Aparece la mazmorra turca donde Drácula estuvo preso

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Vlad el empalador, temido por los mentirosos y respetado por los humildes, que tan bien supo parar la ofensiva de la Media Luna otomana, languideció preso seis años en una mazmorra turca cuando era niño. Ahora, arqueólogos de ese país, han descubierto el túnel secreto de acceso a donde Drácula fue cautivo a principios del siglo XV. Además han hallado almacenes, un deposito militar, y dos celdas, durante un trabajo de restauración del Castillo de Tokat.

La restauración comenzó en el 2009, y en las ultimas 10 semanas, reforzando los bastiones defensivos, ha salido a la luz la galería oculta. “El castillo está totalmente rodeado de túneles secretos. Es muy misterioso” comenta el arqueólogo Ibrahim Çetin, que trabaja en la excavación. Trabajos previos en la fortaleza exhumaron un pasadizo de 100 metros en la fachada norte, que se cree fue usado por las hijas del sultán para llegar a las termas romanas aledañas.

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El castillo de Tokat, en el este de Turquía, donde Vlad Tepes estuvo preso desde los 12 a los 17 años como rehén político.

Vlad III gobernó Valaquia en el siglo XV, y se forjó una reputación de sádico hedonista al torturar a sus enemigos de mil formas, siendo la más famosa de su repertorio el empalarlos desde el ano hasta la garganta para verlos morir entre infinito dolor. Este sanguinario príncipe sirvió de inspiración a Bram Stoker para dar forma al infame conde Drácula, el vampiro que mordía yugulares para alimentarse de fluido carmesí.

El hoy héroe nacional de Rumanía nació en 1431 en Transilvania y murió en batalla en diciembre de 1476 cerca de Bucarest. Fue rehén de los otomanos hasta los 17 años de edad. Luchó por el trono valaco varias veces, y aunque fue depuesto en dos ocasiones, resurgía como un ave fénix, más sanguinario que antes. La ultima batalla la peleó ante la Media Luna, muriendo rodeado de su leal Guardia Moldava ante los incursores turcos (aunque una fuente apostilla que pudo acabar con él un boyardo desleal).

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Unos súbditos valacos alzan a un pobre diablo a punto de ser empalado.

Cuando Vlad tenía 12 años él y su hermano Radu fueron entregados a los otomanos por su padre, Vlad Dracul, como rehenes políticos y retenidos en Anatolia. Radu decidió permanecer bajo el ala del sultán, mientras que Vlad volvió a Transilvania, para descubrir que su padre había sido asesinado y su hermano Mircea enterrado vivo por los nobles de Târgoviste. Algunos historiadores sostienen que eso le marcó a fuego y fue el germen de su futura crueldad. Como adulto cometió indescriptibles excesos, como empalar a 20.000 prisioneros otomanos y enviar sus desgarrados cadáveres a sus madres.

Vlad fue voivoda en tres ocasiones, totalizando solo siete años. No se conoce mucho acerca de su efímero primer periodo (1448). Su reinado fue corto, y Vlad se pasó los ocho años siguientes conspirando para reconquistar el Principado. Finalmente en 1456 accedió al poder por seis años, la etapa mejor documentada, erigiendo a Rumanía en un bastión defensivo ante el avance musulmán. Agotado, tuvo que huir en 1456 a través de los Cárpatos, para acabar en las garras del rey húngaro Matthias Corvinus. Recobró el trono una tercera vez en 1476, pero murió ese invierno a las afueras de Bucarest.

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Vlad III ejecutó entre 40.000 y 100.000 personas durante los siete años que reinó. A pesar de ello hoy se le considera héroe nacional en Rumanía.

¿Cómo pudo hacerse archiconocido en toda la cristiandad en solo siete años?. Se debe a la aplicación severisima de su estricto código moral, afianzando la Leyenda Negra que cronistas alemanes y turcos contaban de él en vida. Tenía propensión a empalar a sus victimas en público para disuadir de comportamientos similares. Se estima que mató entre 40.000 y 100.000 personas de esta manera. Los textos contemporáneos le describen o bien como un tirano psicópata o como un político que anteponía su país ante todo.

Los panfletos germanos, con tintes amarillistas, se deleitaban plasmando grabados con las atrocidades del señor de la guerra. Los rusos preferían presentarle como alguien cruel, pero con un afilado sentido de la justicia y determinación por mantener el orden. Los otomanos se repugnaban de la crueldad aplicada a los vencidos. La tradición oral rumana, preservada hasta hoy por los siglos de los siglos, recuerda a Vlad III como un príncipe que supo detener una y otra vez a los invasores musulmanes. Alguien que supo ordenar un mundo caótico y apunto de desmoronarse; condición sine die de los Balcanes.

Grabado alemán que muestra como el voivoda gustaba de comer observando sus bosques humanos.

Grabado alemán que muestra como el voivoda gustaba de comer observando sus bosques humanos.

El comportamiento de Vlad tiene sentido si analizamos la situación valaca en el siglo XV. El Príncipe se tuvo que enfrentar a la oposición de boyardos codiciosos que sostenían a líderes débiles para proteger sus propios intereses. Otro problema interno era la gran cantidad de aspirantes al trono que dejó su abuelo Mircea el Grande(siendo Vlad hijo de uno de sus bastardos). A esta explosiva mezcla se añade su estricto sentido de la justicia y de la ley; no dudando en empalar al que la infringiera. Desde el punto de vista económico se esforzó por romper el monopolio de los comerciantes sajones en Transilvania(que además financiaban rivales directos), de ahí la inquina de las fuentes germánicas.

Pero su problema más directo fue la ira del sultán de los turcos. El voivoda se negó a pagarle tributo y enviarle hombres jovenes para engrosar las filas jenízaras (esclavos adoctrinados en el Islam y entrenados como una élite). Con un ejército superado en tamaño, Vlad no dudó en replegarse, aplicando una política de tierra quemada. Destruía sus cosechas y granjas y se retiraba al interior, no dudando en enviar infectados al campamento otomano. Lo que sigue lo cuenta el historiador griego Chalkondyles:

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Vlad Dracul fue respetado por los humildes y temido por la nobleza, los comerciantes extranjeros y sobre todo por los invasores turcos.

El  Sultán marchó cinco kilómetros cuando vio a sus hombres empalados; el ejército se encontró con un terreno sembrado de estacas, de cerca de tres kilómetros de largo por uno de ancho. Y había grandes participaciones en que se podían ver empalados cuerpos de hombres, mujeres y niños, unos veinte mil de ellos, todo un espectáculo para los turcos y el propio sultán! El sultán, asombrado, decía que no podía conquistar el país de un hombre que podía hacer cosas tan terribles y antinaturales, y poner su poder y sus súbditos de dicho uso. También solía decir que este hombre que hizo tales cosas sería digno de más. Y los otros turcos, al ver a tanta gente empalada, tenían miedo de salir de sus ingenios. Había bebés aferrados a sus madres en las estacas, y los pájaros habían hecho nidos en sus pechos. 

Por eso cuando en el invierno de 1476 se consiguió dar muerte al voivoda, que expiró alanceando a cinco o seis enemigos, se envió su cabeza a Constantinopla preservada en un barril de miel. La testa se colgó en la cima de la torre más alta de Estambul para que todos supieran que al demonio transilvano le había llegado la hora. Olas de alegría recorrieron el Mediterráneo Oriental y en Hungría y Valaquia muchos suspiraron aliviados, a partir de entonces las guerras fueron menos sangrientas, aunque se abrieran las puertas de los Balcanes de par en par a la ofensiva de la Media Luna.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

 

 

Ricardo III, el monarca guerrero que murió por su oscuro corazón

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Ya han pasado dos años desde que se encontraran bajo la iglesia de la hermandad franciscana de los Grey Friars (Leicester), actualmente un aparcamiento, los restos óseos del último rey inglés en morir en un campo de batalla, Ricardo III (1452-1485), y su historia sigue en boca de todos.

De aquel monarca que murió peleando, con la palabra “¡traición!” tres veces en sus labios, se ha dicho a lo largo de los siglos que tenía un corazón oscuro, que era un asesino jorobado –siempre inspirado en el Ricardo III, inmortalizado por Shakespeare-, pero nunca ha surgido una leyenda en la que se dijera que era un gran gobernante. Quizá esto se debía a la propaganda que le dieron sus rivales y verdugos en la Guerra de las Dos Rosas, los Tudor, o por la forma en la que su ambición de poder le cegó y encerró a sus dos sobrinos, de los que nunca se supo nada más, en la Torre de Londres cuando murió Enrique IV, al ser los siguientes en la línea de sucesión. Algo que ha cambiado durante la última centuria, donde su corazón blanco ha prevalecido sobre el negro.

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Oleo anónimo del último rey inglés que pereció en combate.

Desmond Seward (historiador especializado en Gran Bretaña, Francia y el final de la Edad Media) considera que Ricardo III tuvo un corazón negro, pero porque él toma el perfil retratado por Tomás Moro para el relato de la vida del monarca: “Pese a que Sir Tomás Moro era poco fiable sigue siendo la fuente de información más completa sobre la vida de Ricardo III…es innegable que su historia tiene muchos defectos”, manifiesta el estudioso a medios británicos.

El historiador autor de biografías como la de Enrique IV de Francia o la Guerra de las Dos Rosas afirma que Moro “dramatiza” muchos a los personajes principales y otras cosas más, como la edad de Eduardo IV, el nombre cristiano de Lord Hastings o confunde a Eleanor Butler con Elizabeth Lucy.
A pesar de todo, Seward defiende que los manuscritos que poseemos de Moro eran, en un principio, un borrador que nunca pudo terminar: “Sir Tomás tenía fuertes convicciones morales sobre la vida pública y, sin duda, quería contar una buena historia. Nunca hay que olvidar que él era una de las mentes más inteligentes de Europa”. Este historiador finaliza en que Ricardo III era oscuro, pero no un monstruo. Prefiere quedarse con otra descripción de Shakespeare en la que decía que era un “sombrío joven inglés pionero de ‘El príncipe de Maquiavelo’”.

Copiosos banquetes e ingesta desmesurada de alcohol

Un rey que está de actualidad, aparte de por si tuvo un corazón negro o blanco, por la vida que llevó durante sus cortos 32 años gracias al estudio de su osamenta y de varios de sus dientes exhumados por parte de la Universidad de Leicester y el British Geological Survey.

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Osamenta de Ricardo III, exhumada bajo la iglesia de Grey Friars, en Leicester.

Tras analizar diversos isótopos (de oxígeno, estroncio y nitrógeno, entre otros elementos), llegaron a la conclusión de que Ricardo III llevó una auténtica vida epicúrea, pese a los efímeros 26 meses que duró su reinado. Al rey inglés le encantaban el vino y la cerveza–bebía más de uno y tres litros diarios, respectivamente-, además de otras bebidas espirituosas, y se pegaba unos copiosos banquetes en los que devoraba peces de agua dulce y aves, como cisnes, garzas y garcetas. Incluso el estudio de sus dientes reveló cambios en su dieta cuando accedió al trono.

Un descubrimiento de huesos “millonario”

A los habitantes de Leicester les da ‘igual’ la dieta, vida y milagros que tuvo el Rey Ricardo III. A ellos lo que les importa es que el museo levantado con sus restos siga dejando importantes sumas de dinero en las arcas locales.

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Reconstrucción de la cara de Ricardo III en base al cráneo encontrado y a las pinturas que tenemos de él. Notese la calavera cruzada por el tremendo tajo transversal que le propició Wyllyam Gardynyr con un hacha.

Desde que se descubriera, allá por septiembre de 2012, la osamenta del monarca británico, la economía de Leicester se ha impulsado en unos 45 millones de libras esterlinas, impulsando el turismo en el condado en un 6%, mientras que en los circundantes apenas llega al 3%.

El Centro de Visitantes Rey Ricardo III está ubicado en los nuevos jardines de la Catedral de Leicester, donde custodia la entrada a ellos una estatua del monarca embutido en su armadura sosteniendo su corona en la cabeza y agarrando su espada con ambas manos.

Un lugar por el que, en apenas un mes de vida, ya han pasado 1.000 personas, por lo que el objetivo de llegar a los 100.000 antes de que los restos óseos del Rey regresen a la Catedral en marzo del curso que viene para darle un entierro digno es muy probable.

El punto álgido de este centro es la última atracción: la batalla en la que Ricardo III perdió la vida, la de Bosworth. Pero antes de llegar a ese punto, los visitantes inician su recorrido en un claustro medieval, donde se encuentran, en tamaño real, cara a cara con las personas que rodearon al monarca a lo largo de su historia, así como proyecciones de películas en tiempo real  en el escenario.

Ignacio Torres Guerrero

https://twitter.com/nacheras84

Para saber más:

Ricardo III, el último rey inglés en morir en un campo de batalla

 

 

 

La eterna disputa de si Carlos V desembarcó en Tazones o en Villaviciosa

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Tal día como hoy llegaba el futuro Carlos V a España. Su lugar de desembarco es disputado, pero los documentos sostienen que Tazones era un lugar “demasiado malo para alojarse en él tanta gente principal”.

Un 19 de septiembre de 1517 llegaba a Asturias el futuro emperador Carlos V (1500-1558). Venía a ser refrendado rey de Castilla, Aragón y Navarra, escoltado por las escuadras combinadas de Holanda, Zelanda y España, cuarenta grandes barcos en total. No fue hasta su mayoría de edad, en 1515, cuando fue nombrado Señor de los Países Bajos, pero aún debía procurar que su abuelo Fernando el Católico no nombrara a Fernando, su nieto favorito y criado por él, heredero del Reino de Aragón.

Por eso este monarca nacido en Gante, y que solo hablaba flamenco, envió a su educando Guillaume de Croy a vigilar al soberano aragonés y a preparar su llegada. Su madre, Juana de Castilla, estaba incapacitada, por lo que el cardenal Cisneros actuó como su regente en Castilla y el arzobispo Alonso en Aragón.

El Habsburgo tenía pensado desembarcar en Santander, pero ante un gran temporal y aconsejado por sus marinos vizcaínos, desembarcó en la costa asturiana, una tierra que le disgustaba por considerarla “un país abandonado e inhabitable”.

Existe una ancestral controversia sobre donde tocó tierra su real persona: si en Tazones o en Villaviciosa. Ambos pueblos se disputan tal honor, incluso en Tazones conmemoran todos los años la llegada del Austria. Los documentos históricos le quitan la razón.

El flamenco Laurent Vital, que era servidor domestico del monarca, escribió un libro llamado El viaje del Austria en 1517 y aclara rotundamente la negativa de Carlos V a pernoctar en Tazones. “Y aunque a un cuarto de legua había un pueblo y puerto llamado Tazones, no fueron allí a causa de que era un lugar demasiado malo para alojarse en él tanta gente principal y a causa de que a dos leguas cerca de allí había una buena villitadonde estaría mucho mejor alojados”, apuntillaba el flamenco. Vital recoge en su libro que llevaron al rey en una barquita, remontando dos leguas río arriba hasta Villaviciosa.

Aún queda la posibilidad de que Vital se equivocase, pues no era ducho en cuestiones geográficas ibéricas, y pudo confundir Tazones con Villaciosa. Lo que si dejó anotado fue la calidad de las gentes que encontró, que “no tenían más que amor y buena voluntad”.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

El ADN de la Mona Lisa al miscroscopio

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La Mona Lisa es posiblemente la cara más conocida de la pintura. Desde que en 1504 Leonardo Da Vinci dibujara La Gioconda, los admiradores de la dama del retrato han salido hasta debajo de las piedras. Lisa Gheradini, la modelo capaz de sonreír tan perturbadoramente, fue exhumada el año pasado bajo el convento de Santa Úrsula, en el centro de Florencia, y ahora su código genético va a ser estudiado.

La mayor parte de historiadores coinciden en señalar a Lisa Gheradini (1479-1542),la esposa de un rico comerciante de seda, Francesco Bartolomeo del Giocondo, como la mujer de la misteriosa sonrisa. Su nombre de casada era Lisa del Giocondo, y se convirtió en monja tras la muerte de su marido. Está enterrada en el convento de Santa Úrsula desde su fallecimiento a los 63 años en 1542.

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Restos óseos correspondientes a Lisa Gheradini.

Aunque la excavación se detuvo por falta de fondos -pues había que perforar el recubrimiento de cemento que se aplicó para convertir el convento en barracones para la soldadesca- hace poco se redoblaron los esfuerzos. Y los resultados son palpables. De la fosa salió a la luz una soterrada calavera femenina, junto a fragmentos de sus vertebras y costillas.

Los viejos documentos no engañaban: el cuerpo de Lisa reposa en una cripta a la que se accede a través de una puerta y una escaleraSilvano Vinceti, a cargo de la excavación, no está seguro de que la osamenta pertenezca a un mismo individuo, por lo que se le extraerá ADN para compararlo con el de sus hijos, enterrados en las proximidades.

Una vez verificada su identidad, se procederá a reconstruir la cara del cráneo para intentar sacar la Mona Lisa que puede haber detrás. El profesor Vincenti es el mismo que el año pasado aseguró que bajo los ojos de la Mona Lisa, a la luz de un potente microscopio, se podían observar las iniciales de su nombre.

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Los arqueólogos han tenido que perforar un suelo de cemento.

Los restos, de probarse verdaderos, echarían por tierra las rocambolescas hipótesis que ubican tras la efigie de La Gioconda a un joven varón, o incluso el propio Leonardo. Otras suposiciones sitúan a Lisa en la vecindad del genio y aseguran que la mujer estaba en estado de buena esperanza.

El oleo fue adquirido por Fancisco I de Francia a principios del XVI y actualmente se exhibe en el Louvre de París, vigilado por potentísimas medidas de seguridad. Sobre una tabla de álamo de 77×53 cm Leonardo Da Vinci consiguió el ejemplo más logrado del sfumato. El cuadro sufrió un robo en 1911, y se ha copiado infinitas veces, inspirando toneladas de arte. El retrato de la Mona Lisa ha traspasado fronteras, convirtiéndose en un icono pop, usado frecuentemente para la parodia. Millones de visitas visitan cada año a la dama de la sempiterna sonrisa.

En el quattrocento Florencia se encontraba entre las ciudades más ricas y grandes de Europa, sin embargo la distribución de la riqueza era dispar. Lisa Gheradini se crió en un ambiente de clase media acomodada. Su padre poseía seis granjas en la región de Chianti, productoras de trigo, vino, aceite de oliva y ganado. Lisa era la mayor de siete hijos por lo que su padre la casó todavía adolescente, a los 15 años, con el mercader de telas Fransico di Bartolomeo Giocondo, aportando una dote considerable.

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Leonardo da Vinci.

Francesco pasó del comercio a ejercer cargos gubernamentales en Florencia, y en 1512 fue elegido como Signoria del Dodici Buenominiel órgano de gobierno florentino. Murió a causa de la peste en 1538. Francesco amaba a su mujer, por lo que le devolvió su dote y la aprovisionó con los bienes necesarios para el futuro. El gobernante dedicó estas bonitas palabras a su esposa en el testamento: “Dado el afecto y amor del testador hacia Mona Lisa, su querida esposa; en consideración del hecho que Lisa siempre ha actuado como una esposa fiel y con espíritu noble; deseando que ella posea todo lo que necesite…”. Sin embargo, lo mejor que pudo hacer este amante esposo fue pagar el cuadro por el que Lisa Gheradini será recordada. Eternamente.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Centauros de Castilla

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El 18 de julio de 1821 España renunció a la península de Florida en favor de Estados Unidos. Sus manglares incultos, enfermedades tropicales y exiguas riquezas hicieron poco doloroso dicho evento. Miles de conquistadores españoles anduvieron por el medio-oeste americano persiguiendo quimeras desde la Florida, y a casi todos ellos les costó la salud y el anima.

No había ningún El Dorado; aún así los conquistadores españoles se enfrascaron en ocasiones en demenciales búsquedas de oro y riquezas por todo el medio-oeste americano, además de ir delimitando esa Terra Incognita al paso de sus caballos. Los centauros castellanos se enfrentaron antes que nadie a las tribus de las praderas: cheroquís, comanches, apaches; y propalaron tanto la fe católica como pandemias espantosas que mataron 18 millones de nativos en menos de medio siglo.

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Conquistador español. Le penden del pecho los “doce apóstoles” que contienen la pólvora del mosquete.

Hace poco se conmemoraba el 500 aniversario del descubrimiento de Florida por Ponce de León. El vallisoletano llegó el 4 de marzo de 1513 y por ser domingo de Resurrección llamó a esa tierra de la “Pascua Florida”.

No fue el primer europeo en divisar esa costa, pero sí inició un flujo de exploradores que arribaban a Florida en busca de sus sueños. Cronistas como Hernando de Escalante alimentaron la creencia de que Ponce andaba a la caza de la Fuente de la Eterna Juventud. Puede que esto no fuera cierto, pero el mito de las Siete Ciudades del Oro si que impregnó la imaginación española en las conquistas posteriores. ¿Acaso no se había descubierto ya la impresionante “Temustilán” azteca o el Cuzco inca? Súbitamente todo era posible y al Hombre Blanco esos resortes le impulsaban poderosamente.

El mito de Cíbola o las Siete Ciudades del Oro narra la huida de siete obispos portugueses durante la invasión mora de Mérida en el 713, salvando las riquezas de la ciudad y escondiéndolas al otro lado de la Mar Océana. Supuestamente fundaron una magnifica urbe, Cíbola, en la isla de Antila, que la tradición oral aumentó a siete: Aira, Anhuib, Ansali, Ansesseli, Ansadi, Ansalli y Con.

A Ponce de León le siguió la expedición de Pánfilo de Nárvaez en 1528, un desastre en el que perecieron todos menos cuatro: Cabeza de Vaca, Dorantes, Castillo y Estebanico. Durante ocho años vagaron por Alabama, Luisiana y Tejas. Cabeza de Vaca narró su odisea en Naufragios en donde no hace mención a Cíbola ni a Quivira. Aun así, no dudó en engatusar al virrey de Nueva España, Antonio Mendoza, hablándole de ciudades con tesoros in par.

Años después como gobernador de Paraguay se desdecirá alegando que los nativos eran “gentes muy amigas de novelas y muy mentirosos”. Antonio Mendoza, el virrey, organizó una expedición guiada por Estebanico. El esclavo beréber fue asesinado en un poblacho indígena, Háwkuh, y se dispersó la comitiva. Sobrevivió el fraile Marcos de Niza, que aseguró ver en la lejanía una ciudad construida con paredes y empedrado de oro. Este espejismo animó más que desilusionó a Mendoza para organizar una segunda intentona en los territorios del norte.

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Pánfilo de Nárvaez.

La expedición de Vázquez de Coronado y la de Hernando de Soto son coetáneas (1540). Vázquez llegó a Quivira (Wichita) y no halló más que una aldea carente de valor material. Y llegamos a Hernando de Soto, el explorador extremeño que organizó la expedición más preparada jamás enviada a tierras de norteamericanas. Él ya era inmensamente rico, había participado en la conquista del imperio inca como lugarteniente de Pizarro. Posiblemente leyó los jornales de Cabeza de Vaca y se animó a encontrar la mítica Cíbola y hacerse un nombre tan famoso como el de Hernán Cortés o Francisco Pizarro.

Hernándo de Soto murió a orillas del Misisipi, preso de la fiebre, y su expedición borrada de la faz de la tierra por los hostiles indios de las praderas. Solo unos pocos supervivientes alcanzaron el Panuco en México, y lo que contaron desanimó futuras intentonas. Los españoles transmitieron decenas de virus a los nativos, especialmente a través de su ganado caballar, porcino y bovino. América del Norte estaba habitado por 25 millones de personas, de las que 18 murieron. La zona perdió interés, y ya en 1672, el conquistador francés Lasalle no encontró populosas praderas sino un vacío inmenso.

La tierra de la Pascua Florida era dificultosa de habitar y de labrar pues es zona de manglares y pantanos, además de sus enfermedades endémicas y sus nativos hostiles. A pesar de estar geográficamente a un tiro de piedra de la Perla de las Antillas, Cuba, no reportó a España más que quebraderos de cabeza. Las calas del Golfo de Florida eran refugio de piratas y bucaneros, y todos los intentos de colonización fueron fatuos. Un 18 de julio de 1821 perdimos Florida por segunda vez, a manos de la incipiente nación estadounidense, y en esta ocasión para siempre.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Los pañales del periodismo europeo

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La prensa escrita, firme guardiana de las libertades frente al poder instituido, nació de forma tímida, en forma manuscrita más que impresa. La población, tanto pobres como hidalgos, que en España no iba reñido, leía con avidez los avisos del desarrollo de la Guerra de los Treinta Años (1618 -1648) durante la primera mitad del siglo XVII. Tenía mucho de literatura popular, incluso satírica. Pronto pasó a ser una amenaza contra el Poder Absoluto y la razón de Estado. El historiador Roger Chartier y Carmen Espejo, profesora de Historia del periodismo de la Universidad de Sevilla, han reunido textos de eruditos en la materia para aportar lecturas de debate sobre La aparición del periodismo en Europa. Comunicación y propaganda en el Barroco, editado por Marcial Pons.

aparicion del periodismo en europa

Marcial Pons, Roger Chartier y Carmen Espejo, 2012, Madid, 284 pags, 22 Euros.

Tras un capitulo de introducción dedicado al termino barroco (joya falsa), apodado así de forma despectiva por críticos posteriores, el libro pasa a relatar los orígenes del periodismo en Inglaterra, pionera de la prensa escrita. La obra intenta aunar visiones parciales de tratadistas españoles, italianos o británicos, y construir una visión del periodismo más homógenea que la que se tenía hasta ahora

La imprenta no sustituyó de inmediato al manuscrito, pues algunos editores tenían a su clientela entre las clases altas. El poder hacía caso omiso a la amenaza periodística, siempre que no se soliviantara a la plebe con escritos subversivos. Estas gacetas operaban con mayor clandestinidad o iban destinadas a círculos más exclusivos. Los monarcas absolutos se rodearon, en muchos casos, de una cohorte de periodistas-historiadores que minimizaban sus derrotas y magnificaban sus gestas. Es por eso que tradicionalmente se separa al periodismo en dos vertientes: el francés, más dependiente del soberano, y el inglés, más libre. El libro, no obstante, trata de englobar el movimiento dentro de una perspectiva más europea, con más similitudes que diferencias entre si.

Predominan los estudios dedicados a España sobre los dedicados a otras naciones, aunque la cita constante a Inglaterra es obligada. Cabe destacar el capitulo dedicado a “los plumas teñidas”; los historiadores de los que se valieron Felipe IV y sus sucesores, para reescribir ciertos aspectos que no terminaban de gustar al Poder. Intentaban ocultar el hecho de que comenzara a oscurecer en un imperio donde nos e ponía el sol. También Francia y Richelieu se rodearon de un “gabinete de prensa” que filtrara los asuntos menos gratos. Al final, el periodismo socavó los cimientos del Antiguo Régimen, que lo intentó usar en su provecho, y fue uno de los agentes clave de las revoluciones americana y francesa.

Carlos de Lorenzo

C.d.lorenz@hotmail.con