Animales fantásticos en la propaganda de la Segunda Guerra Mundial

El líder nacionalista indio Subhash Chandra Bose descabeza al león británico respaldado por tanques de papel nipones

La Segunda Guerra Mundial no se libró sólo en los campos de batalla. Mientras los hombres se mataban por tierra, mar y aire, una guerra más sutil se libraba por los corazones y las mentes. El arma empleada fue la propaganda; que las democracias occidentales habían perfeccionado durante el periodo de entreguerras, incorporando la radio y el cine a los mass media. Pero lo visual seguía siendo importante, y la representación zoomorfa tenía un alto cupo en la sátira política y en la cartelística.

Así, las alegorías de animales convivieron con referencias históricas, mitológicas, literarias, artísticas, de la cultura popular y líderes caricaturizados. Éste totum revolutum de códigos compartidos permitió estereotipar al enemigo y desfigurarlo; mantener los odios candentes para dar fuel a las batallas, y generar una retórica patriótica, aglutinando a la sociedad en torno a un objetivo común.

Fragmento del Atlas de Europa de W. Blaeu llenando de osos el septentrión. Grabado en cobre (1617-1630).

Jugando con un canon ya asentado en el subconsciente colectivo, estos seres plasmaban simbólicamente las virtudes y los vicios de un país. Algunos eran básicos y pertenecían en exclusiva a un contendiente, como el oso ruso y su temible abrazo; pero otros no tenían asignación fija y simplemente constituían un fondo de saco de alimañas o seres repugnantes: pulpos, arañas, sierpes, hienas o buitres.

Para un artista era fácil recurrir al león británico si quería expresar orgullo y compostura, pero apretando un poco lo que conseguía era una imagen de soberbia y altanería. El oso soviético pasaba de poderoso a perezoso y el águila norteamericana de celosa guardiana de la democracia a pájaro rapaz de ademán inmisericorde. Mediante sonrisas amables o desfigurando sus rasgos con colmillos extralargos o mirada embrutecida los caricaturistas del Eje, del Mundo Libre y de la URSS distorsionaban a placer los símbolos nacionales preestablecidos.

The brithish lion & Le coq gaulois salvan a la damisela en apuros turca del oso ruso en una escena animada de la  película The Charge of the Light Brigade (1968). PINCHA PARA VER.

No siempre coincidían los deseos del comitente y del dibujante. Los carteles de propaganda, cargados de un componente visual impactante, se ajustaban strictu sensu al aparato político que aprobaba su impresión. Pero las tiras satíricas eran redactadas por periodistas, no títeres gubernamentales, por lo que la libertad de prensa, los juegos de palabras y las dobles lecturas animaban a la aparición de dibujantes díscolos que contravenían los partidismos del director u ofendían a alguna primera espada del ruedo político.

La elegante sequedad del humor británico

En las democracias occidentales, donde había una larga tradición de autocrítica, era parte del oficio el saber encajar las burlas de la prensa. El caricaturista David Low señaló con el dedo la tibieza de la clase política británica ante el expansionismo nazi y su no intervención en la guerra civil española. Este laissez faire prebélico cesa en septiembre de 1939; y es a partir del trauma que supuso Dunkerke (1940) y del blitz de Londres cuando todos los medios ingleses se ponen al servicio de la maquinaria estatal, sin fisuras.

El semanario británico Punch  puede servir como paradigma de esta lectura en clave de humor negro de la actualidad, con unos sets and settings autorreferenciantes y unas frases lapidarias que complementan deliciosamente las viñetas.

Un motivo clásico fue la representación de choques fronterizos coprotagonizados por un perro con malas pulgas, un allanador de la propiedad privada, y una valla que simbolizaba la frontera entre dos países; los actores variaban, pero el mensaje era cave canem!. Si el agredido estaba en clara posición de inferioridad se lo representaba como a un niño indefenso (Bélgica en la I Guerra Mundial) o como a un monigote que suscitara lastima (Neville Chamberlain).

Los negritos van cayendo uno a uno de la rama de la neutralidad. Leslie Illinworth.

Otra pieza narrativa recurrente fue la de representar a la Unión Soviética como a un oso metido en un foso al que no convenía molestar. Hitler se metió en la osera y no pudo salir. Más tarde el Tío Sam, conocedor de como se las gastaba el plantígrado soviético, le extenderá con cautela el Plan Baruch. Éste Bear pit of Europe será un escenario habitual durante toda la Guerra Fría (1947-1989).

Pero durante un breve lapso, tras el pacto germano-soviético (1939-1941), rusos y alemanes fueron homologables. Una viñeta de Leslie Illinworth muestra dos caimanes, uno con una esvástica tatuada en el lomo y otro con una hoz y un martillo, merodeando la rama de la neutralidad de la que van desprendiéndose negritos a los que engullir. Tic, Tak, Tic, Tak*. Finlandia, Austria, Polonia y Checoslovaquia ya han caído y los demás murmuran sollozando que si se quedan calladitos igual les dejan tranquilos.

Otra viñeta archiconocida representa a Hitler y a Stalin como dos pitones que han dislocado su cuerpo para tragarse Europa Oriental. El mencionado Low caricaturiza a los dos líderes saludándose cortesmente en la línea Curzon sobre el cuerpo tendido de un soldado polaco. Otro dibujo los pinta directamente cogidos de la mano  y viviendo una imposible luna de miel. Solo a raíz de la invasión alemana a Rusia en 1941 se paralizan las afrentas al bolchevismo y Stalin pasa a ser conocido como el Tio Joe. El oso se transforma en la bete noir del fascismo, que abriendo sus enormes fauces se traga paladas de millones de landsers.

Esta vez el Führer arrastra un trofeo más grande de lo que puede manejar, Dr. Seuss.

Walt Disney contra los japanazis

Al otro lado del charco las tiras políticas norteamericanas se permitieron el lujo de hacer sátira de una forma desenfadada e irreverente -como si la guerra europea no fuera con ellos- hasta el ataque japonés a Pearl Harbor (7 de diciembre de 1941). A partir de esta fecha la guerra se globaliza y la producción industrial se engrasa saturando al ejército de material bélico y el país se empapela de posters destinados a la venta de bonos de guerra y a la deshumanización del enemigo. Los sloganes eran simples y contundentes, capaces de ser desentrañados sin dotes hermenéuticas por el norteamericano medio.

Hollywood produjo películas de propaganda para el gobierno y Walt Disney prestó sus iconos pop y animalillos a la causa Aliada. Destaca un cortometraje títulado Der Fuehrer’s Face en el cual el Pato Donald sueña que vive en nutzi land, sometido a una dieta espartana: café de un solo grano, aerosol con sabor a huevos con bacon y un mendrugo de pan; al Mein Kampf como libro de cabecera, y al trabajo de sol a sol en una fabrica de municiones. Disney también produjo los cortos Education for Death, The Spirit of ’43 y los documentales Why We Fight?

En el Nuevo Orden Mundial cuando aparece una fotografía de Adolf Hitler es obligatorio saludar brazo en alto. Der Fuehrer’s Face (1943). PINCHA PARA VER.

La Warner Bros aportó su granito de arena con The Ducktators (1942) que narra en forma de sátira el ascenso de los dictadores del Eje (eclosionando metafóricamente de huevos corruptos). Prácticamente todos los iconos pop de la Edad de Oro de la animación norteamericana lucharon por el Tio Sam en el celuloide: Popeye el Marino, Superman, el Pato Lucas, el Pájaro Loco, Bambi…

Y es que aunque no patearan traseros nazis, tanto se habían encariñado los soldados con estos dibujos que todo artilugio que se moviera con gasolina era susceptible de ser decorado con motivos dyswaltianos; pero la mayor parte de la parafernalia se pintaba en el fuselaje de los aviones junto a chicas pin-up y nose art de fauces de tiburón.

Pero la magia de Disney era universal: Hitler pintaba enanitos a escondidas y ases de la aviación como Adolf Galland adornaron sus Me-109E con Mickey Mouse. Debía ser humillante para un piloto de caza ser derribado y que lo último que viera fuera la jovial sonrisa del ratón.

Un monstruo viene a verme

Hay que apuntar que gran la obsesión yankee fue la deshumanización del japonés representándolo como un hombrecillo miope, de prominente dentadura y de rezumante crueldad. Cuando Roosevelt decide destinar más recursos al teatro europeo de operaciones, con el slogan Germany First, surgen posters que híbridan a krauts y gooks en una bestia bicéfala: el monstruo japanazi.

Aunque fue Japón quien comenzó las hostilidades la propaganda estadounidense equiparó a japoneses y nazis para mentalizar a la población de que el esfuerzo más grande se iba a hacer en Europa.

Con la contienda ya avanzada y la revelación de las atrocidades nazis – los campos de concentración o masacres como la de las fosas Ardeatinas- los animales prebélicos se transformarán en monstruos sacados directamente de las pesadillas de un interno de psiquiátrico. Los alemanes preferirán quimeras amalgamadas, como una especie de yeti semita comunista-liberal, o un engendro gigante con capucha del ku-klux klan, negros enjaulados, miss america, y diversos tópicos yankees. Si trazamos el linaje patrilineal de estos kingkones vemos que su progenitor es el kaiser Guillermo II con filiación de bastardia del propio Hitler

La inspección de Marte, Simplicissimus, 1942. El Dios de la Guerra pasa revista al estado físico de los lideres Aliados.

Esta tendencia se puede percibir a partir de 1943 en los alemanes, 1940 en los británicos y desde el principio en los soviéticos. El motivo es que cuando la guerra es de signo favorable o permanece en tablas lo interesante es mostrar al rival como alguien inferior, que no infunda mucho respeto, sin embargo cuando cambian las tornas hay que persuadir a la población de que resista a ultranza, promoviendo la resistencia contra un enemigo sanguinario e implacable.

Las revistas germanas Simplicissimus o Lustige Blätter dedicaron sus páginas de la primera mitad de la contienda a presentar a Churchill como un alcohólico o a Roosevelt como un lisiado al que su mujer le engañaba. Tras la batalla de Kursk, en agosto de 1943, ya no aparecen caricaturas sino versiones pentagruélicas de los lideres enemigos.

La imaginación al poder

Las escenas que acabamos de estudiar están convenientemente melodramatizadas. La virtud de un buen cartelista es la de poder imaginar escenas con anclajes a referencias compartidas, haciendo un buen arte, interesante por si mismo, y saber apelar a los instintos más primarios. Las viñetas satíricas, por otra parte, son un poco más exigentes y demandan un público más cultivado.

Cartel de reclutamiento en Sri Lanka. El león británico pide ayuda a su primo, el león de Lanka.

Por ello un propagandista todoterreno debe tener sensibilidad artística, dotes de psicólogo y de publicista, habilidad en las relaciones públicas y tener muy claro el mantra de que los hombres no saben juzgar sus intereses. Los eslóganes solo son interiorizados si cuentan con aprobación social, y aquí entramos en el terreno del relativismo cultural del que los anglosajones se hicieron maestros.

A continuación un ejemplo de libro de cómo no hay que hacerlo. Cuando Alemania invadió Bélgica durante la Primera Guerra Mundial intentó tachar a los belgas como partisanos ante la opinión publica norteamericana. Vendiéndolos como franc tireurs que no seguían las “reglas de la guerra” no tuvo en cuenta que en EEUU eso no era algo mal visto, pues ellos siguieron esa misma táctica en su guerra de Independencia ante los británicos. Los minutemen eran colonos que se movilizaban “en menos de un minuto” para hostigar a los casacas rojas ingleses.

Los británicos, por otra parte, vendieron la invasión de Bélgica como una violación de su neutralidad y pusieron a trabajar su maquina propagandista para capitalizar el sufrimiento del pueblo belga. Las sensacionalistas historias de los desmanes teutones llenaron los tabloides de imaginación desbordante: carniceros troceando a bebés sobre tocones de madera, crucifixiones al borde del camino o monjas a las que se les cortaban los pechos; ejemplos estándar de lo que posteriormente se ha conocido como propaganda de la atrocidad.

Aunque a posteriori se comprobó que la represión alemana fue desproporcionada en relación a la actividad guerrillera belga, ésta no llegó a las cotas de barbarie difundidas por los ingleses. Pero, como un buen propagandista sabe, ¿qué es más importante?, ¿lo que pasó o lo que la gente cree realmente que pasó?

Carlos de Lorenzo Ramos

Fuentes consultadas:

Horne, German Atrocities, 1914: A History of Denial

Jackal, Propaganda

McCloskey, Artists of World War II

Rhodes, Propaganda The Art of Persuasion: World War II 

http://www.punch.co.uk/

http://www.simplicissimus.info/index.php?id=5

http://www.historynet.com/interview-with-world-war-ii-luftwaffe-general-and-ace-pilot-adolf-galland.html

* Dedicado a Alex Tak

 

1992, el año en el que la Historia acabó

El politólogo Francis Fukuyama publicó en 1992 un libro titulado El fin de la Historia y el último hombre.

Cuando Francis Fukuyama se atrevió a escribir su ejercicio de anticipación histórica El fin de la Historia y el último hombre lo hacía desde una perspectiva humanista. Creía que la democracia liberal que había surgido triunfante de la Guerra Fría iba a significar el fin de las guerras y de las revoluciones sangrientas. Comenzaba su famoso ensayo comentando que los chinos ya tenían televisión a color y que en Moscú se había abrazado el consumismo.

Yo le opondría una canción de Joaquín Sabina titulada El muro de Berlín. La tonada se compuso en 1990 y el artículo de Fukuyama se redactó en 1992, por lo tanto deducimos que el cantautor español puede hacer análisis tan profundos como un politólogo nisei.

No habrá revolución, es el fin de la utopía
que viva la bisutería.
Y uno no sabe si reír o si llorar
viendo a Trotsky en Wall Street fumar la pipa de la paz.

La Lucha Final que pronosticaba Marx entre los trabajadores y sus empleadores nunca se produjo; la frase final del Manifiesto Comunista se quedó en las palabras vacías de una ideología suicidada. Y sin choque de ideologías la forma de pelear por los escasos recursos del planeta sería la dictada por las reglas del Libre Mercado.

“El muro de Berlin”, de Joaquín Sabina, 1990. PINCHA PARA VER.

La China de Deng Xiaping se abrió al mundo en los años 80. Su élite se educaba en la mejores universidades norteamericanas y su mercado se liberalizó (al principio solo la agricultura), generando impresionantes beneficios y despertando al dragón de su letargo. Bill Clinton derrotó a George Bush padre en las elecciones presidenciales de 1992, el mismo año en el que Fukuyama publicaba su libro, con el pegadizo slogan “es la economía, estúpido”.

Quedaba claro que las reglas del juego habían cambiado. Ahora el mundo era una única economía global, en la que containers de Singapur inundaban de productos low cost los muelles de Rotterdam, los rusos se ensuciaban las manos con Big Macs capitalistas y el Banco Mundial hacía prestamos mil millonarios en Latinoamérica.

Ahora es cuando podemos tomar al manído Hegel, o prostituirle, diciendo que la humanidad ha alcanzado el súmmum desde el prístino cazador-recolector armado con lanza de sílex hasta el liberal progre equipado con su paquete de derechos humanos.

Infografía de las exportaciones que ofrecen más rédito a cada país. La globalización 2.0 crea unos lazos de interdependencia díficilmente quebrables sin que se venga abajo el sístema.

Fukuyama ya hablaba de un “Estado universal homogéneo”, propiciado por la ciencia y la tecnología. La globalización no solo implica el tráfico de bienes materiales; trae asociada la circulación de ideas (a veces peligrosas), de personas (y de genes), de cultura, moda (casual y prêt-à-porter) y enfermedades (infecciosas y víricas).

La globalización no es un fenómeno nuevo, pues comenzó tímidamente circa 5.000 a.C, cuando surgen las primeras comunidades complejas. Las guerras y los intercambios se multiplicaron por toda la latitud este-oeste de Eurasia, desde Finisterre hasta Pekín, pasando por la ruta de la Seda. El mercantilismo del siglo XVI y el Descubrimiento de América sólo aceleraron el proceso, uniendo el Nuevo Mundo con el Viejo y añadiendo el África negra y las Antípodas.

Hoy las divisas se guarecen en paraísos fiscales opacos mientras que las clases medias pueden comprar experiencias en paraísos de sol y playa (que muchas veces coinciden con los otros). Los obreros de la socialdemocracia europea ya no van al Paraíso, como en “los Treinta Gloriosos” (1947-1977), pero sí que un mayor porcentaje de la población global está conociendo la buena vida e incluso el lujo.

Pareja surcoreana comiendo pulpo vivo por diversión durante un festival gastronómico celebrado en Seúl, 2013.

Hace poco fui a cenar con una amiga hispanocoreana a un restaurante étnico. Lo mejor que podía ofrecer Seúl era una sopita con trozos (pocos) de cerdo y mucho picante (que normalmente se utiliza para camuflar el mal estado de los productos).* La cocina tradicional de un país se nutre de lo que está disponible y un país montañoso, ocupado y pobre como ha sido Corea hasta hace poco no disponía de superávit cárnico. La occidentalización; el libre mercado; los chaebols, y Samsung han provocado que su dieta haya pasado de 2.000 calorías en 1960 a 3.300; mientras que el consumo de carne se ha multiplicado por cinco.

Pero volviendo a Fukuyama y sus influencias. ¡Qué pretencioso es opinar que la Historia acaba cuando uno lo diga! Me indigna que el profesor Kojevé dijera que la Historia acababa en Jena. Con la victoria de Napoleón en esa batalla los ideales de la Revolución Francesa se habrían propagado por Europa y la humanidad había llegado a su cenit. ¿Y por qué no en Austerlitz?, cuyo sol fue mucho más glorioso, ¿o tal vez durante el cañoneo de Valmy?

Napoleón escribiendo la última página de la Historia en la batalla de Jena-Auërstadt.

Claro, que esto Kojevé lo decía en 1930, antes de la guerra más sangrienta de la humanidad y antes de cuarenta años de Guerra Fría. Es fácil rescatar del cubo de basura la Historia a pensadores obsoletos cuando cambia la coyuntura, cuando realmente lo que ha impedido que la Historia siga su curso ha sido la espada de Damocles nuclear.

Fukuyama quizás se refiere a que las guerras a gran escala entre potencias han terminado. Pero conflictos limitados, a veces no declarados, se han producido con cierta frecuencia desde entonces. Empezando por la guerra de los Bálcanes, misiones humanitarias en el Cuerno de Africa (de las que se tiene que huir con el rabo entre las piernas), la operación de castigo contra Afganistán, la invasión de Irak o la anexión de Crimea.

Es cierto que ahora las guerras se declaran con más cuidado. La propaganda se ha perfeccionado mucho desde el Britons, your country needs you de Lord Kitchener, y para engañar a la lupa de la opinión pública es necesario cocinar los casus belli mejor que antes. La posesión y desarrollo de armas de destrucción masiva o el bombardeo de civiles con gas sarín valdrían.

Proceso de formación de una isla artificial china, 2015.

Muchos conflictos regionales vienen arrastrándose desde la Segunda Guerra Mundial o la descolonización. Tenemos el inestable borde indo-pakistaní; la bomba de relojería israelí, la megalomana Corea del Norte; una África trazada con escuadra y cartabón; el Estado Islámico adueñándose de los vacíos de poder, y antiguas grandes potencias que siguen jugando sus partidas de Risk particulares.

China está construyendo islas artificiales por todo el océano Pacifico (en donde pueden repostar sus submarinos nucleares). Amparándose en una vieja reivindicación de las islas Paracelso ha soltado un órdago a sus vecinos con su “línea de los nueve puntos”, tratando se adueñarse del 90% del mar de China meridional y de su zona económica exclusiva. Aquí no hay más ideología que las relaciones internacionales y el reparto de zonas de influencia.

Integristas islámicos antes de atentar en el aeropuerto de Bruselas, 2016. La crisis y los enemigos internos y externos alimentan al populismo y al nacionalismo.

Fukuyama también asegura de que no hay motivos para que vuelva el fascismo, aclarando que no por no plantear un modelo de sociedad valido, sino porque fue completamente derrotado. A mi entender el ultranacionalismo (Japón) y el populismo, que están floreciendo por Europa son primos hermanos de ese modelo; el cual revive como ave fénix en tiempos de crisis o como reacción a un enemigo externo (o interno).

Además la credibilidad del neoliberalismo es cuestionada por organismos como la CEPAL, que postula que el subdesarrollo del Tercer Mundo está ligado a la industrialización de los países productores de manufacturas (que continuan subsidiando su agrícultura mientras exigen a los países pobres la apertura a sus exportaciones). Como diría el historiador israelí Harari el Libre Mercado vendría a ser un Dios intersubjetivo al que le podríamos rendir pleitesía sin problemas en el hemisferio norte.

En cuanto a la pregunta de si sería posible un régimen distinto a la democracia liberal; falta por añadir algunas variables que desestabilizarán toda la ecuación y plantearan problemas éticos sin precedentes: robots y superhumanos.

Cinco robots Kiva de la plantilla de Amazon. No se afilian a sindicatos, no paran a la hora del bocadillo, no cobran sueldo y trabajan a velocidad de vértigo. PINCHA PARA VER.

Si hacemos caso de las maravillas que nos anuncian desde Silicon Valley en no muchos años en la mayoría de los trabajos los seres humanos serán sustituidos por Inteligencia Artificial. Por fin nos libraremos de la maldición bíblica del trabajo. Si los Estados no quieren una revolución violenta, como las que Fukuyama dice extintas, lo mejor será abrir el melón de la renta básica universal.

Lo que si le voy a comprar a Fukuyama es la parte del “último humano”. Cuando sea posible editar el genoma de nuestros hijos para dotarles de capacidades sin paragón pocos se resistirán a ello. Paulatinamente surgirá un nuevo genero de Homo Superior que desbancará a los sapiens que han tenido que reproducirse manualmente. ¿Y quién sabe qué tipo de moralidad tendrán?

Los chinos tenían una maldición contraintuitiva: “ojalá vivas tiempos interesantes”. Conviene rescatarla porque estos tiempos posmodernos, y los que están por venir, no van a carecer de sobresaltos.

Carlos de Lorenzo Ramos

Fuentes consultadas:

FUKUYAMA, Francis, El fin de la Historia y el último Hombre, Planeta, 1992

STIGLITZ, Joseph E., El malestar en la globalización, Taurus, 2002

HARARI, Yuval Noah, Sapiens, De animales a dioses, Debate, 2015

HARARI, Yuval Noah, Homo Deus, Breve Historia del mañana, Debate, 2016

DIAMOND, Jared, Armas, gérmenes y acero, Debate, 2016

JUDT, Tony, Algo va mal, Taurus, 2016

Mi ex-amiga hispanocoreana se ha reído y ha dado su consentimiento para publicar la anécdota (aunque como en “Ghost in the Shell” no era necesario)

Consejos de Maquiavelo a Ramsey Bolton

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Ramsey Bolton comandando las huestes de Fuerte Terror durante la Batalla de los Bastardos, 330 a.C.

“Arrancadles la piel. Lord Bolton solía decir que un hombre desnudo tiene pocos secretos, pero uno despellejado no tiene ninguno”. Sabiduría Bolton legada de padres a hijos

En el mundo feudal de Juego de Tronos el blasón de una Casa es sacrosanto, actuando como recordatorio perenne de un modo de comportarse; pero sería osado decir que todos los Lannister tienen alma de león por mucha panthera leo que adorne los muros de Roca Casterly. Son humanos que se mueven en una escala de grises moral, anteponiendo su interés familiar o personal sin importarles demasiado dañar a sus semejantes. La trama les va sometiendo a pruebas y las cabezas van rodando, pero en todos relucen destellos de redención parcial, haciéndose grandes ellos mismos y a la saga de George R.R. Martin.

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El hombre desollado. Emblema de la Casa Bolton.

Mas a veces el blasón condiciona a su portador a representar un papel monstruoso, actuando como huella del proceder de un linaje a través de sus distintas generaciones. No es casualidad que el emblema de la Casa Bolton sea un hombre desollado. Su último representante no es hombre ni bestia, es una abominación que se ha desprendido de toda la piel de moralidad y escrúpulos que permite que nos podamos mirar al espejo por las mañanas.

Caza campesinas por los bosques para luego violarlas, despellejarlas y alimentar a sus perras; desolla lentamente a sus enemigos hasta convertirlos en juguetes rotos; se salta la línea sucesoria envenenando a los herederos legítimos o promete cuartel a una ciudad rendida e incumple su palabra. Este repugnante ser que ha transgredido todas las leyes naturales goza causando dolor, es inteligente y hace buen uso del poder: se llama Ramsey Bolton, el bastardo de Fuerte Terror.

Espéculo de psicópatas

Los psicólogos adjudican una personalidad maquiavélica a este psicópata al que se le ha abierto la veda por ser quien es. Ni mucho menos, su modus operandi no es el de manipular para alcanzar un fin, sino que el engaño es el fin en si mismo. Igual que el fin de este artículo no es redactar un compendio de taras psíquicas sino analizar las decisiones políticas del Bastardo. Por ello rescatemos al ideólogo florentino Nicolás de Maquiavelo (1469-1527) de su reposo en los Infiernos, donde estará departiendo animosamente con tiranos de diverso pelaje o déspotas consagrados como Napoleón; todos ávidos lectores de su tratado político El Príncipe (1513).*

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Mapa de los Siete Reinos de Poniente, 298 a.C.

Como saben los telespectadores de la HBO, pero no el florentino, los Siete Reinos se hayan inmersos en una guerra civil cuyo premio es el Trono de Hierro. Uno de los pretendientes que más cerca estuvo del sillón forjado con mil espadas fue Robb Stark, el autoproclamado Rey en el Norte, pero una personalidad demasiado noble y unos vasallos felones terminaron con su cuerpo cosido a la cabeza de su lobo huargo (como ofensa a su blasón).

Robb no era el Príncipe de Maquiavelo: era justo, era valiente y leal, sus súbditos le amaban; y murió por ello. El padre de Ramsey Bolton, Roose, le apuñaló el corazón mirándole a la cara mientras su hijo tomaba mediante un ardid Invernalia, la capital norteña.

Si hacemos caso a las perlas de conocimiento que ofrece Maquiavelo es primordial eliminar a la descendencia del anterior gobernante y establecerse en su capital, ya que “el Pueblo, acostumbrado a la dinastía legitima, solo tiene que esperar a que el usurpador sufra el primer tropiezo”. Para quebrar viejas lealtades Ramsey hace ahorcar a dos supuestos herederos Stark, consuma matrimonio con una falsa princesa de ese linaje y establece Invernalia como su base de operaciones.

El siguiente paso de un buen estadista es “castigar a los delincuentes, vigilar a los poderosos y reforzar a los más débiles”. Este importante consejo es ignorado por Ramsey, que se rodea de una corte de tarados cuyos nombres hablan por si mismos: Damon Bailaparami, el Desollador y Alyn el Amargo, más conocidos como los bribones del Bastardo. Estos aduladores despiadados ni siquiera le son fieles ya que son espías a sueldo de su padre.

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Ramsey y sus bribones deshojando margaritas humanas. Justo los tipos con los que vuestra madre os prohibía que os juntarais.

Este banco está ocupado

En cuanto a la crueldad que Ramsey muestra en todo momento, tanto Roose como Maquiavelo, coordinándose en sus consejos, la desaprobarían. El florentino creía que “todo usurpador debe reflexionar sobre los crímenes que le es preciso cometer, y ejecutarlos todos a la vez (…) para que durando menos hieran menos”. Lord Bolton añadiría a esto un lema personal: “una tierra tranquila, un pueblo tranquilo, esa siempre ha sido mi norma”.

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Fuerte Terror en una secuencia a vista de águila del opening de “Juego de Tronos”.

Sin ser un santo considera que las perversiones deben quedar intramuros de Fuerte Terror. El padre es percibido como un gobernante frío, relativamente ecuánime y respetuoso con las tradiciones del norte. De sus desmanes nadie habla (nadie se atreve), pero un monstruo también habita bajo su dermis. A Ramsey lo concibió ejerciendo su derecho de pernada con la mujer de un molinero al que ahorcó.

“Pocos ven lo que eres, pero todos ven lo que aparentas” reza la máxima maquiavélica y por ello Lord Bolton legitima a su bastardo borrándole el maculoso apellido Nieve. No le mueve el afecto paterno-filial sino la ausencia de herederos adultos. Su gorda tercera esposa está encinta de un nonato, pero “los señores niño son la muerte de cualquier Casa” y al fin y al cabo Ramsey “tiene sus ojos”.

Invernalia está pacificada y la mayoría de señores feudales, cansados de la guerra del “joven lobo” se han pasado gustosos a Fuerte Terror. Aprovechando el vacio de poder en el sur Roose llega a un acuerdo con los Lannister y recibe el título de Guardian del Norte, respaldado además por una vieja pretensión de los Bolton frente a los Stark. Hasta este punto padre e hijo han demostrado tener piel de zorro cosida a cuerpo de león.

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Bonita estampa de la familia Bolton. Empezando por la izquierda: Walda la madrastra, Ramsey el bastardo y el pater familias Roose.

Hic Sunt Spoilers!

Entramos en la temida zona spoiler para los lectores de papel. A los que se han recreado con la morbosidad ramseiniana no les importará que les destripe el argumento. Apuntalamos en este inciso que el Ramsey literario es un ser que expresa físicamente la podredumbre de su alma, muy lejos del galés con cara de niño bueno interpretado por Iwan Rheon con el que forran las adolescentes sus carpetas.

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El legitimo pretendiente al Trono de Hierro, Stannis Baratheon, derrotado a los muros de Invernalia.

Las salvajadas cometidas para asegurar el hinterland incluyen unos cuantos hombres del hierro desollados y algunos campesinos convertidos en purina. Los típicos problemas de pacificación interna. Es el ejército de Stannis Baratheon, el pretendiente legitimo al Trono de Hierro, la primera gran amenaza a la que deben enfrentarse los Bolton.

Ramsey sigue las recomendaciones de Maquiavelo en el capítulo X (de como deben medirse las fuerzas de todos los principados) y se fortifica en Invernalia, abandonando el resto del territorio, “pues los hombres se apartan de las empresas en las que se aprecia dificultad” y nada es más difícil que el asedio. Mostrando la audacia y la temeridad que le caracterizan destruye los suministros de Stannis y cuando el ejército sureño se planta ante las murallas de Invernalia ya solo es una triste sombra. En medio de una tormenta de nieve el señor de Rocadragón es aniquilado junto a sus pretensiones.

Tu quoque bastardus mi

Entre esta victoria y el clímax de la sexta temporada Ramsey se dedica a deshojar margaritas humanas y a despejar la línea sucesoria. Cuando Lord Bolton recibe la noticia de que Walda ha parido un hijo legitimo Ramsey culmina su complejo de Edipo finiquitandolos a todos.

En la ramificación televisiva de Weis y Benioff la fuerza centrípeta que ejerce Desembarco del Rey sobre las Grandes Casas ha terminado por resquebrajarse. Ahora se combate localmente por adueñarse de los despojos del vacío de poder. Más al norte de Invernalia ha surgido un caudillo carismático capaz de contestar a Ramsey su nuevo señorío. El resucitado Jon Nieve/Stark y su constelación de pequeños vasallos y salvajes de Más Alla del Muro.

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Roose es apuñalado por Ramsey cuando éste recibe la noticia de que ha llegado la cigüeña.

La subsiguiente Batalla de los Bastardos ha sido catalogada como uno de los mejores capítulos de la historia televisiva por su violencia casi pornográfica, su medio millar de extras y unos efectos especiales costosísimos.

Maquiavelo advierte en contra del uso de mercenarios para librar las guerras porque”carecen de unidad y son ambiciosas” y solo son valientes ante sus iguales. Ningún bando tiene ese problema ya que los Primeros Hombres son de una materia prima excelente, duros como la tierra de la que proceden.

De lo que si depende el Bolton es de auxiliares Karstark y Umber, a lo que advierte el florentino que “pedir auxilio  es abrir la puerta a todos los males del mundo”, y que no deben exceder de un tercio del ejército ni llevarse los laureles de la lucha.

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Fragmento del capítulo 6×09: “La Batalla de los Bastardos”. PINCHA PARA VER.

Y efectivamente aquí Ramsey se luce tentando a su rival para que cargue irreflexivamente. Los norteños chocan y mueren derrochando tanta valentía que se forma una pila de cadáveres que sobrepasa la estatura humana. Los lanceros de Fuerte Terror arrinconan a la mesnada Stark formando un semicírculo contra los muertos, cual Aníbal en Cannae, y solo la aparición de un ejército de relevo frustra una tremenda victoria de Ramsey Bolton.

Diría Maquiavelo que la fortuna es caprichosa y que ni el plan mejor calculado es garantía de éxito. El plot armour que da el carisma se termina en este momento para un archivillano que ha sobrevivido a muchos buenazos ingenuos. Ramsey Bolton es derrotado en combate singular por Jon Stark y enjaulado con sus hijas. Las perras llevan varios días sin comer, y pasa lo que pasa. Al final no hay poesía en que tus perros te coman la cara.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

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La particular sonrisa de Maquiavelo.

*Si uno pasea por la Galería de los Uffizi se encontrará con una estatua con una mirada y sonrisa singulares. El que nos escruta es Nicolás de Maquiavelo y su mueca que no es de maldad, es la cicatriz que deja en el alma a los hombres el percatarse del nivel más profundo de las cosas.

Fuentes consultadas:

MARTIN, George R. R., Danza de dragones, Gigamesh, 2012

VIROLI, Maurizio, La sonrisa de Maquiavelo, Tusquets Editores, 2002

MAQUIAVELO, Nicolás, El Príncipe, Tikal, 2014

JUEGO DE TRONOS: Temporadas 1-6. Directores: David Benioff, D.B Weiss

 

Un millón de mercenarios suizos

mercenarios suizos grande

Los Reisläufer eran corajudos y cumplidores de sus contratos y su compacto cuadro masivo de picas revolucionó el arte de la guerra.

Estaba Luis XIV de Francia junto al coronel de la Guardia Suiza, Peter Stuppa, y su ministro de guerra, el marqués de Louvois, Michel Le Tellier. Éste último lanzó una mordaz acusación: “Sire, si su majestad tuviese todo el oro y la plata que vuesa merced y sus antepasados entregasteis a los suizos se podría pavimentar con ellos una calle desde París a Basilea”.

A lo que respondió Stuppa dolido, “Sire, puede ser así, pero si toda la sangre de mis paisanos que sirvieron a vuestros reales antepasados se recogiera, uno podría llenar con ella un canal desde París a Basilea”.

Si hoy Suiza es conocida como un remanso de paz alpino; famoso por su civismo, el mutismo de sus bancos, la perfección de sus relojes, su delicioso chocolate y, paradójicamente, su tradición humanitaria (Cruz Roja) es al coste de haberse alquilado sus habitantes al mejor postor como mercenarios desde el siglo XIII hasta finales del XVIII.

Para entender la importancia del “salario de la sangre”, que impulsó a un millón de helvéticos a hacer de la guerra negocio, y cómo se convirtieron en los soldados de fortuna más demandados del Renacimiento en adelante hay que remontarse a la Baja Edad Media.

Quinientos años de fama imperecedera

En 1291 los cantones forestales de Uri, Schwyz y Unterwalden formaron una liga, dando origen a la Confederación Helvética, para zafarse del yugo del Sacro Imperio Romano Germánico y proteger sus intereses comunes. Los reyes Habsburgo, que se negaron a perder su estratégico reichfreiheit centroalpino, intentaron recuperar sus tierras patrimoniales durante cien años (la Casa Real Habsburgo es originaria del cantón de Aargau, en el entonces ducado de Suabia).

Pero los duros campesinos helvéticos derrotaron repetidamente a los ejércitos feudales de los Austria, a la vez que otros cinco cantones (Acht Orte) se unían a la Antigua Confederación. Es en esta lucha por su libertad cuando desarrollaron la táctica que les hizo invencibles: la del gran cuadro de infantería; de alabarderos primero y de piqueros después. Nunca perdían la cohesión, eran proactivos en el ataque y las largas astas de sus armas les hacían inmunes ante los caballos.

Batalla de Sempach

Según el Halbsuterlied en Sempach (1386) el héroe legendario Arnold von Winkelried se sacrificó aferrando varias lanzas enemigas, creando un pasillo por el que sus paisanos pudieron romper la línea enemiga.

En la batalla de Sempach, el 9 de julio de 1386, derrotaron tan decisivamente a los austriacos que hasta el duque Leopoldo III perdió la vida junto a lo más florido de su nobleza. Esta derrota marca el declinar de la caballería pesada medieval y el resurgir de la infantería como fuerza a considerar en el campo de batalla. Como el terreno abrupto no era apto para sus monturas, los nobles leopoldinos descabalgaron e insistieron en formar en el lugar de honor, las filas delanteras de la mesnada. Los ilustres ricohombres fueron recibidos cuesta arriba por los helvecios, que con tesón y sin impresionarse ante tanta nobleza junta la hicieron picadillo con sus alabardas.

suiza siglo xvi

Mapa de la Confederación Helvética, siglo XVI. En azul los territorios asociados incorporados a partir de 1500, incluyendo el Valais y la Valtelina.

Desde la dorada jornada de Sempach hasta 1510 la Confederación se expandió a expensas de Austria y Borgoña hasta englobar lo que hoy llamamos Suiza. Consolidadas sus fronteras, y más unidos que nunca, los cantones fomentaron de forma oficial la actividad mercenaria de sus habitantes. Su principal cliente será Francia, que en 1516 firma un tratado de Paz Perpetua y se convierte en la mayor contratista de mercenarios de la Edad Moderna; llegando a formar los suizos un tercio del ejército galo.

La dinastía Valois y las Casas Reales que se lo podían permitir (no money, no swiss), consideraron a la Confederación Helvética como un caladero de soldados durante trescientos años, y por ello respetaron su independencia hasta que el aislacionismo militar y el crecimiento desmedido de los ejércitos nacionales acabara con el statu quo helvético (quebrantado por Napoleón en 1802).

La revolución de los infantes

¿Qué aportaron los autodenominados Reisläufer al arte de la guerra?. Aparte de su inédita formación piquera, eran corajudos y puntillosos cumplidores de sus contratos. Lo cual era una novedad en la península itálica, donde los conflictos bélicos entre las pujantes ciudades-estado habían quedado en manos de capitanes mercenarios (condottieri) sin escrúpulos. Durante los siglos XIII-XIV hacían y deshacían, cambiaban de bando con suma ligereza o se negaban a luchar si no les pagaban. Hicieron de la guerra arte y ciencia, mucho de exhibición y excesivo ritual. La aparición de los suizos en este escenario cambió todo, pues luchaban sin dar cuartel y no eran especialmente tornadizos (para lo que es un mercenario). Eso sí, si no recibían religiosamente su soldada levantaban campamento y se retiraban a sus Alpes.

batalla de Arques

Los mercenarios del cantón de Glaris al servicio de Enrique IV de Francia ganaron contra la Liga Católica la batalla de Arques (1589).

Como todo estrategia ganadora acaba siendo copiada, o combatida, el monopolio switzer solo duró un siglo (XV). Primero sus vecinos adoptaron el cuadro de piqueros como columna vertebral de sus ejércitos y, seguidamente, las formaciones mixtas de piqueros-arcabuceros. En Bicoca, 1522, los arcabuceros españoles hicieron fuego continuo desde un terraplén a los suizos que cargaban cuesta arriba causándoles 3.000 bajas por 1 propia (y por una coz de mula). Esto fue el punto de inflexión del hasta entonces infalible “empuje de la pica”, que se volvió vulnerable ante las armas de fuego y la artillería.

Y además durante el siglo XVI se enfrentaron a unos imitadores igual de formidables: los lansquenetes alemanes. Desde un principio se juraron odio eterno, y cuando se encontraban en el campo de batalla se acuchillaban con especial saña. Los suizos seguían siendo mejores en el choque, pero sus antagonistas desarrollaron tácticas de melee interesantes. Sus veteranos doppeldsöldners (doblesueldos) utilizaban montantes (zweihänder) para desviar las picas enemigas y abrir un hueco por el que sus compañeros clavaban las suyas. Esto que se conoce como “mala guerra” implicaba miles de hombres encajonados en un bosque de picas, empujando a la hueste contraria para buscar su colapso, mientras espaderos, rodeleros y alabarderos se introducían por los intersticios de la línea enemiga desestabilizandola y realizando proezas individuales.

Mala Guerra, lansquenetes, mercenarios suizos

Gritos, insultos, silbidos de punción, entrechocar de aceros: la “mala guerra” entre piqueros suizos y lansquenetes.

Pero para los cronistas contemporáneos no hay duda: los Reisläufer eran superiores. En cuanto divisaban al enemigo marchaban con la pica calada y con la cabeza gacha en formaciones de mucho fondo, y sin más contemplaciones arrollaban al rival. Su récord de victorias y su negativa a hacer prisioneros eran su carta de presentación.

En la etapa cantonal los switzer operaban en tres bloques de diferente tamaño, que se apoyaban entre sí: vanguardia (vorhaut), centro (gewalhut) y retaguardia (nachhut). Si servían como mercenarios solían formar el centro del ejército en uno o dos grandes bloques. Con el tiempo fueron perdiendo maniobrabilidad inicial y ganando fuerza bruta.

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Portaestandarte y prostituta, 1516, por Urs Graf. Lleva el ropaje acuchillado, colorido y extravagante de los lansquenetes.

Una vez vistas sus tácticas, sus empleadores y dejado clara su magnifica reputación y férrea disciplina quedan por analizar los instrumentos de muerte de su oficio. El principal de ellos era la pica de cinco metros que no se podía acortar bajo ningún concepto pues en el choque de picas, y en otros menesteres, vencía quien la tenía más larga (por ello fueron creciendo en longitud durante el siglo XVI).

Otra arma importante mientras hubo choque de picas fue la polivalente alabarda que permitía descabalgar jinetes con el gancho, herir de punta o hendir armaduras con el hacha. Con el auge de la mosquetería pasaron a un plano testimonial, aunque los veteranos y sargentos que protegían los estandartes cantonales las conservaron como elemento distintivo. En los flancos y en avanzadilla mantenían una pequeña nube de ballesteros y escopeteros para desgastar al contrario.

Defensivamente hablando el siglo XV fue la edad de oro de la armadura corporal. Los jinetes iban repujados de placas de acero, pero a la infantería pesada le bastaba una coraza y unas escarceras y en la cabeza una borgoñota o un morrión.

Los motivos de un perro de la guerra

Descendiendo al plano humano ¿Qué llevaba a los Reisläufer a alquilar sus espadas?. Principalmente el dinero y las promesas de saqueo, pero la varianza motivacional incluía el afán aventurero, los problemas domésticos, el hambre omnipresente y, como no, el glamour y la fama. Ganarse el pan en la mayor industria de su tiempo, La Guerra, era considerado una actividad respetable.

urs graf batalla de marignano

Grabado del artista-soldado Urs Graf sobre la batalla de Marignano, 1521. Muestra la Mala Guerra de fondo y en primer plano sus consecuencias de forma descarnada.

Los soldados eran reclutados por contratistas independientes pertenecientes a la aristocracia suiza y juzgados por sus normas cantonales. Si el reo era considerado culpable eran sus propios camaradas los que le ajusticiaban formando un pasillo por el que debía correr y ser alanceado. Este método brutal reforzaba la disciplina y el espíritu de cuerpo.

Con el tiempo la aislada Suiza prosperó con el dinero que le llovía, pues muchos Reisläufer lo gastaron en obras arquitectónicas e introdujeron conocimiento, novedades y formas de vida de toda Europa. La parte negativa es la implícita a toda actividad violenta; los que esquivaban la muerte volvían a casa pobres, mutilados o alcoholizados. Del millón largo de soldados de fortuna que sirvieron en el extranjero, unos 600.000 pagaron el precio último del “salario de la sangre”, como bien le recordó Peter Stuppa al Rey Sol.

Carlos de Lorenzo Ramos

Bibliografia:

McCormack, One Million Mercenaries: Swiss Soldiers in the Armies of the World

Luck, History of Switzerland

Mallett, Mercenaries and their Masters

http://www.swissinfo.ch/spa/mercenarios-suizos–el-salario-de-la-sangre/31517192

Cómo matar un oso con un cuchillo

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Hugh Glass, interpretado por Leonardo DiCaprio en la película El Renacido, en un mano a mano contra una osa furiosa, cuenca alta del río Misuri, 1820.

El ser humano nace aparentemente desvalido, nada en su anatomia parece representar una amenaza. Otros carnívoros poseen mandíbulas quebrantahuesos, zarpas para desgarrar la piel o una vista y olfato soberbios. Y aún así estos homínidos de metro setenta son los reyes de la cadena trófica, superdepredadores ante los cuales todos los seres vivos se someten y le sirven de alimento.

Esto es así porque sus armas más poderosas son invisibles: es su mente preclara, la capacidad de compenetrarse con otros humanos y el uso de herramientas las que le entronizan. Pero, ¿qué pasaría si se enfrentaran individualmente un humano y un oso?. Que el plantígrado despedazaría a su presa y añadiría proteínas a su dieta en el 100% de los casos.

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Thedore Roosevelt ataviado con ropas de trampero decimonónico, 1876. Salía a montear con la pretensión de matar un oso con su cuchillo Bowie. Él encarna el espíritu de este artículo.

Añadamos otra variable a la ecuación. ¿Y si le damos al sapiens un buen cuchillo de acero? La respuesta es que probablemente el humano acabaría en la barriga del oso de todas formas, pero no sin antes haber hincado su “variable metálica” en algún punto débil del úrsido.

Este improbable duelo, a no ser que uno se pierda por Yellowstone, puede verse en la película de Leonardo DiCaprio “El Renacido”. Una escena complicada de rodar en la que el oscarizado actor es destrozado por una osa hasta que éste consigue sajarle la arteria carótida con un cuchillo Bowie. Al igual que su contrapartida en la vida real, el trampero Hugh Glass, acaba tan cosido a zarpazos que es “dado por muerto” y enterrado vivo. Pero Glass sobrevive y emprende un viaje de venganza a través de la nada (la cuenca alta del río Misuri en 1820) para dar caza sus ex-colegas.

En el celuloide la osa surge de entre la maleza y se topa con Glass; ante el encontronazo su instinto maternal la impele a atacar inmediatamente. Como buena osa espera que sean sus cachorros los que rematen al aventurero y aprendan el noble oficio de alimentarse, ventana de oportunidad que aprovecha Glass para acuchillarla.

rambo cuchillo bowie

John Rambo es uno de esos héroes de acción del celuloide que jamás se separaba de su cuchillo Bowie.

Los osos de hoy han aprendido a evitar el contacto con las personas, pues no forman parte de su menú habitual, compuesto por un 80% de vegetales, ni comparten hábitat. Pero si un intruso (o un lector de Historiavera) decide acercarse demasiado, o el oso ha perdido su miedo al Hombre, le conviene saberse los rudimentos del manual del mata-osos.

La primera lección es evitar a toda costa el desigual enfrentamiento. Lleva siempre una campanilla cuando cruces su terreno, habla o canta, para que el oso te sienta y se marche. Si te ve en la lejanía y se acerca mantén la calma e intenta parecer lo más alto posible. Si continua rondándote significa que te considera una presa: alza el tono y no le enseñes la espalda ni en pintura. Sube los brazos para parecer más alto.

Si el oso se abalanza contra ti posiblemente sea un amago: te está tanteando. Aquí es donde el manual recomienda adoptar una posición fetal o hacerse el muerto, con los órganos vitales protegidos por el suelo y los brazos contra la nuca.

manual sobrevivir a un oso

El manual recomienda recostarse contra el suelo y proteger la nuca con los brazos. El oso puede o no marcharse.

Pero no nos engañemos, una vez el oso te ha considerado comida más te vale desenfundar ese cuchillo que te va a permitir ser la excepción de la ecuación. Correr no te va servir de nada, los osos se desplazan a 55 km/h en distancias cortas, pero puedes intentar zigzaguear hacía la salvación ya que el caniforme tiene un gran centro de gravedad y puede que el cinturazo sirva para evitar un zarpazo in extremis.

Antes de desenvainar el arma blanca contra el plantígrado quedan más cartas que mostrar, para que luego no vengan marcadas, y como el humano puede estudiarlas y el oso no, esto es una ventaja más para el sapiens. La principal baza humana es el intelecto y del oso basta con exponer los descuelles de su mortífera morfología, su comportamiento usual y con que especies extantes puedes luchar.

El Hombre cuenta con su excepcional cerebro, perfeccionado para resolver los problemas de los cazadores-recolectores durante el Pleistoceno (50.000-10.000 a.C), que iban desde como evitar el incesto a la interpretación de amenazas leyendo rostros. Es un órgano plástico que se adapta a los problemas recurrentes, y en el pasado fue común disputarles las cuevas a los osos cavernarios. En la actualidad este tipo de conocimiento no es prioritario.

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Osa negra americana protegiendo a su camada de cinco oseznos. Procura no activar su instinto maternal poniendo tierra de por medio.

La familia de los úrsidos se compone actualmente de ocho especies, divididas en tres familias, de la que solo debe atemorizarnos la de los ursinos, ya que el oso panda se alimenta exclusivamente de bambú. El rival estándar en España sería el oso pardo cantábrico, pero el candidato de consenso y el que ha protagonizado innumerables relatos de frontera es el oso negro americano. Será éste contendiente que habita desde el Yukón en Alaska a Sierra Gorda en México del que demos las estadísticas. Su “reducido” tamaño lo hace asequible, a diferencia del oso grizzly (si solo tienes un ridículo cuchillo contra un grizzly mejor encomienda tu alma al diablo o reza un padrenuestro).(*)

habitat de los osos negros americanos

Zona de combate en la que encontrar ursus americanus.

Los machos del ursus americanus pesan de media 120 kg y las hembras unos 80 kg, pero los ejemplares más poderosos pueden doblar ese peso. Estos osos no hibernan, solo permanecen aletargados, así que es complicado pillarles con la guardia baja. Cuando se yerguen sobre sus patas traseras su altura roza los dos metros, posición de fuerza desde la cual descargarán el primer zarpazo. Una vez derribada su presa, la aplastarán contra el suelo y la darán muerte con pasmosa torpeza; no les interesa morder la yugular para acabar rápidamente el trabajo, simplemente comenzará a eviscerar al animal aún vivo.

Que el bicho sea curioso y se ponga de pie no significa que le demos personalidad antropomorfa. Ahora si puedes sacar el cuhillo. Lo ideal es poder interponer un can fiel u otra persona entre ti y el úrsido, pero si no es posible, ofrécele el brazo para que lo muerda, y comienza a acuchillarle de abajo arriba una y otra vez en el cuello, bajo la quijada. Sujeta firmemente el arma para no se te escurra si golpeas bruscamente un hueso.

Es vital hacerle daño pronto, ya que si el oso se nota herido puede darse a la fuga o que la sangre deje de regarle el cerebro y se desplome. Pero esto posiblemente no ocurra ya que los osos están acostumbrados a luchar entre ellos y tienen la piel gruesa y un elevado umbral de dolor.

mark matheny caza osos

Mark Matheny sobrevivió a un ataque osuno y fundó una empresa de sprays de pimienta.

La conclusión de este artículo es palmaria: no conviene adentrarse solo en territorio ursino; es mejor evitar el enfrentamiento, y si este se produce un bote de spray de pimienta, una lanza o una escopeta recortada son más útiles que un cuchillo. Nuestros ancestros debían enfrentarse a este tipo de problemas con poco más que palos largos rematados por una punta de sílex, pero ya hace mucho tiempo que su manual del mata-osos cayó en el olvido.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

(*) Si seguís empeñados en enfrentaros a un oso grizzly, podéis intentar adquirir la armadura grizzly-proof diseñada por Troy Hurtubise para el documental de 1996 Project Grizzly (abandonó el proyecto en su versión Mk VI después de pasar cinco días a la intemperie sin conseguir que le atacase ningún oso).

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Escena del documental Project Grizzly de 1996, en la que se pone a prueba la armadura anti-grizzly definitiva. PINCHA PARA VER.

 

Feldgendarme Schwarzenegger, el pasado nazi del padre del gobernador de California

Schwarzenegger padre

Cartilla militar de Gustav Schwarzenegger durante su servicio en la Wehrmacht.

El culturista, actor y politico Arnold Schwarzenegger encargó una investigación en 1990 sobre su padre por su rol como policía militar durante la Segunda Guerra Mundial

Arnold Schwarzenegger comentó en su famoso documental sobre la élite del culturismo, Pumping Iron (1977), que un ganador no podía dejar que nada le afectase ni le distrajese. Por eso cuando recibió una llamada de su madre diciendole que su padre había muerto decidió no acudir al funeral. El certamen donde se elegia al campeón mundial de culturismo, Mr.Olympia, se celebraba en dos meses, así que contestó fríamente: “No, no voy a ir. Mi padre está muerto y no hay nada que pueda hacer”.

Detrás de esta postura criticable subyace algo más que una estricta disciplina. El culturista que ganó siete veces Mr.Olympia; el actor que encarnó a Conán el Bárbaro y a Terminator, y que acabó siendo gobernador de California no podía dejar que los orígenes nazis de su padre interfirieran en su carrera. Él, símbolo del sueño americano, que dejó atrás su duro acento austriaco y triunfó en el país de las oportunidades, siempre temió verse salpicado por los pecados de su progenitor, al que por otra parte agradece su envidiable genética, y por ello encargó al centro Simon Wiesenthal en 1990 que investigará el pasado de Gustav Schwarzenegger (1907-1972).

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Controvertida fotografía de Arnold Schwarzenegger ejecutando un saludo romano aparecida en Sports Ilustrated, 7 de diciembre, 1987.

La institución cazanazis concluyó que Gustav fue “desnazificado” en 1947 y exonerado de todo crimen de guerra, como muchos oficiales de baja graduación, lo que le permitió continuar con su carrera policial. Pero en 2003 tuvieron acceso a documentos que ampliaban su trayectoria militar y dejaban una clara macula; Schwarzenegger se unió voluntariamente a las SA (sturmabteilung) en 1939, más conocidos como los camisas pardas, que seis meses antes habían atacado hogares y comercios judíos durante “la noche de los cristales rotos”.

Como con la ocupación alemana de Austria todo varón en edad militar quedaba incorporado al ejército alemán, éste temprano afiliamiento le permitió ascender a sargento en la unidad 521 de la feldgendarmerie (policía militar). Apodados los “perros de presa”, su función era la de encauzar prisioneros de guerra, detener y ejecutar desertores, inspeccionar hospitales en busca de heridos fingidos y la lucha antipartisana. En el frente oriental muchos colaboraron con los einsatzgruppen que eliminaban judíos en las zonas ocupadas.

Los archivos vieneses le ubican en 1940 en Bélgica y Francia, países ocupados por el Tercer Reich. En septiembre de 1941 fue transferido al sangriento frente oriental. Durante ese tiempo en Rusia fue herido de metralla en las piernas. Un informe de 1943 califica a Gustav como una “persona en la que se puede confiar y no especialmente inteligente“. A principios del año siguiente contrajo malaria por lo que se le reasignó como inspector postal a su Austria natal.

arnold pumping iron funeral

Extracto del docudrama Pumping Iron (1977) en el que el entonces culturista niega haber asistido al funeral de su padre. PINCHA PARA VER.

Tras la guerra contrajo matrimonio con la veinteañera Aurelia Jardny y fue destinado al pueblo de Thal, cerca de Graz, donde ejerció como oficial de policía durante 15 años, siendo de facto una de las fuerzas vivas de la localidad junto al cura, el alcalde y el director de la escuela. El ambiente en el que crió a sus hijos Arnold y Meinhard fue en el de la más estricta disciplina. Debían ir siempre impecables y pulirle las botas y el cinturón. Cinturón que sacaba a pasear de vez en cuando y además bebía más de la cuenta, como muchos veteranos del frente ruso. Además trataba de forma despótica a sus subordinados y era muy posesivo con su joven esposa, a la que obligaba a taparse los hombros pudorosamente (sus paranoias le llevaron a gritar que Arnold era un bastardo).

gustav y olivia jardny

Gustav Schwarzenegger fue muy posesivo con su esposa Aurelia Jardny. En el momento de tomarse esta instantanea él tenía 38 años y ella 23.

De Aurelia Jardny se puede decir que era la típica ama de casa que enviudó durante la guerra y buscó solaz en un apuesto oficial mayor que ella (Gustav le sacaba 15 años). Si bien no educó en la democracia a sus hijos, si que los trató democráticamente: estaba obsesionada conque Meinhard y Arnold, que se sacaban un año, fueran de la misma altura, por lo que si uno crecía más que el otro comenzaba a dar más comida al que se quedaba atrás.

Los papeles encontrados por el centro Simon Wiesenthal arrojan algunas piezas más al puzzle de la enigmática participación de Gustav Schwarzenegger durante la Segunda Guerra Mundial, ya que él se la mantuvo oculta incluso a su esposa. El entonces gobernador de Califonia, Arnold Schwarzenegger, agradeció a la institución sus pesquisas y les donó 3 millones de dolares.

En un documental reciente, con motivo del 35 aniversario de Pumping Iron, Arnold aseguró que se inventó la historia del funeral de su padre para potenciar el docudrama con él como “villano” frente al aspirante a desbancarle Lou Ferrigno.  Si el actor jugó con un tema tan delicado y su padre fue “nazi de primera ola” quiere decir que la ambición está tan presente en la familia Schwarzenegger como la predisposición para la hipertrofia muscular.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com