Etnogénesis o invasión. La caida del Imperio romano

El curso del Imperio: Destrucción, Thomas Cole, 1836. The New-York Historical Society.

Una de las preguntas más difíciles que se le plantean al historiador es la siguiente: ¿cuál fue la causa principal que provocó la caída del Imperio romano? En la actualidad es bien sabido que las razones de la fragmentación del Imperio romano occidental fueron múltiples, desde económicas hasta políticas, pasando por las externas, como lo son las migratorias, conocidas comúnmente como las invasiones bárbaras.

Sin embargo, los factores que han señalado los historiadores como causantes de la decadencia del mundo romano en las dos últimas centurias han sido diversos. En el siglo de las luces, en el XVIII, el ilustrado británico Edward Gibbon dio una primera explicación a este acontecimientos en su obra Decadencia y caída del Imperio romano. En ella defendía que unas multitudinarias oleadas bárbaras habían sido uno de los principales factores del fin del Imperio romano, de ahí, el nombre de invasiones bárbaras.

Edward Gibbon (1737-1794).

No hay que olvidar que los eruditos de época moderna como Gibbon admiraban la antigüedad clásica y aborrecían su pasado más cercano, la Edad Media. Esto conllevó a que se viera a los germanos como salvajes, despiadados y violentos por haber destruido el “cultural”mundo clásico. Un siglo más tarde, cuando se desarrolla el concepto de Estado-nación, los recién nacidos estados recurren a un supuesto pasado común histórico para reimaginar los lazos unificadores de su comunidad. Muchos de ellos sitúan estos vínculos originarios en el siglo V d.C. Tal es el caso de la Francia de la tricolor que justificó su origen en los francos.

Por su parte, los ilustrados prusianos, como respuesta al proceso unificador de todos los estados germanos de la época, trataron de encontrar un elemento común vinculante en los bárbaros de la tardoantigüedad. Por ello, se publicaron en la revista Monumenta Germaniae Historica todos los textos antiguos que hacían referencia a los antiguos germanos. El punto álgido de esta distorsión de las invasiones bárbaras llegó en 1940, cuando el historiador francés Pierre Courcelle realizó una comparación anacrónica entre lo ocurrido en el siglo V d.C. y la ocupación nazi del momento.

Es en las últimas décadas del siglo pasado cuando realmente se empieza a profundizar, así como a cuestionar, si realmente se produjeron unas invasiones bárbaras tan numerosas. Por un lado, sobre todo en los años 70, se comenzó a investigar cómo se podrían haber producido las invasiones bárbaras. Por otro lado, una década después, el canadiense Walter Goffart cuestionó la idea de invasión violenta, argumentando que los pueblos germanos tendieron más hacia una incorporación al mundo romano que a atacarlo. Por lo tanto, en los últimos años se ha producido un debate entre los expertos en la materia e, incluso, se ha realizado un cambio en la terminología de este hecho. En la actualidad, más que invasiones bárbaras se utilizan palabras como migraciones, penetraciones, etc. y también más que fin o caída del Imperio se explica como decadencia o transformación.

Visión idealizada del saqueo de Roma por el visigodo Alarico, 410 d.C. Edificios imposibles, bárbaros sanguinarios, rapiña de botín y matronas y niños esclavizados.

El siguiente ensayo contará con un primer apartado que analiza la evolución del concepto de bárbaro junto con un contexto histórico para una mejor comprensión del asunto. A continuación, destacaré los tres principales modelos explicativos que se han propuesto para interpretar las migraciones germanas, añadiendo un apartado para definir la teoría revolucionaria del canadiense Walter Goffart. Cabe mencionar que enfatizaré las fuentes en las que se han sustentado estas teorías y su problemática. El desarrollo y el aumento de estudios en este campo ha provocado que se cambie por completo el método de enfoque hacia este tema. Puesto que se ha pasado de creer que fue un proceso que terminó con la antigüedad romana para generar los primeros reinos medievales a que fue una fase en la que el Imperio se fue transformando.

La evolución del concepto de bárbaro y su contacto con Roma

Hoy en día, todavía, el exponer lo ocurrido en el siglo V d.C. como invasiones bárbaras trae consigo una semántica dañina, puesto que la palabra bárbaro en muchas lenguas romances, o mejor dicho en las que derivan del latín, tiene unas connotaciones negativas. Esto se debe a que los ilustrados de época moderna retomaron el significado que le habían dado a esta palabra los autores clásicos y desde aquel entonces no se ha modificado su significado.

La palabra bárbaro fue utilizada por primera vez por los griegos clásicos para describir a todo aquel que no era grecoparlante y que no pertenecía su cultura. A partir del siglo V a.C., los griegos trataron de clasificar a todos los pueblos que conocían, empleando para ello, como explica la historiadora Magali Courmet, unas “jerarquías según su grado de salvajismo”. El argumento principal empleado por los antiguos autores clásicos era que estos pueblos no conocían la agricultura y comían la carne cruda. Por consiguiente, según Courmet, los helenos argumentaban que estas “carencias los alejaban del hombre civilizado, que solo podía vivir en las riberas del Mediterráneo”. Es más, los griegos consideraban que todos aquellos pueblos bárbaros no sufrían transformaciones o no evolucionaban, es decir, que estaban estancos en una fase de salvajismo. La historiadora Rosa Sanz menciona que esta “postura xenófoba” era a causa de “la lejanía”.

Mapa del limes romano en tiempos del emperador Constantino, 337 d.C.

La conquista romana del mundo griego trajo consigo la asimilación del concepto de bárbaro ya que los latinos no dudaban de los conocimientos helenos, de hecho, los apreciaban. Sin embargo, realmente, es Julio César el primer romano de renombre que tiene un pequeño contacto con los pueblos germanos del siglo I a.C (aunque Cayo Mario ya detuviera una migración cimbria y teutona una generación antes). Poco más tarde, su sucesor Octavio Augusto será quién se sumerja en territorio germano al tratar de expandir el Imperio por lo que por aquel entonces se denominó como Germania. Tras varias campañas militares romanas, que no lograron expandir su influencia más allá del Danubio y del Rin, se estableció el limes (frontera) del Imperio. Es aquí, cuando el concepto de bárbaro adquiere un espacio geográfico, el barbicium pues el limes establecido marcaba la diferencia entre el mundo civilizado y el salvaje.

Germania,Tácito, 98 d.C.

Aunque esta frontera se constituya a partir de accidentes geográficos, los dos ríos, en una región limítrofe, que posteriormente sería conocido como los Campos Decumates, podía ser traspasada fácilmente. En ella, se comenzó a construir un sistema defensivo, que principalmente estaba compuesto de emplazamientos y torres militares. En un principio, los defensores del Imperio fueron los propios romanos, pero más tarde serán los germanos los que nutran este sistema defensivo ya sea con efectivos o estableciendo en esta región sus campamentos.

El primer escrito, o quizás, el más importante en lo referente a los germanos venga dado por el “etnógrafo” romano Tácito, quien redactó Germania a finales del siglo I o principios del siglo II d.C. Según Courmet, en el libro los bárbaros aparecen “presentados como puros en sus costumbres y no corrompidos por el dinero”. A pesar de que Tácito muestre a los germanos de una forma leal a su cultura para criticar la corrupción que se estaba produciendo en el Imperio, su obra se elaboró a raíz de su experiencia personal, presupuestos teóricos y repeticiones de autores anteriores. Por consiguiente, Sanz argumenta que “responde a una intencionalidad claramente política”, que no está “exenta de desprecio hacia el “otro”.

Progresivamente, desde siglo II d.C. la cultura germana y la romana se van estrechando, sobre todo por cuestiones militares. Asimismo, el historiador Gonzalo Bravo defiende que desde el emperador Marco Aurelio se dio la integración de elementos bárbaros en el ejército (numeri) romano. Hay que añadir que no solo la cultura romana aceptó a la germana, sino que también, esta adoptó costumbres latinas. Emilio Mitre viene defendiendo esta idea afirmando que en los pueblos germanos “se va produciendo un proceso conocido por el nombre de “romanización”.

Völkerwanderung, mapa de las migraciones bárbaras desde el 375 d.C hasta el 536 d.C.

En el siglo III d.C., la política exterior imperial se modifica a consecuencia de la crisis político-militar, por lo que las relaciones con los bárbaros se alteran. Principalmente, según Bravo, “los acuerdos del gobierno con los pueblos bárbaros vecinos se debieron sobre todo a razones estratégicas y económicas”. De hecho, al fragmentarse el limes penetraron oleadas de germanos en terreno imperial, provocando que los emperadores, al ser incapaces de contenerlos, tuvieran que ceder ante sus exigencias.

Gonzalo Bravo (1951).

Es decir, los términos de las negociaciones de paz estaban marcados por las condiciones de los germanos e incluso el Imperio tuvo que pagarles unas indemnizaciones año tras año. Por eso mismo, en los panegíricos latinos, se expone a los bárbaros como salvajes, tratando así de ensalzar la figura del emperador que los combatía. Estos discursos no fueron únicamente una práctica del siglo III d.C., sino que también perduraron durante la centuria posterior.

A finales del siglo IV d.C., la situación entre ambas culturas se agrava tanto que se producen conflictos bélicos. Un claro ejemplo de esto fue la batalla de Adrianópolis (378 d.C.) donde quedó reflejado la fragilidad del Imperio de oriente y el por qué Roma había estado cediendo diplomáticamente ante los germanos. En occidente las cosas no iban mucho mejor. Bravo argumenta que “algunas defensas del limes renano-danubiano” se vieron desbordadas ante la presión germánica “en algunos puntos de especial importancia estratégica”. Es a partir de este momento, a comienzos del siglo V d.C., cuando oleadas germánicas comienzan a penetrar en el interior del Imperio.

Monumenta Germaniae Historica es una serie recopilativa de fuentes desde el fin del Imperio romano hasta 1500.

Antes de comenzar con los diferentes modelos explicativos de este suceso histórico es necesario comentar las Historias gentium qué son los primeros escritos de los nuevos reinos europeos occidentales. Es de vital importancia explicar estos escritos debido a que serán en unos de los que se fundamenta la teoría tradicional. Estos documentos fueron redactados en latín del siglo VI al VII de nuestra era y narran el pasado mítico de los recién creados reinos alto medievales.

La mayoría de estos escritos ubica el origen de los pueblos germanos en territorios remotos del mundo conocido y que a través de una migración bélica llegaron a situarse en la región que estaban para estas fechas. Además, en el relato justifican ser los herederos de Roma puesto que durante el traslado van adoptando la cultura latina o mejor dicho la civilización. En estas historias se mencionan algunas tradiciones bárbaras, pero, según la medievalista Courmet, “algunos pasajes están inspirados de manera evidente por las fuentes escritas latinas” o también por “el Antiguo Testamento”. Hasta el siglo V d.C., solo las fuentes grecolatinas dominaban la escritura, pues de ningún bárbaro ha llegado ningún documento escrito hasta que entraron en contacto con Roma. Por tanto, el historiador José López Quiroga advierte que las fuentes literarias no permiten “una aproximación al estudio del mundo bárbaro, si no a una plasmación de la imagen y el concepto que Roma tenía de los bárbaros”.

La teoría tradicional

Esta teoría explica que una multitud de pueblos nómadas desde los confines de un mundo desconocido, dado que no se conocen esos lugares geográficamente, atraviesan Europa hasta llegar al limes del Imperio en el siglo cuarto de nuestra era. En este momento es cuando Roma comienza a debilitarse en un principio militarmente y más tarde, cae por completo el Imperio. Según esta teoría, la cultura latina entraría en un proceso de agonía desde el 376 año en que los godos surcan la frontera romana hasta el último emperador romano, Rómulo Augústulo, que abdicaría en el 476, dejando así todas las funciones gubernamentales en manos de los dirigentes bárbaros.

Las fuentes y la problemática de la teoría tradicional

La explicación de esta teoría, también conocida como la de las grandes invasiones, se fundamenta en las fuentes literarias latinas o en las Historias gentium, otorgándoles así veracidad y no cuestionando su imparcialidad. Además, transmite la idea de un pueblo homogéneo que tras errar durante varias décadas o siglos consigue crear un reino, ¿acaso este modelo explicativo no muestra parentesco alguno con otros relatos míticos de otras culturas? Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, los hebreos son un grupo endémico que se une bajo el mando de un líder, que ha sido elegido por su “Dios” (Yavé) para buscar la tierra prometida. Como este ejemplo se podría citar algunos otros más como la Eneida, pero me gustaría destacar otros aspectos por los cuales esta teoría no fue cuestionada y generalmente aceptada hasta mediados del siglo XX.

Heil, Germania! (alegoría del origen de la unidad germana), Anton von Werner, 1872.

En el siglo XIX, los recién creados Estados-nación, como he mencionado anteriormente, buscaban en el pasado una justificación de sus orígenes. En estas fechas, según Courmet, “la epopeya de los bárbaros se convirtió en el símbolo del triunfo de una nación, incluso de una raza particular, elegida desde el comienzo de los tiempos”. Esta idea contribuyó al desarrollo de los principios de eugenesia que llegó a su culmen con el régimen nazi de Hitler.

Guerrero alaman, siglos III-IV d.C, Osprey Publishing, Angus McBride.

Por otro lado, la representación de esta teoría en un mapa trae consigo algunas problemáticas a pesar de ser una forma didáctica de definir este modelo explicativo. En primer lugar, Courmet argumenta que el empleo de flechas “supone la estabilidad del grupo que se desplaza”. Por consiguiente, es un movimiento lineal sin ningún tipo de estacionamiento. En otras palabras, de acuerdo con el mapa, en el mismo año, el pueblo germánico correspondiente realiza el trayecto que marca la flecha. Hay que añadir que este símbolo, la flecha, representa una cultura inalterable, es decir, que los diversos pueblos germánicos no se modificaron durante su movimiento. Otro elemento no muy correcto de estos mapas es que se fechan algunos hechos bien documentados como el saqueo de Alarico en Roma en 410 d.C., junto con otros no tan bien ambientados o reales como el movimiento de los godos entre la isla de Scandia y Escitia.

En 1960, a raíz del desarrollo de los estudios arqueológicos en esta materia desbancaron la aceptación unánime de las grandes invasiones. Las diferentes excavaciones, que se realizaron en distintos puntos del barbicium, no mostraron que los asentamientos encontrados estarían lo suficientemente poblados como para emitir las grandes invasiones de las que hablan las fuentes literarias. Por tanto, los estudiosos de la materia trataron de buscar nuevas explicaciones a este hecho, basándose en otro tipo de evidencias arqueológicas o interpretando las fuentes literarias de otra forma.

La teoría de la etnogénesis progresiva

En la década de 1970, gracias a los avances en la arqueología de la tardoantigüedad y a consecuencia del nazismo, se propone esta teoría como alternativa a las grandes invasiones. El principal precursor de este modelo explicativo es el historiador austriaco de lengua alemana Reinhard Wenskus, pero quizás sea más conocido su discípulo Herwig Wolfram. Esta línea de investigadores, la escuela de Viena, utilizan la idea de la etnogénesis progresiva para dar una explicación a lo sucedido en el siglo V d.C.

Herwig Wolfram (1934).

La teoría de la etnogénesis defiende que había un grupo de poblados germanos de sistema tribal que compartían una serie de tradiciones similares, que se transmitían por vía oral, pero que existía un pueblo que liderará al resto en la época de las migraciones. El construir unos elementos comunes era de vital importancia debido a que una vez traspasados los límites del Imperio, los pueblos subordinados al dominante compartirían los objetivos de este. Por esta misma razón, Courmet afirma que muchas de sus tradiciones serían “sólo una ficción política al servicio del poder real”. No obstante, esto conlleva a solucionar varios problemas que la teoría tradicional tenía a la vez que generar unos nuevos.

Por una parte, se soluciona la incógnita de lo que sucedía con los seguidores de un rey germano una vez que era derrotado dado que estos lo que solían hacer eran incorporarse a otro monarca y asimilar su identidad política. Esta posibilidad, a su vez, trae consigo un problema, como explica Fernando Carlos Ruchesi cuando menciona que Walter Pohl, seguidor de Wolfram, sugirió “que reconstruir la identidad de estas comunidades es una tarea muy compleja” por el “alto grado de transformación cultural que estas unidades políticas experimentaron”. Además, al exponer así este hecho se evita el potenciar la eugenesia puesto que como Quiroga aclara que “en los procesos de etnogénesis”, los distintos pueblos germanos tienen una “composición multiétnica entre los bárbaros”. Por consiguiente, aquella idea de una “raza elegida” que transmitía la teoría de las grandes invasiones queda suplida. Dado que los primeros reinos medievales del siglo VI d.C. no eran genéticamente los descendientes de los germanos de la centuria anterior, aún así, sí que heredaron de sus tradiciones. Claramente, también, con la etnogénesis progresiva se resolvió aquél problema que había destapado la arqueología de que los asentamientos del barbicium no contaban con efectivos demográficos suficientes como para realizar unas grandes invasiones. A pesar de que este modelo explicativo solucione varios de los aspectos de la anterior teoría, continúa dando algunas dificultades que serán tratadas en el siguiente apartado junto con las fuentes que se han empleado para su elaboración.

Mapa de la expansión de los pueblos germanos desde el 750 a.C hasta el siglo I de nuestra era.

 Las fuentes y la problemática de la etnogénesis progresiva

La teoría de la etnogénesis progresiva se ha apoyado en las fuentes arqueológicas a causa de que esta línea de investigadores no crea que se pueda realizar una lectura literal de los documentos escritos. Estos expertos pertenecientes a la escuela de Viena han tratado de asociar una cultura material arqueológica a un pueblo bárbaro. No obstante, el intentar vincular una cultura material a una identificación étnica ha acarreado varios problemas. En primer lugar, es extremadamente difícil asociar los objetos a los rituales y tradiciones de una sociedad. Por ejemplo, en una sepultura, los objetos encontrados pertenecientes al difunto pueden haber sido elaborados en su pueblo natal o puede que los haya adquirido a través de intercambios. Por tanto, Quiroga cree que “más que una evidencia de etnicidad” es el “reflejo de otras formas de movilidad social”.

Las migraciones germanas durante los siglos IV al VI d.C. Según Bravo hay contabilizadas hasta 210 teorías sobre la caída del Imperio romano.

En segundo lugar, el haber encontrado una cantidad de objetos mayor en una región determinada no tiene porqué delimitarse a una entidad étnica. Por ello, Quiroga afirma que el registro arqueológico documenta “la existencia de diferencias culturales en contextos sociopolíticos diversos y cambiantes”. La última, un grupo étnico estable puede ir transformando bien lentamente o bien rápidamente su cultura material y no por ello pasaría a tener otra identidad.

Fuera aparte de la arqueología este modelo explicativo se presenta ante otra problemática, la cual sería la inexistencia de instituciones jurídicas bárbaras arcaicas. Por esta razón, Courmet defiende que los reinos bárbaros asimilan “las tradiciones jurídicas mediterráneas”, recuperando “numerosos elementos del derecho imperial”. Algo muy similar sucede con la religión: la gran mayoría de los primeros reinos medievales terminarán convirtiéndose al cristianismo. Por consiguiente, si la teoría de la etnogénesis se fundamenta principalmente en que varios grupos germanos se asocian por tener fuertes vínculos tradicionales, ¿por qué se abandonan cuando se surca el limes del Imperio?

La teoría que propuso Walter Goffart

Walter Goffart (1934).

En 1980, con la publicación de Barbarians and Romans A.D. 418-584: The techniques of Accommodation, el historiador canadiense Walter Goffart inaugura un nuevo paradigma para explicar lo ocurrido en el siglo V d.C. En el libro, Goffart plantea que Roma, en el siglo III d.C., favoreció la entrada de los germanos para que nutrieran las filas de las legiones imperiales. Más tarde, se irían estableciendo dentro de las fronteras imperiales asentamientos germanos gracias a foedus entre la administración latina y el grupo germánico correspondiente. Aún así, Goffart no niega el que se produjeran actos bélicos entre ambas culturas. De hecho, el historiador parte de que cada líder germano compensaba a sus seguidores con poder cobrar y gravar impuestos en determinados lugares. Por lo tanto, al arrebatar los germanos a Roma el control del sistema fiscal, los romanos se veían obligados a pagarles un impuesto a ellos. En caso de no hacerlo, como dicta el propio derecho romano, los germanos podían arrebatarles sus bienes. Esto conduce a Ruchesi, en su discusión sobre la obra de Goffart, a postular que los germanos tienden hacia la “adaptación al esquema administrativo romano”.

Bárbaros visigodos asimilando las bondades de la cultura romana según una caricatura de Antonio Mingote.

Walter Goffart no se muestra partidario del modelo explicativo de la etnogénesis, es más, lo desaprueba. El motivo es que el canadiense considera que no hay ningún rasgo étnico similar en los grupos germanos. Aunque todos ellos hablaron un alemán arcaico, no hay pruebas de que utilizasen la lengua como elemento vinculante. También, el historiador defiende que una vez que los germanos entran en contacto con la cultura latina van asimilando muchas de sus costumbres como la lengua escrita y el redactar un pasado histórico común.

En resumidas cuentas, la nueva explicación que ofrece Goffart opta más por la integración, mayormente, no violenta de los germanos en el mundo romano, es decir, este se va transformando por el sincretismo que se produce entre ambas culturas.

La teoría de la identidad adquirida por Roma

Este modelo explicativo argumenta que fue la propia Roma la que creó a los bárbaros debido a que estos grupos germanos se fueron construyendo a raíz de las diferentes migraciones que realizaron hacia el Imperio. Sin lugar a dudas, un factor de vital importancia para los distintos pueblos germanos fue el hecho de entrar en contacto con la cultura mediterránea.

El pionero de este modelo explicativo fue el estadounidense Patrick Amory, que partiendo de las ideas de Goffart, las radicaliza y viene a decir que la etnicidad germana era una herramienta de ascenso en una sociedad romana que agonizaba. Por eso, Ruchesi sostiene que Amory aconseja que “hay que tener muy presente (…) la evolución de la identidad de romanos y germanos en esta etapa”.

Las legiones tardoimperiales reclutaban sus efectivos entre los pueblos germanos federados, siglos IV-V d.C

El definirse como germano dentro de los límites del Imperio suponía disponer de unos beneficios de carácter social y político-militar. En cuanto al ámbito social, el pertenecer a una identidad germana permitía a estos individuos diferenciarse del ciudadano romano. Según Courmet, “Roma concedía (…) más valor a ciertos pueblos”, de ahí, que hubiera tantos godos pues el Imperio temía y admiraba su habilidad militar. Por esto, los beneficios político-militares tienen una relación muy estrecha con los sociales. Desde el siglo III d.C., el ejército legionario se encontraba en una situación caótica, en la que cualquiera podía ascender desde los bajos mandos hasta la cúspide militar. Desde estas posiciones privilegiadas no era difícil llega a alcanzar el trono del emperador. Por consiguiente, muchos germanos aprovechando la situación ascendieron militar y políticamente, repercutiendo así en una mejora en su estatus social.

En lo que concierne a las fuentes utilizadas por los precursores de esta teoría tanto Goffart como Amory fundamentaron sus investigaciones en los establecimientos de los asentamientos germanos dentro del Imperio.

Barbarus, “la apasionante y conmovedora historia de Eldes y Dago”, Santiago Castellanos.

En lo que respecta a la principal problemática de esta teoría es que no ha cuajado del todo entre los historiadores de la tardoantigüedad y de la alta Edad Media. Por lo tanto, ha habido una separación entre los que continúan opinando que las migraciones germanas fueron violentas y los que creen que más bien se llevaron a cabo, mayormente, de manera pacífica. Generalmente, en el ámbito no profesional, las personas continúan confiando plenamente en el modelo dramático tradicional, quizás, sea porque la manera más eficaz de difundir este período histórico haya sido a través de la novela histórica, en la que el autor encuentra mucho más atractivo redactar su obra en un ambiente caótico y violento.

Conclusión

En conclusión, en la actualidad, los expertos en la materia no tienden a decantarse por una de estas líneas explicativas, sino, que más bien, suelen utilizar varias. Sin embargo, como he mencionado anteriormente, sigue existiendo una dicotomía en las formas de enfocar este hecho histórico, según el arqueólogo Ward-Perkins, varía “dependiendo de la nacionalidad y el punto de vista de cada historiador”. Es decir, en aquellos países donde Roma tuvo más influencia, los del Mediterráneo, los historiadores son más partidarios de unas invasiones, mientras que en los países del centro y norte de Europa se defiende más la idea de unas migraciones pacíficas. Estas posturas no son de extrañar dado que en el sur del continente europeo, la cultura romana dejó un fuerte legado. Aunque esta sea una regla general, no siempre se cumple. De hecho, el arqueólogo británico anteriormente citado, según Ruchesi, opina que la época “fue violenta, caracterizada por romanos que luchaban contra los bárbaros que venían a apoderarse de sus tierras”. De todas maneras, aunque no se puedan negar que hubo enfrentamientos bélicos entre ambas culturas, no sería correcto confiar demasiado en las Historias gentium ya que son relatos fundacionales. En ellos, siempre se incorporan fábulas o leyendas para mitificar la creación de un reino o como bien ha sido dicho antes de una nación.

En mi opinión, lo ocurrido en el siglo V d.C., no fue un proceso de ruptura como viene argumentando la teoría tradicional, sino que las estructuras imperiales desde el siglo III d.C. van, progresivamente, desgastándose hasta que dos centurias más tarde terminan cediendo en la creación de nuevos reinos. Aprovechando esta situación de debilidad, los germanos a través de los propios mecanismos romanos se van haciendo con el poder. Durante ese período de desintegración, se va produciendo en el mundo romano un sincretismo entre ambas culturas. Aunque Roma siempre que pudo mostró un carácter expansionista, también fue asimilando elementos de otras culturas ya conquistadas. Es más, en la leyenda fundacional de la ciudad eterna se encuentran entrelazados tres ritos diferentes: el griego, el etrusco y el latino. En cuanto a lo material, a medida que se iba expandiendo por el Mediterráneo fue adquiriendo objetos de otras sociedades como por ejemplo el puñal bidiscoidal de los celtíberos. Por consiguiente, no es de extrañar y más aún cuando Roma estaba en una situación agonizante que aceptará la entrada de bárbaros con el fin de aliviar el malestar. A pesar de ello, seguramente, se producirían algunas acciones bélicas mínimas porque si algo demuestra la historia es que ante un choque cultural siempre se producen enfrentamientos.

Aitor Sedano Naveria

Fuentes consultadas

BRAVO, G. (coord.), La caída del Imperio romano y la génesis de Europa, Complutense. Madrid, 2001.

BRAVO, G., Revueltas internas y penetraciones bárbaras, Akal.Madrid, 1991.

BRAVO, G., Historia de la Roma antigua, Alianza. Madrid. 2016.

COURMET, M., Los reinos bárbaros en occidente, Press Universitaires de France.París, 2010, Rafael G. Peinado Santaella (trad.).

GOFFART, W., Romans and Barbarians, Princeton University Press.New Jersey, 1980.

LÓPEZ QUIROGA, J., Gentes Barbarae. Los bárbaros entre el mito y la leyenda, Murcia, 2008.

MITRE, E., Los germanos y las grandes invasiones, Moreton, 1968.

WARD-PERKINS, B., La caída de Roma y el fin de la civilización. Espasa.Madrid, 2007.

RUCHESI, F.C., “La identidad y etnogénesis: una aproximación a la problemática de los bárbaros en la antigüedad tardía” en Temas Medievales, Conicet.Buenos Aires, 2012, pp.245-273.

1992, el año en el que la Historia acabó

El politólogo Francis Fukuyama publicó en 1992 un libro titulado El fin de la Historia y el último hombre.

Cuando Francis Fukuyama se atrevió a escribir su ejercicio de anticipación histórica El fin de la Historia y el último hombre lo hacía desde una perspectiva humanista. Creía que la democracia liberal que había surgido triunfante de la Guerra Fría iba a significar el fin de las guerras y de las revoluciones sangrientas. Comenzaba su famoso ensayo comentando que los chinos ya tenían televisión a color y que en Moscú se había abrazado el consumismo.

Yo le opondría una canción de Joaquín Sabina titulada El muro de Berlín. La tonada se compuso en 1990 y el artículo de Fukuyama se redactó en 1992, por lo tanto deducimos que el cantautor español puede hacer análisis tan profundos como un politólogo nisei.

No habrá revolución, es el fin de la utopía
que viva la bisutería.
Y uno no sabe si reír o si llorar
viendo a Trotsky en Wall Street fumar la pipa de la paz.

La Lucha Final que pronosticaba Marx entre los trabajadores y sus empleadores nunca se produjo; la frase final del Manifiesto Comunista se quedó en las palabras vacías de una ideología suicidada. Y sin choque de ideologías la forma de pelear por los escasos recursos del planeta sería la dictada por las reglas del Libre Mercado.

“El muro de Berlin”, de Joaquín Sabina, 1990. PINCHA PARA VER.

La China de Deng Xiaping se abrió al mundo en los años 80. Su élite se educaba en la mejores universidades norteamericanas y su mercado se liberalizó (al principio solo la agricultura), generando impresionantes beneficios y despertando al dragón de su letargo. Bill Clinton derrotó a George Bush padre en las elecciones presidenciales de 1992, el mismo año en el que Fukuyama publicaba su libro, con el pegadizo slogan “es la economía, estúpido”.

Quedaba claro que las reglas del juego habían cambiado. Ahora el mundo era una única economía global, en la que containers de Singapur inundaban de productos low cost los muelles de Rotterdam, los rusos se ensuciaban las manos con Big Macs capitalistas y el Banco Mundial hacía prestamos mil millonarios en Latinoamérica.

Ahora es cuando podemos tomar al manído Hegel, o prostituirle, diciendo que la humanidad ha alcanzado el súmmum desde el prístino cazador-recolector armado con lanza de sílex hasta el liberal progre equipado con su paquete de derechos humanos.

Infografía de las exportaciones que ofrecen más rédito a cada país. La globalización 2.0 crea unos lazos de interdependencia díficilmente quebrables sin que se venga abajo el sístema.

Fukuyama ya hablaba de un “Estado universal homogéneo”, propiciado por la ciencia y la tecnología. La globalización no solo implica el tráfico de bienes materiales; trae asociada la circulación de ideas (a veces peligrosas), de personas (y de genes), de cultura, moda (casual y prêt-à-porter) y enfermedades (infecciosas y víricas).

La globalización no es un fenómeno nuevo, pues comenzó tímidamente circa 5.000 a.C, cuando surgen las primeras comunidades complejas. Las guerras y los intercambios se multiplicaron por toda la latitud este-oeste de Eurasia, desde Finisterre hasta Pekín, pasando por la ruta de la Seda. El mercantilismo del siglo XVI y el Descubrimiento de América sólo aceleraron el proceso, uniendo el Nuevo Mundo con el Viejo y añadiendo el África negra y las Antípodas.

Hoy las divisas se guarecen en paraísos fiscales opacos mientras que las clases medias pueden comprar experiencias en paraísos de sol y playa (que muchas veces coinciden con los otros). Los obreros de la socialdemocracia europea ya no van al Paraíso, como en “los Treinta Gloriosos” (1947-1977), pero sí que un mayor porcentaje de la población global está conociendo la buena vida e incluso el lujo.

Pareja surcoreana comiendo pulpo vivo por diversión durante un festival gastronómico celebrado en Seúl, 2013.

Hace poco fui a cenar con una amiga hispanocoreana a un restaurante étnico. Lo mejor que podía ofrecer Seúl era una sopita con trozos (pocos) de cerdo y mucho picante (que normalmente se utiliza para camuflar el mal estado de los productos).* La cocina tradicional de un país se nutre de lo que está disponible y un país montañoso, ocupado y pobre como ha sido Corea hasta hace poco no disponía de superávit cárnico. La occidentalización; el libre mercado; los chaebols, y Samsung han provocado que su dieta haya pasado de 2.000 calorías en 1960 a 3.300; mientras que el consumo de carne se ha multiplicado por cinco.

Pero volviendo a Fukuyama y sus influencias. ¡Qué pretencioso es opinar que la Historia acaba cuando uno lo diga! Me indigna que el profesor Kojevé dijera que la Historia acababa en Jena. Con la victoria de Napoleón en esa batalla los ideales de la Revolución Francesa se habrían propagado por Europa y la humanidad había llegado a su cenit. ¿Y por qué no en Austerlitz?, cuyo sol fue mucho más glorioso, ¿o tal vez durante el cañoneo de Valmy?

Napoleón escribiendo la última página de la Historia en la batalla de Jena-Auërstadt.

Claro, que esto Kojevé lo decía en 1930, antes de la guerra más sangrienta de la humanidad y antes de cuarenta años de Guerra Fría. Es fácil rescatar del cubo de basura la Historia a pensadores obsoletos cuando cambia la coyuntura, cuando realmente lo que ha impedido que la Historia siga su curso ha sido la espada de Damocles nuclear.

Fukuyama quizás se refiere a que las guerras a gran escala entre potencias han terminado. Pero conflictos limitados, a veces no declarados, se han producido con cierta frecuencia desde entonces. Empezando por la guerra de los Bálcanes, misiones humanitarias en el Cuerno de Africa (de las que se tiene que huir con el rabo entre las piernas), la operación de castigo contra Afganistán, la invasión de Irak o la anexión de Crimea.

Es cierto que ahora las guerras se declaran con más cuidado. La propaganda se ha perfeccionado mucho desde el Britons, your country needs you de Lord Kitchener, y para engañar a la lupa de la opinión pública es necesario cocinar los casus belli mejor que antes. La posesión y desarrollo de armas de destrucción masiva o el bombardeo de civiles con gas sarín valdrían.

Proceso de formación de una isla artificial china, 2015.

Muchos conflictos regionales vienen arrastrándose desde la Segunda Guerra Mundial o la descolonización. Tenemos el inestable borde indo-pakistaní; la bomba de relojería israelí, la megalomana Corea del Norte; una África trazada con escuadra y cartabón; el Estado Islámico adueñándose de los vacíos de poder, y antiguas grandes potencias que siguen jugando sus partidas de Risk particulares.

China está construyendo islas artificiales por todo el océano Pacifico (en donde pueden repostar sus submarinos nucleares). Amparándose en una vieja reivindicación de las islas Paracelso ha soltado un órdago a sus vecinos con su “línea de los nueve puntos”, tratando se adueñarse del 90% del mar de China meridional y de su zona económica exclusiva. Aquí no hay más ideología que las relaciones internacionales y el reparto de zonas de influencia.

Integristas islámicos antes de atentar en el aeropuerto de Bruselas, 2016. La crisis y los enemigos internos y externos alimentan al populismo y al nacionalismo.

Fukuyama también asegura de que no hay motivos para que vuelva el fascismo, aclarando que no por no plantear un modelo de sociedad valido, sino porque fue completamente derrotado. A mi entender el ultranacionalismo (Japón) y el populismo, que están floreciendo por Europa son primos hermanos de ese modelo; el cual revive como ave fénix en tiempos de crisis o como reacción a un enemigo externo (o interno).

Además la credibilidad del neoliberalismo es cuestionada por organismos como la CEPAL, que postula que el subdesarrollo del Tercer Mundo está ligado a la industrialización de los países productores de manufacturas (que continuan subsidiando su agrícultura mientras exigen a los países pobres la apertura a sus exportaciones). Como diría el historiador israelí Harari el Libre Mercado vendría a ser un Dios intersubjetivo al que le podríamos rendir pleitesía sin problemas en el hemisferio norte.

En cuanto a la pregunta de si sería posible un régimen distinto a la democracia liberal; falta por añadir algunas variables que desestabilizarán toda la ecuación y plantearan problemas éticos sin precedentes: robots y superhumanos.

Cinco robots Kiva de la plantilla de Amazon. No se afilian a sindicatos, no paran a la hora del bocadillo, no cobran sueldo y trabajan a velocidad de vértigo. PINCHA PARA VER.

Si hacemos caso de las maravillas que nos anuncian desde Silicon Valley en no muchos años en la mayoría de los trabajos los seres humanos serán sustituidos por Inteligencia Artificial. Por fin nos libraremos de la maldición bíblica del trabajo. Si los Estados no quieren una revolución violenta, como las que Fukuyama dice extintas, lo mejor será abrir el melón de la renta básica universal.

Lo que si le voy a comprar a Fukuyama es la parte del “último humano”. Cuando sea posible editar el genoma de nuestros hijos para dotarles de capacidades sin paragón pocos se resistirán a ello. Paulatinamente surgirá un nuevo genero de Homo Superior que desbancará a los sapiens que han tenido que reproducirse manualmente. ¿Y quién sabe qué tipo de moralidad tendrán?

Los chinos tenían una maldición contraintuitiva: “ojalá vivas tiempos interesantes”. Conviene rescatarla porque estos tiempos posmodernos, y los que están por venir, no van a carecer de sobresaltos.

Carlos de Lorenzo Ramos

Fuentes consultadas:

FUKUYAMA, Francis, El fin de la Historia y el último Hombre, Planeta, 1992

STIGLITZ, Joseph E., El malestar en la globalización, Taurus, 2002

HARARI, Yuval Noah, Sapiens, De animales a dioses, Debate, 2015

HARARI, Yuval Noah, Homo Deus, Breve Historia del mañana, Debate, 2016

DIAMOND, Jared, Armas, gérmenes y acero, Debate, 2016

JUDT, Tony, Algo va mal, Taurus, 2016

La creación de la seudocientífica raza aria (1880-1900)

die woge frtiz klimsch

“La ola”, escultura en mármol de Fritz Klimsch, 1940. Idealización de la mujer aria en el arte del Tercer Reich.

La raza aria es un invento de los pensadores alemanes del siglo XIX, cuyos postulados fueron capitalizados por el régimen nazi para llevar a cabo su política de exterminio

Fue el intento de sostener científicamente el origen y determinar las características de la supuesta raza aria (que significa noble en sánscrito) lo que llevó a Heinrich Himmler, líder de las SS, a financiar investigaciones para avalar su cosmovisión (y que acabó con millones de vidas). Pero el termino ario es muy anterior a su manipulación por el Tercer Reich y nace ligado a un idioma no a un “pueblo” prehistórico.

Surge en el siglo XIX a través de una línea de investigación sobre el idioma protoindoeuropeo, lengua madre común al latín, griego, persa y sánscrito (lenguas indoeuropeas intermedias). Actualmente se ha rastreado el protoindoeuropeo hasta hasta la cuenca del Mar Negro en el 3.500 a.C, y es a partir del 2.000 a.C donde encontramos rasgos de diferenciación en las lenguas provenientes de ella. A esta conclusión se ha llegado a través de análisis matemáticos2

arbol indoeuropeo

Árbol de la familia de las lenguas indoeuropeas.

Según los planteamientos seudocientíficos de los etnologos racistas del Tercer Reich la “raza superior aria” migró desde los montes Urales en dos oleadas compartiendo su cultura superior con “pueblos inferiores”, convirtiéndose en su casta dirigente y “mezclando su sangre”. Una se dirigió hacia Europa dando origen a la civilización griega y la romana y otra al sur de Asia, influenciando a los pueblos iranios e indostánicos.

Si bien los primeros académicos consideraron el termino ario como lingüístico, cultural y religioso, el novelista francés Arthur de Gobineau (1816-1882) lo elevó a categoría racial en Un ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas. Gobineau creía en la superioridad de los aristócratas sobre la gente común y de la “raza blanca” sobre las “razas amarillas y negras”. Apuntaló sus teorías como diplomático en Persia y Brasil durante el Segundo Imperio Francés.

Encontramos en sus conclusiones la base sobre la que trabajarán los posteriores apóstoles de la raza aria:

  • El factor racial es decisivo para establecer la causa de la muerte de las civilizaciones.
  • La especie humana está dividida en razas. La raza aria posee “el monopolio de la belleza, de la inteligencia y de la fuerza”.
  • Las diez grandes civilizaciones que han existido, incluyendo las tres grandes civilizaciones precolombinas, han logrado su grandeza al haber sido dirigidas por nobles arios.
  • La caída de estas civilizaciones se debió al mestizaje.
arno breker bereitschaft 1937

“Bereitschaft”, escultura en bronce de Arno Breker, 1937. Los arios poseían el “monopolio de la fuerza, de la inteligencia y de la belleza” según Gobineu.

Gobineau fue muy amigo del compositor Richard Wagner (1813-1883) que popularizó sus teorías en Alemania a través de su periodico Bayreuther Blätter (pese al sentimiento antialemán en Francia tras Sedán, Gobineau se consideraba descendiente de los francos). El compositor alemán tenía Un ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas como libro de cabecera e influyó en sus últimas operas (Parsifal, Heroismo y Cristiandad). El músico alemán y el novelista francés mantuvieron una relación epistolar durante dos años (1880-1882). Wagner manifestaba elementos nacionalistas y antisemitas en sus libretos, y eso fue aprovechado por el nacionalsocialismo.

Adolf Hitler veía en las operas de Richard Wagner un reflejo de su propia visión de la nación alemana. En un discurso de 1922 dijo que Wagner glorificaba “la heroica naturaleza teutona…la grandeza reside en lo heroico”. 3

El racismo científico es el uso seudocientífico de técnicas e hipótesis para justificar la superioridad o inferioridad racial o el clasificar individuos mediante fenotipos. Se hizo común durante el imperialismo (1880-1914), para respaldar la “supremacía blanca”.

Ya los autores clásicos constataban en sus escritos las apreciaciones o comparaciones entre ellos y los extranjeros. El arquitecto Vitrubio y experto en antropometría (Leonardo da Vinci nombró su estudio de las proporciones humanas ideales en su honor) constató que “las razas en la parte sur de la Tierra son de baja estatura, morenos, de pelo rizado y poca sangre (sic). Esta pobreza de sangre les hace tímidos ante la espada. Por el contrario la gente nacida en los países fríos están preparados para afrontar el choque de las armas con gran coraje y sin timidez“. Posiblemente se basó en la “geografía de las razas de Posidonio (135-51 a.C)

escultura richard wagner

Busto del compositor alemán Richard Wagner, figura influyente en el Tercer Reich.

Otro pensador que creía en la supremacía de los norteños fue el filosofo Arthur Schopenhauer (1788-1860). Postulaba que las culturas y civilizaciones superiores aparte de la egipcia e hindú se encuentran exclusivamente en las razas blancas, “e incluso en gente más oscura, la casta dirigente es de piel más clara que los demás y por ello debe, evidentemente, haber migrado, por ejemplo los brahmanes, los incas y los dirigentes de las islas de los mares del sur”. 5. Aunque no se conocieron personalmente, el filosofo fue la otra gran influencia de Richard Wagner.

Durante mucho tiempo se ha ligado a Charles Darwin (1809-1882) y su revolucionaria teoría evolucionista expuesta en 1859 en el Origen de las especies con la política eugenesica nazi. La realidad es que ni él ni sus discípulos, como Haeckel, influyeron en los ideologos nacionalsocialistas ya que los nazis no creían que el ser humano proviniera del mono, por lo menos los supuestos arios (más bien de los atlantes de Ultima Thule…). Es cierto que Darwin constató diferencias entre “razas civilizadas” y “salvajes”, pero aunque este era el pensamiento imperante entre la intelectualidad caucásica de la época; no fue necesariamente el camino más directo hacia Auschwitz. 6

Es a partir de 1880 cuando una nueva generación de antropólogos y lingüistas toma el relevo sobre las tesis sobre la raza aria. Aparece la denominada raza nórdica, una subraza caucásica. Theodor Poesche(1825-1899) propuso su origen en los pantanos del Prypiat, en Ucrania, pero la teoría que más caló fue la del vienés Karl Penka(1847-1912), que popularizó en origines ariacae la procedencia escandinava (Hiperborea) de los arios y sus características morfológicas: rubios, altos, de iris azul y de cabeza dolicocéfala (larga y delgada).

mapa de mercator hiperborea

Mapa de Mercator con Hiperbórea en el centro (círculo polar ártico), 1595. Una de las cunas de la supuesta raza aria.

Y llega Friederich Nietzche (1844-1900), otro invitado habitual a las sobremesas sobre nazismo. Un personaje que fue instrumentalizado tanto por anarquistas como por nacionalsocialistas, pero que sus ideas sobre el honor y el sentido del Estado calaron en el ambiente pangermanico de principios del siglo XX. Sus ideas estuvieron muy presentes entre la intelectualidad de la época (aunque no se leyeran sus libros). Hablaba en la Geneaologia de la moral (1887) de “bestias rubias” como aventureros amorales que supuestamente habían sido progenitores de las culturas creativas. Tanto esta idea como la del Superhombre fue incorporada a la tesis aria. 7

Para finalizar el siglo XIX hay que hablar del mapa racial de Europa que elaboró el antropologo francés Joseph Deniker (1852-1918). Dividía a las razas caucásicas del subcontinente en seis primarias: nórdica, atlanto-mediterránea, oriental, adriatica, ibero-insular y occidental; y cuatro secundarias: sub-nórdica, noroccidental, vistulana y sub-adriática.

mapa de las razas joseph deniker

Mapa racial de Europa elaborado por el cientifico racista Joseph Deniker, 1899.

Este mapa fue consultado por el científico racista neoyorkino Madison Grant (1865-1937) para fijar, según él, las características de la raza nórdica en el best-seller The passing of the Great Race (1916):

“De cráneo alargado, piel blanca, con pelo rubio o castaño y ojos claros. Los nórdicos habitan en los países alrededor del Mar del Norte y el Báltico e incluyen no solo los grupos escandinavos y teutones, sino también otros grupos que aparecieron en el sur de Europa y Asia y son representantes del lenguaje y cultura aria“. 8

Con este extracto del que ha sido considerado el “Manifiesto del racismo científico”, repudiado en América en los años 30 y en todo el mundo a partir de 1945 concluimos la primera parte de la creación de la raza aria.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Kortlandt, Frederik (1990). “The Spread of the Indo-Europeans” (PDF). Journal of Indo-European Studies 18 (1–2): 131–140.
3. Volker, Ulrich, 2016, Hitler: Volume I: Ascent 1889-1939, pag 47, Bodley Head
5. Schopenhauer, Arthur, Parerga and Paralipomena: Volume 2: Short Philosophical Essays, Cambridge University Press
6. http://home.uchicago.edu/~rjr6/articles/Was%20Hitler%20a%20Darwinian.pdf
7. Lincoln Bruce, Theorizing Myth: narrative, ideology, and scholarship, pag 251, Chicago University Press
8. Madison Grant, “The Passing of the Great Race”, Scribner’s Sons, 1921, p.167

Cómo matar un oso con un cuchillo

el renacido ataque oso 2

Hugh Glass, interpretado por Leonardo DiCaprio en la película El Renacido, en un mano a mano contra una osa furiosa, cuenca alta del río Misuri, 1820.

El ser humano nace aparentemente desvalido, nada en su anatomia parece representar una amenaza. Otros carnívoros poseen mandíbulas quebrantahuesos, zarpas para desgarrar la piel o una vista y olfato soberbios. Y aún así estos homínidos de metro setenta son los reyes de la cadena trófica, superdepredadores ante los cuales todos los seres vivos se someten y le sirven de alimento.

Esto es así porque sus armas más poderosas son invisibles: es su mente preclara, la capacidad de compenetrarse con otros humanos y el uso de herramientas las que le entronizan. Pero, ¿qué pasaría si se enfrentaran individualmente un humano y un oso?. Que el plantígrado despedazaría a su presa y añadiría proteínas a su dieta en el 100% de los casos.

Theodore Roosevelt

Thedore Roosevelt ataviado con ropas de trampero decimonónico, 1876. Salía a montear con la pretensión de matar un oso con su cuchillo Bowie. Él encarna el espíritu de este artículo.

Añadamos otra variable a la ecuación. ¿Y si le damos al sapiens un buen cuchillo de acero? La respuesta es que probablemente el humano acabaría en la barriga del oso de todas formas, pero no sin antes haber hincado su “variable metálica” en algún punto débil del úrsido.

Este improbable duelo, a no ser que uno se pierda por Yellowstone, puede verse en la película de Leonardo DiCaprio “El Renacido”. Una escena complicada de rodar en la que el oscarizado actor es destrozado por una osa hasta que éste consigue sajarle la arteria carótida con un cuchillo Bowie. Al igual que su contrapartida en la vida real, el trampero Hugh Glass, acaba tan cosido a zarpazos que es “dado por muerto” y enterrado vivo. Pero Glass sobrevive y emprende un viaje de venganza a través de la nada (la cuenca alta del río Misuri en 1820) para dar caza sus ex-colegas.

En el celuloide la osa surge de entre la maleza y se topa con Glass; ante el encontronazo su instinto maternal la impele a atacar inmediatamente. Como buena osa espera que sean sus cachorros los que rematen al aventurero y aprendan el noble oficio de alimentarse, ventana de oportunidad que aprovecha Glass para acuchillarla.

rambo cuchillo bowie

John Rambo es uno de esos héroes de acción del celuloide que jamás se separaba de su cuchillo Bowie.

Los osos de hoy han aprendido a evitar el contacto con las personas, pues no forman parte de su menú habitual, compuesto por un 80% de vegetales, ni comparten hábitat. Pero si un intruso (o un lector de Historiavera) decide acercarse demasiado, o el oso ha perdido su miedo al Hombre, le conviene saberse los rudimentos del manual del mata-osos.

La primera lección es evitar a toda costa el desigual enfrentamiento. Lleva siempre una campanilla cuando cruces su terreno, habla o canta, para que el oso te sienta y se marche. Si te ve en la lejanía y se acerca mantén la calma e intenta parecer lo más alto posible. Si continua rondándote significa que te considera una presa: alza el tono y no le enseñes la espalda ni en pintura. Sube los brazos para parecer más alto.

Si el oso se abalanza contra ti posiblemente sea un amago: te está tanteando. Aquí es donde el manual recomienda adoptar una posición fetal o hacerse el muerto, con los órganos vitales protegidos por el suelo y los brazos contra la nuca.

manual sobrevivir a un oso

El manual recomienda recostarse contra el suelo y proteger la nuca con los brazos. El oso puede o no marcharse.

Pero no nos engañemos, una vez el oso te ha considerado comida más te vale desenfundar ese cuchillo que te va a permitir ser la excepción de la ecuación. Correr no te va servir de nada, los osos se desplazan a 55 km/h en distancias cortas, pero puedes intentar zigzaguear hacía la salvación ya que el caniforme tiene un gran centro de gravedad y puede que el cinturazo sirva para evitar un zarpazo in extremis.

Antes de desenvainar el arma blanca contra el plantígrado quedan más cartas que mostrar, para que luego no vengan marcadas, y como el humano puede estudiarlas y el oso no, esto es una ventaja más para el sapiens. La principal baza humana es el intelecto y del oso basta con exponer los descuelles de su mortífera morfología, su comportamiento usual y con que especies extantes puedes luchar.

El Hombre cuenta con su excepcional cerebro, perfeccionado para resolver los problemas de los cazadores-recolectores durante el Pleistoceno (50.000-10.000 a.C), que iban desde como evitar el incesto a la interpretación de amenazas leyendo rostros. Es un órgano plástico que se adapta a los problemas recurrentes, y en el pasado fue común disputarles las cuevas a los osos cavernarios. En la actualidad este tipo de conocimiento no es prioritario.

osa negra

Osa negra americana protegiendo a su camada de cinco oseznos. Procura no activar su instinto maternal poniendo tierra de por medio.

La familia de los úrsidos se compone actualmente de ocho especies, divididas en tres familias, de la que solo debe atemorizarnos la de los ursinos, ya que el oso panda se alimenta exclusivamente de bambú. El rival estándar en España sería el oso pardo cantábrico, pero el candidato de consenso y el que ha protagonizado innumerables relatos de frontera es el oso negro americano. Será éste contendiente que habita desde el Yukón en Alaska a Sierra Gorda en México del que demos las estadísticas. Su “reducido” tamaño lo hace asequible, a diferencia del oso grizzly (si solo tienes un ridículo cuchillo contra un grizzly mejor encomienda tu alma al diablo o reza un padrenuestro).(*)

habitat de los osos negros americanos

Zona de combate en la que encontrar ursus americanus.

Los machos del ursus americanus pesan de media 120 kg y las hembras unos 80 kg, pero los ejemplares más poderosos pueden doblar ese peso. Estos osos no hibernan, solo permanecen aletargados, así que es complicado pillarles con la guardia baja. Cuando se yerguen sobre sus patas traseras su altura roza los dos metros, posición de fuerza desde la cual descargarán el primer zarpazo. Una vez derribada su presa, la aplastarán contra el suelo y la darán muerte con pasmosa torpeza; no les interesa morder la yugular para acabar rápidamente el trabajo, simplemente comenzará a eviscerar al animal aún vivo.

Que el bicho sea curioso y se ponga de pie no significa que le demos personalidad antropomorfa. Ahora si puedes sacar el cuhillo. Lo ideal es poder interponer un can fiel u otra persona entre ti y el úrsido, pero si no es posible, ofrécele el brazo para que lo muerda, y comienza a acuchillarle de abajo arriba una y otra vez en el cuello, bajo la quijada. Sujeta firmemente el arma para no se te escurra si golpeas bruscamente un hueso.

Es vital hacerle daño pronto, ya que si el oso se nota herido puede darse a la fuga o que la sangre deje de regarle el cerebro y se desplome. Pero esto posiblemente no ocurra ya que los osos están acostumbrados a luchar entre ellos y tienen la piel gruesa y un elevado umbral de dolor.

mark matheny caza osos

Mark Matheny sobrevivió a un ataque osuno y fundó una empresa de sprays de pimienta.

La conclusión de este artículo es palmaria: no conviene adentrarse solo en territorio ursino; es mejor evitar el enfrentamiento, y si este se produce un bote de spray de pimienta, una lanza o una escopeta recortada son más útiles que un cuchillo. Nuestros ancestros debían enfrentarse a este tipo de problemas con poco más que palos largos rematados por una punta de sílex, pero ya hace mucho tiempo que su manual del mata-osos cayó en el olvido.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

(*) Si seguís empeñados en enfrentaros a un oso grizzly, podéis intentar adquirir la armadura grizzly-proof diseñada por Troy Hurtubise para el documental de 1996 Project Grizzly (abandonó el proyecto en su versión Mk VI después de pasar cinco días a la intemperie sin conseguir que le atacase ningún oso).

project grizzly escena

Escena del documental Project Grizzly de 1996, en la que se pone a prueba la armadura anti-grizzly definitiva. PINCHA PARA VER.

 

Castellanos devorados por los aztecas

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Codex Magliabechiano (s.XVI). Se compone de 96 páginas y muestra dioses, costumbres, ritos y creencias cosmogonícas aztecas.

Bernal Diaz del Castillo narra en su relación de la Conquista de México el trágico fin de muchos castellanos, sacrificados de forma ritual, desmembrados, y posteriormente comidos por los mexicas

La cata azteca de español incluía degustación ritual de “frentes y las orejas, lenguas y labios, los pechos y brazos y molledos, y las piernas y aun sus naturas”, mientras que el tórax y las vísceras eran despedazados como menudillos con navajas de obsidiana y ofrendados a serpientes y jaguares, que se alimentaban de los despojos ibéricos.

Así lo narra en sus memorias el Conquistador castellano Bernal Diaz del Castillo; que aduce tres motivos que legitimaban el enseñorearse de Mesoamérica; erradicar: la sodomía, la idolatría y la antropofagia. El primer argumento es falso, el segundo cierto, pues no adoraban a la “Virgen Maria y a su niño prescioso” sino a dioses crueles a los que había que regar con sangre y del tercero, considerado demoniaco, hay pruebas fehacientes, pero los expertos debaten acaloradamente acerca de sus causas.

conquistador español caballo

Los guerreros mexicas se afanaron en capturar teules y caballos vivos para el sacrificio. Los españoles peleaban sin dar cuartel.

A lo largo de muchos pasajes de su crónica, “La Verdadera Historia de la Conquista de Nueva España”, Diaz del Castillo retrata vívidamente el fin de sus compañeros. A cuarenta y tantos soldados de Pánfilo de Nárvaez que huían de Tenochtitlán tras la Noche Triste se les sacrificó de esta forma:

Hallose allí en aquel pueblo mucha sangre de los españoles que mataron por las paredes, con que habían rociado con ella a sus ídolos, y también se halló dos caras que habían desollado y adobado los cueros como pellejos de guantes, y las tenían con sus barbas puestas y ofrescidas en uno de sus altares. Y asimismo se halló cuatro cueros de caballos curtidos, muy bien aderezados, que tenían sus pelos e con herraduras, y colgadas a sus ídolos en el su cu (templo) mayor”. Y hallose muchos vestidos de los españoles que habían muerto, colgados  y ofrescidos a los mismos ídolos. Y también se halló en un marmol de una casa adonde los tuvieron presos escrito con carbones: “Aquí estuvo preso el sin ventura de Juan Yuste con otros muchos que traía en mi compañia”.

El de Medina del Campo no vio con sus ojos muchas de las crueldades que atribuye a los aztecas, como el gusto del emperador Moctezuma por la carne de muchacho. También comparaba a los indígenas aliados con una bandada de buitres, como los que seguían a los ejércitos en Europa: avidos de carroñar carne. Pero lo que si vivió, cuando asediaba Tenochtitlán junto a Hernan Cortés, fue el como los soldados castellanos eran sacrificados al atardecer en lo alto del teocali mayor entre gritos espantosos y un atronador tambor que le helaba hasta el tuétano de los huesos.

Y con unos navajones de pedernal les aserraban los pechos y les sacaban los corazones buyendo, y los cuerpos dabanles con los pies por las gradas abajo, y se comian las carnes con chimole.

guerra florida apocalypto

Escena de la película Apocalypto (2006). Ubicada en Guatemala en 1511, plasma los masivos sacrificios humanos mayas antes de la llegada de europeos.

A los teules les sacaban el corazón aun palpitante del pecho y arrojaban escalera abajo sus cuerpos, donde eran despedazados. Su carne cocida era comida por nobles, las vísceras alimentaban a las bestias del zoológico y sus calaveras eran colocadas en un altar de cráneos.

Son muchas las crónicas de la Conquista de América o los códices ilustrados que hacen referencia a estas crueldades, hoy sostenidas por la arqueología.  Desde 2006 un grupo de arqueólogos trabaja en el yacimiento de Zultepec, donde se han hallado los restos óseos de una caravana de 550 personas (españoles e indígenas), entre ellas mujeres y niños, que iban a México desde Veracruz en julio de 1520.

Tras ser emboscados por los aztecas, los españoles fueron retenidos seis meses mientras se les iba sacrificando por tandas. A las mujeres, preñadas, les abrieron los pechos y se les extrajo el corazón mientras que otros prisioneros fueron decapitados. Los restos de carne humana hervida prueban su posterior consumo.

El Estado azteca fosilizó el canibalismo, una practica tabú en occidente, dentro de una estructura cosmogónica, dando lugar al fenómeno de la Guerra Florida, en la cual los mexicas se abstenían de someter a una serie de Estados próximos, como Tlaxcala, para así capturar prisioneros y sacrificarlos a Huizilopochtli, mientras que en lugares más alejados expandían su imperio. Este terrorismo de Estado serviría además para inculcar miedo a posibles rebeldes, mantener el élan de la casta guerrera mexica y legitimar la posición de los gobernantes.

codice sacrificio humano

“Y con unos navajones de pedernal les aserraban los pechos y les sacaban los corazones buyendo, y los cuerpos dabanles con los pies por las gradas abajo, y se comian las carnes con chimole.”

Otros argumentos ecológicos explican el canibalismo ritual como una forma de las élites de obtener proteinas, tan escasas en su dieta, a pesar de la existencia venados salvajes, pecaríes, pesca lacustre, pequeños perros y guajolotes (pavos) y diversas fuentes de proteína vegetal.

A.E. Brailovsky aclara que el ser humano es un “mal conversor energético”. Nace prematuro y con una cabeza desproporcionada para dar cabida al cerebro, y necesita meses para compensar ese desarrollo extrauterino. Para crecer debe comer mucho más que otros animales. Un pavo necesitaría 3 kilos de maíz para producir 1 kilo de carne, un ser humano más de 100 para pesar ese kilo de magro (¡y 20 años!). Aplicando la lógica se deduce que no es rentable la cría de aborigen como ganado.

Sin embargo hay argumentos en contra de que los aztecas practicaran el sacrificio masivo de personas. León Portilla los compara con la teofagia cristiana, donde la eucaristía simboliza la consunción del “cuerpo y la sangre de Cristo”. Otros historiadores creen exageradas y parciales las crónicas de los frailes y conquistadores del siglo XVI, y algunos afirman que solo eran consumidos los guerreros capturados en justa lid. Bernal Diaz comenta en reiteradas ocasiones que liberaron a muchos indios cebados para ser comidos, y que los aztecas sacrificaban a jóvenes y doncellas de singular belleza, y de entre todos ellos los que más honor hacían a Huizilopochtli, eran los niños, considerados seres puros.

La antropofagia es un tema tabú en occidente y muchos americanistas prefieren estudiar otros aspectos de la avanzada civilización prehispánica, como su singular arquitectura, sus refinadas costumbres o sus perfectos calendarios.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Para saber más: Desperta Ferro Historia Moderna- La Conquista de México

El garabato de Gibraltar y el pensamiento abstracto neandertal

hombre de neandertal campamento burian

Campamento neandertal, por Zdenek Burian. Tradicionalmente se les ha representado como poco más que bestias.

Un simple garabato encontrado en piedra dolomita gibraltareña puede poner en el escalafón evolutivo que les corresponde a nuestros primos neandertales.

Bestias, cretinos o salvajes han sido adjetivos vertidos por los académicos contra estos humanoides de arco supraorbital marcado y faltos de mentón. Su aspecto embrutecido no casa con inventar el ajedrez, pero el interrogante de si su comportamiento era idéntico al del homo sapiens sigue en el aire: pensamiento abstracto, arte complejo, ritos funebres, planes de futuro, tecnología, y la capacidad de imaginar.

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Reconstrucción moderna de una mujer neandertal. No resisitieron el empuje sapien.

La clave del asunto está en la cueva de Gorham, Gibraltar, en un grabado tallado en piedra de 39.000 años. El dibujo se compone de varias líneas cruzadas en ángulo recto, marcadas con profundidad en la roca. Y aunque no podemos descifrar su significado, las marcas no son fruto del azar, sino intencionadas. Aparte del grabado existen pruebas secundarias de su sofistificación no animal; ellos fueron los primeros en enterrar a sus muertos. Inhumandoles junto a objetos de valor artístico, flores y animales, para su uso en la otra vida, demostraron capacidad de pensar en el futuro. Los investigadores deben estar doblemente atentos a partir de ahora para captar estos indicios.

No existen datos cuantitativos acerca de la capacidad de los homo neanderthalensis para entender el simbolismo y el pensamiento abstracto. Solo hay indicios en periodos o lugares concretos, por lo que no es fácil hacer una valoración objetiva. Si se extrapolan, como han hecho científicos de la universidad de Queensland, el número de comportamientos complejos aumenta desde el 160.000 al 40.000 a.C. Se discute si el motivo es la mayor complejidad social, el conocimiento acumulado o el aumento de tamaño poblacional.

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Grabado de 39.000 años hallado en la cueva de Gorham, en Gibraltar.

Todos los diccionarios o enciclopedias catalogan al homo sapiens (nuestra especie) como “el único animal en la Tierra que ha podido desarrollar un pensamiento abstracto, con razonamiento incluido.” Es decir que podemos racionalizar el miedo o los apetitos, buscar el placer y en definitiva abandonar el estado de naturaleza primigenio y buscar el comfort. Se contrapone a esto el análisis más minucioso de los vestigios neandertales. Se está revisando a la alza a esta especie de gran potencial evolutivo, reconociendole parte de los vicios y virtudes sapien.

Los neandertales desaparecieron paulatinamente (30.000 a.C) desplazados cuando los homo sapiens africanos, invadieron su hábitat europeo. El grabado aparece en un lugar emblemático dentro de la arqueología de esta especie: La Roca fue último enclave neandertal, de donde se extinguieron hace 24.000 años (aunque aquí hay un baile de cifras, culpa de la datación con carbono 14 de restos tan antiguos). Es en Gibraltar además donde se encontró el primer cráneo adulto en 1848, perteneciente a una mujer, 8 años antes de los vestigios “oficiales” en Alemania.

2014-09-06-EmoBuscaNeandertal

El hombre caucasico comparte entre un 1 y un 4% de genes con los neandertales. Solo unos 10.000 neandertales y sapiens llegaron a cruzarse durante un abismo de tiempo que abarcó 130.000 años de coexistencia.

La teoría más reciente acerca de su desaparición, realizada por el CSIC en la cueva asturiana de el Sidrón, apunta a que la endogamia de sus pequeños grupos, aislados por el empuje sapiens, acabó por condenarlos genéticamente, produciendo individuos incompletos. Los investigadores llegaron a esta conclusión tras analizar las primeras vertebras cervicales de tres individuos y encontrar anomalías congénitas en el atlas, la unión de la columna y el cráneo. En las poblaciones humanas actuales esa deformidad se presenta entre en un 1% y un 4%, mientras que en el Sidrón aparece en 2 de cada 3 individuos.

Otras explicaciones acerca de su evaporación física incluyen cambios climáticos (la estepa se enseñoreo de Europa), pandemias que nos precedían, la competencia feroz por los recursos disponibles o el exterminio sistemático. La teoría más bonita es la que dice que los llevamos dentro de nosotros mismos. Existen casos documentados de hibridación sapiens-neandertal, el quid de la cuestión es saber cuanto porcentaje de ADN porta el hombre caucásico (1-4%).

Merece la pena aupar de nivel a estos seres cercanos a los hombres sabios, independientemente de que pudieran expresar o no sus pulsiones. Tal vez esos garabatos geométricos eran un grito desgarrador a un mundo cambiante que no comprendían, o tal vez solo estuvieran afilando su cuchillo de hueso. Respeto ante todo: algun troglodita coló sus genes en nosotros.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com