Philippe Leclerc, liberador de París y criminal de guerra

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“Señor, usted también lleva uniforme extranjero, ¡el “americano”!. Instantes después Leclerc dará la orden de fusilar a los soldados de la División Carlomagno.

El general de la Francia Libre Philippe Leclerc liberó París en 1944, convirtiéndose en héroe de la Segunda Guerra Mundial. También ordenó fusilar a 12 soldados franceses de la División Carlomagno, sin juicio previo, por una falta de respeto

Decir Philippe Leclerc es nombrar al héroe que liberó París al mando de la 2º División Acorazada francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Su formación estaba compuesta por franceses y por un nutrido grupo de republicanos españoles exiliados, “La Nueve”. Poco conocida es su cara oscura, la que mancha el nombre eternamente: su faceta de asesino, de criminal de guerra. El general Leclerc fusiló sin juicio previo a 12 soldados de la 33 ª Waffen Grenadier-Division der SS “Charlemagne” (traidores encuadrados en el ejército alemán para luchar contra el comunismo soviético) el 8 de mayo de 1945, el día que se rindió la Wehrmacht. Su división dejó un reguero de sangre desde Normadía a Brechtesgarden, el Nido del Águila de Hitler. Crímenes de guerra que nunca fueron juzgados. No se podía encausar a un paladín de la Francia Libre.

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En primer plano el teniente Briffaut, con uniforme de la wehrmacht. Detrás Serge Krotoff, hijo de un emigré ruso blanco y nacido en Madagascar. Mirando con desprecio a la cámara el teniente Daffas. Morirán con dignidad, desafiando a las balas.

El 6 de mayo llegó Leclerc a su cuartel general de Bad Reichentall tras limpiar Alsacia de resistencia y penetrar en la Alta Baviera. Alineados frente a él se encontraban 13 prisioneros en uniforme feldgrau. Cuando le informaron de que la docena de prisioneros eran franceses que habían combatido bajo las armas nazis en Rusia, Leclerc entró en cólera. Los rendidos desafiantes, pero abatidos; el general gaullista orgulloso, con el mentón alto. Pronto se intercambian duras palabras, elevando la tensión. Leclerc les acusó de llevar un uniforme extranjero, alemán y de las SS. Con sangre fría le respondió un divisionario: “Señor, usted también lleva un uniforme extranjero, ¡El americano!”. Acto seguido Leclerc, preso de la furia, ordenó la ejecución de estos hombres por “insolentes”, sin corte marcial ni juicio previo.

Los hombres fueron fusilados a las 17h el 8 de mayo de 1945 en Karlstein, en la Alta Baviera. Bajo la presión de dos capellanes católicos, los padres Fouquet y Guillaume, Leclerc concedió asistencia religiosa a quienes la solicitaran. Estuvieron presentes el general, los religiosos, los tenientes Cortadellas y Ferrano (un republicano español exiliado) y el pelotón de fusilamiento. El joven teniente Cortadellas estaba perplejo por su fratricida misión e intentó desobedecer, pero no tenía opción. Por lo menos trató dignamente a los de la Carlomagno. Les fusilaron en grupos de cuatro. Todos se negaron a ser disparados por la espalda y con un vendaje en los ojos, como Leclerc estipuló inicialmente, y murieron dando la cara con un “Vive la France” en los labios. Los cadáveres quedaron insepultos en el claro.

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Soldados de “La Nueve”,9ª Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre, entran en París con banderas republicanas en sus vehículos.

Tuvieron que ser los paracaidistas norteamericanos los que inhumaran a los franceses tres días más tarde. Tras la guerra Leclerc evitó hablar de la masacre de Bad Reichentall como un “asunto turbio”. La ejecución se supo gracias al padre Maxime Guillaume (1911-1995), que intentó ponerse en contacto con los familiares de los SS tras la guerra.

Se dice que en el grupo de doce había un soldado más al que Leclerc salvó por ser hijo de un amigo suyo, general gaullista. El destino alcanzará al héroe de guerra en 1948, cuando su avión se estrelle en Argelia. Entre los humeantes restos encontraron a Leclerc y 12 hombres más. Al decimotercer pasajero no se le pudo identificar, ¿justicia divina?

Tanto el historiador Daniel Guérain como Frederick Pohl han contrastado historias de asesinatos a prisioneros de guerra alemanes por parte de la 2º Demi Bridage. Robert Galley, posteriormente ministro gaullista, fue especialmente cruel al reunir alemanes dentro de una granja y arrojar granadas en su interior. Las memorias del soldado Pierre Quillet de la primera compañía de la 501 RCC confirman la historia de Guerain. “El 14 de agosto de 1944, los hombres de Galley descubrieron a un sacerdote de aspecto dudoso. Pronto le interrogan de malas maneras en la sacristía. Mientras le golpean inmisericordemente descubren un tatuaje de las SS en el brazo izquierdo del interrogado. El SS fue quemado vivo y murió retorciéndose de dolor como una antorcha humana”, asegura Quillet.

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Losa fúnebre que recuerda a los cinco divisionarios identificados de la masacre de Bad Reichentall.

Más historias de crueldad de Robert Galley. Cuando los Aliados entran en Estrasburgo un alsaciano denuncia a una pareja que vive en el barrio. Dentro de la casa se encuentra una gran suma de dinero y documentos que no tienen tiempo de ocultar. Sin perder tiempo se decide que son espías del Abwehr, el servicio secreto alemán, y Galley coge un rifle y los ejecuta sin piedad. El 2 de diciembre, también en Alsacia, tras duros combate en Herbsheim, unos 50 alemanes se rinden ante División Leclerc. Galley da la orden de juntar a todos los SS, o aquellos que premeditadamente tratan de ocultar su rango, detrás de una iglesia, donde se fusilará a una treintena de ellos. También se narra una matanza un oficial de las SS y a rusos de las ostlegionen quemados vivos por violar a una muchacha.

Los franceses de la Carlomagno no estaban protegidos por la Convención de Ginebra, eran considerados por la Francia Libre traidores en uniforme feldgrau, pero una ejecución el día que acababa la guerra en Europa solo es venganza, vil asesinato. “Uno se entiende mejor con un enemigo que con un traidor.” Frase de un veterano de la Guerra de las Malvinas.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Para saber más:

Solo temían que el cielo les cayera encima: División Carlomagno http://wp.me/P2WXD6-cG

6 pensamientos en “Philippe Leclerc, liberador de París y criminal de guerra

    • La masacre de Leisenwald la perpetraron Buffalo Soldiers. Te dejo el link: https://historiavera.com/2013/04/09/feldgendarme-heinz-heuer-el-policia-nazi-mas-condecorado/

      La masacre de Leisenwald

      Muchos años después, vistiendo su uniforme de investigador, se acercó a los pueblos de Leisenwald y Waldensberg a indagar sobre la misteriosa muerte de su hermanastro. Éste pertenecía a la División Nord de las Waffen SS, una unidad irreductible que se negó a rendirse a los norteamericanos. Al final, miembros de la Nord y del Heer, el Ejército, salieron con los brazos en alto. Los estadounidenses alinearon a los hombres en dos filas. Ochenta bocas de fuego dispararon contra los ochenta prisioneros, que no recibieron clemencia. Muchos de los ejecutores eran Buffalo soldiers, soldados negros, atestiguarían los aldeanos años después.

      Cuando se exhumaron las tumbas en 1961, los ejecutados presentaban orificios de bala en la cabeza. Sólo se pudo identificar un cadáver. Hoy se recuerda la Masacre de Malmedy, que perpetraron soldados de las SS en las Ardenas, pero no hay que olvidar que los desmanes se cometieron en ambos bandos.

      • Soys geniales y un trabajo y articulos muy muy buenos, historia de verdad y no mirando banderas!! Seguir así! !!!

  1. Leclerc héroe? Por Dios un gran cobarde, como casi todo el ejéricto francés de la 2da guerra mundial, corriendo atras de las polleras de los ingleses y de los americanos, chupandole las medias como De Gaulle para que le dieran un cargo político (otro cobarde)…. esos soldados a los que asesino si que fueron combatientes y heroes de verdad. Si no fuera por la industria americana, aun hoy en Francia se hablaria alemán.

  2. Ud. Dramatiza demasiado la acción del general Leclerc , contra soldados franceses SS que lucharon con Tal fiereza! Como Ud. mismo dice contra los aliados. Parece que se olvida de las infames atrocidades que cometieron esos mismos en las ciudades soviéticas. Siendo franceses eran traidores e irrespetuosos con un general que luchó en condiciones muy a, por su patria… no por Hitler.

    • Es que su decisión es melodrámatica, por una falta de respeto y sin juicio previo. Si alguno a parte de traicionar a su país luchando por una potencia extranjera, delito gravisimo, cometió crimenes de sangre es un tribunal militar el que debe juzgarlo. Y no una orden sumarisima de un asesino

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