Ser el toro que mató a Manolete

manolete islero

La expresión nació en la plaza de toros de Linares en 1947, cuando el astado Islero cogió mortalmente a uno de los toreros más laureados, Manolete. El toro hirió y una transfusión de plasma infectado remató la faena.

A las cinco de la tarde del 28 de agosto de 1947 el toro Islero traspasó la puerta del Cosío de Linares para entrar en la historia. Cuando el diestro cordobés Manolete entró a matar a volapié al Miura de media tonelada, Islero aprovechó el momento culmen de la faena para cornearle el muslo derecho. El estoque del diestro fue introduciéndose por el morrillo centímetro a centímetro desde la empuñadura, mientras que el pitón del astado le perforaba el triángulo de Scarpa, interesándole la arteria femoral y tocándole la ingle. Así culminaba la Suerte Suprema, con nefasto resultado para bestia y hombre.

manolete lupe sino

Manolete y Lupe Sino.

Manolete era para muchos el matador más grande e impresionante hasta el momento; ese día vestia de malva y plata y llevaba un tiempo meditando su retirada del ruedo. Linares, un pobre pueblo minero de la posguerra, celebraba la Feria de san Agustín con un cartel completado por Gitanillo de Triana y Luis Miguel Dominguín. A Manolete le cayó en suerte el quinto toro, Islero, un negro bragado que disgustaba a sus apoderados.

Desde entonces la ganadería Miura es sinónimo de faena complicada, y no son pocos los toreros que se achantan ante los toros de Lora del Río. Del incidente deviene que al ser uno culpado de todo tipo de males se diga que se le acusa hasta de “ser el toro que mató a Manolete”. El cornúpeta hizo el trabajo, pero lo que realmente se cobró la vida del diestro fue la negligencia médica y un plasma noruego en mal estado. Así lo atestigua el hijo del cirujano que lo atendió.

Este es el parte médico del doctor Fernando Garrido. “Destrozo de las fibras musculares del sartorio, la fascia cibiforme, el recto externo, con rotura de la vena safena y contorneando el paquete vascular nervioso de la arteria femoral con extensa hemorragia y fuerte shock traumático. Pronostico muy grave”.

manolete islero cogida

Islero cornea el muslo derecho del Califa de Córdoba.

La primera intervención duró cuarenta minutos, donándole sangre el policía Juan Sánchez. Las transfusiones en esa época se hacían con enormes jeringuillas Juvelet, una hipodérmica que succionaba la sangre del donante al brazo del enfermo.

A Manolete le dolía mucho la pierna, pero aún tuvo fuerzas para preguntar “¿y murió?”.“Si, maestro, Islero murió sin requerir puntilla” se le respondió. Junto a su cama colocaron las orejas y el rabo.

Le trasladaron al hospital en una camilla, a donde acudió su novia Antonia Bronchalo, también conocida como Lupe Sino, una mujer de mala fama que había conocido en el bar Chicote. La gente de Manolete no podía verla, pues traía a su novio por el camino de las drogas, y la intentaron echar.

Pero lo que remató al espada fue un plasma noruego donado tres meses antes. Esa sangre ya se había usado en un accidente en Cádiz y causó reacciones funestas, pues estaba infectada. Garrido y Corzo se opusieron, más el doctor Giménez de Guinea, en quien Manolete tenía gran confianza, llevó la voz cantante, y se procedió a trasvasárselo al herido. Instantes después de penetrar el plasma en sus venas, Manolete profiere “no veo nada”, luego pronuncia el nombre de su peón de confianza “David, David” y muere. Este es el trágico fin de Manolete, el Califa de Córdoba.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

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