La eterna disputa de si Carlos V desembarcó en Tazones o en Villaviciosa

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Tal día como hoy llegaba el futuro Carlos V a España. Su lugar de desembarco es disputado, pero los documentos sostienen que Tazones era un lugar “demasiado malo para alojarse en él tanta gente principal”.

Un 19 de septiembre de 1517 llegaba a Asturias el futuro emperador Carlos V (1500-1558). Venía a ser refrendado rey de Castilla, Aragón y Navarra, escoltado por las escuadras combinadas de Holanda, Zelanda y España, cuarenta grandes barcos en total. No fue hasta su mayoría de edad, en 1515, cuando fue nombrado Señor de los Países Bajos, pero aún debía procurar que su abuelo Fernando el Católico no nombrara a Fernando, su nieto favorito y criado por él, heredero del Reino de Aragón.

Por eso este monarca nacido en Gante, y que solo hablaba flamenco, envió a su educando Guillaume de Croy a vigilar al soberano aragonés y a preparar su llegada. Su madre, Juana de Castilla, estaba incapacitada, por lo que el cardenal Cisneros actuó como su regente en Castilla y el arzobispo Alonso en Aragón.

El Habsburgo tenía pensado desembarcar en Santander, pero ante un gran temporal y aconsejado por sus marinos vizcaínos, desembarcó en la costa asturiana, una tierra que le disgustaba por considerarla “un país abandonado e inhabitable”.

Existe una ancestral controversia sobre donde tocó tierra su real persona: si en Tazones o en Villaviciosa. Ambos pueblos se disputan tal honor, incluso en Tazones conmemoran todos los años la llegada del Austria. Los documentos históricos le quitan la razón.

El flamenco Laurent Vital, que era servidor domestico del monarca, escribió un libro llamado El viaje del Austria en 1517 y aclara rotundamente la negativa de Carlos V a pernoctar en Tazones. “Y aunque a un cuarto de legua había un pueblo y puerto llamado Tazones, no fueron allí a causa de que era un lugar demasiado malo para alojarse en él tanta gente principal y a causa de que a dos leguas cerca de allí había una buena villitadonde estaría mucho mejor alojados”, apuntillaba el flamenco. Vital recoge en su libro que llevaron al rey en una barquita, remontando dos leguas río arriba hasta Villaviciosa.

Aún queda la posibilidad de que Vital se equivocase, pues no era ducho en cuestiones geográficas ibéricas, y pudo confundir Tazones con Villaciosa. Lo que si dejó anotado fue la calidad de las gentes que encontró, que “no tenían más que amor y buena voluntad”.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

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