La revolución militar del largo siglo XVII

infanteria sueca guerra de los treinta años

Infantería sueca durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1638).

Se conoce como revolución militar a las innovaciones tácticas y estratégicas adoptadas por los ejércitos europeos desde 1560 a 1660 en busca de mayor flexibilidad, potencia de fuego y compenetración inter arma

La revolución militar del siglo XVII es la denominación moderna del fruto de la búsqueda europea de obtener la mayor ventaja posible de las armas de fuego y en dotar a las formaciones de mayor flexibilidad: aumentando el número de oficiales, mejorando la compenetración caballería-infantería-artillería e incrementando el número de unidades menores, formadas por seis o diez soldados (escuadrón), que pudieran operar de forma autónoma. Estas innovaciones provocaron que en 1800 Europa se lanzara a la dominación global, fenómeno que alcanzó su cenit en el imperialismo decimononico.

fuerte de estrella

Fuerte en estrella, surgido en Italia a finales del siglo XV para contrarrestar el poder de la artillería francesa. Esta innovación provocó que fueran necesarios ejércitos más grandes para poder bloquear las plazas.

El concepto fue revisitado por Geoffrey Parker en 1990, pero destacó la importancia de las fortificaciones y la guerra de asedio (la traza italiana obligó a aumentar el número de soldados para poder asediar las nuevas fortalezas). La artillería que desde la toma de Constantinopla en 1453 había demostrado los estragos que podía causar un continuo bombardeo horizontal contra los cimientos de un muro, volvió a perder importancia al no poder penetrar los desangulados bastiones o los muros reforzados con tierra.

Otro elemento que ganó y perdió importancia fue la pica, artífice de que la infantería desbancara a la caballería como señora de los campos de batalla en el siglo anterior, que seguía siendo usada por los veteranos para proteger a los vulnerables mosqueteros, pero en una proporción cada vez menor (1/3). A finales de siglo la proporción era de 1 por cada 5 o 6 mosquetes, y finalmente fue sustituida por la bayoneta.

Al final todo redundó en sacar provecho de las armas de pólvora individuales: los mosquetes de avencarga y posteriormente de chispa. Las formaciones se volvieron cada vez más delgadas, presentando gran frente pero sin muchas filas de fondo, lo que confirió a la infantería gran capacidad defensiva, pero sacrificando poder ofensivo. Esto explica para David Parrott un auge de la caballería ligera como no se había visto desde la Alta Edad Media: las batallas tendieron a ser resueltas por ataques de flanco de caballería (y aquí cabe mencionar a los Ironsides de Oliver Cromwell en la Guerra Civil Inglesa).

cuerpo de gustavo adolfo de suecia

Gustavo Adolfo de Suecia (1594-1632) apodado El León del Norte revolucionó la táctica militar y elevó a su país como superpotencia.

La caballería que había intentado adaptarse a la era de la pólvora cambiando lanzas por mosquetes y pistolas, volvía a su labor tradicional de choque con arma blanca, ahora que había disminuido el número de picas oponentes (la lanza volverá, pero durante las Guerras Napoleónicas).

Otra arma descollante a finales del XVII fue la granada de mano. La élite, los soldados más altos y robustos eran entrenados en el uso de una pequeña bomba con material explosivo de tamaño similar a la fruta que le da nombre. Eran especialmente utiles en la toma de fortalezas, pero finalmente el arma cayó en desuso hasta su reentré en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.

Se puede atribuir la paternidad de estos nuevos métodos guerreros a Gustavo Adolfo de Suecia que en 1631 obtuvo tal victoria sobre los católicos alemanes en Breitenfeld que sus contemporáneos creían que iba a marchar a Viena para proclamarse emperador. Aún así su vida fue segada un año después en Leuthen, cuando dirigió una mal calculada carga de caballería. El rey sueco había estudiado las tácticas del holandés Mauricio de Nassau y las aplicó aumentando la disciplina de sus soldados y formandolos en unidades más pequeñas. Una innovación clave fue el uso de artillería ligera remolcada por dos caballos, en vez de los pesados cañones tirados por 24 bestias.

mapa europa en 1700

Mapa de Europa en 1700. Las innovaciones militares precedentes permitirán el dominio occidental del orbe.

Su inspirador, Mauricio de Nassau, siempre buscando formas de aumentar la potencia de fuego de los mosquetes, formaba a sus mosqueteros en seis filas, que iban rotando para hacer una descarga concentrada. Las tropas tenian que estar familiarizadas con sus armas de fuego y estar sincronizadas a la perfección para que funcionara esta maniobra. Gustavo Adolfo disminuyó las formaciones a tres filas, para que dispararan al unisono (la primera fila de rodillas, la segunda agachada y la tercera en pie).

Los ejércitos españoles no se adaptaron a estas innovaciones pues seguían usando cuadros de hasta 16 soldados, en los que sacrificaban la potencia de fuego a la fuerza del número. Esta táctica era especialmente útil en la ofensiva, donde los soldados se daban fuerza unos a otros, aunque el despliegue era inflexible.

Serán los veteranos de la Guerra de los Treinta Años los que den pie y transfieran su esprit de korps a los nuevos regimientos profesionales que empezarán a surgir en este periodo inmediato.

cañon sueco guerra treinta años

Cañón ligero sueco. Su reducido tamaño le permitía ser tirado por solo dos caballos y acompañar a la infantería, aumentando la compenetración inter arma.

Otro punto importante en la revolución es el aumento del número de soldados reclutados, pasando de los 50.000 hombres del siglo XVI a los más de 175.000 de Gustavo Adolfo o los 100.000 de Wallenstein. Este tamaño escapaba a la capacidad administrativa del Estado por lo que eran reclutados por particulares mediante contratas militares. Por ello era preferible operar en suelo enemigo, ya que la financiación de estos particulares se hacia mediante el cobro de tributo en los territorios ocupados.

Al final se reclutaban ejércitos inmensos sin experiencia que se dedicaban a la extorsión en los territorios conquistados, sin ser fiables en la batalla. Los verdaderamente efectivos eran las tropas de los Estados que en guerra prolongada habían llegado a mantener un núcleo de tropas de élite. El éxito español en este periodo (pese a su cerrazón táctica) fue el de disponer permanentemente de este tipo de tropas al contrario que los protestantes. Lo mismo sucedia con las tropas de Gustavo Adolfo. En 1648 la mitad de sus tropas contaba con al menos 5 años de experiencia.

Clifford J.Rogers plantea una teoría integradora con una sucesión de revoluciones: de infantería, artillería, fortificaciones, armas de fuego, y por último del tamaño de los ejércitos entre 1660 y 1715. Geoffrey Parker expande el lapso cronológico de esta revolución de 1450 a 1800, coincidiendo con toda la Edad Moderna, y dando las herramientas a la Vieja Europa para dominar el mundo.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

Un pensamiento en “La revolución militar del largo siglo XVII

  1. Pingback: Curación de contenidos históricos 26 de Marzo 2016 - Revista de Historia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s