Los pañales del periodismo europeo

gutemberg imprenta

La prensa escrita, firme guardiana de las libertades frente al poder instituido, nació de forma tímida, en forma manuscrita más que impresa. La población, tanto pobres como hidalgos, que en España no iba reñido, leía con avidez los avisos del desarrollo de la Guerra de los Treinta Años (1618 -1648) durante la primera mitad del siglo XVII. Tenía mucho de literatura popular, incluso satírica. Pronto pasó a ser una amenaza contra el Poder Absoluto y la razón de Estado. El historiador Roger Chartier y Carmen Espejo, profesora de Historia del periodismo de la Universidad de Sevilla, han reunido textos de eruditos en la materia para aportar lecturas de debate sobre La aparición del periodismo en Europa. Comunicación y propaganda en el Barroco, editado por Marcial Pons.

aparicion del periodismo en europa

Marcial Pons, Roger Chartier y Carmen Espejo, 2012, Madid, 284 pags, 22 Euros.

Tras un capitulo de introducción dedicado al termino barroco (joya falsa), apodado así de forma despectiva por críticos posteriores, el libro pasa a relatar los orígenes del periodismo en Inglaterra, pionera de la prensa escrita. La obra intenta aunar visiones parciales de tratadistas españoles, italianos o británicos, y construir una visión del periodismo más homógenea que la que se tenía hasta ahora

La imprenta no sustituyó de inmediato al manuscrito, pues algunos editores tenían a su clientela entre las clases altas. El poder hacía caso omiso a la amenaza periodística, siempre que no se soliviantara a la plebe con escritos subversivos. Estas gacetas operaban con mayor clandestinidad o iban destinadas a círculos más exclusivos. Los monarcas absolutos se rodearon, en muchos casos, de una cohorte de periodistas-historiadores que minimizaban sus derrotas y magnificaban sus gestas. Es por eso que tradicionalmente se separa al periodismo en dos vertientes: el francés, más dependiente del soberano, y el inglés, más libre. El libro, no obstante, trata de englobar el movimiento dentro de una perspectiva más europea, con más similitudes que diferencias entre si.

Predominan los estudios dedicados a España sobre los dedicados a otras naciones, aunque la cita constante a Inglaterra es obligada. Cabe destacar el capitulo dedicado a “los plumas teñidas”; los historiadores de los que se valieron Felipe IV y sus sucesores, para reescribir ciertos aspectos que no terminaban de gustar al Poder. Intentaban ocultar el hecho de que comenzara a oscurecer en un imperio donde nos e ponía el sol. También Francia y Richelieu se rodearon de un “gabinete de prensa” que filtrara los asuntos menos gratos. Al final, el periodismo socavó los cimientos del Antiguo Régimen, que lo intentó usar en su provecho, y fue uno de los agentes clave de las revoluciones americana y francesa.

Carlos de Lorenzo

C.d.lorenz@hotmail.con

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