La Segunda Guerra Mundial en el Séptimo Arte

fury_banner

Las películas sobre la Segunda Guerra Mundial plasman eventos ocurridos hace décadas, ¿por qué sigue fascinándonos el conflicto? . Con las cintas Fury o Unbroken en la parrilla de salida, el año 2014 sigue con la ola bélica. ¿Hollywood no tiene bastante?

El 2 de septiembre de 1945, se rendía Japón a bordo del portaaviones USS Missouri y finalizaba oficialmente la SGM. Cinemáticamente nunca lo ha hecho. Casi 70 años después la demanda de films es imparable, un cajón de sastre donde repescar, o inventar, historias. El año pasado se estrenaron El ladrón de libros, la historia de un británico cautivo en Japón en The railway man, y Stalingrado, sobre el agónico combate germano-soviético a orillas del Volga. Para finales de 2014 tendremos The Monuments Men, centrada en la campaña Aliada para salvar el arte en manos nazis, Fury, en la que Brad Pitt actua como capitán de tanque y Unbroken, la historia de un prisionero de guerra norteamericano. También tendremos un biopic de Alan Turing y Suite Francaise.

the-monuments-men-uk-quad-poster

The Monuments Men sigue a un grupo de peritos alistados para recuperar el arte robado por nazis.

Aunque es imposible ofrecer un calculo exacto, existen alrededor de 130 películas sobre la Gran Guerra, y se estima que la Segunda Guerra Mundial ya supera las 1300, y vienen más. Antes de acabar el conflicto ya había 250, 300 más en los 40, 200 en los 50 y 60, en 1970 bajó a 130 y en los años 80 a 120. Los 90 trajeron 86 cintas y en los 2000 trajeron un espectacular repunte, 180. Desde el 2010 llevamos por lo menos 50, lo que sugiere cifras parecidas a la década pasada.

Hay varias razones; el conflicto fue gigante y se combatió en varios teatros, traumatizó a sociedades enteras y desencadenó políticas, avances tecnológicos y conmociones éticas a escala nunca vistas; tiene infinito potencial para contar una historia: hay muchos éxitos militares desconocidos, verdades que corregir, y relaciones personales nunca tratadas. Esa guerra ya no es una historia, es una metáfora.

Hay que analizar el porqué el renovado interés por la SGM a finales de los 90, estadísticamente, como punto de ebullición. Cottrell Boyce sugiere para The Guardian que desde el 11 S y la guerra de Irak, la guerra no es “un asunto lejano”, sino “como resolvemos los asuntos ahora”. Ahora la misma generación que ignoró las historias de sus abuelos mira con sentimentalismo esos posters y esas banderas colgadas de las paredes. El sueño de la guerra alimenta fantasias y aleja preocupaciones cotidianas. Quizás es solo entretenimiento.

iron

Iron Sky es una película distópica en la que los nazis buscaron refugio en la cara oscura de la luna. Hoy, 70 años después, pretenden conquistar el mundo. PINCHA para ver el trailer.

La película de Quentin Tarantino, Malditos Bastardos, es una fantasía distopica, pero hay muchas más por el estilo, como Iron Sky, que especula con la busqueda de refugio de los nazis en…la luna. El discurso del rey es cercano en época, y trata sobre el poder de la radio para cambiar la historia. Monuments men, la batalla por salvar el arte de los grandes maestros europeos de las garras nazis. Salvar al soldado Ryan es el epitome de lo que piensa el pueblo norteamericano sobre la contienda, que la ganaron ellos solos. Muchos tratan de producir la versión oficial, la que en cinco siglos se perciba como verdadera.

Para este otoño la pieza más jugosa es Fury, protagonizada por Brad Pitt. En ella una tripulación de tanque norteamericana es inmovilizada en territorio alemán en abril de 1945. Deben decidir si abandonan la dañada carcasa o resisten el embate de la Wehrmacht en solitario. Rodada en Inglaterra, el largometraje hace uso del Tiger 131, el único de su genero que se conserva íntegro. El blindado fue apresado en Túnez el 21 de abril de 1943 cuando proyectil rebotó en su torreta, hiriendo al capitán y haciendo huir a sus ocupantes. Los Aliados trasladaron con premura el gargantuesco ingenio a Gran Bretaña para estudiarlo. Desde 1951 puede visitarse en el Bovintong Tank Museum y ahora en Fury se muestra por vez primera en la “gran pantalla”el que fue el terror de los campos de batalla.

ujh

The Mighty Eighth cuenta las desventuras de las tripulaciones de Fortaleza Volante B-17 durante sus vuelos para arrasar Alemania: PINCHA para ver el trailer.

Su gran competidora es Unbroken, dirigida por Angelina Jolie, y ambientada en el teatro de operaciones del Pacífico. Está basada en la vida del atleta olímpico estadounidense Louis Zamperin, que fue destinado como piloto en la guerra contra Japón. Tras sufrir un accidente de avión y sobrevivir sin agua ni comida 47 días, será capturado por los japoneses y enviado a un campo de la muerte. La increíble historia de supervivencia se estrenará en las navidades del 2014.

Por último tendremos The Mighty Eighth, una serie producida por Steven Spielberg y Tom Hanks, centrada en los pilotos de la 8th Air Force. De los 350.000 soldados que pasaron por sus filas fallecieron más de 26.000. La trama, dividida en 10 capítulos de una hora de duración, contará la historia de varias tripulaciones de Fortaleza Volante B-17 en sus vuelos para bombardear Alemania. Cierran así Spielberg y Hanks la trilogía que iniciaron con Hermanos de sangre o The Pacific. Los cinefilos del genero bélico, y más concretamente de la Segunda Guerra Mundial, tienen tres citas de calidad con butaca y palomitas incluidas.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

 

 

 

Ricardo III, el monarca guerrero que murió por su oscuro corazón

_68477225_richardiiibygrahamturner600

Ya han pasado dos años desde que se encontraran bajo la iglesia de la hermandad franciscana de los Grey Friars (Leicester), actualmente un aparcamiento, los restos óseos del último rey inglés en morir en un campo de batalla, Ricardo III (1452-1485), y su historia sigue en boca de todos.

De aquel monarca que murió peleando, con la palabra “¡traición!” tres veces en sus labios, se ha dicho a lo largo de los siglos que tenía un corazón oscuro, que era un asesino jorobado –siempre inspirado en el Ricardo III, inmortalizado por Shakespeare-, pero nunca ha surgido una leyenda en la que se dijera que era un gran gobernante. Quizá esto se debía a la propaganda que le dieron sus rivales y verdugos en la Guerra de las Dos Rosas, los Tudor, o por la forma en la que su ambición de poder le cegó y encerró a sus dos sobrinos, de los que nunca se supo nada más, en la Torre de Londres cuando murió Enrique IV, al ser los siguientes en la línea de sucesión. Algo que ha cambiado durante la última centuria, donde su corazón blanco ha prevalecido sobre el negro.

King_Richard_III-small-turned-left

Oleo anónimo del último rey inglés que pereció en combate.

Desmond Seward (historiador especializado en Gran Bretaña, Francia y el final de la Edad Media) considera que Ricardo III tuvo un corazón negro, pero porque él toma el perfil retratado por Tomás Moro para el relato de la vida del monarca: “Pese a que Sir Tomás Moro era poco fiable sigue siendo la fuente de información más completa sobre la vida de Ricardo III…es innegable que su historia tiene muchos defectos”, manifiesta el estudioso a medios británicos.

El historiador autor de biografías como la de Enrique IV de Francia o la Guerra de las Dos Rosas afirma que Moro “dramatiza” muchos a los personajes principales y otras cosas más, como la edad de Eduardo IV, el nombre cristiano de Lord Hastings o confunde a Eleanor Butler con Elizabeth Lucy.
A pesar de todo, Seward defiende que los manuscritos que poseemos de Moro eran, en un principio, un borrador que nunca pudo terminar: “Sir Tomás tenía fuertes convicciones morales sobre la vida pública y, sin duda, quería contar una buena historia. Nunca hay que olvidar que él era una de las mentes más inteligentes de Europa”. Este historiador finaliza en que Ricardo III era oscuro, pero no un monstruo. Prefiere quedarse con otra descripción de Shakespeare en la que decía que era un “sombrío joven inglés pionero de ‘El príncipe de Maquiavelo’”.

Copiosos banquetes e ingesta desmesurada de alcohol

Un rey que está de actualidad, aparte de por si tuvo un corazón negro o blanco, por la vida que llevó durante sus cortos 32 años gracias al estudio de su osamenta y de varios de sus dientes exhumados por parte de la Universidad de Leicester y el British Geological Survey.

britain-richard

Osamenta de Ricardo III, exhumada bajo la iglesia de Grey Friars, en Leicester.

Tras analizar diversos isótopos (de oxígeno, estroncio y nitrógeno, entre otros elementos), llegaron a la conclusión de que Ricardo III llevó una auténtica vida epicúrea, pese a los efímeros 26 meses que duró su reinado. Al rey inglés le encantaban el vino y la cerveza–bebía más de uno y tres litros diarios, respectivamente-, además de otras bebidas espirituosas, y se pegaba unos copiosos banquetes en los que devoraba peces de agua dulce y aves, como cisnes, garzas y garcetas. Incluso el estudio de sus dientes reveló cambios en su dieta cuando accedió al trono.

Un descubrimiento de huesos “millonario”

A los habitantes de Leicester les da ‘igual’ la dieta, vida y milagros que tuvo el Rey Ricardo III. A ellos lo que les importa es que el museo levantado con sus restos siga dejando importantes sumas de dinero en las arcas locales.

ricardoiii1

Reconstrucción de la cara de Ricardo III en base al cráneo encontrado y a las pinturas que tenemos de él. Notese la calavera cruzada por el tremendo tajo transversal que le propició Wyllyam Gardynyr con un hacha.

Desde que se descubriera, allá por septiembre de 2012, la osamenta del monarca británico, la economía de Leicester se ha impulsado en unos 45 millones de libras esterlinas, impulsando el turismo en el condado en un 6%, mientras que en los circundantes apenas llega al 3%.

El Centro de Visitantes Rey Ricardo III está ubicado en los nuevos jardines de la Catedral de Leicester, donde custodia la entrada a ellos una estatua del monarca embutido en su armadura sosteniendo su corona en la cabeza y agarrando su espada con ambas manos.

Un lugar por el que, en apenas un mes de vida, ya han pasado 1.000 personas, por lo que el objetivo de llegar a los 100.000 antes de que los restos óseos del Rey regresen a la Catedral en marzo del curso que viene para darle un entierro digno es muy probable.

El punto álgido de este centro es la última atracción: la batalla en la que Ricardo III perdió la vida, la de Bosworth. Pero antes de llegar a ese punto, los visitantes inician su recorrido en un claustro medieval, donde se encuentran, en tamaño real, cara a cara con las personas que rodearon al monarca a lo largo de su historia, así como proyecciones de películas en tiempo real  en el escenario.

Ignacio Torres Guerrero

https://twitter.com/nacheras84

Para saber más:

Ricardo III, el último rey inglés en morir en un campo de batalla