Entrevista al ilustrador militar Peter Dennis

messines peter dennis

Messines, 7 de junio de 1917. Los británicos toman la loma de Messines tras hacer estallar 19 minas (450 toneladas de explosivos), causando 10.000 bajas y aprovechando la ventaja estratégica.

Historiavera entrevista a Peter Dennis, ilustrador de decenas de títulos de la editorial bélica Osprey Publishing

Cuando murió Angus McBride  me quedé desolado; aunque mi interés por la historia militar venía de antiguo, fueron sus ilustraciones para Concord y Osprey las que liberaron todos los demonios. Ese vacío tardó en llenarse, pero tras su estela descubrí mucho talento. Con los años aprendí a disfrutar los nuevos cuadros de mi póker de ases favorito: Ferrer-Dalmau, Cabrera Peña, Karashuk y Peter Dennis. La persona a la que hoy entrevisto, el incombustible Peter Dennis (1950), bebe de esos lugares comunes, pues él mismo descubrió su pasión en los trazos de McBride o los hermanos Embleton.

peter dennis portrait

Peter Dennis volcado en un proyecto. Horario de trabajo: 4 am-6 pm.


Peter
es un artista tan prolífico que se rumorea que está encadenado en una mazmorra de Osprey Publishing recreando sin pausa combates del pasado. Nada más lejos de la realidad; se despierta pronto y trabaja incansablemente hasta que termina el proyecto que le absorbe. Su trayectoria es larga, y en ella ha ilustrado cientos de libros, no siempre de temas militares. Está orgulloso de haber trabajado en tantos campos desde que se graduó en el Liverpool Art Colege. Aceptó todo tipo de encargos de sus editores hasta que pudo dedicarse al 100%a su hobby, la ilustración militar.

Algunos de los trabajos de Dennis incluyen: “Dinosaurs through time”, “hunt! can you survive the stone age”, “pyramid”, “Winnie-the-poo”, “ghostly tales from long ago”… una larga lista en todos los campos del saber. Pero son las ilustraciones para Osprey las que le han traido a Historiavera. Osprey Publishing es una editorial británica especializada en historia militar. Es famosa por sus laminas a todo color y por sus miles de libros ocupándose de la historia de como la humanidad se ha matado mutuamente; desde la Edad de Bronce hasta antes de ayer. Por solo citar algunos títulos en los que ha colaborado: “Berlin 1945”, “Stalingrad 1942”, “Anzio 1944”, “Borodino 1812”, “King Tiger vs Is-2”, “Platea 479 BC”, “Viena 1683”, “Alesia 52 BC”. ¿Seguimos?; el buscador interno de Osprey nos devuelve 160 títulos suyos, y vienen más en los próximos meses. Dejemos que el mismo nos hable en la siguiente entrevista:

batalla de berlin osprey emboscada tanques

Combate callejero en Berlin, 1945. Nadie como Dennis para captar el momentum. Una columna blindada soviética se bate el cobre a la desesperada contra miembros del volksturm y retales de otras unidades. Los jinetes de carros caen como moscas.

P- ¿Cómo comenzó su afición a la Historia?

R- La Historia ha sido mi pasión desde que tengo uso de memoria. Culpo de ello a los soldados de plomo, jugaba con ellos cuando era niño y de alguna forma nunca he dejado de hacerlo. Había una revista llamada “Look and Learn”, cuando crecí un poco, con fantásticas ilustraciones de historia militar de Ron y Gerry Embleton y después por Angus McBride. Creo que fue esa revista la que primero me hizo pensar en vivir de pintar e ilustrar. Si alguien estaba dibujando todo esto, tal vez podría hacerlo yo también.

termopilas peter dennis

Desfiladero de las Termópilas, 480 a.C. “Quiero que mis ilustraciones capturen la naturaleza real de los combates antiguos- cercano, personal y terrible. “

Así que pasé por el Liverpool Art Colege y comencé a ilustrar todo lo que mi agente me enviaba. Me llevó muchos años el poder restringir ese trabajo a temas históricos. Ilustré muchos libros para Dorling Kindersley y otras publicaciones británicas antes de empezar a trabajar para Osprey, donde trabajaban todos mis ídolos de juventud, ¡aunque el dinero no era mucho!

Ahora me centro por completo en historia militar, trabajando para Osprey y otras publicaciones militares, y dibujando caratulas de wargames de miniaturas.

P- ¿Cuál es su técnica de trabajo?

R- Trabajo al estilo antiguo, dibujando a lápiz y después pintando con tinta acrílica. Uso airbrush muy a menudo, que es la única de mis herramientas que un ilustrador medieval no reconocería. Me gusta levantarme temprano y trabajar intensamente en un proyecto todo el tiempo que haga falta. De esta forma puedo completar una escena de batalla para Osprey en tres días, aunque algunas llevan más tiempo.

P- Profundizando en el proceso de pintura, su fama de rápido es casi legendaria, así como la capacidad de plasmar gran número de soldados, cada uno viviendo su momentum. ¿Qué opina de ello?

R- El proceso de dibujo es casi el mismo. Dibujo la escena a lápiz, tratando de capturar el drama del momento. Después corrijo el dibujo fotografiando modelos a escala de tanques, o haciendo posar a las figuras principales y fotografiandolas. Después  mando el boceto a lápiz al autor del libro o editor para conseguir su visto bueno. A continuación aplico la tinta con cuidado alrededor del trazo del lápiz, y luego dibujo!

Algunos editores piensan que soy rápido porque trabajo muy intensamente, empezando a las 4 am y trabajando hasta las 6 pm. Las obras parecen surgir muy lentamente en el papel, ¡creedme!

Y con respecto al número de personajes, quiero que mis ilustraciones capturen la naturaleza real de los combates antiguos- cercano, personal y terrible. Las películas siempre muestran un puñado de individuos dispersos. Cuando era niño amaba esas batallas tumultuosas de las mejores ilustraciones históricas y quise continuar esa tradición. Desafortunadamente no se me paga más por el número de figuras…

belleau wood peter dennis

Belleau Wood 1918. Una de las batallas más enconadas en las que participó el Cuerpo Expedicionario Estadounidense en la Gran Guerra. Los alemanes apodaron a los marines “teufel hunden”, los perros del infierno.

P- ¿Qué periodo histórico le interesa más?

R- Estoy interesado en todos los periodos históricos. No tengo ninguno favorito. Todas las eras militares tienen un impacto visual único, ya sea un caballero acorazado con malla normando o las actuales fuerzas especiales con su variedad de camuflaje y armamento complejo.

P- ¿Qué le supone mayores desafíos a la hora de dibujar?

R- Encuentro que cada cosa tiene sus desafíos. He estado trabajando recientemente en soldados de papel para un nuevo proyecto con Helion Books y encuentro que una idea tan simple como la vista delantera y trasera de esos guerreros en formación tiene complicaciones fascinantes que estoy disfrutando mucho.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

El alcohol antes del combate: valor en una botella

calle de constantinopla siglo VI

Una sórdida calle de Constantinopla en el siglo VI. El ejército no era cuna de alcohólicos, pero el consumo frecuente fomentaba el vicio allende la batalla y lo acompañaba con juego y putas

Desde siempre el Hombre ha buscado maneras de aumentar artificialmente su valor, y a veces lo ha encontrado dentro de una botella.

Los beneficios de las bebidas espirituosas en combate son muchos: el más importante es el de mantener a raya la angustia que genera la visión del enemigo, y más si avanza lentamente (la parsimonia de los Tercios españoles ponía los pelos de punta). Esa calma antes del choque era desquiciante y el alcohol ayudaba a controlar los nervios. También tienen valor anestésico frente a las heridas (Homero lo menciona en la Ilíada). Muchos beberían alcohol en espera de recibir una herida penetrante para mitigar su dolor; mientras que después del combate se consumía como transición de la inhumana tensión a la rutina cotidiana.

choque hoplita

El orden y la disciplina son la antítesis del alcohol. El estrés extremo del combate, sin embargo, hacía necesario el liquido báquico como suplemento de coraje en el choque cara a cara.

Mantenía el historiador John Keegan que “toda batalla, excepto quizás la primera de una guerra, o el primer combate de una unidad novata, siempre crea ansiedades. Aunque los soldados fueran jóvenes y vigorosos, se anteponía el nerviosismo a la excitación. Beber alcohol es inseparable de la preparación y del combate mismo. El alcohol deprime reflejos de autoprotección e induce a la aparición de sentimientos de coraje.”

En la época antigua el uso y abuso de alcohol antes de la batalla era un incentivo para los hoplitas griegos. Las demandas del combate cara a cara entre falanges lo exigía. Existen pocas pruebas en la literatura, pero está claro que beber antes del combate era algo rutinario. Los escritores pudieron ocultar este hecho por considerarlo insignificante o porque mencionarlo les causara rechazo. La sola mención de alcohol evoca a abuso y desorden, lo que puede ser malo para la reputación del comandante si pierde la batalla o disminuir su gloria si se aduce que el enemigo estaba ebrio e inoperante.

hoplitas cargando desorganizados

Excederse en la ración de alcohol podía convertir una hueste disciplinada en una turbamulta desbocada. Aquí unos furiosos hoplitas en persecución.

valor holandes

Valor en una botella. La ginebra era el secreto del coraje holandés.

En el siglo XVII se acuñó la frase Dutch Corage. Ese coraje lo encontraban los holandeses en una botella de ginebra, como observaron los británicos durante la Guerra de los Treinta Años, aumentando su agresividad. Los ingleses se aficionaron tanto al término como a la ginebra, que consumieron desde entonces. Otra versión traslada el dicho a 1665, durante la Gran Peste de Londres. Velas de ninguna nación osaban acercarse a llevar suministros a la ciudad enferma, pero un grupo de capitanes holandeses se atrevió a llevarlos, sin tocar puerto. En honor a ellos se habría acuñado el termino valor holandés, aunque más tarde se lo ligó exclusivamente al consumo de alcohol.

cuadrado ingles waterloo 1815

Cuadro británico en Waterloo (1815). La “escoria de la tierra” del duque de Wellington soplaba pero daba el do de pecho.

Durante las Guerras Napoleónicas las raciones de licor abundaron. Antes de Waterloo (1815) los casacas rojas de Wellington estaban muy cansados, lo que amortiguaría el miedo, pero muchos también habían bebido. El Duque de Hierro opinaba de sus soldados, la escoria de la tierra, que eran una banda de borrachos y pendencieros, pero que en batalla daban la cara como los mejores. Los médicos llevaban ginebra tanto para los heridos como para compartir algún trago ocasional; y a uno de los cuadros que resistió la carga de los coraceros franceses se trasladó un barril rodando. En las últimas fases de la batalla esos soldados bebidos fueron los más inmisericordes con los franceses en fuga.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) institucionalizó las raciones de combate que contenían alcohol para las tropas del frente. Aunque el gobierno francés prohibió la absenta, a los poilus se les entregaba media botella de vino diaria. Los alemanes recibían brandy y cerveza. Los rusos mientras tanto prohibieron el vodka, para prevenir su tendencia al abuso, aunque en la Segunda Guerra Mundial se les suministró 100 gramos diarios (las tropas siberianas tenían tendencia a beberse el anticongelante de las ametralladoras y a quedarse ciegos en consecuencia).

soldado siberiano segunda guerra mundial

Soldado siberiano soviético, Segunda Guerra Mundial. Sumamente aficionados a las raciones de vodka (y a todo lo que llevara alcohol).

En el caso inglés hubo controversia acerca de si una ración diaria de ron era eficiente. Si se les preguntaba a las tropas respondian claramente que “alimentaba, calentaba y estimulaba”. En general se aceptó que en casos de fatiga y estrés extremo el ron “enviaba energía al organismo instantáneamente”. El coronel J.S.Y Rogers, del 4th Black Watch, expresó contundentemente que sin una ración de ron y otra de café antes de atacar la trinchera enemiga “no creo que hubiésemos ganado la Gran Guerra”.

Pero muchas veces ir bebido ha sido desastroso para el bando o el individuo que ha incado el codo. El 6 de junio de 1944, la noche del Día D, infantería británica a bordo de planeadores tomó intacto el puente Pegasus. Los alemanes no volaron el puente sobre el Orne porque su comandante en vez de dar la orden bebía vino con su novia francesa. O el caso en el que los príncipes rusos fueron masacrados por la Horda Azul mongola en 1377: habían ingerido tanta cerveza que murieron como patos en un estanque. El jefe supremo, Ivan Dmitriyevich se ahogó incluso antes de que llegaran a él los jinetes esteparios. La propia Troya cayó, según cuenta la leyenda, mientras los dárdanos se embriagaban durante un banquete. Los aqueos descendieron del caballo, y el resto es “historia”.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com