La vida bohemia bajomedieval: Kingdom Come Deliverance

“Thou art perfect then, our ship hath touch’d upon
The deserts of Bohemia?”

Shakespeare. Scene III. Bohemia. A desert country near the sea.

Alguien dijo que tan sólo cuando el cielo se vació de ángeles los sabios pudieron estudiar las estrellas. El videojuego del que vamos a hablar, Kingdom Come: Deliverance (2017), se ambienta en la Bohemia de 1403 (la República Checa de hoy), durante el otoño de la Edad Media (s.XIV y XV), justo cuando la cristiandad se divide entre dos Papas, el Turco está a las puertas de la segunda Roma y la bóveda celeste se estratifica por jerarquías angélicas.

Bohemia no era ese desierto imaginario cercano al mar de las estrofas shakespirianas, pese al enciclopédico desconocimiento insular del bardo inglés. En el agora del juego es el corazón de Centroeuropa, y su capital, Praga, una joya que acaba de vivir su edad de oro bajo el mandato de Carlos IV, sacro-emperador germano. Sin embargo Warhorse Studios no propone debates teológicos heréticos en la recién fundada universidad, sino un conflicto feudal en torno las minas de plata de Skalice entre dos dinastas que pugnan por la corona bohemia, Wenceslao IV y su hermano Segismundo, rey de Hungría.

Una vez presentado, difusamente, el trasfondo histórico, podemos señalar qué peticiones apriorísticas le hice y se le formulaban al juego; y además aclarar que cuando un historiador superpone su educada mirada no ve stricto sensu lo que tiene delante, sino que capta matices incognoscibles para el niño-rata promedio.

Pasado el frenesí de la batalla nuestro angustiado Henry vaga con la mirada perdida de las mil yardas. Medio caballero, medio perro que ha probado la sangre humana; ya no hay vuelta atrás. A su alrededor todo arde.

Así pues, si el bardo de Stratford-upon-Avon imaginó desiertos donde no los había, un colectivo mediático (multicultural y feminizado) ha exigido ver la Centroeuropa de después de la Peste Negra (1348) como si fuera un anuncio de Benetton, saturada de negros y de mujeres empoderadas. Quizás sería necesario que se quitasen las lentes deformantes y suspendieran ese discurso para firmar un pacto con el desarrollador y no pedir ni mundos posibles ni imposibles, sino verosímiles, con un entramado de reglas internas coherentes que garanticen la inmersión.

Kingdom Come recaudó 1.106.371 £ en Kickstarter y su desarrollo costó 36 millones de dolares. Finalmente no hubo princesa prometida.

Su intento de reescritura de la Historia no puede ocultar que hasta tiempos recientes la mujer ha sido un personaje anónimo, más allá de diversos roles como el de amantísima madre o como mera pieza de intercambio matrimonial, habiendo eso sí excepciones de mucho renombre (precisamente por lo excepcional). Lo más parecido a una mujer fuerte que podríamos encontrar en el medievo sería aquella dama noble que administrase su dote o se ocupase de los asuntos de su marido in absentia, pero no siempre como norma. En cuanto al cromatismo pantone, bastante trabajo tiene el juego tratando con cautela las relaciones de animosidad entre tudescos y protochecos.

Blackwashing aparte, los puristas del género histórico y de la simulación bélica, que dieron el primer empujón a la iniciativa del estudio checo financiándola por kickstarter, compraron la premisa del traslado a un mundo abierto y reinterpretable de relaciones feudo-vasalláticas y que el tan cacareado sistema de combate realista emulara tanto a los manuales de esgrima pre-renacentistas (fetchbücher) como a su experimentación a través del reenacment marcial.

Yo tan sólo quería poder galantear cortesmente con la mujer del castellano (suponiendo que con las palabras adecuadas se puede llegar muy lejos) y quizás reventarle la crisma a algún bandido con el pomo de la espada. He de advertir que las dos expectativas se cumplieron satisfactoriamente: la mujer me tuvo a su entera disposición para realizar encargos absurdos y para sangrar por ella y al final no conseguí nada más allá de lo platónico y en cuanto al malhechor, al final dejas un reguero de cadáveres, de baja y de alta alcurnia, del que faltan dedos de las manos para contarlos; que esto sea en justa lid depende de la catadura moral de cada uno.*

Sobre el puente levadizo un hombre de armas con bacinete de morro de cerdo desvía la bisarma de su oponente y se apresta a descargarle la espada en algún punto indeterminado entre el hombro y el cuello.

La casta de los homo furens

Lo interesante es que nuestro Henry, el avatar que impersonamos, no es un curtido matasiete sino un joven normal, virgen frente al mundo, que rondará la veintena; el hijo solícito de un herrero local famoso por sus espadas (una profesión de cierto estatus), con una novia lozana y con unos amigotes de poco seso pero sin excesiva malicia. Éste bucólico erase una vez de historia con minúsculas va resquebrajarse cuando una horda de jinetes cumanos, un pueblo túrquico al servicio del monarca húngaro, ataque tu aldea y la reduzca a cenizas, masacrando a los lugareños y matando a sangre fría a tus seres queridos por orden de su comandante, Markvart von Aulitz.

El Radzig Kobyla del códex en formato de miniatura iluminada.

Baste decir que Segismundo, tras apresar a su inepto y putañero hermano, dio un ultimátum a los nobles bohemios exigiéndoles que le juraran lealtad, al que el señor de Skalice, sir Radzig Kobyla, respondió con nones. Como su castillo domina las estratégicas minas de plata de la región de Kutná Hora, y el ejército del monarca húngaro se compone sólo de soldadesca pagana, que si que cree en el constante sonido del dinero en su bolsa, la toma de la fortificación y de su hinterland era prioritaria. Henry tan sólo es un peón analfabeto en una partida que no comprende, aunque las lineas maestras de esta lucha de poder se revelarán más adelante, cuando nos ganemos el derecho de asistir casi como uno más a la mesa de notables.

Y es que si nos creemos que el caos es una escalera, este primer acto sienta las bases del camino del héroe tras una hazaña primeriza (básicamente huir a uña de caballo y dar las malas nuevas al señor de otro bastión), así como resuelve satisfactoriamente el dilema de cómo un trozo de carne huérfana puede permear el montón bueno de la pirámide estamental. Pronto seremos apadrinados por sir Radzig Kobyla y se nos desvelará un feudalismo utópico en el que podremos querer a nuestro señor feudal como si fuera un padre (metafóricamente hablando). Sabiendo que sólo somos materia que interactua con la realidad y que el trato que se les da a los sujetos depende de un capital simbólico consensual, a lo largo del juego tendremos la sospecha de que se nos considera gente de calidad sin motivos objetivos (se puede presumir que es por hidalguía, pero no parece fundamento suficiente).

Una vez acostumbrados al Henry digital el ver al Tom McKay de carne y hueso nos generará la sensación del valle inquietante.

¿Nos atreveremos a describir la fisionomía de Henry?, y aquí tomo distanciamiento académico, que no es sino una argucia para no exponerme porque, según la inexorable ley del talión, quien a Lavater mata a Lavater muere. Nos encontramos pues, ante un joven con una buena estructura osea capaz de soportar algunos kilos de musculatura extra, con una proporción correcta de las distintas partes del cuerpo entre sí y una estatura media. Sus ojos glaucos y su rostro neutro y algo bobalicón generan confianza y aun pareciendo simplón (por falta de mundo y por juventud, pero esto tiene cura) se le ve distinto al resto de los aldeanos. Por último, sus correctos modales y su habla bien modulada son un buen punto de partida para desplegar el ingenio si lo adquiriera.

Aprovecho para calzar un excursus: de las tres grandes némesis dos son calvos y un tercero se cubre con un chaperón, pero posiblemente también lo sea. No es que quiera derivar maldad de la alopecia, pero aquí al menos se constata la tendencia y de momento ningún colectivo ha exigido a Warhorse la inclusión de los calvos en las filas del bien.

Las crónicas nos dicen que el Markvart von Aulitz histórico murió en el año 1402, pero ¿por qué desaprovechar a un archienemigo con un nombre tan imponente? El santoral católico limitó y homogeneizó la rica variedad de nombres eslavos de las centurias precedentes.

Puedes ser todo lo que quieras ser

Como ya hemos insinuado, podremos personalizar a nuestro inmaculado recipiente de muchas maneras. Quizás queramos llenarle la cabeza de bellas letras, planteandosenos una curiosa paradoja: y es que aunque él no sepa leer, nosotros sí, por lo que para emular el aprendizaje las letras aparecen con desorden disléxico, consiguiendo ralentizar de forma efectista la lectura. Otras veces elegiremos defender nuestro honor ante acusaciones que puedan manchar nuestro buen nombre o querremos hacer que se respete el orden aristotélico de las cosas neutralizando a algún cazador furtivo en los bosques del señor y, aunque sean ejemplos extremos, nuestra conciencia ya nunca más estará limpia. Esta aventura será una sucesión de puertas que deberían haberse quedado cerradas, la mezcla de una novela de caballerías con un juego de la oca en el que avanzaremos de estrés postraumático en estrés postraumático.

La carísima armadura de placas llegó a su cenit a finales del siglo XV gracias a las técnicas de forjado del acero mejoradas. Pesaba entre 15-25 kg y al ser articulada dejaba gran libertad de movimientos.

Nuestro Henry será la suma de todas las decisiones que tomemos más la distorsión de los muchos bugs del juego (personajes redivivos, encamisadas a cara de perro en pijama largo, bajadas de reputación instantáneas que sólo pueden atribuirse a las malas lenguas) más nuestro perfeccionamiento como galán, embaucador o espatario a través de un árbol de diecisiete habilidades que tienen impacto real en el juego.

La curva de aprendizaje será elevada, pero a la vez que nosotros mejoremos también lo hará el muñeco, pues la mayoría de las acciones las deberemos ejecutar en primera persona y al principio nos faltará soltura: al forzar cerraduras las ganzúas se quebraran, afilando de canto una hoja la mellaremos o si no bloqueamos un golpe en el momento preciso seremos heridos. Cuantas más veces regateemos, hurtemos o cabalguemos antes descollaremos en esos campos, pero toda dote es secundaria salvo la de convertirnos en expertos homicidas.

El director creativo Daniel Vavra y el diseñador principal Viktor Bocan profundizan en este video en la complejidad del sistema de combate, realista pero a la vez accesible, de Kingdom Come Deliverance.

Gracias al potente motor gráfico el combate se rige por las leyes de la física y de la dureza de los materiales, los objetos coliden y las espadas se deslizan a través de la armadura o no consiguen perforar las hasta cuatro capas de protección. Pronto querremos, cuando nos enfrentemos a infantes acorazados, abrirles con el pincho del martillo de guerra como si fueran una lata de sardinas; o rebozarnos de acero para ser invulnerables ante los pordioseros subequipados, porque cualquier espadazo que haga carne puede mandarnos sin confesión al cielo al que van los héroes.

La principal obligación de un soldado es la de quejarse en voz alta de todo (siempre que no le escuche un mando). Su sustento está garantizado por a un puchero que va rellenandose con lo que hay a mano.

Si el oponente es uno deberemos bailar con él; desplazándonos lateral y perpendicularmente mientras le buscamos las vulnerabilidades a través de las guardas, tal vez lanzando ataques en direcciones inesperadas: apuñalando, cortando o empujando; fintando, amagando o sincronizando bloqueos, hasta que fruto de su cansancio o de su error concatenemos varios ataques que le impacten. La inmersión se acentúa cuando el cansancio aparece entre jadeos, la adrenalina difumine el entorno y la cámara se focalice sólo en el oponente, reduciendo la existencia terrena sólo a vosotros dos y a los ángeles del cielo. Si cae al suelo derrengado es hora de propinarle el golpe de misericordia o, como premio a su hombría, darle cuartel.

Si son dos o más deberemos intentar que se obstaculicen entre sí, tratando de que no nos lluevan golpes a varios brazos. También hay batallas multitudinarias en los momentos clímax de la historia; las cuales se asemejan a una melee de rugby en la que se empuja tratando de romper la formación enemiga mientras la batalla se resuelve por los flancos. Si contamos con el soporte de los números podremos apostar a romper el centro haciendo daño con un arma de asta o, equipados con un arma más ligera, dar dentelladas por las alas o por la retaguardia.

Aunque como producto de masas el videojuego priorice el entretenimiento y se nutra de tropos del juego de rol tradicional y de la fantasía histórica sin magia en un compromiso con el realismo Influirán en el rendimiento de Henry sus carencias fisiológicas: el sueño, el cansancio, el desangramiento, la intoxicación o el hambre.

Aun cuando consideremos el placer un interludio de la batalla o al revés, la vie bohème bajomedieval también ofrece posibilidades de esparcimiento: buena conversación, ropaje burgués, cerveza, dados y buen yantar.

El encantamiento del mundo

Si tenemos dudas sobre el contexto histórico un códice bellamente ilustrado, al que se accede desde el menú, hace más fácil entender cómo encaja todo en este mundo: las relaciones entre los distintos estratos sociales, el rol de la religión, cómo funciona la economía y cómo distantes eventos políticos afectan a la vida en tu pequeño rincón del Imperio. Mucho de este conocimiento sociológico le sería inaccesible al personaje pero otro lo daría por sentado, formando parte de su cosmovisión de paleto de pueblo, y es a nosotros al que nos resulta extraño. Afortunadamente, el ser acogidos dentro del “cuerpo místico del reino” nos permitirá observar transversalmente todos estos temas desde la perspectiva de la otredad.

Los nobles se desplazan para controlar su territorio mostrando músculo, y al menos en esta región mantienen lazos de solidaridad y de lealtad entre ellos, aun cuando la Historia sea generosa en ejemplos de enemistades ancestrales entre vecinos. Atendiendo al tiempo de larga duración encontramos una nobleza especialmente levantisca, defensora de sus prerrogativas de clase frente a algunas monarquías que quieren devenir en autoritarias, rompiendo el pacto feudal. Superestructuralmente vemos que se guían por códigos caballerescos que no son clichés, sino una evolución muy elaborada de una ideología justificativa:

Si quebrantamos nuestra palabra de honor, no tenemos ninguno, y sin honor no somos nada

Estas palabras las pronuncia sir Hanush de Leipa, ayo del heredero de Rataje, al que le inculca todo lo que se espera de él para ocupar ese puesto de preeminencia, y son sintomáticas de una sociedad tradicional que se basa más en el valor de la palabra dada y de la tradición que en el acatamiento de la ley (las leyes eran más bien instrumentos de poder monárquicos).

Sir Hanush y sir Radzig forjaron unos lazos de amistad inquebrantables durante su juventud. Cuando Segismundo destruya Skalice Hanush cederá temporalmente a su camarada el castillo bajo de Rataje.

El contacto con el populacho está garantizado por nuestro más inmediato pasado, en forma de gentes reducidas a la mendicidad que quieren cobijarse bajo tu buena estrella, y por las misiones de que desempeñemos como subordinado de sir Radzig: recolecta de información, investigación criminal, exploración e infiltración y limpieza de focos de bandidaje. Vemos que lo que posteriormente se denominará Tercer Estado se dedica a una amplia gama de oficios manuales, que se despiertan a una hora prudente (aunque el gallo cante al amanecer aún apuran un par de horas) y que tras su rutina acuden en tropel a la taberna hasta que el merino da el toque de queda. Suelen conocerse entre si y son muy opinadores sobre la vida de los demás constituyendo su chismorreo un método impagable de control social.

Originalmente Sázava fue un asentamiento en la ribera izquierda del río epónimo. Fue destruido durante las guerras husitas en 1421.

Si uno pierde el tiempo en hablar con ellos te contarán que en tiempos de su abuelo se vivía mejor, y aún el más informado de ellos navegará entre medias verdades y mentiras completas. Algunas profesiones, como la de molinero o minero, son miradas con recelo por los villanos por su modus operandi poco honesto y por su contacto con forasteros propagadores de ideas poco ortodoxas. Serán unos mineros los que descuarticen al sir Radzig histórico en 1416 disgustados por la quema de su profeta Jan Hus.

Durante los siglos XIII y XIV los agricultores y los ganaderos, que constituirían el 90% de la población rural, obtuvieron el derecho a heredar sus granjas y tanto los salarios como el comercio comienzaron a tener reglas más definidas. Esto se encuadraría dentro de la ruptura de la economía autárquica feudal y el inicio de una fase de economía monetaria precapitalista, expandiéndose los mercados regionales, en donde se vendian los excedentes, y mejorándose las vías de comunicación.

¿Qué puede decirse de la religión en un tiempo en que media cristiandad tenía excomulgada a la otra mitad? Pues que aunque sea una parte central de la cultura y de la estructura social esta no parece tener un peso demasiado importante en la trama. Al fin y al cabo todos, buenos o malos (excepto los cumanos), son católicos y por ende hermanos. Nuestra relación con los oratores será distinta según interactuemos con el bajo clero, más cercano, o el alto, incluyendo un legado papal que ha recibido el soplo de que una familia alemana practica el culto de la secta valdense. En el primer caso tenemos al padre Godwin, un ex-mercenario que cohabita con su barragana en el presbiterio pero que se preocupa de su rebaño como un buen pastor, y, en el segundo, el vicario antes mencionado, perseguidor incansable de desviaciones heréticas.

El padre Godwin oficia una misa ante su congregación en la iglesia de Uzhitz. Como hijo menor de una familia nobiliaria acabó tomando los hábitos tras una juventud dedicada a las mujeres y a las armas.

No será hasta más tarde cuando las ideas de John Wycliff y Jan Hus se propaguen por toda Bohemia dando lugar a las terribles guerras husitas (1420-1434). Se desliza por algunas conversaciones que hay un descontento generalizado debido al Cisma de Avignon y a la lejanía de la curia de los valores del cristianismo primitivo; además empieza a cobrar importancia la lengua vernácula, el checo, en detrimento del latín o el alemán. El sacerdote oficiaba la misa en latín de espaldas a los feligreses, lo que junto a las pinturas sacras, la música de órgano y la “observación de la hostia” acentuaba el carácter místico de esta. El pueblo sólo comulgaba en Navidad, en Pascua y en algunos días festivos señalados. No son más que indicios de lo que explotará en unos años, cuando Segismundo sea por fin rey de Bohemia y tenga que traer cruzados de toda Europa para combatir a los invencibles husitas de Jan Zizka (no es casualidad que su emblema sea el Cáliz de Cristo).

Por último, la vestimenta tiene veracidad de manuscrito y el territorio y la arquitectura han sido recreados tridimensionalmente con minuciosidad basándose en los enclaves reales.  Algunos se han conservado hasta nuestros días, otros se modificaron por barroquismos palaciegos o han sido musealizados, y otros simplemente fueron destruidos durante las guerras husitas, por lo que gran parte de la labor arqueológica de reconstrucción se ha basado en las indicaciones de unos veinte historiadores que han asesorado a Warhorse.

De Skalice sólo quedan ruinas que fueron reutilizadas para la construcción de la iglesia de San Juan de Nepomuk (1730), Talmberk es una ruina aprisionada por el desarrollo residencial, de Rataje se conserva en buen estado el castillo de Pirkstein y el monasterio de Sázava luce casi tan hermoso como en el juego. La afluencia de turistas desde que salió a la venta el juego se ha dejado notar significativamente en la región.

Daniel Vavra y el equipo de Warhorse explican las dificultades y la polémica detrás de la producción de Kingdom Come Deliverance en un documental para Gameumentary. Pincha para ver.

Claro que sabemos que todo lo que aquí se ha expuesto no es sino la encarnación más reciente del historicismo, que recupera lo que le interesa del pasado para entretener y que, como producto de ficción, nos habla más de la visión de los autores que del periodo que retrata; pero si somos capaces de suspender el discurso por un momento y si estamos muy atentos- entre todo el horror y el barro medieval- aun podremos saborear algo muy especial cuando, cubiertos de la sangre de nuestros enemigos, un sentimiento atenace nuestras gargantas: a lo mejor no sabremos lo que es; pero no es otra cosa que… la gloria.

Carlos de Lorenzo Ramos

* Cuando conocí a lady Stephanie pensé de ella que personificaba ese meme que reza: “mi novia me dijo que la tratase como una princesa, así que la obligué a casarse con un conde treinta años mayor que ella para aliarme con el rey de Francia”. Más tarde, cuando frecuenté su compañía, me di cuenta de su excelente crianza y de los muchos placeres no siempre a simple vista del amor cortés, iniciándose un juego que, aunque natural, seguía unas reglas muy pautadas en el que las dos personas tratan de mostrar al otro la mejor versión de si mismas.

El Henry de otra persona se compadece de lady Stephanie mientras la mira con ojos de cordero degollado. Entre los dos se ha creado un vinculo de complicidad más que buscado por ambas partes. Pincha para ver.

Llegado un momento era evidente como iba a acabar el asunto así que mi Henry eligió respetar a sir Divish. Puede que el señor de Talmberk sea un viejo severo con la cara arada por profundos surcos pero ama con devoción a su esposa. Cuando le vi emperifollado con su armadura de punta en blanco siendo el primero en asaltar la brecha para rescatar a su amada (pues la habían tomado como rehén junto al castillo), supe que había elegido sabiamente y me di cuenta de que el amor puede albergar muchas formas y que esas dos personas, pese a sus circunstancias, se querían profundamente.

Consejos de Maquiavelo a Ramsey Bolton

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Ramsey Bolton comandando las huestes de Fuerte Terror durante la Batalla de los Bastardos, 330 a.C.

“Arrancadles la piel. Lord Bolton solía decir que un hombre desnudo tiene pocos secretos, pero uno despellejado no tiene ninguno”. Sabiduría Bolton legada de padres a hijos

En el mundo feudal de Juego de Tronos el blasón de una Casa es sacrosanto, actuando como recordatorio perenne de un modo de comportarse; pero sería osado decir que todos los Lannister tienen alma de león por mucha panthera leo que adorne los muros de Roca Casterly. Son humanos que se mueven en una escala de grises moral, anteponiendo su interés familiar o personal sin importarles demasiado dañar a sus semejantes. La trama les va sometiendo a pruebas y las cabezas van rodando, pero en todos relucen destellos de redención parcial, haciéndose grandes ellos mismos y a la saga de George R.R. Martin.

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El hombre desollado. Emblema de la Casa Bolton.

Mas a veces el blasón condiciona a su portador a representar un papel monstruoso, actuando como huella del proceder de un linaje a través de sus distintas generaciones. No es casualidad que el emblema de la Casa Bolton sea un hombre desollado. Su último representante no es hombre ni bestia, es una abominación que se ha desprendido de toda la piel de moralidad y escrúpulos que permite que nos podamos mirar al espejo por las mañanas.

Caza campesinas por los bosques para luego violarlas, despellejarlas y alimentar a sus perras; desolla lentamente a sus enemigos hasta convertirlos en juguetes rotos; se salta la línea sucesoria envenenando a los herederos legítimos o promete cuartel a una ciudad rendida e incumple su palabra. Este repugnante ser que ha transgredido todas las leyes naturales goza causando dolor, es inteligente y hace buen uso del poder: se llama Ramsey Bolton, el bastardo de Fuerte Terror.

Espéculo de psicópatas

Los psicólogos adjudican una personalidad maquiavélica a este psicópata al que se le ha abierto la veda por ser quien es. Ni mucho menos, su modus operandi no es el de manipular para alcanzar un fin, sino que el engaño es el fin en si mismo. Igual que el fin de este artículo no es redactar un compendio de taras psíquicas sino analizar las decisiones políticas del Bastardo. Por ello rescatemos al ideólogo florentino Nicolás de Maquiavelo (1469-1527) de su reposo en los Infiernos, donde estará departiendo animosamente con tiranos de diverso pelaje o déspotas consagrados como Napoleón; todos ávidos lectores de su tratado político El Príncipe (1513).*

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Mapa de los Siete Reinos de Poniente, 298 a.C.

Como saben los telespectadores de la HBO, pero no el florentino, los Siete Reinos se hayan inmersos en una guerra civil cuyo premio es el Trono de Hierro. Uno de los pretendientes que más cerca estuvo del sillón forjado con mil espadas fue Robb Stark, el autoproclamado Rey en el Norte, pero una personalidad demasiado noble y unos vasallos felones terminaron con su cuerpo cosido a la cabeza de su lobo huargo (como ofensa a su blasón).

Robb no era el Príncipe de Maquiavelo: era justo, era valiente y leal, sus súbditos le amaban; y murió por ello. El padre de Ramsey Bolton, Roose, le apuñaló el corazón mirándole a la cara mientras su hijo tomaba mediante un ardid Invernalia, la capital norteña.

Si hacemos caso a las perlas de conocimiento que ofrece Maquiavelo es primordial eliminar a la descendencia del anterior gobernante y establecerse en su capital, ya que “el Pueblo, acostumbrado a la dinastía legitima, solo tiene que esperar a que el usurpador sufra el primer tropiezo”. Para quebrar viejas lealtades Ramsey hace ahorcar a dos supuestos herederos Stark, consuma matrimonio con una falsa princesa de ese linaje y establece Invernalia como su base de operaciones.

El siguiente paso de un buen estadista es “castigar a los delincuentes, vigilar a los poderosos y reforzar a los más débiles”. Este importante consejo es ignorado por Ramsey, que se rodea de una corte de tarados cuyos nombres hablan por si mismos: Damon Bailaparami, el Desollador y Alyn el Amargo, más conocidos como los bribones del Bastardo. Estos aduladores despiadados ni siquiera le son fieles ya que son espías a sueldo de su padre.

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Ramsey y sus bribones deshojando margaritas humanas. Justo los tipos con los que vuestra madre os prohibía que os juntarais.

Este banco está ocupado

En cuanto a la crueldad que Ramsey muestra en todo momento, tanto Roose como Maquiavelo, coordinándose en sus consejos, la desaprobarían. El florentino creía que “todo usurpador debe reflexionar sobre los crímenes que le es preciso cometer, y ejecutarlos todos a la vez (…) para que durando menos hieran menos”. Lord Bolton añadiría a esto un lema personal: “una tierra tranquila, un pueblo tranquilo, esa siempre ha sido mi norma”.

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Fuerte Terror en una secuencia a vista de águila del opening de “Juego de Tronos”.

Sin ser un santo considera que las perversiones deben quedar intramuros de Fuerte Terror. El padre es percibido como un gobernante frío, relativamente ecuánime y respetuoso con las tradiciones del norte. De sus desmanes nadie habla (nadie se atreve), pero un monstruo también habita bajo su dermis. A Ramsey lo concibió ejerciendo su derecho de pernada con la mujer de un molinero al que ahorcó.

“Pocos ven lo que eres, pero todos ven lo que aparentas” reza la máxima maquiavélica y por ello Lord Bolton legitima a su bastardo borrándole el maculoso apellido Nieve. No le mueve el afecto paterno-filial sino la ausencia de herederos adultos. Su gorda tercera esposa está encinta de un nonato, pero “los señores niño son la muerte de cualquier Casa” y al fin y al cabo Ramsey “tiene sus ojos”.

Invernalia está pacificada y la mayoría de señores feudales, cansados de la guerra del “joven lobo” se han pasado gustosos a Fuerte Terror. Aprovechando el vacio de poder en el sur Roose llega a un acuerdo con los Lannister y recibe el título de Guardian del Norte, respaldado además por una vieja pretensión de los Bolton frente a los Stark. Hasta este punto padre e hijo han demostrado tener piel de zorro cosida a cuerpo de león.

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Bonita estampa de la familia Bolton. Empezando por la izquierda: Walda la madrastra, Ramsey el bastardo y el pater familias Roose.

Hic Sunt Spoilers!

Entramos en la temida zona spoiler para los lectores de papel. A los que se han recreado con la morbosidad ramseiniana no les importará que les destripe el argumento. Apuntalamos en este inciso que el Ramsey literario es un ser que expresa físicamente la podredumbre de su alma, muy lejos del galés con cara de niño bueno interpretado por Iwan Rheon con el que forran las adolescentes sus carpetas.

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El legitimo pretendiente al Trono de Hierro, Stannis Baratheon, derrotado a los muros de Invernalia.

Las salvajadas cometidas para asegurar el hinterland incluyen unos cuantos hombres del hierro desollados y algunos campesinos convertidos en purina. Los típicos problemas de pacificación interna. Es el ejército de Stannis Baratheon, el pretendiente legitimo al Trono de Hierro, la primera gran amenaza a la que deben enfrentarse los Bolton.

Ramsey sigue las recomendaciones de Maquiavelo en el capítulo X (de como deben medirse las fuerzas de todos los principados) y se fortifica en Invernalia, abandonando el resto del territorio, “pues los hombres se apartan de las empresas en las que se aprecia dificultad” y nada es más difícil que el asedio. Mostrando la audacia y la temeridad que le caracterizan destruye los suministros de Stannis y cuando el ejército sureño se planta ante las murallas de Invernalia ya solo es una triste sombra. En medio de una tormenta de nieve el señor de Rocadragón es aniquilado junto a sus pretensiones.

Tu quoque bastardus mi

Entre esta victoria y el clímax de la sexta temporada Ramsey se dedica a deshojar margaritas humanas y a despejar la línea sucesoria. Cuando Lord Bolton recibe la noticia de que Walda ha parido un hijo legitimo Ramsey culmina su complejo de Edipo finiquitandolos a todos.

En la ramificación televisiva de Weis y Benioff la fuerza centrípeta que ejerce Desembarco del Rey sobre las Grandes Casas ha terminado por resquebrajarse. Ahora se combate localmente por adueñarse de los despojos del vacío de poder. Más al norte de Invernalia ha surgido un caudillo carismático capaz de contestar a Ramsey su nuevo señorío. El resucitado Jon Nieve/Stark y su constelación de pequeños vasallos y salvajes de Más Alla del Muro.

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Roose es apuñalado por Ramsey cuando éste recibe la noticia de que ha llegado la cigüeña.

La subsiguiente Batalla de los Bastardos ha sido catalogada como uno de los mejores capítulos de la historia televisiva por su violencia casi pornográfica, su medio millar de extras y unos efectos especiales costosísimos.

Maquiavelo advierte en contra del uso de mercenarios para librar las guerras porque”carecen de unidad y son ambiciosas” y solo son valientes ante sus iguales. Ningún bando tiene ese problema ya que los Primeros Hombres son de una materia prima excelente, duros como la tierra de la que proceden.

De lo que si depende el Bolton es de auxiliares Karstark y Umber, a lo que advierte el florentino que “pedir auxilio  es abrir la puerta a todos los males del mundo”, y que no deben exceder de un tercio del ejército ni llevarse los laureles de la lucha.

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Fragmento del capítulo 6×09: “La Batalla de los Bastardos”. PINCHA PARA VER.

Y efectivamente aquí Ramsey se luce tentando a su rival para que cargue irreflexivamente. Los norteños chocan y mueren derrochando tanta valentía que se forma una pila de cadáveres que sobrepasa la estatura humana. Los lanceros de Fuerte Terror arrinconan a la mesnada Stark formando un semicírculo contra los muertos, cual Aníbal en Cannae, y solo la aparición de un ejército de relevo frustra una tremenda victoria de Ramsey Bolton.

Diría Maquiavelo que la fortuna es caprichosa y que ni el plan mejor calculado es garantía de éxito. El plot armour que da el carisma se termina en este momento para un archivillano que ha sobrevivido a muchos buenazos ingenuos. Ramsey Bolton es derrotado en combate singular por Jon Stark y enjaulado con sus hijas. Las perras llevan varios días sin comer, y pasa lo que pasa. Al final no hay poesía en que tus perros te coman la cara.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

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La particular sonrisa de Maquiavelo.

*Si uno pasea por la Galería de los Uffizi se encontrará con una estatua con una mirada y sonrisa singulares. El que nos escruta es Nicolás de Maquiavelo y su mueca que no es de maldad, es la cicatriz que deja en el alma a los hombres el percatarse del nivel más profundo de las cosas.

Fuentes consultadas:

MARTIN, George R. R., Danza de dragones, Gigamesh, 2012

VIROLI, Maurizio, La sonrisa de Maquiavelo, Tusquets Editores, 2002

MAQUIAVELO, Nicolás, El Príncipe, Tikal, 2014

JUEGO DE TRONOS: Temporadas 1-6. Directores: David Benioff, D.B Weiss

 

Un millón de mercenarios suizos

mercenarios suizos grande

Los Reisläufer eran corajudos y cumplidores de sus contratos y su compacto cuadro masivo de picas revolucionó el arte de la guerra.

Estaba Luis XIV de Francia junto al coronel de la Guardia Suiza, Peter Stuppa, y su ministro de guerra, el marqués de Louvois, Michel Le Tellier. Éste último lanzó una mordaz acusación: “Sire, si su majestad tuviese todo el oro y la plata que vuesa merced y sus antepasados entregasteis a los suizos se podría pavimentar con ellos una calle desde París a Basilea”.

A lo que respondió Stuppa dolido, “Sire, puede ser así, pero si toda la sangre de mis paisanos que sirvieron a vuestros reales antepasados se recogiera, uno podría llenar con ella un canal desde París a Basilea”.

Si hoy Suiza es conocida como un remanso de paz alpino; famoso por su civismo, el mutismo de sus bancos, la perfección de sus relojes, su delicioso chocolate y, paradójicamente, su tradición humanitaria (Cruz Roja) es al coste de haberse alquilado sus habitantes al mejor postor como mercenarios desde el siglo XIII hasta finales del XVIII.

Para entender la importancia del “salario de la sangre”, que impulsó a un millón de helvéticos a hacer de la guerra negocio, y cómo se convirtieron en los soldados de fortuna más demandados del Renacimiento en adelante hay que remontarse a la Baja Edad Media.

Quinientos años de fama imperecedera

En 1291 los cantones forestales de Uri, Schwyz y Unterwalden formaron una liga, dando origen a la Confederación Helvética, para zafarse del yugo del Sacro Imperio Romano Germánico y proteger sus intereses comunes. Los reyes Habsburgo, que se negaron a perder su estratégico reichfreiheit centroalpino, intentaron recuperar sus tierras patrimoniales durante cien años (la Casa Real Habsburgo es originaria del cantón de Aargau, en el entonces ducado de Suabia).

Pero los duros campesinos helvéticos derrotaron repetidamente a los ejércitos feudales de los Austria, a la vez que otros cinco cantones (Acht Orte) se unían a la Antigua Confederación. Es en esta lucha por su libertad cuando desarrollaron la táctica que les hizo invencibles: la del gran cuadro de infantería; de alabarderos primero y de piqueros después. Nunca perdían la cohesión, eran proactivos en el ataque y las largas astas de sus armas les hacían inmunes ante los caballos.

Batalla de Sempach

Según el Halbsuterlied en Sempach (1386) el héroe legendario Arnold von Winkelried se sacrificó aferrando varias lanzas enemigas, creando un pasillo por el que sus paisanos pudieron romper la línea enemiga.

En la batalla de Sempach, el 9 de julio de 1386, derrotaron tan decisivamente a los austriacos que hasta el duque Leopoldo III perdió la vida junto a lo más florido de su nobleza. Esta derrota marca el declinar de la caballería pesada medieval y el resurgir de la infantería como fuerza a considerar en el campo de batalla. Como el terreno abrupto no era apto para sus monturas, los nobles leopoldinos descabalgaron e insistieron en formar en el lugar de honor, las filas delanteras de la mesnada. Los ilustres ricohombres fueron recibidos cuesta arriba por los helvecios, que con tesón y sin impresionarse ante tanta nobleza junta la hicieron picadillo con sus alabardas.

suiza siglo xvi

Mapa de la Confederación Helvética, siglo XVI. En azul los territorios asociados incorporados a partir de 1500, incluyendo el Valais y la Valtelina.

Desde la dorada jornada de Sempach hasta 1510 la Confederación se expandió a expensas de Austria y Borgoña hasta englobar lo que hoy llamamos Suiza. Consolidadas sus fronteras, y más unidos que nunca, los cantones fomentaron de forma oficial la actividad mercenaria de sus habitantes. Su principal cliente será Francia, que en 1516 firma un tratado de Paz Perpetua y se convierte en la mayor contratista de mercenarios de la Edad Moderna; llegando a formar los suizos un tercio del ejército galo.

La dinastía Valois y las Casas Reales que se lo podían permitir (no money, no swiss), consideraron a la Confederación Helvética como un caladero de soldados durante trescientos años, y por ello respetaron su independencia hasta que el aislacionismo militar y el crecimiento desmedido de los ejércitos nacionales acabara con el statu quo helvético (quebrantado por Napoleón en 1802).

La revolución de los infantes

¿Qué aportaron los autodenominados Reisläufer al arte de la guerra?. Aparte de su inédita formación piquera, eran corajudos y puntillosos cumplidores de sus contratos. Lo cual era una novedad en la península itálica, donde los conflictos bélicos entre las pujantes ciudades-estado habían quedado en manos de capitanes mercenarios (condottieri) sin escrúpulos. Durante los siglos XIII-XIV hacían y deshacían, cambiaban de bando con suma ligereza o se negaban a luchar si no les pagaban. Hicieron de la guerra arte y ciencia, mucho de exhibición y excesivo ritual. La aparición de los suizos en este escenario cambió todo, pues luchaban sin dar cuartel y no eran especialmente tornadizos (para lo que es un mercenario). Eso sí, si no recibían religiosamente su soldada levantaban campamento y se retiraban a sus Alpes.

batalla de Arques

Los mercenarios del cantón de Glaris al servicio de Enrique IV de Francia ganaron contra la Liga Católica la batalla de Arques (1589).

Como todo estrategia ganadora acaba siendo copiada, o combatida, el monopolio switzer solo duró un siglo (XV). Primero sus vecinos adoptaron el cuadro de piqueros como columna vertebral de sus ejércitos y, seguidamente, las formaciones mixtas de piqueros-arcabuceros. En Bicoca, 1522, los arcabuceros españoles hicieron fuego continuo desde un terraplén a los suizos que cargaban cuesta arriba causándoles 3.000 bajas por 1 propia (y por una coz de mula). Esto fue el punto de inflexión del hasta entonces infalible “empuje de la pica”, que se volvió vulnerable ante las armas de fuego y la artillería.

Y además durante el siglo XVI se enfrentaron a unos imitadores igual de formidables: los lansquenetes alemanes. Desde un principio se juraron odio eterno, y cuando se encontraban en el campo de batalla se acuchillaban con especial saña. Los suizos seguían siendo mejores en el choque, pero sus antagonistas desarrollaron tácticas de melee interesantes. Sus veteranos doppeldsöldners (doblesueldos) utilizaban montantes (zweihänder) para desviar las picas enemigas y abrir un hueco por el que sus compañeros clavaban las suyas. Esto que se conoce como “mala guerra” implicaba miles de hombres encajonados en un bosque de picas, empujando a la hueste contraria para buscar su colapso, mientras espaderos, rodeleros y alabarderos se introducían por los intersticios de la línea enemiga desestabilizandola y realizando proezas individuales.

Mala Guerra, lansquenetes, mercenarios suizos

Gritos, insultos, silbidos de punción, entrechocar de aceros: la “mala guerra” entre piqueros suizos y lansquenetes.

Pero para los cronistas contemporáneos no hay duda: los Reisläufer eran superiores. En cuanto divisaban al enemigo marchaban con la pica calada y con la cabeza gacha en formaciones de mucho fondo, y sin más contemplaciones arrollaban al rival. Su récord de victorias y su negativa a hacer prisioneros eran su carta de presentación.

En la etapa cantonal los switzer operaban en tres bloques de diferente tamaño, que se apoyaban entre sí: vanguardia (vorhaut), centro (gewalhut) y retaguardia (nachhut). Si servían como mercenarios solían formar el centro del ejército en uno o dos grandes bloques. Con el tiempo fueron perdiendo maniobrabilidad inicial y ganando fuerza bruta.

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Portaestandarte y prostituta, 1516, por Urs Graf. Lleva el ropaje acuchillado, colorido y extravagante de los lansquenetes.

Una vez vistas sus tácticas, sus empleadores y dejado clara su magnifica reputación y férrea disciplina quedan por analizar los instrumentos de muerte de su oficio. El principal de ellos era la pica de cinco metros que no se podía acortar bajo ningún concepto pues en el choque de picas, y en otros menesteres, vencía quien la tenía más larga (por ello fueron creciendo en longitud durante el siglo XVI).

Otra arma importante mientras hubo choque de picas fue la polivalente alabarda que permitía descabalgar jinetes con el gancho, herir de punta o hendir armaduras con el hacha. Con el auge de la mosquetería pasaron a un plano testimonial, aunque los veteranos y sargentos que protegían los estandartes cantonales las conservaron como elemento distintivo. En los flancos y en avanzadilla mantenían una pequeña nube de ballesteros y escopeteros para desgastar al contrario.

Defensivamente hablando el siglo XV fue la edad de oro de la armadura corporal. Los jinetes iban repujados de placas de acero, pero a la infantería pesada le bastaba una coraza y unas escarceras y en la cabeza una borgoñota o un morrión.

Los motivos de un perro de la guerra

Descendiendo al plano humano ¿Qué llevaba a los Reisläufer a alquilar sus espadas?. Principalmente el dinero y las promesas de saqueo, pero la varianza motivacional incluía el afán aventurero, los problemas domésticos, el hambre omnipresente y, como no, el glamour y la fama. Ganarse el pan en la mayor industria de su tiempo, La Guerra, era considerado una actividad respetable.

urs graf batalla de marignano

Grabado del artista-soldado Urs Graf sobre la batalla de Marignano, 1521. Muestra la Mala Guerra de fondo y en primer plano sus consecuencias de forma descarnada.

Los soldados eran reclutados por contratistas independientes pertenecientes a la aristocracia suiza y juzgados por sus normas cantonales. Si el reo era considerado culpable eran sus propios camaradas los que le ajusticiaban formando un pasillo por el que debía correr y ser alanceado. Este método brutal reforzaba la disciplina y el espíritu de cuerpo.

Con el tiempo la aislada Suiza prosperó con el dinero que le llovía, pues muchos Reisläufer lo gastaron en obras arquitectónicas e introdujeron conocimiento, novedades y formas de vida de toda Europa. La parte negativa es la implícita a toda actividad violenta; los que esquivaban la muerte volvían a casa pobres, mutilados o alcoholizados. Del millón largo de soldados de fortuna que sirvieron en el extranjero, unos 600.000 pagaron el precio último del “salario de la sangre”, como bien le recordó Peter Stuppa al Rey Sol.

Carlos de Lorenzo Ramos

Bibliografia:

McCormack, One Million Mercenaries: Swiss Soldiers in the Armies of the World

Luck, History of Switzerland

Mallett, Mercenaries and their Masters

http://www.swissinfo.ch/spa/mercenarios-suizos–el-salario-de-la-sangre/31517192

La revolución militar del largo siglo XVII

infanteria sueca guerra de los treinta años

Infantería sueca durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1638).

Se conoce como revolución militar a las innovaciones tácticas y estratégicas adoptadas por los ejércitos europeos desde 1560 a 1660 en busca de mayor flexibilidad, potencia de fuego y compenetración inter arma

La revolución militar del siglo XVII es la denominación moderna del fruto de la búsqueda europea de obtener la mayor ventaja posible de las armas de fuego y en dotar a las formaciones de mayor flexibilidad: aumentando el número de oficiales, mejorando la compenetración caballería-infantería-artillería e incrementando el número de unidades menores, formadas por seis o diez soldados (escuadrón), que pudieran operar de forma autónoma. Estas innovaciones provocaron que en 1800 Europa se lanzara a la dominación global, fenómeno que alcanzó su cenit en el imperialismo decimononico.

fuerte de estrella

Fuerte en estrella, surgido en Italia a finales del siglo XV para contrarrestar el poder de la artillería francesa. Esta innovación provocó que fueran necesarios ejércitos más grandes para poder bloquear las plazas.

El concepto fue revisitado por Geoffrey Parker en 1990, pero destacó la importancia de las fortificaciones y la guerra de asedio (la traza italiana obligó a aumentar el número de soldados para poder asediar las nuevas fortalezas). La artillería que desde la toma de Constantinopla en 1453 había demostrado los estragos que podía causar un continuo bombardeo horizontal contra los cimientos de un muro, volvió a perder importancia al no poder penetrar los desangulados bastiones o los muros reforzados con tierra.

Otro elemento que ganó y perdió importancia fue la pica, artífice de que la infantería desbancara a la caballería como señora de los campos de batalla en el siglo anterior, que seguía siendo usada por los veteranos para proteger a los vulnerables mosqueteros, pero en una proporción cada vez menor (1/3). A finales de siglo la proporción era de 1 por cada 5 o 6 mosquetes, y finalmente fue sustituida por la bayoneta.

Al final todo redundó en sacar provecho de las armas de pólvora individuales: los mosquetes de avencarga y posteriormente de chispa. Las formaciones se volvieron cada vez más delgadas, presentando gran frente pero sin muchas filas de fondo, lo que confirió a la infantería gran capacidad defensiva, pero sacrificando poder ofensivo. Esto explica para David Parrott un auge de la caballería ligera como no se había visto desde la Alta Edad Media: las batallas tendieron a ser resueltas por ataques de flanco de caballería (y aquí cabe mencionar a los Ironsides de Oliver Cromwell en la Guerra Civil Inglesa).

cuerpo de gustavo adolfo de suecia

Gustavo Adolfo de Suecia (1594-1632) apodado El León del Norte revolucionó la táctica militar y elevó a su país como superpotencia.

La caballería que había intentado adaptarse a la era de la pólvora cambiando lanzas por mosquetes y pistolas, volvía a su labor tradicional de choque con arma blanca, ahora que había disminuido el número de picas oponentes (la lanza volverá, pero durante las Guerras Napoleónicas).

Otra arma descollante a finales del XVII fue la granada de mano. La élite, los soldados más altos y robustos eran entrenados en el uso de una pequeña bomba con material explosivo de tamaño similar a la fruta que le da nombre. Eran especialmente utiles en la toma de fortalezas, pero finalmente el arma cayó en desuso hasta su reentré en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.

Se puede atribuir la paternidad de estos nuevos métodos guerreros a Gustavo Adolfo de Suecia que en 1631 obtuvo tal victoria sobre los católicos alemanes en Breitenfeld que sus contemporáneos creían que iba a marchar a Viena para proclamarse emperador. Aún así su vida fue segada un año después en Leuthen, cuando dirigió una mal calculada carga de caballería. El rey sueco había estudiado las tácticas del holandés Mauricio de Nassau y las aplicó aumentando la disciplina de sus soldados y formandolos en unidades más pequeñas. Una innovación clave fue el uso de artillería ligera remolcada por dos caballos, en vez de los pesados cañones tirados por 24 bestias.

mapa europa en 1700

Mapa de Europa en 1700. Las innovaciones militares precedentes permitirán el dominio occidental del orbe.

Su inspirador, Mauricio de Nassau, siempre buscando formas de aumentar la potencia de fuego de los mosquetes, formaba a sus mosqueteros en seis filas, que iban rotando para hacer una descarga concentrada. Las tropas tenian que estar familiarizadas con sus armas de fuego y estar sincronizadas a la perfección para que funcionara esta maniobra. Gustavo Adolfo disminuyó las formaciones a tres filas, para que dispararan al unisono (la primera fila de rodillas, la segunda agachada y la tercera en pie).

Los ejércitos españoles no se adaptaron a estas innovaciones pues seguían usando cuadros de hasta 16 soldados, en los que sacrificaban la potencia de fuego a la fuerza del número. Esta táctica era especialmente útil en la ofensiva, donde los soldados se daban fuerza unos a otros, aunque el despliegue era inflexible.

Serán los veteranos de la Guerra de los Treinta Años los que den pie y transfieran su esprit de korps a los nuevos regimientos profesionales que empezarán a surgir en este periodo inmediato.

cañon sueco guerra treinta años

Cañón ligero sueco. Su reducido tamaño le permitía ser tirado por solo dos caballos y acompañar a la infantería, aumentando la compenetración inter arma.

Otro punto importante en la revolución es el aumento del número de soldados reclutados, pasando de los 50.000 hombres del siglo XVI a los más de 175.000 de Gustavo Adolfo o los 100.000 de Wallenstein. Este tamaño escapaba a la capacidad administrativa del Estado por lo que eran reclutados por particulares mediante contratas militares. Por ello era preferible operar en suelo enemigo, ya que la financiación de estos particulares se hacia mediante el cobro de tributo en los territorios ocupados.

Al final se reclutaban ejércitos inmensos sin experiencia que se dedicaban a la extorsión en los territorios conquistados, sin ser fiables en la batalla. Los verdaderamente efectivos eran las tropas de los Estados que en guerra prolongada habían llegado a mantener un núcleo de tropas de élite. El éxito español en este periodo (pese a su cerrazón táctica) fue el de disponer permanentemente de este tipo de tropas al contrario que los protestantes. Lo mismo sucedia con las tropas de Gustavo Adolfo. En 1648 la mitad de sus tropas contaba con al menos 5 años de experiencia.

Clifford J.Rogers plantea una teoría integradora con una sucesión de revoluciones: de infantería, artillería, fortificaciones, armas de fuego, y por último del tamaño de los ejércitos entre 1660 y 1715. Geoffrey Parker expande el lapso cronológico de esta revolución de 1450 a 1800, coincidiendo con toda la Edad Moderna, y dando las herramientas a la Vieja Europa para dominar el mundo.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

Castellanos devorados por los aztecas

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Codex Magliabechiano (s.XVI). Se compone de 96 páginas y muestra dioses, costumbres, ritos y creencias cosmogonícas aztecas.

Bernal Diaz del Castillo narra en su relación de la Conquista de México el trágico fin de muchos castellanos, sacrificados de forma ritual, desmembrados, y posteriormente comidos por los mexicas

La cata azteca de español incluía degustación ritual de “frentes y las orejas, lenguas y labios, los pechos y brazos y molledos, y las piernas y aun sus naturas”, mientras que el tórax y las vísceras eran despedazados como menudillos con navajas de obsidiana y ofrendados a serpientes y jaguares, que se alimentaban de los despojos ibéricos.

Así lo narra en sus memorias el Conquistador castellano Bernal Diaz del Castillo; que aduce tres motivos que legitimaban el enseñorearse de Mesoamérica; erradicar: la sodomía, la idolatría y la antropofagia. El primer argumento es falso, el segundo cierto, pues no adoraban a la “Virgen Maria y a su niño prescioso” sino a dioses crueles a los que había que regar con sangre y del tercero, considerado demoniaco, hay pruebas fehacientes, pero los expertos debaten acaloradamente acerca de sus causas.

conquistador español caballo

Los guerreros mexicas se afanaron en capturar teules y caballos vivos para el sacrificio. Los españoles peleaban sin dar cuartel.

A lo largo de muchos pasajes de su crónica, “La Verdadera Historia de la Conquista de Nueva España”, Diaz del Castillo retrata vívidamente el fin de sus compañeros. A cuarenta y tantos soldados de Pánfilo de Nárvaez que huían de Tenochtitlán tras la Noche Triste se les sacrificó de esta forma:

Hallose allí en aquel pueblo mucha sangre de los españoles que mataron por las paredes, con que habían rociado con ella a sus ídolos, y también se halló dos caras que habían desollado y adobado los cueros como pellejos de guantes, y las tenían con sus barbas puestas y ofrescidas en uno de sus altares. Y asimismo se halló cuatro cueros de caballos curtidos, muy bien aderezados, que tenían sus pelos e con herraduras, y colgadas a sus ídolos en el su cu (templo) mayor”. Y hallose muchos vestidos de los españoles que habían muerto, colgados  y ofrescidos a los mismos ídolos. Y también se halló en un marmol de una casa adonde los tuvieron presos escrito con carbones: “Aquí estuvo preso el sin ventura de Juan Yuste con otros muchos que traía en mi compañia”.

El de Medina del Campo no vio con sus ojos muchas de las crueldades que atribuye a los aztecas, como el gusto del emperador Moctezuma por la carne de muchacho. También comparaba a los indígenas aliados con una bandada de buitres, como los que seguían a los ejércitos en Europa: avidos de carroñar carne. Pero lo que si vivió, cuando asediaba Tenochtitlán junto a Hernan Cortés, fue el como los soldados castellanos eran sacrificados al atardecer en lo alto del teocali mayor entre gritos espantosos y un atronador tambor que le helaba hasta el tuétano de los huesos.

Y con unos navajones de pedernal les aserraban los pechos y les sacaban los corazones buyendo, y los cuerpos dabanles con los pies por las gradas abajo, y se comian las carnes con chimole.

guerra florida apocalypto

Escena de la película Apocalypto (2006). Ubicada en Guatemala en 1511, plasma los masivos sacrificios humanos mayas antes de la llegada de europeos.

A los teules les sacaban el corazón aun palpitante del pecho y arrojaban escalera abajo sus cuerpos, donde eran despedazados. Su carne cocida era comida por nobles, las vísceras alimentaban a las bestias del zoológico y sus calaveras eran colocadas en un altar de cráneos.

Son muchas las crónicas de la Conquista de América o los códices ilustrados que hacen referencia a estas crueldades, hoy sostenidas por la arqueología.  Desde 2006 un grupo de arqueólogos trabaja en el yacimiento de Zultepec, donde se han hallado los restos óseos de una caravana de 550 personas (españoles e indígenas), entre ellas mujeres y niños, que iban a México desde Veracruz en julio de 1520.

Tras ser emboscados por los aztecas, los españoles fueron retenidos seis meses mientras se les iba sacrificando por tandas. A las mujeres, preñadas, les abrieron los pechos y se les extrajo el corazón mientras que otros prisioneros fueron decapitados. Los restos de carne humana hervida prueban su posterior consumo.

El Estado azteca fosilizó el canibalismo, una practica tabú en occidente, dentro de una estructura cosmogónica, dando lugar al fenómeno de la Guerra Florida, en la cual los mexicas se abstenían de someter a una serie de Estados próximos, como Tlaxcala, para así capturar prisioneros y sacrificarlos a Huizilopochtli, mientras que en lugares más alejados expandían su imperio. Este terrorismo de Estado serviría además para inculcar miedo a posibles rebeldes, mantener el élan de la casta guerrera mexica y legitimar la posición de los gobernantes.

codice sacrificio humano

“Y con unos navajones de pedernal les aserraban los pechos y les sacaban los corazones buyendo, y los cuerpos dabanles con los pies por las gradas abajo, y se comian las carnes con chimole.”

Otros argumentos ecológicos explican el canibalismo ritual como una forma de las élites de obtener proteinas, tan escasas en su dieta, a pesar de la existencia venados salvajes, pecaríes, pesca lacustre, pequeños perros y guajolotes (pavos) y diversas fuentes de proteína vegetal.

A.E. Brailovsky aclara que el ser humano es un “mal conversor energético”. Nace prematuro y con una cabeza desproporcionada para dar cabida al cerebro, y necesita meses para compensar ese desarrollo extrauterino. Para crecer debe comer mucho más que otros animales. Un pavo necesitaría 3 kilos de maíz para producir 1 kilo de carne, un ser humano más de 100 para pesar ese kilo de magro (¡y 20 años!). Aplicando la lógica se deduce que no es rentable la cría de aborigen como ganado.

Sin embargo hay argumentos en contra de que los aztecas practicaran el sacrificio masivo de personas. León Portilla los compara con la teofagia cristiana, donde la eucaristía simboliza la consunción del “cuerpo y la sangre de Cristo”. Otros historiadores creen exageradas y parciales las crónicas de los frailes y conquistadores del siglo XVI, y algunos afirman que solo eran consumidos los guerreros capturados en justa lid. Bernal Diaz comenta en reiteradas ocasiones que liberaron a muchos indios cebados para ser comidos, y que los aztecas sacrificaban a jóvenes y doncellas de singular belleza, y de entre todos ellos los que más honor hacían a Huizilopochtli, eran los niños, considerados seres puros.

La antropofagia es un tema tabú en occidente y muchos americanistas prefieren estudiar otros aspectos de la avanzada civilización prehispánica, como su singular arquitectura, sus refinadas costumbres o sus perfectos calendarios.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Para saber más: Desperta Ferro Historia Moderna- La Conquista de México

El alcohol antes del combate: valor en una botella

calle de constantinopla siglo VI

Una sórdida calle de Constantinopla en el siglo VI. El ejército no era cuna de alcohólicos, pero el consumo frecuente fomentaba el vicio allende la batalla y lo acompañaba con juego y putas

Desde siempre el Hombre ha buscado maneras de aumentar artificialmente su valor, y a veces lo ha encontrado dentro de una botella.

Los beneficios de las bebidas espirituosas en combate son muchos: el más importante es el de mantener a raya la angustia que genera la visión del enemigo, y más si avanza lentamente (la parsimonia de los Tercios españoles ponía los pelos de punta). Esa calma antes del choque era desquiciante y el alcohol ayudaba a controlar los nervios. También tienen valor anestésico frente a las heridas (Homero lo menciona en la Ilíada). Muchos beberían alcohol en espera de recibir una herida penetrante para mitigar su dolor; mientras que después del combate se consumía como transición de la inhumana tensión a la rutina cotidiana.

choque hoplita

El orden y la disciplina son la antítesis del alcohol. El estrés extremo del combate, sin embargo, hacía necesario el liquido báquico como suplemento de coraje en el choque cara a cara.

Mantenía el historiador John Keegan que “toda batalla, excepto quizás la primera de una guerra, o el primer combate de una unidad novata, siempre crea ansiedades. Aunque los soldados fueran jóvenes y vigorosos, se anteponía el nerviosismo a la excitación. Beber alcohol es inseparable de la preparación y del combate mismo. El alcohol deprime reflejos de autoprotección e induce a la aparición de sentimientos de coraje.”

En la época antigua el uso y abuso de alcohol antes de la batalla era un incentivo para los hoplitas griegos. Las demandas del combate cara a cara entre falanges lo exigía. Existen pocas pruebas en la literatura, pero está claro que beber antes del combate era algo rutinario. Los escritores pudieron ocultar este hecho por considerarlo insignificante o porque mencionarlo les causara rechazo. La sola mención de alcohol evoca a abuso y desorden, lo que puede ser malo para la reputación del comandante si pierde la batalla o disminuir su gloria si se aduce que el enemigo estaba ebrio e inoperante.

hoplitas cargando desorganizados

Excederse en la ración de alcohol podía convertir una hueste disciplinada en una turbamulta desbocada. Aquí unos furiosos hoplitas en persecución.

valor holandes

Valor en una botella. La ginebra era el secreto del coraje holandés.

En el siglo XVII se acuñó la frase Dutch Corage. Ese coraje lo encontraban los holandeses en una botella de ginebra, como observaron los británicos durante la Guerra de los Treinta Años, aumentando su agresividad. Los ingleses se aficionaron tanto al término como a la ginebra, que consumieron desde entonces. Otra versión traslada el dicho a 1665, durante la Gran Peste de Londres. Velas de ninguna nación osaban acercarse a llevar suministros a la ciudad enferma, pero un grupo de capitanes holandeses se atrevió a llevarlos, sin tocar puerto. En honor a ellos se habría acuñado el termino valor holandés, aunque más tarde se lo ligó exclusivamente al consumo de alcohol.

cuadrado ingles waterloo 1815

Cuadro británico en Waterloo (1815). La “escoria de la tierra” del duque de Wellington soplaba pero daba el do de pecho.

Durante las Guerras Napoleónicas las raciones de licor abundaron. Antes de Waterloo (1815) los casacas rojas de Wellington estaban muy cansados, lo que amortiguaría el miedo, pero muchos también habían bebido. El Duque de Hierro opinaba de sus soldados, la escoria de la tierra, que eran una banda de borrachos y pendencieros, pero que en batalla daban la cara como los mejores. Los médicos llevaban ginebra tanto para los heridos como para compartir algún trago ocasional; y a uno de los cuadros que resistió la carga de los coraceros franceses se trasladó un barril rodando. En las últimas fases de la batalla esos soldados bebidos fueron los más inmisericordes con los franceses en fuga.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) institucionalizó las raciones de combate que contenían alcohol para las tropas del frente. Aunque el gobierno francés prohibió la absenta, a los poilus se les entregaba media botella de vino diaria. Los alemanes recibían brandy y cerveza. Los rusos mientras tanto prohibieron el vodka, para prevenir su tendencia al abuso, aunque en la Segunda Guerra Mundial se les suministró 100 gramos diarios (las tropas siberianas tenían tendencia a beberse el anticongelante de las ametralladoras y a quedarse ciegos en consecuencia).

soldado siberiano segunda guerra mundial

Soldado siberiano soviético, Segunda Guerra Mundial. Sumamente aficionados a las raciones de vodka (y a todo lo que llevara alcohol).

En el caso inglés hubo controversia acerca de si una ración diaria de ron era eficiente. Si se les preguntaba a las tropas respondian claramente que “alimentaba, calentaba y estimulaba”. En general se aceptó que en casos de fatiga y estrés extremo el ron “enviaba energía al organismo instantáneamente”. El coronel J.S.Y Rogers, del 4th Black Watch, expresó contundentemente que sin una ración de ron y otra de café antes de atacar la trinchera enemiga “no creo que hubiésemos ganado la Gran Guerra”.

Pero muchas veces ir bebido ha sido desastroso para el bando o el individuo que ha incado el codo. El 6 de junio de 1944, la noche del Día D, infantería británica a bordo de planeadores tomó intacto el puente Pegasus. Los alemanes no volaron el puente sobre el Orne porque su comandante en vez de dar la orden bebía vino con su novia francesa. O el caso en el que los príncipes rusos fueron masacrados por la Horda Azul mongola en 1377: habían ingerido tanta cerveza que murieron como patos en un estanque. El jefe supremo, Ivan Dmitriyevich se ahogó incluso antes de que llegaran a él los jinetes esteparios. La propia Troya cayó, según cuenta la leyenda, mientras los dárdanos se embriagaban durante un banquete. Los aqueos descendieron del caballo, y el resto es “historia”.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com