El incidente de Colonia, duelo de tanques en la catedral

tanque catedral de colonia

El Panther de Köln un día después de su desesperado combate bajo la sombra de la catedral.

El 6 de marzo de 1945 se produjo un afamado encontronazo entre dos carros de combate estadounidenses y un Panther alemán; un duelo al atardecer bajo la atenta mirada de la catedral gótica de Colonia.

Este postrero enfrentamiento destaca por su singular ubicación y por haber sido íntegramente filmado por el fotoperiodista Jim Bates, un documento de valor incalculable. Cuatro de los cinco ocupantes del Sherman americano murieron y del Panther escaparon dos landser. Los tres restantes fueron volatilizados por la puntería del cañón de 90 mm de un vengativo Pershing, que disparó contra la inutilizada carcasa de La Pantera hasta verla arder. Esa acción, que le dio fama como temible cazatanques, forma parte de un todo conocido como El incidente de Colonia.

sherman colonia 1945

El tanque de avanzadilla M-4 Sherman arde, mientras que la dotación del segundo tanque acude a rescatar a los supervivientes.

A pesar de que la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin y cientos de miles de alemanes se rendían en oleadas; algunos desesperados vendían cara su piel, muchas veces en kampgruppes improvisados, y ese fue el caso del Panther de Köln, cuya tripulación tomó la decisión moral de enfrentarse a la 3º División Acorazada norteamericana en solitario. Desconocedores del peligro acechante, dos M4 Sherman avanzaban sobre el casco histórico de Colonia a través de los distritos occidentales de la ciudad: VenloerStrasse, FriesenPlatz y FriesenStrasse. A 120 metros de la catedral se detienen, grandes montañas de escombros impiden el avance de la columna de blindados.

Al mando del Sherman de avanzada va el comandante Kellner que mira su reloj, las manecillas dan las dos de la tarde. Lentamente viran a través de la intersección de la Komodienstrasse, cuando, de pronto, un proyectil del Panther alemán impacta en el carro estadounidense cobrándose la vida de tres tripulantes. Luego recibe otro disparo. El capitán Kellner surge de la torreta armado con un rifle que resbala por el costado. Kellner rueda e intenta enderezarse, pero cae de bruces. No se ha dado cuenta de que su pierna humea, de que por debajo de la rodilla no ha quedado más que un muñón sanguinolento. Morirá a unos metros de su blindado, en un embudo de mortero, atendido por dos GIs y un médico incapaces de frenar la hemorragia. En el video se ve un bulto escurridizo que escapa por los pelos, es el artillero John Gialluca, que tuvo más suerte y sobrevivió.

video panther de colonia

Video subtitulado que muestra el duelo conocido como el Incidente de Colonia. PINCHA PARA VER.

jim bates

El fotógrafo de combate Jim Bates grabó el duelo entre el Panther y el Pershing.

La temeridad de la tripulación yankee es difícil de explicar. Algunos historiadores sostienen que el panther disparó a cubierto por la oscuridad de un túnel a 340 metros, lo que hizo que los exploradores aliados no pudieran verlo. Después de destruir el sherman, el panzer se movió al cruce de la Marzellenstrasse y es ahí donde fue cazado por el pershing. Hay informes que lo sitúan ahí de antemano y lo obviaron al creerlo destruido, pero no son fiables. Los tanquistas nunca daban por hecho que un tanque en tierra de nadie estuviera abandonado o inutilizado. Le hubiesen disparado hasta que ardiera.

En una calle paralela, la An den Dominikanern, el incidente llega a oídos del capitán Robert Early que enfila su tanque M-26 pershing para hacer frente al Panther. ¿Como ha llegado hasta nosotros la filmación de esa batida de panteras?

A 30 metros del lugar, el cámara del US Army Signal Corps Jim Bates quiere grabar el inminente duelo. Por ello insiste a Robert Early para que le informe de los pormenores de su plan de caza. El capitán estadounidense encontró un buen nicho en un edificio semiderruido que daba a la plaza de la catedral. Ambos se asomaron con cuidado. Con la silueta del tanque germano claramente encuadrada, Bates posicionó la camara y Early partió para ponerlo fuera de combate.

Excepto el monstruoso y temido Tiger los tanques alemanes estaban a la par que sus contrapartidas rusas y americanas, e incluso un escalón por debajo. Para compensar sus contraprestaciones técnicas poseían un excelente sistema de comunicaciones; una gran sinergia con el tanque de mando y una compenetración sin par entre los camaradas de la dotación. Aun así en el duelo venidero y aferrados a una posición ya delatada, los alemanes nada pudieron oponer al cañón de 90 mm del Pershing.

m26 pershing, guerra de corea, meandros del Naktong

El M-26 Pershing, si bien llego tarde a la SGM, sirvió profusamente como contracarro en la guerra de Corea.

Uno de los tripulantes del capitán Early, el artillero Clarence Smoyer, relata en el libro Deathtraps lo sucedido desde las entrañas del pershing. Su historia está apoyada por la filmación de Bates. Smoyer cuenta que una barrera de artillería les obligó a refugiarse en la ciudad. Los alemanes intentaron bloquear su avance con vagones de tranvía, pero los acorazados se abrieron paso con facilidad.

Estaban nerviosos, como siempre que penetraban en un entorno urbano, Smoyer recibió la orden de Early de bajar por la calle adyacente al Panther y asomarse por la encrucijada, lo justo para no exponer más que media torreta y perforar el costado del carro alemán. La cámara de Bates capta claramente como el cañón del Panther gira lentamente cuando ve aproximarse el carro de Smoyer.

“Cuando moví la torreta miré el cañón Mark U encarandome. En vez de frenar para disparar, nuestro conductor aceleró hasta la mitad del cruce para no ser un blanco estático. Disparé una vez más en movimiento. Luego paramos y disparé dos proyectiles más para cerciorarme de que no respondían con fuego” relata el artillero.

tripulacion del pershing

La tripulación del Pershing posa victoriosa tras su hazaña.

Los tres proyectiles de Smoyer hicieron diana. La primera granada se estrelló contra la cúpula y rebotó dentro de la Pantera cercenando las piernas del comandante germano. Las dos siguientes traspasaron al Panther saliendo por el lateral contrario, prendiendo el tanque. Ardió durante dos días.

El sino de la dotación germana es luctuoso, aunque en el video de Bates se vea huir a dos de ellos. “Mi grabación muestra al comandante (Bartelborth) arder dentro del tanque, que seguía humeando a la mañana siguiente. El conductor solo consiguió llegar a la parte trasera del edificio. El ametrallador cayó encima de una bicicleta para no moverse más. El artillero murió cerca. Ninguno de ellos sobrevivió” explica el fotógrafo de combate, que fue condecorado con la estrella de bronce por esa acción.

Se especula que Bartelborth dudó al asomarse el Pershing. Él esperaba un Sherman, y desconocedor de esa nueva hornada de carros yankees perdió unos segundos vitales. Los que deciden la vida o la muerte en un duelo de tanques. A las 7 de la tarde todo había concluido.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Hein Severloh, la Bestia de Omaha Beach

Saving_private_ryan“No hubo gloria en las playas ese día, solo mucha sangre, gritos y buenos chicos muriendo”. Heinrich Severloh, ametrallador del búnker WN62. Playa de Omaha. 6 de junio de 1944. Los norteamericanos de la 1 División de Infantería  le apodaron La Bestia de Omaha, después de que su MG-42 acabara con un millar de ellos.

Tal vez aquel héroe de la mitología griega llamado Cadmo seguía sembrando dientes de dragón, para ver como brotaban soldados de la tierra. Severloh llevaba en sus venas gotas de la sangre del dragón, un instinto para matar eficientemente. Un matador nato, ese hombre que en la guerra es apreciado y rehuido en la paz.

heinrich severloh bestia de omaha

Heinrich Severloh, conocido como la Bestia de Omaha.

Comenzaba el Día D. La hora H estaba prevista para las 5 de la mañana y cientos de lanchas de desembarco se afanaban en cruzar los 8 km del Canal de la Mancha; a un lado Gran Bretaña y al otro Normandía, protegida por el Muro Atlántico de Hitler. Con los invasores en el horizonte, un joven alemán de la División 352 llamado Hein Severloh amartilleaba su MG-42 del búnker WN62, con el dedo en el gatillo, esperando sin temor a los norteamericanos.

Los yankees dividieron la playa de Omaha en diez zonas. El WN62 cubría el este: los sectores Easy Red y Fox Green. la Bestia pasó nueve infernales horas en el nido de ametralladoras rociando la playa. Su posición estaba a 170 metros de la costa y a medio kilómetro del primer punto de desembarco, era invulnerable a las armas ligeras y tenía una línea de tiro perfecta. Únicamente temía ser rebasado por los flancos o recibir el tiro directo de los cañones de la Armada Aliada.

Manejando la ametralladora de izquierda a derecha barrió infinitamente su sector de balas, dejando un reguero de sangre y cuerpos sobre la arena y tiñendo la orilla de rojo. Su arma se recalentó tanto que quemaba la hierba, “pero seguían viniendo, ola tras ola de cada lancha de desembarco que arribaba a la orilla”.

mapa fox green playade omaha

Sector Fox Green, playa de Omaha.

Recuerdo el primero en morir. El hombre emergió del mar, estaba buscando un sitio donde guarecerse”. La Bestia cogió su rifle Kar-98 y le apuntó a la cabeza, al cuadrado del centro de su casco. “Ví su casco rodar y supe que había muerto. ¿Qué podía hacer?. Eran ellos o yo. Eso fue todo lo que pensé”.

Eramos unos 30. Todos teníamos un único pensamiento. ¿Saldríamos vivos de aquí?”. Severloh no quería estar en Francia, ni en la guerra. Pero obedecía las ordenes de su teniente de abrir fuego  en el momento que asomaran las rodillas por encima del agua. Hasta ese fatídico día, la campiña normanda había sido como unas vacaciones para Severloh, veterano del Frente ruso.

Gastó 12.000 balas, sin pánico ni odio, solo cumpliendo su deber. Al principio los cuerpos estaban a 500 metros, luego a 400, finalmente a 150 metros. Había sangre, gritos, muertos y gente desplomándose. La pleamar traía más cuerpos a la costa.

division 29 asalta normandia

Las bajas estadounidenses llegaron a los 3.000 muertos.

Las pequeñas pausas eran aprovechadas para refrigerar la ametralladora. “Era consciente de que algunos camaradas se habían largado, pero sentía los ojos de mi teniente puestos en mi y me quedé en mi puesto”.

Temprano por la tarde me percaté de que era el único en la posición que seguía disparando. Podía ver tanques maniobrando por la playa y supe que no podía contenerlos. Era el momento de retirarse.

“Oí un grito de retirada del liutenant Frerking, buena persona y veterano a sus 32 años”. Severloh corrió de cráter en cráter detrás del complejo de búnkeres, le esperó, pero Frerking nunca apareció.

Hein se enteró muchos años después de que un estadounidense que rebasaba el búnker había ejecutado a su teniente. Severloh fue capturado esa noche en el pueblo de Coleville-Sur-Mer. No contó quien era pues no habrían mostrado piedad. Alrededor de 2.300 americanos murieron en Bloody Omaha. Se estima que un millar fueron abatidos por Severloh y el resto por los otros 29 hombres que vigilaban el búnker 62 del Muro Atlántico. Un tributo en sangre pagado por la infantería al haberse ido a pique los tanques en el Canal. Quizás Cadmo se regocijara con ese diente de dragón brotado el 6 de junio de 1944 y que como legión de uno solo sembró el caos en Normandía.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Invadieron el Viejo Mundo para redimirlo

infanteria norteamericana thompson

“Vencedores” de Stephen Ambrose narra las penurias y las glorias del infante de EE.UU que luchó desde Normandía hasta el corazón de Alemania para vencer al régimen nazi.

Vencedores es un compendio del sufrimiento del soldado estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. A través de cientos de testimonios se puede vivir el hambre, la desesperación, el frío intenso y una lluvia interminable que cala hasta los huesos, esperando a que la artillería alemana reviente su miserable pozo de tirador. A los profanos en el conflicto les sorprenderá el desesperanzador coste de avanzar cada metro, cada centímetro, con el objetivo final de llegar hasta Berlín.

vencedores

Vencedores, Stephen E. Ambrose, 2012, Madrid, Inédita Editores, 396 págs., 29 €.

La dureza de los desembarcos, los interminables combates de mata en mata en el bocage francés o la rivalidad entre el general Montgomery y Patton por idear el plan que acabara la guerra antes de Navidad, son algunos de los episodios que marcaron los combates del norte de Europa. La gran estrategia y la visión desde el soldado de a pie se solapan de forma magistral y que ha servido de referencia a historiadores de nuevo cuño.

Los primeros en morir son los héroes

El libro cuenta dos historias. La de los norteamericanos que invadieron Francia en 1944, y la de los remplazos que cubrieron las espantosas bajas producidas en los seis primeros meses. Los primeros eran tipos duros, en su plenitud física, y entrenados machaconamente en el asalto y el fuego de cobertura. Y sin embargo se puede afirmar que muy pocos de los norteamericanos que desembarcaron en Normandía llegaron indemnes al final de la guerra. El demencial sistema de remplazos, que mantenía en pie muy pocas divisiones, prefería alimentar las bajas con un torrente de nueva carne de cañón. Los soldados que cruzaron el Rin en 1945 eran en su mayoría adolescentes con los 18 años recién cumplidos que o aprendían con premura los fundamentos del combate o morían sin que sus compañeros llegaran a conocer su nombre. Algunos que murieron en su primer día habían estado cenando con sus padres en Fin de Año.

Sirva como ejemplo practico el modus operandi de los Aliados y del Eje en una de las últimas ofensivas a gran escala de la contienda. En la navidad de 1944 el ejército nazi era un animal herido de muerte, así que Hitler se jugó el todo por el todo en un asalto que rompiera la línea americana en las Ardenas y capturara el puerto de Amberes. Para llevar a cabo la penetración concentró a tropas selectas, divisiones panzer y de las SS, pero el grueso eran hombres maduros y niños equipados a toda prisa. Ninguno de los dos bandos hacía las cosas bienLos pelotones asaltaban posiciones a paso de marcha y sin avanzadillas. En una escaramuza cerca de Bastogne, 400 alemanes quedaron tendidos en el suelo por solo una decena de bajas americanas. Ningún lado tenia tropas de calidad a esas alturas, y cada vez quedaban menos veteranos.

Biógrafo de presidentes y cronista de la invasión de Europa

Stephen E. Ambrose, el autor de este libro, es conocido por ser el biógrafo de Nixon y Eisenhower, y por plasmar verazmente la historia del infante estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. Educado en una atmosfera patriótica, pronto dejó las clases de medicina por una asignatura optativa: historia, que le enganchó irremisiblemente.

soldado thompson subfusil

Soldado encarandose la metralleta Thompson.

Su primer libro, Halleck, vendió menos de 1000 copias, pero llamó la atención de Eisenhower, que le propuso escribir su biografía autorizada. Cinco años de colaboración y un total acceso a los amigos y documentos del Presidente le catapultaron a la fama como uno de los historiadores más prestigiosos de Norteamérica.

Su incursión en la Segunda Guerra Mundial vino con Citizen Soldiers, que narra la conflagración desde el punto de vista de aquellos hombres que lucharon desde el Día D hasta la caída de Berlin. El renovado interés del publico le llevó a asesorar a Steven Spielberg en Salvar al Soldado Ryan, que muestra con vivida crudeza el sangriento desembarco en la playa de Omaha, y en Hermanos de Sangre, la odisea de la Compañía E de la 101 División paracaidista.

En el prólogo afirma que coincidía con todos los combatientes que, una vez acabado el conflicto, hartos de destruir, ansiaban construir desde los cimientos de la paz. Y por eso se puso a escribir la historia de los hombres que construyeron el ferrocarril Intercontinental. No pudo acabarlo porque sintió la necesidad escribir Vencedores, la obra definitiva sobre las penurias y las glorias de los soldados americanos en la II GM. Al final del libro el autor se pregunta qué es lo que se perdió. Se perdieron muchas almas buenas, segadas por la vorágine de la guerra. Gente que no había venido como invasora y que se había embarcado para liberar. Vinieron del Nuevo Mundo para redimir al Viejo Mundo.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

El último paramédico de la batalla de Normandía

medicos playa utahEl 27 de septiembre de 2012 falleció Joseph Lee Parker, el único superviviente que quedaba del cuerpo de sanitarios del Día D

“La llegada a la playa fue un horror. Nos prometieron que el bombardeo preliminar de la marina batiría cada centímetro de la playa; que los alemanes eran viejos y sus tropas de segunda, y que la aviación inutilizaría los nidos de ametralladoras germanos. Y no era cierto”. Son palabras de Joseph Lee Parker, paramédico del 6th Beach Batallion, que desembarcó el 6 de junio de 1944 en la playa Omaha. Ostentaba el título de último sanitario vivo del Día D, hasta que falleció el pasado 27 de septiembre del 2012 en Georgia, EE.UU.

joseph lee parker

Joseph Lee Parker.

“De todas las unidades que sirvieron en el Desembarco, ninguna ha sido más olvidada que los Beach Batallions” afirma Jon Gawne en Spearheading D-Day. La misión de estos batallones era logística y sanitaria:  facilitar el desembarco de tropas, de suministros, y de equipo; así como atender y evacuar a las bajas y trasladar a los prisioneros de guerra. Tras la perdida de Corregidor, en Filipinas, Estados Unidos comprendió que la guerra anfibia era necesaria y creó varios cuerpos especializados de apoyo. Una arenga usual a estos combatientes especiales fue “no os avergoncéis de tener miedo al miedo; ¡solo haced vuestro trabajo!” Un informe que el Secretario de Marina de EE.UU mandó al presidente Roosevelt reivindica la crucial misión de los paramédicos. En él se asegura que, en 99 de cada 100 heridos, la recuperación empezó a pie de playa. Gracias a las transfusiones de sangre, el control de hemorragias, la morfina y la sutura de heridas graves, el personal de los Beach Batallions pudo atender a hombres cuyas vidas se hubieran perdido sin esos cuidados. La penicilina y la cirugía practicada en las lanchas fue esencial para que los heridos del Día D se recuperaran al llegar a Inglaterra. Joseph Lee Parker, que a la sazón contaba con 27 años y tres años cursados de medicina, se consideró engañado por las promesas de un desembarco fácil. Para empezar no había cráteres, ni embudos de mortero (foxholes) donde guarecerse de las letales ametralladoras MG-42. El día era nublado, y los 329 bombarderos B-24 estadounidenses arrojaron 13.000 bombas a 3 millas del objetivo. Para más inri, los tanques se habían ido a pique en el canal.

casco beach batallions

Casco médico usado por los Beach Batallions.

Los 400 hombres del Beach Batallion de Parker tenían a su cargo la mitad derecha de la playa Omaha, los sectores llamadosEasy RedFox Green y Fox Red. Su trabajo es descrito como el de “un guarda de trafico en una encrucijada colapsada del infierno”. Al llegar a la playa, Parker vio los cuerpos sin vida de los soldados de la 1º División norteamericana yacían por doquier, las escuadras de asalto estaban horriblemente diezmadas y a cada nuevo obstáculo tenían que detenerse. Momento que aprovechaba la artillería alemana para producir una carnicería. No era raro que los heridos fueran alcanzados dos o tres veces, y tampoco los médicos que los atendían, objetivo predilecto de los francotiradores. El Convenio de Ginebra de 1864 recogía explicitamente que tanto los sanitarios como los capellanes no eran objetivos bélicos legítimos. Al planear la Operación Overlord se sabía de antemano que se iba a incumplir, por lo que los médicos en vez de llevar una gran cruz roja en el casco, utilizaban un arco rojo menos visible. “Ese día perdimos muchos hombres por las balas, pero también ahogados en las aguas gélidas. Había tantos cuerpos mecidos por la marea que no sabíamos cuales estaban en estado de shock y cuales estaban muertos” dijo Parker en una entrevista en 1999. Se registraba a los muertos que llevaban medicinas y vendajes para poder atender a los heridos.

medicos salvar al soldado ryan

Fotograma de “Salvar al soldado Ryan”.

Jerome Albert, un hombre del 6th Beach Batallion, relató sus impresiones sobre el paramédico recientemente fallecido en la revista Navy Medicine: “Cuando pienso en aquel día, la labor de Parker, de nuestro pelotón, me viene a la mente. El hombre estaba en todos lados. Un segundo estaba a diez metros de míinyectando plasma a un caído, para cinco minutos después estar a bordo de una lancha zurciendo heridas“. Lee Parker estuvo 21 días en la cabeza de playa de Omaha atendiendo tanto a Aliados heridos como a alemanes, haciendo honor a su juramento hipocrático. Seis meses después del Día D recibió la triste noticia de que su hermano había muertoasaltando la colina 99, barrido por el fuego de enfilada de una ametralladora que apuntaba a la cresta. Los médicos de la Marina y el ejército, aunque olvidados, son los grandes héroes del Día D, según han atestiguado infinidad de veces los veteranos. La muerte del último sanitario del Día D nos recuerda que una generación de hombres se está extinguiendo. Carlos de Lorenzo C.d.lorenz@hotmail.com

Desmontando a Jasper Maskelyne, el mago que ¿derrotó? al Afrika Korps

jasper maskelyne

El Mago de la Guerra, de David Fisher, narra la historia de Jasper Maskelyne, el ilusionista que engañó al Afrika Korps.  Maskelyne cuenta en su portentoso haber con la desaparición del puerto de Alejandría, la protección del Canal de Suez, el engaño a Rommel sobre el verdadero eje de ataque en el Alamein e incluso haberse batido en un duelo mágico con el chamán supremo derviche. Lastima que casi todos estos hechos sean pura invención. Los medios documentales de Fisher se basan en las memorias de Maskelyne escritas por un negro (Magic  Top-Secret), y en los diarios del mago, prestados por su hermano Noel a Fisher y jamás devueltos.

En los años treinta Jasper Maskelyne era un ilusionista consagrado, una celebrity de la noche londinense. Sus espectáculos de magia congregaban a lo más selecto de la sociedad inglesa. El Mago de la guerra presenta a un hombre de espléndida apariencia y  felizmente casado. Pero la realidad contada por Fisher dista de lo que verdaderamente ocurrió. “En 1935, Jasper pasaba apuros económicos, sus espectáculos no eran tan exitosos como se ha pretendido vender”, aclara su hijo Alistair.

frank stuart ghostwriter

Frank Stuart, el “negro” que escribió Magic Top-Secret.

Un escritor fantasma llamado Frank Stuart ofreció dinero a Maskelyne para publicar sus memorias bajo el titulo Magia Blanca, en las que cuenta sus años de paz; y años después relató sus años de guerra en Magic Top-Secret. Stuart ya era famoso por rubricar“autobiografías” con material inventado y semificticias. Escribió Memorias de un detective real, sobre el inspector Herbert Fitch, que murió redactando su vida sobre su mesa de estudio, por lo que  hizo acopio de su legado y las finalizó. A lo que la baronesa Orczy, autora de La pimpinela escarlata, opinó que “el inspector Fitch es un personaje que a cualquier escritor de ficción le gustaría concebir”.

Esta era la situación personal de Maskelyne cuandoHitler invadió Polonia en 1939. Después de caer Francia y de que la Luftwaffe bombardeara Londres,el hechicero intentó alistarse insistentemente. Al principio fue rechazado por su edad y mirado con escepticismo por su profesión. Pero gracias a su tenacidad consiguió destino en África, donde se estaba librando una dura batalla contra el Afrika Korps de Rommel, que había empujado las líneas británicas hasta Alejandría. Esta parte del relato es escrupulosamente cierta, pues un hombre maduro como Maskelyne podía eludir fácilmente el servicio militar y optó por servir a su país.

Junto a su Cuadrilla Especial, compuesta por gente desencantada con la milicia: artistas, ingenieros y arquitectos, afrontó su primer encargo. La fabricación de toneladas de pintura color caqui para camuflar los tanques. La ingeniosa mezcla se compuso de salsa Worcester y estiércol de camello que consiguieron rebuscando en el vertedero de Alejandría. Seguidamente inventaron el escudo solar, que tornaba tanques en camiones, gracias a un recubrimiento de lona que encubría sus formas. John Codner, un oficial de camuflaje que sirvió en Tobruk, asegura que nunca tuvo conocimiento de esa ingeniosa mezcla de pintura para barnizar los blindados.

maskelyne el cairo

Maskelyne representando un espectaculo en El Cairo.

Aquí viene la parte del libro que ha sido calificada por Alistair como “una caja de lombrices”. Fisher dice que Maskelyne hizo desaparecer el vital puerto de Alejandría construyendo un dique falso en la bahía de Maryut, y que ocultó el Canal de Suez gracias a unos potentes reflectores que creaban tormentas de luz. Estos hechos se contaron de forma vaga en Magic Top-Secret y Fisher los magnificó aun más.La bahía de Maryut ni siquiera existe, en realidad es un lago salado.

Pero el subterfugio más relevante de Maskelyne fue derrotar al Afrika Korps. El mago y sus ayudantes construyeron un falso ejército que apostaron en el flanco sur del Alamein. El general Montgomery atacó por el norte, ahora menos defendido, y quebró la línea de Rommel. Fue el principio del fin de la guerra del desierto y aparentemente es cierto.

Como ultimo apunte decir que Alistair Maskelyne también se muestra crítico con el ego de su padre. “Todos sus gansos eran cisnes. Era financieramente irresponsable, y siempre estaba feliz por engordar su cartera por el medio que fuese oportuno, aunque no fuera de buena reputación”.

el mago de la guerra libro

El mago de la guerra, David Fisher, Madrid, Almuzara, 2007, 480 pags, 23 euros.

El final de su padre no fue tan feliz como nos lo pinta Fisher. Cuando le desmovilizaron en 1946 su mujer fue diagnosticada de cáncer terminal. A su muerte conoció a su segunda esposa Mary en un bar nocturno del Soho. Juntos emigraron a Kenia para escapar de las deudas a Hacienda. Finalmente, fundó una autoescuela en Nairobi, donde murió aficionado a la bebida y empobrecido.

En definitiva, podemos calificar el libro de Fisher como una obra de no-ficción novelada, en el que un 40% es real y el resto es producto de la fantasía de Fisher. Sus fuentes, que no cita en ningún momento, son los diarios de Maskelyne que custodiaba su hermano Noel yMagic Top-Secret, fruto de la fértil imaginación de Frank Stuart. Sin embargo, si se diferencia lo real de lo ilusorio, el ensayo de Fisher resulta una lectura amena y fascinante, sobre todo por el hecho de creer estar leyendo algo verídico.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Los samurais que lucharon contra los nazis

nisei calibre 30

Dos niseis manejan una ametralladora del calibre 0.30.

Los niseis son los japoneses de segunda generación nacidos en un país extranjero. Al estallar la Segunda Guerra Mundial había un gran numero de estos descendientes no directos en Estados Unidos. Cuando Japón bombardeó Pearl Harbor, y declaró la guerra a Norteamérica, los niseis fueron internados en campos de concentración. Fueron catalogados como “enemigos extranjeros”, solo por ser de raza nipona. Para probar su lealtad muchos se alistaron en el Regimiento 442, logrando ser la unidad más condecorada de la historia de EE.UU.

Hubo que esperar 70 años para que el mismo gobierno que los despreció les concediera la condecoración colectiva más prestigiosa: La Medalla de Honor del Congreso Americano.

Daniel Inouye, que perdió el brazo derecho luchando con el 442nd Regimental Combat Team en Italia, ve este reconocimiento como un modo de contar a las nuevas generaciones lo que sucedió.

“Para la gente más joven hablar de la Segunda Guerra mundial es como remontarse a la Antigüedad”, dice Inouye. “Tenemos que recordar que hay muchos jóvenes que no han sido expuestos a la historia”.

El Congreso otorgó el año pasado la medalla colectivamente a aquellos hombres que sirvieron en unidades segregadas de japoneses-americanos: el 100 batallón de infantería- apodado el Batallón del Corazón Purpura por la alta tasa de bajas que sufrió-, el 442 Regimental Combat Team y al Military Inteligence Service. Era raro que sirvieran en otras ramas del ejército.

El 442nd, que absorbió al 100th de infantería durante la guerra, es la unidad más laureada de la historia de Estados Unidos por su tamaño y duración de servicio.

442 nd

El 442nd entra en combate en los bosques de Italia.

Lingüistas del Military Inteligence Service prestaron servicio en el Pacífico, interrogando a prisioneros japoneses y descifrando mapas, diarios y documentos. A los nisei no se les permitió alistarse en un principio, acorde con su estatus de “enemigo”; pero en 1943 el gobierno decidió permitir el enganche de algunos voluntarios.

El Ejército instó a 1.500 a que dieran un paso adelante; más de 10.000 lo hicieron. El profesor Yanamura alentó a sus alumnos de 18 años a alistarse en masa para probar su lealtad.Entre ellos estaba Daniel Inouye. “Llegué a casa y hablé con mi padre. Me respondió lo mismo que el maestro: “Debes presentarte voluntario, sin ninguna duda”. Primero se unió al 442nd pero luego le trasladaron al Pacífico, al servicio de inteligencia, tras comprobar sus altas capacidades lingüísticas.

Le fue concedida la estrella de bronce por conseguir la rendición de 1.500 civiles y 150 soldados en el pueblo de Maehira en la batalla de Okinawa.

Nunca habló demasiado de sus acciones, creyendo modestamente que no se merecía la misma medalla entregada a George Washintong y a otros héroes, pero acabó aceptando el galardón como un reconocimiento a aquellos hombres que arriesgaron su vida a pesar de que sus familias estaban recluidas en campos de concentración.

Nacidos en tierras lejanas, despreciados por sus compatriotas, estos descendientes de los samurais del Sol Naciente demostraron ser ciudadanos leales de su país de acogida.

Carlos de Lorenzo

C.d.lorenz@hotmail.com