Exoesqueletos militares: Call of duty y la guerra del futuro

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“La guerra nunca cambia” Ron Perlman.

 

Call of Duty Advanced Warfare es un videojuego bélico ambientado 40 años en el futuro (2054). Un mundo en el que la guerra sucia la llevan megacorporaciones a sueldo del gobierno que más pague. Mercenarios sin escrúpulos que hacen uso de tecnología militar puntera: rayos láser, drones de combate y sobre todo, exoesqueletos que confieren cualidades sobrehumanas. El cuerpo humano es un saco de huesos que se cansa y necesita reposo. El exoesqueleto rompe esas limitaciones; diseñado como un traje que se acopla a la espalda, sigue los movimientos del usuario, permitiendole levantar quintales sin esfuerzo y desplazamientos verticales y laterales que desafían a la gravedad. Call of Duty exprime esta tecnología hoy embrionaria, investigada con fines militares y de rehabilitación, para relanzar una cansada saga que lleva 11 entregas y ha recaudado 3.000 millones de dolares.

 El oscarizado actor Kevin Spacey junto a su alter ego digital, Jonathan Irons, poderoso magnate de la compañía militar privada ATLAS.


El oscarizado actor Kevin Spacey junto a su alter ego digital, Jonathan Irons, poderoso magnate de la compañía militar privada ATLAS.

Sledgehammer Games se ha asegurado de contar con un villano carismático contratando al actor Kevin Spacey (House of cards), que presta voz e imagen al magnate Jonathan Irons. Un personaje oscuro, emboscado bajo una fachada de hombre recto, que es dueño de ATLAS, la compañía militar privada más poderosa de occidente. Estados Unidos contrata a su grupo mercenario para frenar los ataques terroristas del KVA, que pretenden devolver al mundo a la Edad de Piedra. Los despreciables tecnotrogloditas creen que la humanidad merece castigo por su abuso de la tecnología. Aplican su dogma destruyendo centrales nucleares y masacrando “pecadores” consumistas al por mayor.

exoesqueleto tom cruise al filo del mañana

Los exoesqueletos de la película “Al filo del mañana” elevan esta tecnología a cotas impensables hoy en día. Su diseño está inspirado en el manga japonés.

Nuestro papel en el videojuego no comienza ligado profesionalmente al maquiavelico empresario, sino alistado en los marines con su idealista hijo Will. Somos destinados a la defensa de Seúl cuando Corea del Norte cruza el paralelo 38 y lanza una masiva ofensiva contra su vecino. La lucha por la capital se encarniza entre rascacielos que se derrumban, y en lo más crudo de esa jungla de cristal Will queda atrapado. Entre negativas a abandonarle, una bomba te cercena el brazo hasta el codo y todo se va a negro.

Tras sobrevivir a la vorágine y ser reclutado por Irons, Call of Duty Advanced Warfare va in crescendo mostrando tecnología puntera que hoy se intuye vagamente. Desde un brazo mecánico, que corre a cuenta de ATLAS, hasta exoesqueletos que multiplican las habilidades humanas: como el recuperarse de los daños sufridos en segundos, mejorar la velocidad del personaje, silenciar las pisadas o amortiguar caídas fatales. El séptimo arte no se cansa de mostrarnos distintos diseños del futurista armazón, como el que usa Tom Cruise en “Al filo del mañana” o la espectacular armadura de Iron Man.

El exoesqueleto HULC, diseñado por Lockheed Martin, permite acarrear hasta 100 kg a una velocidad de 10 km/h sin esfuerzo.

El exoesqueleto HULC, diseñado por Lockheed Martin, permite acarrear hasta 100 kg  y mantener un ritmo de 10 km/h sin esfuerzo.

Sin embargo los Exosuits no son hoy en día un ingenio de ficción, hacen uso de una tecnología embrionaria, pero que modificará el rol del soldado del futuro. Diseñados como un armazón mecánico que detecta, mediante sensores barométricos, las señales nerviosas enviadas a los músculos de las extremidades. El aparato las procesa y actúa, en una fracción de segundo, acompasando su movimiento. Los exoesqueletos orientados al mundo civil conferirán a las personas ancianas y minusvalidas la capacidad de andar de nuevo, pero los ejércitos y compañías privadas que están invirtiendo presupuesto en esta tecnología pretenden maximizarla para obtener superioridad militar.

Existen dos prototipos que pueden catalogarse como exoesqueletos militares: el XOS desarrolado por Sarcos y el HULC de Lockheed Martin. Ninguno ha sido testado en combate, pero permiten a su portador cargar hasta 100 kg de peso a una velocidad de 10 km/h por prolongados periodos de tiempo. Antes de que lleguen al campo de batalla se habrán aligerado lo suficiente como para ser un “arma” pulida, pudiendo desmontarse rápidamente si la situación lo requiere.

Marines en Irak, cargando peso y cansandose, como los infantes de toda la vida, desde las mulas de Mario a la caballería de a pie de Stonewall Jackson.

Marines en Irak, cargando peso y cansandose, como los infantes de toda la vida, desde las mulas de Mario a la caballería de a pie de Stonewall Jackson.

El Alto Mando estadounidense ha mostrado interés en el concepto de exoesqueletos perfeccionados, llamados “armaduras de combate”, tentadoramente similares a los mechs del manga japonés, pero es escéptico hacía una tecnología que adolezca de “enfermedades infantiles” al ser desplegada. El problema más acuciante es el diseño de un motor potente y compacto que permita al exoesqueleto operar autónomamente por prolongados periodos de tiempo sin dejar al usuario a merced del enemigo.

El LaWs (Laser Weapon system) es otra arma fúturista desarrollada por la Marina Estadounidense que ya está disponible en su arsenal. Fue instalada en el USS Ponce a principios de 2014, y un informe reciente (diciembre) informa de su perfecto funcionamiento. El rayo láser tiene como fin la destrucción de drones o embarcaciones de pequeño calado que ataquen de cerca al destructor.

dron de combate no tripulado

Dron de combate no tripulado, el ingenio del siglo XXI que puede deshumanizar la guerra aún más si cabe.

Los drones son protagonistas de muchos boletines informativos, y cada vez lo serán más, ya que EEUU pretende que en 20 años la mitad de sus fuerzas desplegadas sean vehículos de combate aéreo no tripulados. Su principal desventaja es el alto coste de mantenimiento y producción y la insensibilización de sus operadores, que no verían el verdadero rostro de la guerra, creando conflictos éticos nunca vistos y por resolver.

Regresando al Call of Duty Modern Warfare, merece la pena apuntar la linealidad de su campaña de un solo jugador, sus gráficos continuistas y para nada sorprendentes y un multijugador que puede prolongar las horas de juego, pero que por si solo no justifica los sesenta euros que cuesta. El videojuego se redime por el revolucionario concepto de los exoesqueletos y por el Doppelgänger digital de Kevin Spacey. El oscarizado actor arregla un roto y un descosido.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

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