En Nilfgaard no hay blackjack: Historia comparada de The Witcher 3

Geralt de Rivia, el cínico brujo de pelo ceniciento, también conocido como el Lobo Blanco o el Carnicero de Blaviken. Amigo de sus amigos, gran amante, templado; héroe protagonista de Medio siglo de poesía.

Nada más comenzar The Witcher 3 el brujo Geralt de Rivia se encuentra en una taberna con un escolar de la universidad de Oxenfurt. La guerra entre los reinos de Nilfgaard y Redania se recrudece a ambas orillas del Pontar y Aldert Geert, catedrático de Historia Contemporánea, quiere registrar de primera mano el curso de los acontecimientos: “me interesan los hechos, no los cuentos de hadas”. En una amena conversación, partida de cartas de por medio, el sabio le recrimina al brujo su poco lustre académico al responderle a su “muéstrales cómo es realmente la guerra” con desdén, dejando entrever su naturaleza rankiana, y argumentando que las violaciones y el pillaje son notas a pie de página en comparación con las gestas de los grandes hombres.*

No todos en la prestigiosa Universidad de Oxenfurt carecen de la empatía de Geert por la historia de los que no tienen historia o se alejan tanto de su realidad que empiezan a considerar a otras formas de vida como especímenes que clasificar. Los hay, como el antropólogo social Tankian, que prefieren lanzar una mirada mucho más sutil al abismo de la realidad. He aquí sus notas:

Pese a las advertencias de Geralt el catedrático Aldert Geert siguió empeñado en redactar su magnum opus.

El mundo de The Witcher se desarrolla en un único y extenso continente. Sin embargo, aparecen mencionadas en numerosas ocasiones tierras lejanas y exóticas de las que se desconoce su localización, las cuales veremos más adelante. Este mundo se encuentra, casi en su totalidad, dominado por la raza humana, relativamente recién llegada al continente, y que finalmente acabó imponiéndose a las antiguas civilizaciones de los elfos, gnomos y enanos, los cuales ahora intentan integrarse en mayor o menor medida en la nueva sociedad humana, siendo los enanos y los gnomos los más exitosos en este aspecto, dando lugar a generaciones de mercenarios, banqueros y habilidosos artesanos. Los elfos, por su parte, son más reacios a aceptar la situación, por lo que muchos de ellos huyeron a los bosques dando lugar a los Ardillas, una guerrilla anti-humana, integrada por miembros no-humanos descontentos. En cualquier caso, incluso aquellos que buscan la paz y la integración en la sociedad humana han de vérselas contra la dura discriminación racial por parte de los humanos, viéndose obligados a residir en guetos, y sufriendo muchas veces insultos y ataques, o incluso pogromos.

Mapa dibujado a mano de los Reinos del Norte durante la Segunda Guerra Norteña, circa 1267. Doblándolos en tamaño el Imperio Nilfgaardiano, que se muestra en un apéndice lateral.

Las razas no-humanas no son el único elemento fantástico en este universo. La magia está presente en este mundo, siendo un factor bastante importante en la sociedad, pues los hechieros se erigen como una poderosa casta privilegiada, bien al servicio de los monarcas, o bien utilizando a estos como meros peones en sus ambiciones. The Witcher está asolado por una infinidad de monstruosas criaturas sacadas de las leyendas, la mitología y el folklore del mundo real: grifos, ghules, licántropos, basiliscos, vampiros… Estos seres, llegados al mundo tras un misterioso cataclismo mágico conocido como la “Conjunción de las esferas” moran en bosques, pantanos y cuevas, y suponen una verdadera amenaza para los habitantes de estas tierras. Es por esta razón por la que los brujos fueron creados: cazadores de monstruos.

La mayor parte de la saga de The Witcher, así como las novelas que la inspiran, se desarrolla en la zona septentrional del continente, en los llamados Reinos del Norte. Esta región se encuentra dividida en varios Estados con mayor o menor poder y extensión, de entre los cuales destacan los reinos humanos de Temeria o Redania (entre otros), así como ciudades libres, pequeños principados, o incluso los únicos estados autónomos no-humanos de Mahakam (enano) y el Valle de las Flores (elfo). La ambientación de estos Reinos del Norte es puramente centroeuropea, con una interesante combinación de rasgos bajomedievales y paganos que se aprecian al comparar las ciudades y el campo.

Así, en The Witcher 3, la ciudad libre de Novigrado, -la mayor urbe del Norte-, tiene el aspecto que podría tener una metrópoli mercantil hanseática, como por ejemplo Danzig o Ámsterdam (con toques venecianos). Por otra parte, la ciudad de Oxenfurt, perteneciente al poderoso reino norteño de Redania, si bien más pequeña que Novigrado, antaño albergaba una universidad famosa en todo el norte, pero con el inicio de la guerra, esta institución fue clausurada, y la ciudad se encuentra guarnecida por el ejército redaniano. Pese a todo, Oxenfurt no deja de asemejarse a una próspera urbe centroeuropea medieval. En cambio, lejos de la ciudad, al sur, el área de Velen dista mucho de ser tan próspera, siendo una asolada por la guerra, en la que sus habitantes viven en aldeas rodeadas de bosques y pantanos, y rinden culto a oscuros entes.

Panorámica de Novigrado, metrópolis portuaria de 30.000 habitantes bajo el mandato de iure del rey de Redania, pero no sujeta a sus leyes.

 

El rey de Redania Radovid IV, consumado estratega capaz de resistir el poderío nilfgaardiano y de reprimir a los practicantes de magia.

El reino norteño de Redania, según comienza The Witcher 3, acaba de anexionarse gran parte de su vecino oriental, Kaedwen, aprovechando el caos que siguió a la muerte de su rey y el inicio de la invasión nilfgaardiana, convirtiéndose así en el mayor de los Reinos del Norte. El monarca redaniano, Radovid V “El Severo” es un despiadado dirigente que destaca por ser el artífice de una cruenta persecución contra los hechiceros y cualquier usuario de magia, acusándolos -y no sin razón- de conspiradores.

Para este fin, la monarquía redaniana se valió en un principio de la orden militar de la “Rosa llameante”, que más tarde fue disuelta y reestructurada en la orden de los Cazadores de brujas: oportunistas y sádicos empleados de la corona que recorren los campos y las ciudades en busca de supuestas brujas o hechiceros, torturando y más tarde quemando en hogueras a los sospechosos. De este modo, la cacería de brujas resultante se asemeja en gran medida a la que sufrió la Europa bajomedieval en el mundo real. Tanto en el mundo de The Witcher como en el nuestro, la persecución de un enemigo doméstico sirve a los Estados para distraer al vulgo de la terrible época de crisis política y social que están viviendo -brindándoles un chivo expiatorio culpable de sus problemas-, y permitiéndoles además fortalecer su poder.

Los Reinos del Norte mantienen una cruenta guerra contra su poderoso vecino sureño, y sin duda, el Estado más interesante del universo de The Witcher: hablamos del Imperio de Nilfgaard. Comprendido por una serie de reinos y territorios conquistados a lo largo de siglos, y dirigido desde “la Ciudad de las Torres Doradas”, este imperio es el Estado humano más poderoso del mundo conocido. Pero sin duda, lo más interesante es su inspiración histórica, pues Nilfgaard es una amalgama de potencias de todas las épocas, tales como Roma, el Sacro Imperio, la Orden Teutónica o incluso la Monarquía Hispánica. Los nilfgaardianos han invadido por tercera vez los Reinos del Norte, una tierra que ellos consideran bárbara y atrasada, a la que pretenden llevar la civilización y la ley… a la manera de los antiguos romanos: dura lex, sed lex.

Emhyr var Emreis, emperador de Nilfgaard. La intriga, la conquista y el regicidio han sido los puntales de su política expansionista contra los Reinos del Norte.

Bajo el estandarte del Gran Sol dorado sobre campo de sable (negro), los ejércitos nilfgaardianos marchan sobre el territorio imponiendo una férrea ley marcial sobre los conquistados, que, sin embargo, como tantas cosas en esta saga, no es “blanca” ni “negra”, sino “gris”. Así, vemos que, bajo el dominio imperial, de la misma forma que las ofensas contra las tropas de ocupación son castigadas con latigazos o incluso con la horca, los no-humanos parecen gozar de una mejor calidad de vida al verse libres de la discriminación endémica de la sociedad norteña. Esto se hace patente cuando oímos hablar de la Brigada Vrihedd, integrada por combatientes elfos que sirven en el ejército imperial, a cuya raza, además, se le concedió un Estado propio después de siglos de dominio humano: Dol Blathanna, o “el Valle de las Flores”, el cual, sin embargo, en la práctica no deja de ser un satélite nilfgaardiano.

Bueno, es que por las venas de los reyes de Nilfgaard corre no poca sangre élfica, y tal vez de esa falta de limpieza de sangre su inclinación natural hacia la altivez. Por prurito profesional debo añadir que los académicos “negros” son excesivamente pedantes, y que en Oxenfurt no tenemos un cubierto para cada plato ni un falso cumplido para cada ocasión. También son famosos sus escolares por pretender dar rango de ciencia a sus áridos modelos teóricos, que simplemente justifican la anexión de territorios como una dinámica histórica lógica.

Soldado imperial equipado con escudo de cometa, armadura de placas lacada en negro, capacete alado y alabarda.

En sus círculos nos tildan de diletantes no equipados con las herramientas del oficio, y opinan que nos dedicamos más al ensayo y a la literatura que a la producción histórica. Mis igual de respetables fuentes de doxa: los borrachos, los niños y los locos, dirían que los nilfgaardianos, aparte de caminar con un palo metido por el culo, comen de la mano de su amo, el rey Emhyr.

Además hay otros métodos interesantes para llegar al tuétano de los asuntos, pero la invocación de demonios para consultas es demasiado peligrosa, los genios siempre responden de forma ambigua y la tortura está prohibida por nuestro código deontológico.

Esta exageración me sirve para traer la siguiente pregunta, ¿quién custodia a los que custodian el saber?. Desde la primera guerra entre el norte y el sur en el año 1239 los intelectuales tomamos partido. Así surgieron libelos difusores de cierta leyenda negra sobre los esbirros del Gran Sol en un bando o sobre el barbarismo rediano en el otro. El resultado ha sido que la primera baja de esta guerra ha sido la verdad, la antigua libertad académica ha desaparecido y los eruditos han sido movilizados (excepto los filósofos por su falta de utilidad y su pobre constitución).

Muchos estudiantes se han vuelto impíos y derriban ídolos a los bordes del camino, proclamando a los cuatro vientos la muerte de la diosa Melitele. Y como todos sabemos cuando se deja de creer en un dios se empieza a creer en cualquier cosa, y dudo que nuestras estúpidas masas estén preparadas para prescindir del efecto dulcificador de la religión. Pero dejemos que maese Tankian prosiga su relato…

El riguroso negro de la corte nilfgaardiana realza la solemnidad de la ornamentación sobria y la iluminación tenue del salón del trono del ocupado Palacio Real temerio.

En cuanto a su nivel de organización, Nilfgaard presenta unas más que notables diferencias con respecto a sus vecinos norteños. El Imperio se asemeja mucho más a un Estado de la Edad Moderna, poderoso y burocratizado, frente a la estructura feudal tardía de los Reinos del Norte. Los rasgos modernos de Nilfgaard también se aprecian en sus ropas y armaduras, muy inspiradas en las de los siglos XVI y XVII. Así, la corte nilfgaardiana, incluyendo al propio emperador, visten de un negro cortesano similar al de Felipe II y otros Austrias, siendo además las golas cervantinas muy comunes entre los aristócratas imperiales que encontramos en el juego. Del mismo modo, los caballeros y los oficiales nilfgaardianos portan armaduras lacadas en negro que se asemejan a las maximilianas del XVI, mientras que la indumentaria de los soldados de a pie parece recordar más, en cambio, a la de los normandos medievales. En cualquier caso, el Imperio Nilfgaardiano, de no ser por la ausencia de pólvora y armas de fuego —una nimiedad cuando cuentas con cuerpos estatales de hechiceros de batalla— podría pasar perfectamente por un estado de la Edad Moderna en un mundo aún medieval, que sin embargo también alberga curiosidades históricas, como veremos a continuación.

La enamoradiza Ana Henrieta, duquesa de Toussaint.

La segunda expansión de The Witcher 3, titulada “Blood and Wine”, nos permite viajar al ducado de Toussaint, un territorio vasallo de Nilfgaard que goza de una notable fama por dos motivos. La primera es que su cálido clima y su fértil suelo volcánico permiten el cultivo de excelentes vides, a partir de las cuales se producen los mejores vinos del mundo de The Witcher. La segunda, es que la cultura de Toussaint se basa casi exclusivamente en las convenciones de la Caballería medieval, en su sentido más puro y novelesco. Torneos, trovadores componiendo y recitando cantares caballerescos y de amor cortés en las cortes y viñedos, y caballeros andantes con solemnes votos y juramentos a nobles doncellas patrullando los caminos de este ducado son los rasgos más evidentes del estilo de vida de Toussaint. La ambientación, en claro contraste con el norte, es puramente mediterránea: una efectiva mezcla de la Provenza francesa, Toscana y Sicilia, aderezada con molinos cervantinos junto a los cuales un solitario caballero combate a un gigante.

El ducado de Toussaint es famoso por su cálido clima, su exquisito vino, la belleza de sus princesas y la gallardía de sus hidalgos. El viñedo de Corvo Bianco será el lugar del merecido reposo del guerrero.

El último de los territorios visitados que nos queda por mencionar son las islas de Skellige. Situado al oeste, frente a las costas del continente, este archipiélago azotado por el viento alberga un conjunto de clanes guerreros y marineros que emplean sus esfuerzos en combatir los unos con los otros por disputas y ofensas, y en ejercer la piratería contra las ricas naves del continente desde sus barcoluengos.

Berseker del clan An Craite suplementado con el equivalente a la amanita muscaria.

La inspiración para Skellige parecería de forma evidente 100% vikinga: barcos piratas con mascarones de dragones, gobernantes denominados “jarls”, el culto a la diosa Freya, “característicos” cascos cornudos (con licencia claramente fantástica y artística) … de no ser por varios detalles que hacen de este tema un asunto más complejo, y a la vez más satisfactorio e interesante, como el componente gaélico presente en la toponimia y en los nombres de algunos personajes y clanes isleños, la profunda división en clanes que usan entre sus símbolos unos característicos tartanes a cuadros, o la utilización de acentos irlandeses y norirlandeses para en el doblaje de los isleños, entre otros. Es por esto por lo que la cultura del mundo real que parece haber influenciado la ambientación de Skellige es la hiberno-nórdica o nórdica-gaélica, la cual surge precisamente de la mezcla cultural entre los nativos gaélicos de Irlanda y las Hébridas y los colonos nórdicos durante la Edad Vikinga.

De Geralt depende la elección del nuevo Konung de Skellige: Hjalmar se volcará en la piratería tradicional, Svanrige convertirá la monarquía en hereditaria y Cerys apostará por el desarrollo agrícola.

Para concluir el repaso de las culturas presentes en el mundo, no estaría de más hablar de aquellos territorios que, si bien Geralt no llega a visitar, sí que son mencionados en varias ocasiones, e incluso podemos llegar a conocer personajes procedentes de los mismos. Ofir, por ejemplo, (que toma el nombre de un puerto bíblico famoso por su riqueza) es una región que parece análoga al Oriente Próximo medieval, con gentes, vestiduras y armaduras de marcada inspiración arabesca o turca. Hay también otros lugares aún más exóticos y desconocidos, como Zerrikania, famosa por la adoración que sus habitantes profesan a los dragones, y por sus doncellas guerreras tatuadas; y Zangwebar, una lejana tierra con “caballos blancos con rayas negras” (¿o eran caballos negros con rayas blancas tal vez?) y terroríficas enfermedades tropicales y parasitarias.

Es hora de derribar la cuarta pared a martillazos añadiendo que las criaturas de este mundo parecen ocupar un lugar en el cosmos, con sus rutinas y sus motivaciones, pero también sus bajezas. No hace falta activar los sentidos de brujo para percibir un entretejido de folklore eslavo, leyendas populares, dramas shakesperianos o escenas sacadas del séptimo arte; ni siempre es necesario desenvainar el acero para matar hombres o la plata para matar monstruos para cumplir con éxito una misión.

Video recopilatorio de todas las escenas cinemáticas de The Witcher 3. Geralt y su maestro Vesemir rastrean las huellas dejadas por Yennefer de Vengerberg. PINCHA PARA VER.

A veces Geralt debe resolver entuertos con maña, como cuando un banquero enano le atrapa en un enredo burocrático. La oficina se niega a extenderle un pagaré porque en Toussaint tiene estatus de muerto presunto. Tras recorrer de arriba a abajo el banco, y de esperar horas sentado horas, deduce que la única forma de salir de ese circulo vicioso de formularios es flirteando con las cajeras de las ventanillas para conseguir audiencia con el jefe.

La cautivante maga Triss Merigold es dulce y  sabe dejarse querer en su justa medida.

Es fácil que una funcionaria con un trabajo tedioso se ofrezca complaciente, pero también las mujeres interesantes se rinden ante la voz raspada, la espalda de anchos omóplatos (tan surcada de cicatrices que uno sospecha que no todas las heridas son de uñas de bestia) y la mirada de gatopardo del cínico brujo.

Pese a ser parco en palabras, pero empleándolas bien, el brujo se enreda en varios triángulos amorosos. Está esa encantadora maga pelirroja, Triss Merigold, con la que perderse por laberintos gastando máscaras venecianas y está Yennefer de Vengerberg, la hechicera de larga melena negra y olor a almizcle y grosellas, que personifica ese tipo de mujer fatal con la que solo basta cruzar una mirada para ser suyo para siempre y cuyo aroma persigue hasta en sueños.

Hay más candidatas al amor, como una impúdica bruja que vive en un edénico universo de bolsillo o Shani, una intelectual con pelo del color del fuego y una fabulosa mandíbula rediana, que si bien es modosita, tiene los pies más en la tierra que el resto, y con la que se pueden experimentar momentos complices bajo la luz de las estrellas. Jugar a dos o tres bandas es exponerse a acabar rindiendo tributo a Onán o a tener que recurrir a los encantos de las meretrices del Passiflora. (Ahondar en la trata de elfas o en la inmunidad de los brujos a las enfermedades de transmisión sexual –debido a su prematura exposición a mutágenos- excede del propósito de este artículo.)

Tras una encantadora velada poseído por un fantasma cosaco, de revolcarse entre cerdos, pescando zapatos en el estanque y peleándose con borrachos, Geralt y Shani se disponen a amarse a la luz de la luna.

Aun contraviniendo los contratos, Geralt puede optar entre escoger el mal menor cuando se enfrenta a decisiones morales complicadas (como la de si respetar la vida del último basilisco plateado), o permitir que algún personaje se cobre una justa venganza. Hay que olvidarse de elecciones fáciles en un mundo en el que tras cada esquina acecha alguien para sacarte los higadillos, las moiras se alimentan de carne de niño para rejuvenecer, las degollinas están a la orden del día, los reyes sacrifican súbditos como si fueran piezas de ajedrez y los psicópatas descuartizan mujeres en cuartuchos.

Chaperos bailando sobre taburetes en los prostíbulos más sórdidos de Novigrado, súcubos arracimadas en torno a las piernas de elfos albinos de dos metros de alto, partisanos temerios que preguntan interesados, como Geralt es un hombre viajado, que si en otras partes del mundo las mujeres se afeitan el coño o alguaciles redianos que argumentan con vehemencia la falta de belleza de las intelectuales…es en estos pequeños detalles donde el juego pisa las peligrosas alturas de lo sublime.

Fanart que que referencia al Aquelarre de las pinturas negras goyescas, cambiando al macho cabrío por una demonibestia. En las ciénagas de Velen los campesinos rinden culto a entes oscuros.

Todas las criaturas hablan de lo suyo y de lo que pasa a su alrededor. La soldadesca se expresa con un vocabulario soez y valentón, el mismo al que descienden los burgueses cuando son poseídos por los daimones del vino; los caballeros andantes de Toussaint emplean formas arcaizantes cuando patrullan los caminos, y en las comidas campestres los cortesanos discuten entre sorbos de buen vino sobre si el arte imita a la vida o es la vida la que imita al arte.

¿Es la vida la que imita al arte o es el arte el que imita a the Witcher?

Queda por mencionar un fenómeno cultural que trasciende razas, reinos, estamentos, géneros y edades. Hablamos del juego de cartas llamado Gwent; tanto en su vertiente lúdica como profesional o de simple coleccionismo, este juego levanta pasiones, se organizan torneos (recientemente se ha incorporado una nueva facción, Skellige, para disgusto de los puristas) y las apuestas vuelan altas. Cada naipe se elabora con mimo por artesanos enanos y por conseguir los mejores se llega al latrocinio e incluso al asesinato.

Además Gwent se ha convertido en una ramificación stand-alone de the Witcher y Netflix va a producir una serie de televisión continuando el canon literario y desechando el del videojuego, terminando así de reventar en pedazos la metarealidad desde la que habla este narrador

Dependiendo de las elecciones tomadas el destino de los personajes puede variar. En éste Geralt y Yennefer comen perdices por fin (o hasta que les venza el tedio). PINCHA PARA VER.

Victor Calero Moreno y Carlos de Lorenzo Ramos

Aldert Geert quería ver la guerra de primera mano y el abismo le devolvió la mirada. Un soldado de poca monta le mató para robarle las botas poco después de la partida de Gwent con Geralt. Geert dignifica nuestra profesión; no se limitó a escribir sobre los hechos de “hombres mejores que él”, asumió riesgos en vez de permanecer en Oxenfurt dejando que información de segunda mano llegara hasta él. Descanse en paz Aldert Geert, cronista de mundos que nunca existieron.

Animales fantásticos en la propaganda de la Segunda Guerra Mundial

El líder nacionalista indio Subhash Chandra Bose descabeza al león británico respaldado por tanques de papel nipones

La Segunda Guerra Mundial no se libró sólo en los campos de batalla. Mientras los hombres se mataban por tierra, mar y aire, una guerra más sutil se libraba por los corazones y las mentes. El arma empleada fue la propaganda; que las democracias occidentales habían perfeccionado durante el periodo de entreguerras, incorporando la radio y el cine a los mass media. Pero lo visual seguía siendo importante, y la representación zoomorfa tenía un alto cupo en la sátira política y en la cartelística.

Así, las alegorías de animales convivieron con referencias históricas, mitológicas, literarias, artísticas, de la cultura popular y líderes caricaturizados. Éste totum revolutum de códigos compartidos permitió estereotipar al enemigo y desfigurarlo; mantener los odios candentes para dar fuel a las batallas, y generar una retórica patriótica, aglutinando a la sociedad en torno a un objetivo común.

Fragmento del Atlas de Europa de W. Blaeu llenando de osos el septentrión. Grabado en cobre (1617-1630).

Jugando con un canon ya asentado en el subconsciente colectivo, estos seres plasmaban simbólicamente las virtudes y los vicios de un país. Algunos eran básicos y pertenecían en exclusiva a un contendiente, como el oso ruso y su temible abrazo; pero otros no tenían asignación fija y simplemente constituían un fondo de saco de alimañas o seres repugnantes: pulpos, arañas, sierpes, hienas o buitres.

Para un artista era fácil recurrir al león británico si quería expresar orgullo y compostura, pero apretando un poco lo que conseguía era una imagen de soberbia y altanería. El oso soviético pasaba de poderoso a perezoso y el águila norteamericana de celosa guardiana de la democracia a pájaro rapaz de ademán inmisericorde. Mediante sonrisas amables o desfigurando sus rasgos con colmillos extralargos o mirada embrutecida los caricaturistas del Eje, del Mundo Libre y de la URSS distorsionaban a placer los símbolos nacionales preestablecidos.

The brithish lion & Le coq gaulois salvan a la damisela en apuros turca del oso ruso en una escena animada de la  película The Charge of the Light Brigade (1968). PINCHA PARA VER.

No siempre coincidían los deseos del comitente y del dibujante. Los carteles de propaganda, cargados de un componente visual impactante, se ajustaban strictu sensu al aparato político que aprobaba su impresión. Pero las tiras satíricas eran redactadas por periodistas, no títeres gubernamentales, por lo que la libertad de prensa, los juegos de palabras y las dobles lecturas animaban a la aparición de dibujantes díscolos que contravenían los partidismos del director u ofendían a alguna primera espada del ruedo político.

La elegante sequedad del humor británico

En las democracias occidentales, donde había una larga tradición de autocrítica, era parte del oficio el saber encajar las burlas de la prensa. El caricaturista David Low señaló con el dedo la tibieza de la clase política británica ante el expansionismo nazi y su no intervención en la guerra civil española. Este laissez faire prebélico cesa en septiembre de 1939; y es a partir del trauma que supuso Dunkerke (1940) y del blitz de Londres cuando todos los medios ingleses se ponen al servicio de la maquinaria estatal, sin fisuras.

El semanario británico Punch  puede servir como paradigma de esta lectura en clave de humor negro de la actualidad, con unos sets and settings autorreferenciantes y unas frases lapidarias que complementan deliciosamente las viñetas.

Un motivo clásico fue la representación de choques fronterizos coprotagonizados por un perro con malas pulgas, un allanador de la propiedad privada, y una valla que simbolizaba la frontera entre dos países; los actores variaban, pero el mensaje era cave canem!. Si el agredido estaba en clara posición de inferioridad se lo representaba como a un niño indefenso (Bélgica en la I Guerra Mundial) o como a un monigote que suscitara lastima (Neville Chamberlain).

Los negritos van cayendo uno a uno de la rama de la neutralidad. Leslie Illinworth.

Otra pieza narrativa recurrente fue la de representar a la Unión Soviética como a un oso metido en un foso al que no convenía molestar. Hitler se metió en la osera y no pudo salir. Más tarde el Tío Sam, conocedor de como se las gastaba el plantígrado soviético, le extenderá con cautela el Plan Baruch. Éste Bear pit of Europe será un escenario habitual durante toda la Guerra Fría (1947-1989).

Pero durante un breve lapso, tras el pacto germano-soviético (1939-1941), rusos y alemanes fueron homologables. Una viñeta de Leslie Illinworth muestra dos caimanes, uno con una esvástica tatuada en el lomo y otro con una hoz y un martillo, merodeando la rama de la neutralidad de la que van desprendiéndose negritos a los que engullir. Finlandia, Austria, Polonia y Checoslovaquia ya han caído y los demás murmuran sollozando que si se quedan calladitos igual les dejan tranquilos.

Otra viñeta archiconocida representa a Hitler y a Stalin como dos pitones que han dislocado su cuerpo para tragarse Europa Oriental. El mencionado Low caricaturiza a los dos líderes saludándose cortesmente en la línea Curzon sobre el cuerpo tendido de un soldado polaco. Otro dibujo los pinta directamente cogidos de la mano  y viviendo una imposible luna de miel. Solo a raíz de la invasión alemana a Rusia en 1941 se paralizan las afrentas al bolchevismo y Stalin pasa a ser conocido como el Tio Joe. El oso se transforma en la bete noir del fascismo, que abriendo sus enormes fauces se traga paladas de millones de landsers.

Esta vez el Führer arrastra un trofeo más grande de lo que puede manejar, Dr. Seuss.

Walt Disney contra los japanazis

Al otro lado del charco las tiras políticas norteamericanas se permitieron el lujo de hacer sátira de una forma desenfadada e irreverente -como si la guerra europea no fuera con ellos- hasta el ataque japonés a Pearl Harbor (7 de diciembre de 1941). A partir de esta fecha la guerra se globaliza y la producción industrial se engrasa saturando al ejército de material bélico y el país se empapela de posters destinados a la venta de bonos de guerra y a la deshumanización del enemigo. Los sloganes eran simples y contundentes, capaces de ser desentrañados sin dotes hermenéuticas por el norteamericano medio.

Hollywood produjo películas de propaganda para el gobierno y Walt Disney prestó sus iconos pop y animalillos a la causa Aliada. Destaca un cortometraje títulado Der Fuehrer’s Face en el cual el Pato Donald sueña que vive en nutzi land, sometido a una dieta espartana: café de un solo grano, aerosol con sabor a huevos con bacon y un mendrugo de pan; al Mein Kampf como libro de cabecera, y al trabajo de sol a sol en una fabrica de municiones. Disney también produjo los cortos Education for Death, The Spirit of ’43 y los documentales Why We Fight?

En el Nuevo Orden Mundial cuando aparece una fotografía de Adolf Hitler es obligatorio saludar brazo en alto. Der Fuehrer’s Face (1943). PINCHA PARA VER.

La Warner Bros aportó su granito de arena con The Ducktators (1942) que narra en forma de sátira el ascenso de los dictadores del Eje (eclosionando metafóricamente de huevos corruptos). Prácticamente todos los iconos pop de la Edad de Oro de la animación norteamericana lucharon por el Tio Sam en el celuloide: Popeye el Marino, Superman, el Pato Lucas, el Pájaro Loco, Bambi…

Y es que aunque no patearan traseros nazis, tanto se habían encariñado los soldados con estos dibujos que todo artilugio que se moviera con gasolina era susceptible de ser decorado con motivos dyswaltianos; pero la mayor parte de la parafernalia se pintaba en el fuselaje de los aviones junto a chicas pin-up y nose art de fauces de tiburón.

Pero la magia de Disney era universal: Hitler pintaba enanitos a escondidas y ases de la aviación como Adolf Galland adornaron sus Me-109E con Mickey Mouse. Debía ser humillante para un piloto de caza ser derribado y que lo último que viera fuera la jovial sonrisa del ratón.

Un monstruo viene a verme

Hay que apuntar que gran la obsesión yankee fue la deshumanización del japonés representándolo como un hombrecillo miope, de prominente dentadura y de rezumante crueldad. Cuando Roosevelt decide destinar más recursos al teatro europeo de operaciones, con el slogan Germany First, surgen posters que híbridan a krauts y gooks en una bestia bicéfala: el monstruo japanazi.

Aunque fue Japón quien comenzó las hostilidades la propaganda estadounidense equiparó a japoneses y nazis para mentalizar a la población de que el esfuerzo más grande se iba a hacer en Europa.

Con la contienda ya avanzada y la revelación de las atrocidades nazis – los campos de concentración o masacres como la de las fosas Ardeatinas- los animales prebélicos se transformarán en monstruos sacados directamente de las pesadillas de un interno de psiquiátrico. Los alemanes preferirán quimeras amalgamadas, como una especie de yeti semita comunista-liberal, o un engendro gigante con capucha del ku-klux klan, negros enjaulados, miss america, y diversos tópicos yankees. Si trazamos el linaje patrilineal de estos kingkones vemos que su progenitor es el kaiser Guillermo II con filiación de bastardia del propio Hitler

La inspección de Marte, Simplicissimus, 1942. El Dios de la Guerra pasa revista al estado físico de los lideres Aliados.

Esta tendencia se puede percibir a partir de 1943 en los alemanes, 1940 en los británicos y desde el principio en los soviéticos. El motivo es que cuando la guerra es de signo favorable o permanece en tablas lo interesante es mostrar al rival como alguien inferior, que no infunda mucho respeto, sin embargo cuando cambian las tornas hay que persuadir a la población de que resista a ultranza, promoviendo la resistencia contra un enemigo sanguinario e implacable.

Las revistas germanas Simplicissimus o Lustige Blätter dedicaron sus páginas de la primera mitad de la contienda a presentar a Churchill como un alcohólico o a Roosevelt como un lisiado al que su mujer le engañaba. Tras la batalla de Kursk, en agosto de 1943, ya no aparecen caricaturas sino versiones pentagruélicas de los lideres enemigos.

La imaginación al poder

Las escenas que acabamos de estudiar están convenientemente melodramatizadas. La virtud de un buen cartelista es la de poder imaginar escenas con anclajes a referencias compartidas, haciendo un buen arte, interesante por si mismo, y saber apelar a los instintos más primarios. Las viñetas satíricas, por otra parte, son un poco más exigentes y demandan un público más cultivado.

Cartel de reclutamiento en Sri Lanka. El león británico pide ayuda a su primo, el león de Lanka.

Por ello un propagandista todoterreno debe tener sensibilidad artística, dotes de psicólogo y de publicista, habilidad en las relaciones públicas y tener muy claro el mantra de que los hombres no saben juzgar sus intereses. Los eslóganes solo son interiorizados si cuentan con aprobación social, y aquí entramos en el terreno del relativismo cultural del que los anglosajones se hicieron maestros.

A continuación un ejemplo de libro de cómo no hay que hacerlo. Cuando Alemania invadió Bélgica durante la Primera Guerra Mundial intentó tachar a los belgas como partisanos ante la opinión publica norteamericana. Vendiéndolos como franc tireurs que no seguían las “reglas de la guerra” no tuvo en cuenta que en EEUU eso no era algo mal visto, pues ellos siguieron esa misma táctica en su guerra de Independencia ante los británicos. Los minutemen eran colonos que se movilizaban “en menos de un minuto” para hostigar a los casacas rojas ingleses.

Los británicos, por otra parte, vendieron la invasión de Bélgica como una violación de su neutralidad y pusieron a trabajar su maquina propagandista para capitalizar el sufrimiento del pueblo belga. Las sensacionalistas historias de los desmanes teutones llenaron los tabloides de imaginación desbordante: carniceros troceando a bebés sobre tocones de madera, crucifixiones al borde del camino o monjas a las que se les cortaban los pechos; ejemplos estándar de lo que posteriormente se ha conocido como propaganda de la atrocidad.

Aunque a posteriori se comprobó que la represión alemana fue desproporcionada en relación a la actividad guerrillera belga, ésta no llegó a las cotas de barbarie difundidas por los ingleses. Pero, como un buen propagandista sabe, ¿qué es más importante?, ¿lo que pasó o lo que la gente cree realmente que pasó?

Carlos de Lorenzo Ramos

Fuentes consultadas:

Horne, German Atrocities, 1914: A History of Denial

Jackal, Propaganda

McCloskey, Artists of World War II

Rhodes, Propaganda The Art of Persuasion: World War II 

http://www.punch.co.uk/

http://www.simplicissimus.info/index.php?id=5

http://www.historynet.com/interview-with-world-war-ii-luftwaffe-general-and-ace-pilot-adolf-galland.html

 

1992, el año en el que la Historia acabó

El politólogo Francis Fukuyama publicó en 1992 un libro titulado El fin de la Historia y el último hombre.

Cuando Francis Fukuyama se atrevió a escribir su ejercicio de anticipación histórica El fin de la Historia y el último hombre lo hacía desde una perspectiva humanista. Creía que la democracia liberal que había surgido triunfante de la Guerra Fría iba a significar el fin de las guerras y de las revoluciones sangrientas. Comenzaba su famoso ensayo comentando que los chinos ya tenían televisión a color y que en Moscú se había abrazado el consumismo.

Yo le opondría una canción de Joaquín Sabina titulada El muro de Berlín. La tonada se compuso en 1990 y el artículo de Fukuyama se redactó en 1992, por lo tanto deducimos que el cantautor español puede hacer análisis tan profundos como un politólogo nisei.

No habrá revolución, es el fin de la utopía
que viva la bisutería.
Y uno no sabe si reír o si llorar
viendo a Trotsky en Wall Street fumar la pipa de la paz.

La Lucha Final que pronosticaba Marx entre los trabajadores y sus empleadores nunca se produjo; la frase final del Manifiesto Comunista se quedó en las palabras vacías de una ideología suicidada. Y sin choque de ideologías la forma de pelear por los escasos recursos del planeta sería la dictada por las reglas del Libre Mercado.

“El muro de Berlin”, de Joaquín Sabina, 1990. PINCHA PARA VER.

La China de Deng Xiaping se abrió al mundo en los años 80. Su élite se educaba en la mejores universidades norteamericanas y su mercado se liberalizó (al principio solo la agricultura), generando impresionantes beneficios y despertando al dragón de su letargo. Bill Clinton derrotó a George Bush padre en las elecciones presidenciales de 1992, el mismo año en el que Fukuyama publicaba su libro, con el pegadizo slogan “es la economía, estúpido”.

Quedaba claro que las reglas del juego habían cambiado. Ahora el mundo era una única economía global, en la que containers de Singapur inundaban de productos low cost los muelles de Rotterdam, los rusos se ensuciaban las manos con Big Macs capitalistas y el Banco Mundial hacía prestamos mil millonarios en Latinoamérica.

Ahora es cuando podemos tomar al manído Hegel, o prostituirle, diciendo que la humanidad ha alcanzado el súmmum desde el prístino cazador-recolector armado con lanza de sílex hasta el liberal progre equipado con su paquete de derechos humanos.

Infografía de las exportaciones que ofrecen más rédito a cada país. La globalización 2.0 crea unos lazos de interdependencia díficilmente quebrables sin que se venga abajo el sístema.

Fukuyama ya hablaba de un “Estado universal homogéneo”, propiciado por la ciencia y la tecnología. La globalización no solo implica el tráfico de bienes materiales; trae asociada la circulación de ideas (a veces peligrosas), de personas (y de genes), de cultura, moda (casual y prêt-à-porter) y enfermedades (infecciosas y víricas).

La globalización no es un fenómeno nuevo, pues comenzó tímidamente circa 5.000 a.C, cuando surgen las primeras comunidades complejas. Las guerras y los intercambios se multiplicaron por toda la latitud este-oeste de Eurasia, desde Finisterre hasta Pekín, pasando por la ruta de la Seda. El mercantilismo del siglo XVI y el Descubrimiento de América sólo aceleraron el proceso, uniendo el Nuevo Mundo con el Viejo y añadiendo el África negra y las Antípodas.

Hoy las divisas se guarecen en paraísos fiscales opacos mientras que las clases medias pueden comprar experiencias en paraísos de sol y playa (que muchas veces coinciden con los otros). Los obreros de la socialdemocracia europea ya no van al Paraíso, como en “los Treinta Gloriosos” (1947-1977), pero sí que un mayor porcentaje de la población global está conociendo la buena vida e incluso el lujo.

Pareja surcoreana comiendo pulpo vivo por diversión durante un festival gastronómico celebrado en Seúl, 2013.

Hace poco fui a cenar con una amiga hispanocoreana a un restaurante étnico. Lo mejor que podía ofrecer Seúl era una sopita con trozos (pocos) de cerdo y mucho picante (que normalmente se utiliza para camuflar el mal estado de los productos).* La cocina tradicional de un país se nutre de lo que está disponible y un país montañoso, ocupado y pobre como ha sido Corea hasta hace poco no disponía de superávit cárnico. La occidentalización; el libre mercado; los chaebols, y Samsung han provocado que su dieta haya pasado de 2.000 calorías en 1960 a 3.300; mientras que el consumo de carne se ha multiplicado por cinco.

Pero volviendo a Fukuyama y sus influencias. ¡Qué pretencioso es opinar que la Historia acaba cuando uno lo diga! Me indigna que el profesor Kojevé dijera que la Historia acababa en Jena. Con la victoria de Napoleón en esa batalla los ideales de la Revolución Francesa se habrían propagado por Europa y la humanidad había llegado a su cenit. ¿Y por qué no en Austerlitz?, cuyo sol fue mucho más glorioso, ¿o tal vez durante el cañoneo de Valmy?

Napoleón escribiendo la última página de la Historia en la batalla de Jena-Auërstadt.

Claro, que esto Kojevé lo decía en 1930, antes de la guerra más sangrienta de la humanidad y antes de cuarenta años de Guerra Fría. Es fácil rescatar del cubo de basura la Historia a pensadores obsoletos cuando cambia la coyuntura, cuando realmente lo que ha impedido que la Historia siga su curso ha sido la espada de Damocles nuclear.

Fukuyama quizás se refiere a que las guerras a gran escala entre potencias han terminado. Pero conflictos limitados, a veces no declarados, se han producido con cierta frecuencia desde entonces. Empezando por la guerra de los Bálcanes, misiones humanitarias en el Cuerno de Africa (de las que se tiene que huir con el rabo entre las piernas), la operación de castigo contra Afganistán, la invasión de Irak o la anexión de Crimea.

Es cierto que ahora las guerras se declaran con más cuidado. La propaganda se ha perfeccionado mucho desde el Britons, your country needs you de Lord Kitchener, y para engañar a la lupa de la opinión pública es necesario cocinar los casus belli mejor que antes. La posesión y desarrollo de armas de destrucción masiva o el bombardeo de civiles con gas sarín valdrían.

Proceso de formación de una isla artificial china, 2015.

Muchos conflictos regionales vienen arrastrándose desde la Segunda Guerra Mundial o la descolonización. Tenemos el inestable borde indo-pakistaní; la bomba de relojería israelí, la megalomana Corea del Norte; una África trazada con escuadra y cartabón; el Estado Islámico adueñándose de los vacíos de poder, y antiguas grandes potencias que siguen jugando sus partidas de Risk particulares.

China está construyendo islas artificiales por todo el océano Pacifico (en donde pueden repostar sus submarinos nucleares). Amparándose en una vieja reivindicación de las islas Paracelso ha soltado un órdago a sus vecinos con su “línea de los nueve puntos”, tratando se adueñarse del 90% del mar de China meridional y de su zona económica exclusiva. Aquí no hay más ideología que las relaciones internacionales y el reparto de zonas de influencia.

Integristas islámicos antes de atentar en el aeropuerto de Bruselas, 2016. La crisis y los enemigos internos y externos alimentan al populismo y al nacionalismo.

Fukuyama también asegura de que no hay motivos para que vuelva el fascismo, aclarando que no por no plantear un modelo de sociedad valido, sino porque fue completamente derrotado. A mi entender el ultranacionalismo (Japón) y el populismo, que están floreciendo por Europa son primos hermanos de ese modelo; el cual revive como ave fénix en tiempos de crisis o como reacción a un enemigo externo (o interno).

Además la credibilidad del neoliberalismo es cuestionada por organismos como la CEPAL, que postula que el subdesarrollo del Tercer Mundo está ligado a la industrialización de los países productores de manufacturas (que continuan subsidiando su agrícultura mientras exigen a los países pobres la apertura a sus exportaciones). Como diría el historiador israelí Harari el Libre Mercado vendría a ser un Dios intersubjetivo al que le podríamos rendir pleitesía sin problemas en el hemisferio norte.

En cuanto a la pregunta de si sería posible un régimen distinto a la democracia liberal; falta por añadir algunas variables que desestabilizarán toda la ecuación y plantearan problemas éticos sin precedentes: robots y superhumanos.

Cinco robots Kiva de la plantilla de Amazon. No se afilian a sindicatos, no paran a la hora del bocadillo, no cobran sueldo y trabajan a velocidad de vértigo. PINCHA PARA VER.

Si hacemos caso de las maravillas que nos anuncian desde Silicon Valley en no muchos años en la mayoría de los trabajos los seres humanos serán sustituidos por Inteligencia Artificial. Por fin nos libraremos de la maldición bíblica del trabajo. Si los Estados no quieren una revolución violenta, como las que Fukuyama dice extintas, lo mejor será abrir el melón de la renta básica universal.

Lo que si le voy a comprar a Fukuyama es la parte del “último humano”. Cuando sea posible editar el genoma de nuestros hijos para dotarles de capacidades sin paragón pocos se resistirán a ello. Paulatinamente surgirá un nuevo genero de Homo Superior que desbancará a los sapiens que han tenido que reproducirse manualmente. ¿Y quién sabe qué tipo de moralidad tendrán?

Los chinos tenían una maldición contraintuitiva: “ojalá vivas tiempos interesantes”. Conviene rescatarla porque estos tiempos posmodernos, y los que están por venir, no van a carecer de sobresaltos.

Carlos de Lorenzo Ramos

Fuentes consultadas:

FUKUYAMA, Francis, El fin de la Historia y el último Hombre, Planeta, 1992

STIGLITZ, Joseph E., El malestar en la globalización, Taurus, 2002

HARARI, Yuval Noah, Sapiens, De animales a dioses, Debate, 2015

HARARI, Yuval Noah, Homo Deus, Breve Historia del mañana, Debate, 2016

DIAMOND, Jared, Armas, gérmenes y acero, Debate, 2016

JUDT, Tony, Algo va mal, Taurus, 2016

También se restregó contra su culo un sudamericano con la cara de Mickey Rourke tras la cirugía estética en el museo del Prado, delante del tríptico del Jardín de las delicias, y A. recorrió varios pasillos llorando sin afrontar los hechos.

O tal vez A. T. lloró al verse reflejada catárticamente en la monja-cerda de la obra del Bosco (y no porque los dientes de su arco inferior estén apiñados como los de un jabalí). Las interpretaciones sobre los cuadros del pintor brabanzón han dado que hablar durante cinco siglos, pero no menos misterioso es el comportamiento de las hispanonorcoreanas, una combinación interesante de genes y culturas, fruto de la globalización (¡que han llegado más lejos que el rango de sus misiles intercontinentales!).

Quise dotarla de unicidad y halagué sus vestidos vaporosos, sus jerseys de cuello demasiado alto, su armadura de besugo áureo, sus sombreros de bellota, sus zapatos de patricia romana (de su cuerpo podría destacar una saludable capa de grasa y unos muslos que presumía fuertes), pero la china d ojos grandes y hermosos nunca desnudó su alma (que o bien no tiene nada que desnudar “todavía” o su personaje impostado es nauseabundo). Solo mostró algo de su naturaleza cuando creyó profanada la inocencia que desea aparentar ante la sociedad, cuando su fondo es el de una ambiciosa que ve las relaciones personales como contactos para trepar profesionalmente en el circuito del arte. A. es de esas católicas hipócritas, con una crianza llena de ideas preconcebidas (sus padres hicieron un buen trabajo con ella), que confunde sabiduría (opinión desinformada en su caso) con pedantería y que repite como un lorito lo que ha leído en algún libro mal elegido.

Citando a Saint-Exupéry “era una zorra igual que otras, pero la hice mi amiga y se hizo única en el mundo”.  Cuando diagnosticaron de cáncer a mi madre algún resorte se debió activar en su cerebro y decidió que no merecía continuar con mi amistad, que no iba a ser productivo. Estas son algunas palabras que le gustan (he leído alguna conversación privada suya): “ahora mismo no me conviene”, “tengo otras prioridades”…etc, y “rezo por tu madre” (es una frase vacía de contenido que dicen los católicos cuando fingen tener interés por alguien)

Mi conclusión es que A. es un híbrido vigoroso y pretencioso (las mulas trabajan hasta desfondarse), pero de talento no superior a la suma de sus partes entre dos. Si la araña de google lo indexa y lo lee sería bueno que se confesase consigo misma y que acomodase lo que piensa, con lo que dice, con lo que hace, con lo que es (es un ejercicio que puede realizar cualquier lector de Historiavera). Ni siquiera es lo que aparenta en un primer momento, y no tiene capacidad para manejar la ironía. Muy a mi pesar, creo que es un don demasiado exclusivo y no puedo pretender verlo en otra gente. Qué solo estoy en este mundo, aunque le doy las gracias a A. por enseñarme a distinguir que “lo conveniente” (que es provechoso o útil) no es lo “bueno” (la verdad).

Guerra nuclear: el estado de la cuestión

Mapa de los países con armamento atómico según Greenpeace. Las cifras bailan dependiendo de la fuente, ya que el número exacto de bombas es secreto de Estado.

El que suscribe estas líneas cumple 30 años. Nació cuando el Reloj del Apocalipsis daba 3 minutos para la medianoche; aunque en los años siguientes, tras la caída de la URSS y el fin de la Guerra Fría, éste se retrasaría hasta las 11:43 en 1991 (la mayor distensión desde 1945). Hoy, tras la victoria de Trump; del florecimiento de los nacionalismos europeos; del brexit; de la guerra en Siria; de la anexión rusa de Crimea y de la amenaza nuclear coreana, las manecillas se han reajustado de nuevo. Según los expertos del Bulletin of Atomic Scientists estamos a tan solo 2,5 minutos del fin.

El Reloj del Juicio Final marca los minutos que quedan para la medianoche nuclear.

Éste organismo denuncia los nuevos problemas que plantean las armas de destrucción masiva, el mal uso de la tecnología o el calentamiento global. Obviamente su advertencia es una llamada de atención de la sociedad civil a todos aquellos que controlan el botón atómico, y quizás hacerles más sensibles a las consecuencias de una III Guerra Mundial, en la que está en juego la misma supervivencia de la humanidad.

En los primeros cuarenta años de la Guerra Fría desarrollaron armamento nuclear: Estados Unidos (1945), Rusia (1949), Reino Unido (1952), Francia (1960), China (1964); firmantes los cinco de los Tratados de No Proliferación. India detonó “Buda Sonriente” en 1974 e Israel posee armamento nuclear desde la década de los 60 pero no lo ha declarado públicamente. Desde 1987 dos nuevos actores se han unido al club atómico: Pakistán y Corea del Norte, aumentando su capacidad de “chantajear” o de evitar la injerencia de los vecinos en sus asuntos internos.

Hongo atómico y columna de agua generada por la bomba atómica submarina Baker detonada por EEUU en el atolón de Bikini, 1946.

Otro punto caliente es la franja siriopalestina, en la que el Estado de Israel, de tan solo 8 millones, está rodeado de países árabes hostiles poblados por más de 120 millones de personas; y el conflicto latente en Cachemira entre indios y pakistanies, que ya ha desencadenado varias guerras. Justamente estos países poseedores de armas de destrucción masiva y que son foco de tensión regional no han firmado los acuerdos NPT.

En cuanto a la proliferación, el punto álgido fue en 1986, con 70.300 cabezas nucleares. Según la FAS (Federeation of American Scientists) a principios de 2017 se cuantificaban 14.900 armas nucleares en el mundo, poseyendo Estados Unidos 6.970 y Rusia 7.300, el 93% del total. Esto es una capacidad capaz de destruir a la humanidad varias veces (solo bastarían 16.000 bombas Tzar para destruir todos los rincones del orbe). Que hayan disminuido los arsenales tiene que ver con los acuerdos de no proliferación, con la obsolescencia de los dispositivos más antiguos y sobre todo por la mayor efectividad de los misiles balísticos. Unas 3.900 cabezas nucleares son operacionales y de ellas 1.800 están en estado de máxima alerta.

Vídeo musical con todas las explosiones nucleares desde el Proyecto Manhattan en 1945 hasta las pruebas pakistaníes de 1998. PINCHA PARA VER.

Desde 1945 se han producido 2.056 pruebas nucleares. Hasta 1980 se habían lanzado sobre la Tierra el equivalente a 29.000 bombas de Hiroshima. En 1963 se acordó no detonar las bombas en la atmósfera, bajo el agua o en el espacio, aunque China continuó detonandolas en la superficie hasta 1980. Tras el fin de la Guerra Fría descendieron las pruebas. El último test norteamericano se produjo en 1992, y sus expertos dicen que pueden seguir ahondando en el conocimiento atómico sin detonar bombas. Países con menos experiencia como Pakistan y Corea del Norte han explotado sus bombas desde entonces para hacer demostraciones de fuerza y afinar sus arsenales.

La Triada nuclear: misiles de tierra, bombarderos estratégicos y misiles desde submarinos nucleares.

Aunque la competencia entre los dos grandes actores de la Guerra Fría haya disminuido y hayan reducido su arsenal, tanto China (260) como India (110) y Pakistán (140) están invirtiendo en el desarrollo de misiles balísticos, misiles de crucero y misiles desde el mar. Siguen modernizando sus arsenales y el número exacto de cabezas nucleares que poseen es secreto de Estado. Pakistán ha aumentado su capacidad nuclear a escala táctica para disuadir a la India de un intento de invasión convencional a sus fronteras.

Preocupan los llamados “Estados irresponsables” como Corea del Norte y el clima de tensión que genera Pyongyang. así como el temor de EEUU, Israel y otras naciones árabes no chíies a que Irán desarrolle bombas atómicas gracias a su programa nuclear. Los acuerdos alcanzados entre Irán y la administración Obama parece que están en peligro con la llegada de Trump.

Una de las consecuencias de la guerra total sería el Invierno Nuclear. La capa de polvo generada impediría la entrada de rayos solares a la atmósfera y morirían las plantas, y con ellas los eslabones superiores de la cadena trófica. Se produciría una extinción masiva parecida a la que acabó con los dinosaurios, 65 millones de años atrás y ni siquiera los humanos protegidos en refugios con suficiente comida y agua tendrían garantizada la supervivencia en este ambiente postnuclear. Una guerra limitada entre India y Pakistán, en la que se detonarían 50 bombas de 15 megatones por bando, sería suficiente para producir este efecto, o al menos un descenso abrupto de las temperaturas, y con ello hambre y enfermedades.

En Juegos de Guerra (1983) un hacker se cuela por la puerta trasera del sistema de defensa norteamericano haciéndoles creer que la URSS está desencadenando un ataque termonuclear.

En el blockbuster de 1983 Wargames se especulaba con la posibilidad de que un hacker se introdujera en los sistemas de defensa estadounidenses e iniciara la III Guerra Mundial por error. Hoy ese fantasma resucita en la forma de la ciberguerra que llevan todas las naciones de forma encubierta en la Red. Al igual que The War Game (1965) sirvió de catarsis sobre las consecuencias humanas de una guerra de este tipo (Ronald Reagan anotó en su diario haberla visto), seguramente la primera hizo lo propio para optimizar el firewall ante troyanos malintencionados, y sino el sentido común, porque hay piratas avizor.

La opinión pública no está hoy muy concienciada con el problema y hasta cierto punto el Reloj del Juicio Final parece un anacronismo de la Guerra Fría, sin embargo una guerra nuclear limitada si parece un escenario probable si la tensión escala: los escenarios podrían ser ambos lados del paralelo 38, Oriente Medio y la península del Indostán.

La saga de videojuegos Fallout está ambientada en una distopía postnuclear con mutantes, servoarmaduras y tecnología con la estética de los años 50.

En caso de que se produzca una guerra nuclear total las consecuencias han sido tratadas de forma frívola (aunque es un tema lícito y apasionante) en películas como El libro de Eli, o videojuegos como Metro 2033 y por supuesto la saga Fallout. En ninguno la humanidad se extingue tras el invierno nuclear, pero no parece que estos escenarios dantescos sean lugares agradables donde vivir.

En el 2016 la revista Vanity Fair realizó una encuesta títulada How Americans Really Think the World Will End.

Lo que si parece positivo hoy es que 20% de los norteamericanos piensen que jamás se debe pulsar el botón atómico y un 55% solo como respuesta en caso de ataque. En 1951 el 67% pensaba que en caso de guerra ellos debían atacar primero.

Y ya que está de moda en la ficción imaginar escenarios apocalípticos, una encuesta de Vanity Fair halló que el 35% de los encuestados temía que un desastre nuclear fuera el fin de la humanidad frente al 23% que pensaba que iba a acabar con ella un virus mortal, un 15% el calentamiento global, un 8% el impacto de un asteroide y un 15% que Jesuscristo iba a descender de los cielos a separar el grano de la mies.

Carlos de Lorenzo Ramos

*  Como Historiavera no tiene nada que envidiar a Vanity Fair os dejo un cuestionario para que votéis por vuestro día del juicio final favorito

El valor de combate de la División Azul

division azul dalmau voljov

Los españoles asaltan una posición soviética a la altura del río Voljov,16 de septiembre de 1941. Oleo de Augusto Ferrer-Dalmau.

Franco mandó a Hitler una división de voluntarios falangistas para luchar contra los soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial, ganandose el respeto alemán

En la División Española de Voluntarios sirvieron 45.000 soldados manteniendo siempre un gran esprit de korps y una alta capacidad combativa en el frente más duro de la guerra más dura de la historia. Con el poso de los años cada vez que la División Azul es citada se destaca su tenacidad en la defensa, la valentía de sus guripas y el trato humano que dio a la población civil.

division azul futbol

Banderas de Falange en la “Blau”.

Conservó esta homogeneidad a pesar de no haber sido enviada a retaguardia en ningún momento en los dos años que permaneció en el frente de Leningrado (octubre de 1941-octubre de 1943). Su contribución al esfuerzo bélico alemán fue desproporcionado a su tamaño, una gota en un océano (nunca más de 18.000 en un teatro de millones de combatientes) y equipados con armas ligeras (como mucho cañones PAK).

Parte de su resiliencia se debe a su condición de “soldados políticos”, fuertemente ideologizados por Falange, y a que provenían de un país menos desarrollado que Alemania y estaban más acostumbrados a las penurias materiales que sus homólogos. Además el ser los únicos hispanoparlantes en la Wehrmacht reforzó aún más su élan. Estuvo comandada por cuadros del ejército y la soldadesca se compuso de falangistas voluntarios. En los últimos años se ha alimentado la leyenda urbana de que en los últimos batallones de marcha abundaron los conscriptos, mercenarios y ex-republicanos tratando de “lavar” su imagen de cara al régimen de Franco (La División nunca perdió su carácter preeminentemente Azul).

division azul marcha

Los guripas tuvieron que recorrer 900 kilómetros a pie desde Suwalki a Smolensko. Primer hito divisionario.

La desconfianza germana, al asignarlos a un eje de avance secundario y no a Moscú, pronto pasó a aprecio por parte de las formaciones situadas en sus flancos (como la División SS Polizei), ya que ganaron fama de no ceder sus posiciones y de luchar sin cuartel.

Al principio los alemanes reportaron gran falta de disciplina y una imagen negativa de las capacidades de los oficiales españoles. Estos informes eran similares a los realizados por oficiales de enlace sirviendo junto a tropas rumanas, italianas y húngaras operando en el frente oriental.

Percibían estas deficiencias desde la estricta disciplina prusiana y debido a que se consideraban el mejor ejército del mundo. Además el racismo les hacia ver a los españoles de color aceitunado y cortos de estatura como “gitanos”, que no dignificaban el uniforme alemán.

Sin embargo Hitler, en una de sus habituales conversaciones de sobremesa, dijo que la División Azul “era una de sus mejores divisiones”; aunque también que eran una “banda de andrajosos”. La buena impresión que causó la tenacidad española en el Führer le llevo a afirmar que si invadía España tendría una guerra de guerrillas en su retaguardia.

Operaciones de combate en el frente de Leningrado

A nivel bélico, los últimos meses de 1941 vieron como se agotaba el avance alemán en Rusia, y EEUU entraba en la guerra (7 de diciembre). Para muchos analistas la guerra se perdió en este momento, pero en su día no era tan evidente. A lo largo de 1942 todavía era posible para Alemania acabarla en tablas o en una posición favorable; es a partir de la debacle de Stalingrado (enero de 1943) cuando la derrota absoluta fue inevitable.

mapa operacion barbarroja

Mapa del eje de avance alemán en la Operación Barbarroja. El Alto Mando alemán asignó a los divisionarios al frente de Leningrado.

Pero volviendo a 1941; el 5 de diciembre los soviéticos lanzaron 100 divisiones sobre los ateridos alemanes y salvaron Moscú. En su Directiva 39 Hitler ordena “el cese inmediato de todas las grandes operaciones ofensivas y un cambio a la defensiva”. Mientras tanto la División Azul aseguraba la orilla derecha del río Voljov, llegando hasta Poselok. Pero los combates de diciembre y las gélidas temperaturas (40º bajo cero) les obligaron a replegarse a la orilla occidental, al norte de Novgorod. En Navidad el capitán Rebull lanzará un contraataque desde la Posición Intermedia que causó a los rusos 1.080 muertos. La DEV llevaba 1.400 caídos y los alemanes 250.000.

La ofensiva de invierno de 1942 soviética en el norte pretendía restablecer las comunicaciones con el cercado Leningrado. Las 27 divisiones de von Leeb aguantaron el empuje de 75 contrarias. En esta lucha invernal la División 250 combatió en el Frente Noroeste y el Frente del Volchov. Es aquí donde se produjo la gesta de la Compañía de Esquiadores, que conservó su cohesión pese a sufrir un 90% de bajas (solo salieron ilesos 12 de 228), que se sacrificaron en una operación de socorro.

esquiadores division 250

Esquiadores en la Acción del Lago Ilmen, 21 de enero de 1942.

En el Frente del Volchov combatió el Batallón Román, el considerado más aguerrido, tanto por los alemanes como los soviéticos, por su eficacia en el cuerpo a cuerpo y en los golpes de mano (el pintor Augusto Ferrer Dalmau, también biógrafo de la Blau, reconoce que en este Batallón pudieron darse casos de salvajismo, ya que no tomaba prisioneros). Muñoz Grandes concedió la Medalla Militar Colectiva al batallón al completo y el general alemán Altrichter dijo que el comandante Miguel Román“era un bravo y enérgico jefe”.

El 2 de mayo todas las divisiones alemanas pasan de tener seis batallones en vez de nueve (por la alta tasa de bajas) menos la DEV, que conserva los nueve, convirtiéndose defacto en la unidad más grande de toda la Wehrmacht. Además la División recibe su primer relevo tras 8 meses en el frente. Los soviéticos han sido cercados y 16.000 caerán prisioneros, entre ellos el general colaboracionista Andrei Vlasov, que organizará para los alemanes el ROA (Ejército Ruso de Liberación).

esteban infantes division azul

Emilio Esteban-Infantes (1892-1962), segundo comandante de la División 250, estudiando un mapa de operaciones.

A partir de agosto de 1942 serán empeñados directamente en el asedio a Leningrado a cuyo flanco sur fueron trasladados de forma escalonada. Cambiaban el pantanoso Voljov por un área más urbana y boscosa. Allí repelieron en septiembre una intentona bolchevique de romper el cerco, y Hitler afirmó que el traslado de la Blaue había sido un gran acierto y que regresarían a casa con “un montón de botín y un puñado de generales rusos como trofeos”. Su sector consistió en 29 km de frente entre Pushkin y Krasny Bor, línea que se estabilizará, ya que el fracaso en Stalingrado paralizará la ofensiva alemana definitivamente. Hasta fin de año la Blaue encajará 257 muertos y 1051 heridos. Muñoz Grandes será sustituido por Esteban-Infantes, relevo que disgustará a los alemanes.

division azul mg 34

landser español portando una ametralladora MG-34 y una cincha de munición al cuello.

Y llegamos a la batalla de Krasny Bor en los arrabales de Leningrado (la batalla a la que la División Azul ha quedado ligada), el 10 de febrero de 1943, en la que los españoles sufren en un solo día 1500 muertos. Hasta hace poco la bibliografía no la había rescatado del olvido. Como dice el historiador Carlos Caballero Jurado, en el mundo anglosajón quizás suene más la batalla de Montecasino, donde los polacos sufrieron en el asalto final a la abadía 860 muertos y 2.600 heridos en 18 días de combate (y el Segundo Cuerpo Polaco es considerado con justicia una unidad muy aguerrida). Es fácil destacar esa batalla en un frente secundario como el occidental (ya no hay duda de que lo fue), ya que en el frente oriental hubo cientos de estas batallas de esta magnitud.

5.900 españoles frente a 44.000 soviéticos. Tres batallones y cinco piezas de artillería contra 38 batallones soviéticos, 80 tanques (KV-1 y T-34) y el apoyo artillero de 150 baterías es lo que afronto la División 250 el 10 de febrero de 1943. Tras un devastador ataque artillero preliminar soviético los españoles supervivientes montaron sus ametralladoras MG34. Cuando agotaron sus municiones combatieron cuerpo a cuerpo. Las unidades copadas no se rindieron, siguieron combatiendo en todas direcciones. Una División Azul no Azul (conscriptos, mercenarios y ex-republicanos) no hubiese actuado de esta forma ese día.

krasny bor

Los españoles atacan a un tanque T-34 con armamento ligero (en parte capturado al enemigo) durante los combates de Krasny Bor, 10 de febrero de 1943.

Tras combatir por el margen occidental del río Ishora, los últimos seis meses de la División en el frente oriental se caracterizaron por su estaticidad, con golpes de mano, fundamentalmente nocturnos y fuego artillero. Destacan los ataques soviéticos realizados por batallones de castigo, compuestos por entre 200 y 300 hombres ebrios de vodka, que eran segados casi íntegramente por las ametralladoras hispanas.

Conclusiones

La ultima acción divisionaria tuvo lugar el 12 de octubre de 1943. La Spaniche Blaue Division dejaba en Rusia 5.000 muertos y 8.700 heridos, más 372 prisioneros; Franco había pagado su deuda de sangre con los alemanes por su participación en la Guerra Civil. Para no alarmar a los alemanes dejaron una fuerza testimonial apodada la Legión Azul, compuesta por 2.000 españoles, que finalmente fue relevada en abril de 1944.

En cuanto al número de medallas recibidas, fueron bastantes:

-3 Cruces de Caballero con hojas de roble

-3 Cruces Alemanas en oro

-138 Cruces de Hierro de primera clase

-2.359 Cruces de Hierro de segunda clase

2.216 Cruces al Mérito de Guerra con espadas

La mayoría de los autores señalaban que en medio de una guerra salvaje como fue la campaña de Rusia donde el exterminio y los crímenes eran diarios, el comportamiento de las tropas españolas fue excepcional y su trato se ganó el respeto de amigos y enemigos. Los profesores Kleinfeld y Tambs opinan que la Blaue fue: “gesto heroico, fanatismo fascista, cruzada cristiana, la División Azul fue todo eso y mucho más”.

division azul misa de campaña

Misa de campaña. La División Azul nunca perdió su carácter Azul. Muchos se consideraron cruzados contra el comunismo.

No concebían la guerra como lo podían hacer las politizadas tropas alemanas, al contrario, la división combatió con toda la ferocidad posible pero humanizando la guerra. Tratando a los prisioneros y a la población civil con más respeto que los landsers. La confraternización con el pueblo ruso fue enorme; hasta el punto que cuando se dio la orden de prohibirla, las tropas mostraron su descontento y no hicieron caso de la prohibición.

soldado español en las ss

Español alistado en las Waffen SS con un panzerfaust.

Por ultimo, creo que fue un error por parte de los alemanes no haber utilizado esta fuerza de voluntarios, motivada ideologicamente, como tropa motorizada de asalto sino como mera carne de cañón, además de asignar a estos mediterráneos a un clima gélido al que no estaban acostumbrados. Y no menos importante es que impresionaron tanto a Hitler que si en algún momento pensó en invadir España, se le quitara esa idea de la cabeza.

Si aguantaron en Krasny Bor frente a una poderosisima ofensiva soviética es porque la División era eso, Azul, y no como en el Desastre del Anual en 1921, donde España sufrió 10.000 muertos, que eran conscriptos. En su vida posterior, impregnados del falangismo en la estepa rusa y “purificados por el fuego” muchos llevaron a cabo sus ideas sindicales.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Bibliografia consultada:

Norman Cameron and R.H. Stevens (translators). Hitler’s Table Talk 1941–1944: His Private Conversations. Enigma Books. New York, 2000. p. 179.

Osprey – Men at Arms 103 – Germany’s Spanish Volunteers 1941-45

Moreno Xulia, La División Azul: sangre española en Rusia, Critica, Barcelona

Reverte, Jorge M, La División Azul: rusia 1941-1944, RBA Libros

Caballero Jurado, Carlos, División Azul: Atlas ilustrado, Susaeta

La creación de la seudocientífica raza aria (1880-1900)

die woge frtiz klimsch

“La ola”, escultura en mármol de Fritz Klimsch, 1940. Idealización de la mujer aria en el arte del Tercer Reich.

La raza aria es un invento de los pensadores alemanes del siglo XIX, cuyos postulados fueron capitalizados por el régimen nazi para llevar a cabo su política de exterminio

Fue el intento de sostener científicamente el origen y determinar las características de la supuesta raza aria (que significa noble en sánscrito) lo que llevó a Heinrich Himmler, líder de las SS, a financiar investigaciones para avalar su cosmovisión (y que acabó con millones de vidas). Pero el termino ario es muy anterior a su manipulación por el Tercer Reich y nace ligado a un idioma no a un “pueblo” prehistórico.

Surge en el siglo XIX a través de una línea de investigación sobre el idioma protoindoeuropeo, lengua madre común al latín, griego, persa y sánscrito (lenguas indoeuropeas intermedias). Actualmente se ha rastreado el protoindoeuropeo hasta hasta la cuenca del Mar Negro en el 3.500 a.C, y es a partir del 2.000 a.C donde encontramos rasgos de diferenciación en las lenguas provenientes de ella. A esta conclusión se ha llegado a través de análisis matemáticos2

arbol indoeuropeo

Árbol de la familia de las lenguas indoeuropeas.

Según los planteamientos seudocientíficos de los etnologos racistas del Tercer Reich la “raza superior aria” migró desde los montes Urales en dos oleadas compartiendo su cultura superior con “pueblos inferiores”, convirtiéndose en su casta dirigente y “mezclando su sangre”. Una se dirigió hacia Europa dando origen a la civilización griega y la romana y otra al sur de Asia, influenciando a los pueblos iranios e indostánicos.

Si bien los primeros académicos consideraron el termino ario como lingüístico, cultural y religioso, el novelista francés Arthur de Gobineau (1816-1882) lo elevó a categoría racial en Un ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas. Gobineau creía en la superioridad de los aristócratas sobre la gente común y de la “raza blanca” sobre las “razas amarillas y negras”. Apuntaló sus teorías como diplomático en Persia y Brasil durante el Segundo Imperio Francés.

Encontramos en sus conclusiones la base sobre la que trabajarán los posteriores apóstoles de la raza aria:

  • El factor racial es decisivo para establecer la causa de la muerte de las civilizaciones.
  • La especie humana está dividida en razas. La raza aria posee “el monopolio de la belleza, de la inteligencia y de la fuerza”.
  • Las diez grandes civilizaciones que han existido, incluyendo las tres grandes civilizaciones precolombinas, han logrado su grandeza al haber sido dirigidas por nobles arios.
  • La caída de estas civilizaciones se debió al mestizaje.
arno breker bereitschaft 1937

“Bereitschaft”, escultura en bronce de Arno Breker, 1937. Los arios poseían el “monopolio de la fuerza, de la inteligencia y de la belleza” según Gobineu.

Gobineau fue muy amigo del compositor Richard Wagner (1813-1883) que popularizó sus teorías en Alemania a través de su periodico Bayreuther Blätter (pese al sentimiento antialemán en Francia tras Sedán, Gobineau se consideraba descendiente de los francos). El compositor alemán tenía Un ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas como libro de cabecera e influyó en sus últimas operas (Parsifal, Heroismo y Cristiandad). El músico alemán y el novelista francés mantuvieron una relación epistolar durante dos años (1880-1882). Wagner manifestaba elementos nacionalistas y antisemitas en sus libretos, y eso fue aprovechado por el nacionalsocialismo.

Adolf Hitler veía en las operas de Richard Wagner un reflejo de su propia visión de la nación alemana. En un discurso de 1922 dijo que Wagner glorificaba “la heroica naturaleza teutona…la grandeza reside en lo heroico”. 3

El racismo científico es el uso seudocientífico de técnicas e hipótesis para justificar la superioridad o inferioridad racial o el clasificar individuos mediante fenotipos. Se hizo común durante el imperialismo (1880-1914), para respaldar la “supremacía blanca”.

Ya los autores clásicos constataban en sus escritos las apreciaciones o comparaciones entre ellos y los extranjeros. El arquitecto Vitrubio y experto en antropometría (Leonardo da Vinci nombró su estudio de las proporciones humanas ideales en su honor) constató que “las razas en la parte sur de la Tierra son de baja estatura, morenos, de pelo rizado y poca sangre (sic). Esta pobreza de sangre les hace tímidos ante la espada. Por el contrario la gente nacida en los países fríos están preparados para afrontar el choque de las armas con gran coraje y sin timidez“. Posiblemente se basó en la “geografía de las razas de Posidonio (135-51 a.C)

escultura richard wagner

Busto del compositor alemán Richard Wagner, figura influyente en el Tercer Reich.

Otro pensador que creía en la supremacía de los norteños fue el filosofo Arthur Schopenhauer (1788-1860). Postulaba que las culturas y civilizaciones superiores aparte de la egipcia e hindú se encuentran exclusivamente en las razas blancas, “e incluso en gente más oscura, la casta dirigente es de piel más clara que los demás y por ello debe, evidentemente, haber migrado, por ejemplo los brahmanes, los incas y los dirigentes de las islas de los mares del sur”. 5. Aunque no se conocieron personalmente, el filosofo fue la otra gran influencia de Richard Wagner.

Durante mucho tiempo se ha ligado a Charles Darwin (1809-1882) y su revolucionaria teoría evolucionista expuesta en 1859 en el Origen de las especies con la política eugenesica nazi. La realidad es que ni él ni sus discípulos, como Haeckel, influyeron en los ideologos nacionalsocialistas ya que los nazis no creían que el ser humano proviniera del mono, por lo menos los supuestos arios (más bien de los atlantes de Ultima Thule…). Es cierto que Darwin constató diferencias entre “razas civilizadas” y “salvajes”, pero aunque este era el pensamiento imperante entre la intelectualidad caucásica de la época; no fue necesariamente el camino más directo hacia Auschwitz. 6

Es a partir de 1880 cuando una nueva generación de antropólogos y lingüistas toma el relevo sobre las tesis sobre la raza aria. Aparece la denominada raza nórdica, una subraza caucásica. Theodor Poesche(1825-1899) propuso su origen en los pantanos del Prypiat, en Ucrania, pero la teoría que más caló fue la del vienés Karl Penka(1847-1912), que popularizó en origines ariacae la procedencia escandinava (Hiperborea) de los arios y sus características morfológicas: rubios, altos, de iris azul y de cabeza dolicocéfala (larga y delgada).

mapa de mercator hiperborea

Mapa de Mercator con Hiperbórea en el centro (círculo polar ártico), 1595. Una de las cunas de la supuesta raza aria.

Y llega Friederich Nietzche (1844-1900), otro invitado habitual a las sobremesas sobre nazismo. Un personaje que fue instrumentalizado tanto por anarquistas como por nacionalsocialistas, pero que sus ideas sobre el honor y el sentido del Estado calaron en el ambiente pangermanico de principios del siglo XX. Sus ideas estuvieron muy presentes entre la intelectualidad de la época (aunque no se leyeran sus libros). Hablaba en la Geneaologia de la moral (1887) de “bestias rubias” como aventureros amorales que supuestamente habían sido progenitores de las culturas creativas. Tanto esta idea como la del Superhombre fue incorporada a la tesis aria. 7

Para finalizar el siglo XIX hay que hablar del mapa racial de Europa que elaboró el antropologo francés Joseph Deniker (1852-1918). Dividía a las razas caucásicas del subcontinente en seis primarias: nórdica, atlanto-mediterránea, oriental, adriatica, ibero-insular y occidental; y cuatro secundarias: sub-nórdica, noroccidental, vistulana y sub-adriática.

mapa de las razas joseph deniker

Mapa racial de Europa elaborado por el cientifico racista Joseph Deniker, 1899.

Este mapa fue consultado por el científico racista neoyorkino Madison Grant (1865-1937) para fijar, según él, las características de la raza nórdica en el best-seller The passing of the Great Race (1916):

“De cráneo alargado, piel blanca, con pelo rubio o castaño y ojos claros. Los nórdicos habitan en los países alrededor del Mar del Norte y el Báltico e incluyen no solo los grupos escandinavos y teutones, sino también otros grupos que aparecieron en el sur de Europa y Asia y son representantes del lenguaje y cultura aria“. 8

Con este extracto del que ha sido considerado el “Manifiesto del racismo científico”, repudiado en América en los años 30 y en todo el mundo a partir de 1945 concluimos la primera parte de la creación de la raza aria.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Kortlandt, Frederik (1990). “The Spread of the Indo-Europeans” (PDF). Journal of Indo-European Studies 18 (1–2): 131–140.
3. Volker, Ulrich, 2016, Hitler: Volume I: Ascent 1889-1939, pag 47, Bodley Head
5. Schopenhauer, Arthur, Parerga and Paralipomena: Volume 2: Short Philosophical Essays, Cambridge University Press
6. http://home.uchicago.edu/~rjr6/articles/Was%20Hitler%20a%20Darwinian.pdf
7. Lincoln Bruce, Theorizing Myth: narrative, ideology, and scholarship, pag 251, Chicago University Press
8. Madison Grant, “The Passing of the Great Race”, Scribner’s Sons, 1921, p.167