wehrmacht. Detrás Serge Krotoff, hijo de un emigré ruso blanco y nacido en Madagascar. Mirando con desprecio a la cámara el teniente Daffas. Morirán con dignidad, desafiando a las balas.

El 6 de mayo llegó Leclerc a su cuartel general de Bad Reichentall tras limpiar Alsacia de resistencia y penetrar en la Alta Baviera. Alineados frente a él se encontraban 13 prisioneros en uniforme feldgrau. Cuando le informaron de que la docena de prisioneros eran franceses que habían combatido bajo las armas nazis en Rusia, Leclerc entró en cólera. Los rendidos desafiantes, pero abatidos; el general gaullista orgulloso, con el mentón alto. Pronto se intercambian duras palabras, elevando la tensión. Leclerc les acusó de llevar un uniforme extranjero, alemán y de las SS. Con sangre fría le respondió un divisionario: “Señor, usted también lleva un uniforme extranjero, ¡El americano!”. Acto seguido Leclerc, preso de la furia, ordenó la ejecución de estos hombres por “insolentes”, sin corte marcial ni juicio previo.

Los hombres fueron fusilados a las 17h el 8 de mayo de 1945 en Karlstein, en la Alta Baviera. Bajo la presión de dos capellanes católicos, los padres Fouquet y Guillaume, Leclerc concedió asistencia religiosa a quienes la solicitaran. Estuvieron presentes el general, los religiosos, los tenientes Cortadellas y Ferrano (un republicano español exiliado) y el pelotón de fusilamiento. El joven teniente Cortadellas estaba perplejo por su fratricida misión e intentó desobedecer, pero no tenía opción. Por lo menos trató dignamente a los de la Carlomagno. Les fusilaron en grupos de cuatro. Todos se negaron a ser disparados por la espalda y con un vendaje en los ojos, como Leclerc estipuló inicialmente, y murieron dando la cara con un “Vive la France” en los labios. Los cadáveres quedaron insepultos en el claro.

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Soldados de “La Nueve”,9ª Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre, entran en París con banderas republicanas en sus vehículos.

Tuvieron que ser los paracaidistas norteamericanos los que inhumaran a los franceses tres días más tarde. Tras la guerra Leclerc evitó hablar de la masacre de Bad Reichentall como un “asunto turbio”. La ejecución se supo gracias al padre Maxime Guillaume (1911-1995), que intentó ponerse en contacto con los familiares de los SS tras la guerra.

Se dice que en el grupo de doce había un soldado más al que Leclerc salvó por ser hijo de un amigo suyo, general gaullista. El destino alcanzará al héroe de guerra en 1948, cuando su avión se estrelle en Argelia. Entre los humeantes restos encontraron a Leclerc y 12 hombres más. Al decimotercer pasajero no se le pudo identificar, ¿justicia divina?

Tanto el historiador Daniel Guérain como Frederick Pohl han contrastado historias de asesinatos a prisioneros de guerra alemanes por parte de la 2º Demi Bridage. Robert Galley, posteriormente ministro gaullista, fue especialmente cruel al reunir alemanes dentro de una granja y arrojar granadas en su interior. Las memorias del soldado Pierre Quillet de la primera compañía de la 501 RCC confirman la historia de Guerain. “El 14 de agosto de 1944, los hombres de Galley descubrieron a un sacerdote de aspecto dudoso. Pronto le interrogan de malas maneras en la sacristía. Mientras le golpean inmisericordemente descubren un tatuaje de las SS en el brazo izquierdo del interrogado. El SS fue quemado vivo y murió retorciéndose de dolor como una antorcha humana”, asegura Quillet.

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Losa fúnebre que recuerda a los cinco divisionarios identificados de la masacre de Bad Reichentall.

Más historias de crueldad de Robert Galley. Cuando los Aliados entran en Estrasburgo un alsaciano denuncia a una pareja que vive en el barrio. Dentro de la casa se encuentra una gran suma de dinero y documentos que no tienen tiempo de ocultar. Sin perder tiempo se decide que son espías del Abwehr, el servicio secreto alemán, y Galley coge un rifle y los ejecuta sin piedad. El 2 de diciembre, también en Alsacia, tras duros combate en Herbsheim, unos 50 alemanes se rinden ante División Leclerc. Galley da la orden de juntar a todos los SS, o aquellos que premeditadamente tratan de ocultar su rango, detrás de una iglesia, donde se fusilará a una treintena de ellos. También se narra una matanza un oficial de las SS y a rusos de las ostlegionen quemados vivos por violar a una muchacha.

Los franceses de la Carlomagno no estaban protegidos por la Convención de Ginebra, eran considerados por la Francia Libre traidores en uniforme feldgrau, pero una ejecución el día que acababa la guerra en Europa solo es venganza, vil asesinato. “Uno se entiende mejor con un enemigo que con un traidor.” Frase de un veterano de la Guerra de las Malvinas.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Para saber más:

Solo temían que el cielo les cayera encima: División Carlomagno http://wp.me/P2WXD6-cG

El incidente de Colonia, duelo de tanques en la catedral

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El Panther de Köln un día después de su desesperado combate bajo la sombra de la catedral.

El 6 de marzo de 1945 se produjo un afamado encontronazo entre dos carros de combate estadounidenses y un Panther alemán; un duelo al atardecer bajo la atenta mirada de la catedral gótica de Colonia.

Este postrero enfrentamiento destaca por su singular ubicación y por haber sido íntegramente filmado por el fotoperiodista Jim Bates, un documento de valor incalculable. Cuatro de los cinco ocupantes del Sherman americano murieron y del Panther escaparon dos landser. Los tres restantes fueron volatilizados por la puntería del cañón de 90 mm de un vengativo Pershing, que disparó contra la inutilizada carcasa de La Pantera hasta verla arder. Esa acción, que le dio fama como temible cazatanques, forma parte de un todo conocido como El incidente de Colonia.

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El tanque de avanzadilla M-4 Sherman arde, mientras que la dotación del segundo tanque acude a rescatar a los supervivientes.

A pesar de que la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin y cientos de miles de alemanes se rendían en oleadas; algunos desesperados vendían cara su piel, muchas veces en kampgruppes improvisados, y ese fue el caso del Panther de Köln, cuya tripulación tomó la decisión moral de enfrentarse a la 3º División Acorazada norteamericana en solitario. Desconocedores del peligro acechante, dos M4 Sherman avanzaban sobre el casco histórico de Colonia a través de los distritos occidentales de la ciudad: VenloerStrasse, FriesenPlatz y FriesenStrasse. A 120 metros de la catedral se detienen, grandes montañas de escombros impiden el avance de la columna de blindados.

Al mando del Sherman de avanzada va el comandante Kellner que mira su reloj, las manecillas dan las dos de la tarde. Lentamente viran a través de la intersección de la Komodienstrasse, cuando, de pronto, un proyectil del Panther alemán impacta en el carro estadounidense cobrándose la vida de tres tripulantes. Luego recibe otro disparo. El capitán Kellner surge de la torreta armado con un rifle que resbala por el costado. Kellner rueda e intenta enderezarse, pero cae de bruces. No se ha dado cuenta de que su pierna humea, de que por debajo de la rodilla no ha quedado más que un muñón sanguinolento. Morirá a unos metros de su blindado, en un embudo de mortero, atendido por dos GIs y un médico incapaces de frenar la hemorragia. En el video se ve un bulto escurridizo que escapa por los pelos, es el artillero John Gialluca, que tuvo más suerte y sobrevivió.

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Video subtitulado que muestra el duelo conocido como el Incidente de Colonia. PINCHA PARA VER.

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El fotógrafo de combate Jim Bates grabó el duelo entre el Panther y el Pershing.

La temeridad de la tripulación yankee es difícil de explicar. Algunos historiadores sostienen que el panther disparó a cubierto por la oscuridad de un túnel a 340 metros, lo que hizo que los exploradores aliados no pudieran verlo. Después de destruir el sherman, el panzer se movió al cruce de la Marzellenstrasse y es ahí donde fue cazado por el pershing. Hay informes que lo sitúan ahí de antemano y lo obviaron al creerlo destruido, pero no son fiables. Los tanquistas nunca daban por hecho que un tanque en tierra de nadie estuviera abandonado o inutilizado. Le hubiesen disparado hasta que ardiera.

En una calle paralela, la An den Dominikanern, el incidente llega a oídos del capitán Robert Early que enfila su tanque M-26 pershing para hacer frente al Panther. ¿Como ha llegado hasta nosotros la filmación de esa batida de panteras?

A 30 metros del lugar, el cámara del US Army Signal Corps Jim Bates quiere grabar el inminente duelo. Por ello insiste a Robert Early para que le informe de los pormenores de su plan de caza. El capitán estadounidense encontró un buen nicho en un edificio semiderruido que daba a la plaza de la catedral. Ambos se asomaron con cuidado. Con la silueta del tanque germano claramente encuadrada, Bates posicionó la camara y Early partió para ponerlo fuera de combate.

Excepto el monstruoso y temido Tiger los tanques alemanes estaban a la par que sus contrapartidas rusas y americanas, e incluso un escalón por debajo. Para compensar sus contraprestaciones técnicas poseían un excelente sistema de comunicaciones; una gran sinergia con el tanque de mando y una compenetración sin par entre los camaradas de la dotación. Aun así en el duelo venidero y aferrados a una posición ya delatada, los alemanes nada pudieron oponer al cañón de 90 mm del Pershing.

m26 pershing, guerra de corea, meandros del Naktong

El M-26 Pershing, si bien llego tarde a la SGM, sirvió profusamente como contracarro en la guerra de Corea.

Uno de los tripulantes del capitán Early, el artillero Clarence Smoyer, relata en el libro Deathtraps lo sucedido desde las entrañas del pershing. Su historia está apoyada por la filmación de Bates. Smoyer cuenta que una barrera de artillería les obligó a refugiarse en la ciudad. Los alemanes intentaron bloquear su avance con vagones de tranvía, pero los acorazados se abrieron paso con facilidad.

Estaban nerviosos, como siempre que penetraban en un entorno urbano, Smoyer recibió la orden de Early de bajar por la calle adyacente al Panther y asomarse por la encrucijada, lo justo para no exponer más que media torreta y perforar el costado del carro alemán. La cámara de Bates capta claramente como el cañón del Panther gira lentamente cuando ve aproximarse el carro de Smoyer.

“Cuando moví la torreta miré el cañón Mark U encarandome. En vez de frenar para disparar, nuestro conductor aceleró hasta la mitad del cruce para no ser un blanco estático. Disparé una vez más en movimiento. Luego paramos y disparé dos proyectiles más para cerciorarme de que no respondían con fuego” relata el artillero.

tripulacion del pershing

La tripulación del Pershing posa victoriosa tras su hazaña.

Los tres proyectiles de Smoyer hicieron diana. La primera granada se estrelló contra la cúpula y rebotó dentro de la Pantera cercenando las piernas del comandante germano. Las dos siguientes traspasaron al Panther saliendo por el lateral contrario, prendiendo el tanque. Ardió durante dos días.

El sino de la dotación germana es luctuoso, aunque en el video de Bates se vea huir a dos de ellos. “Mi grabación muestra al comandante (Bartelborth) arder dentro del tanque, que seguía humeando a la mañana siguiente. El conductor solo consiguió llegar a la parte trasera del edificio. El ametrallador cayó encima de una bicicleta para no moverse más. El artillero murió cerca. Ninguno de ellos sobrevivió” explica el fotógrafo de combate, que fue condecorado con la estrella de bronce por esa acción.

Se especula que Bartelborth dudó al asomarse el Pershing. Él esperaba un Sherman, y desconocedor de esa nueva hornada de carros yankees perdió unos segundos vitales. Los que deciden la vida o la muerte en un duelo de tanques. A las 7 de la tarde todo había concluido.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Rising Storm, muere por el Emperador de Japón

rising storm peloton marines iwo jima

Tripwire Interactive vuelve a la carga dos años después de estrenar Red Orchestra 2: Heroes of Stalingrad, y lo hace con Rising Storm, un shooter táctico multijugador en primera persona que enfrenta al Cuerpo de Marines norteamericano con el Ejército Imperial de Japón por la supremacía en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Se vienen a la cabeza parajes míticos de ese teatro de operaciones que, una vez pasado el frenesí por el Frente occidental y oriental, ha mostrado el séptimo arte en Banderas de nuestros padres o The Pacific: Guadalcanal, Iwo Jima, Peleliu, Saipan o el río Hanto. Todas las localizaciones han sido recreadas con minuciosidad por los diseñadores. Visualmente la ambientación es perfecta, la balística de las armas es un calco de la maquinaria bélica de los años cuarenta y las voces niponas crean la tensión previa a una suicida carga Banzai!.

carga japonesa

Un oficial japonés se abalanza sobre un marine estadounidense en el río Hanto.

El videojuego destaca por su crudo realismo y por su ritmo no frenético que premia la paciencia y la reflexión; una bala lejana que haga carne es sinónimo de cadáver efectivo, las explosiones cercanas pueden inutilizar al incauto durante unos segundos, los suficientes para ser rematado a punta de bayoneta o cortado en dos por una katana. Rising Storm enfatiza la táctica, y eso es algo que se aprende por la vía dolorosa: uno vence trabajando en equipo y aprovechando cada desnivel y cobertura donde desenfilar el enjuto cuerpo.

Esto logra una inmersión desconocida hasta la fecha. No se teme por la vida, como es lógico, pero la paciencia, aderezada con momentos épicos, engrasa al jugador hasta convertirlo en un soldado eficaz. Nada hay más grato que conquistar un último reducto y leer u oír un escueto “good job” de camaradas complacidos.

rising storm lanzallamas iwo jima

Temido por los soldados japoneses, un operario de lanzallamas achicharra a los ocupantes de un búnker.

Cada integrante del equipo tiene su rol. El comandante otea con los prismáticos estableciendo las coordenadas de artillería, ordena el objetivo a atacar y pide reconocimiento aéreo. Los lideres de pelotón van armados hasta los dientes con metralletas Nambu o subfusiles Thompson y guían a sus hombres entre cortinas de humo. Los fusileros, la fiel infantería, ocupa el terreno y hace fuego graneado a media-larga distancia, mientras que los soldados de asalto barren las trincheras y edificios de fuerzas hostiles.

Existen otros roles específicos vitales: el francotirador que se ceba en aquellos que asoman el casco, el temible operario de lanzallamas, imprescindible para despejar las casamatas niponas y, para compensar, el arma más temida por los marines norteamericanos: el mortero de rodilla japonés. Utilizado con tiento puede diezmar a las oleadas que desembarcan en las playas. El primer disparo lo guía el ojo y la experiencia, los siguientes, rectificados, barren de vida la zona deseada. No es raro que los oficiales exijan el apoyo de los servidores de mortero ligero en zonas conflictivas.

rising storm+red orchestra

Rising Storm: 19,90 $ a través de Steam.

Como pasa en combate, donde el “fuego amigo” no lo es tanto, es difícil identificar a los enemigos entre el denso follaje selvático del Pacifico sur. Hay que guiarse por métodos visuales más sutiles para discernir si ese bulto en movimiento a 200 metros es hostil. Sirve consultar el mapa y prestar atención a la dirección de avance de tus compañeros, a la distintiva forma de moverse del infante americano del japonés y a ligeras diferencias en el uniforme.

Para muestra un botón; recuerdo haber dudado varios segundos al ver asomar un pie por debajo de un jeep volcado, solo se veía la punta de una bota. Finalmente cebé una granada y la arrojé, e hice bien. El susodicho llevaba polainas, indumentaria característica del uniforme estadounidense.

En definitiva, Rising Storm ofrece batallas de hasta 64 jugadores en mapas cuidados al detalle y de gran tamaño, pero bien equilibrados. Destacan las playas volcánicas de Iwo Jima con el monte Suribachi presidiendolas. Imprescindible presenciar una carga Banzai! en todo su esplendor, algo que aumenta las pulsaciones y seguro, doy fé, libera adrenalina. Larga vida al Emperador.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com