Feldgendarme Heinz Heuer, el policía nazi más condecorado

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Abril de 1945. Seis millones de soldados soviéticos convergen sobre Berlín. Acciones de valor extraordinario para frenar a la apisonadora rusa ponen epílogo al Reich de “el millar de años”. Ésta es la historia de un hombre que destruyó 13 tanques y pudo eludir la muerte con un golpe de fortuna.

Era peligroso ser Feldgendarme en los últimos días del Tercer Reich. Los rusos, a las puertas de Berlín,  fusilaban inmediatamente  a todo el que llevara la gola de las unidades policiales al cuello. Escabrosas escenas que se repetían desde los años en Rusia, en los que las fuerzas de seguridad soviéticas, la NKVD, ejecutaban a los prisioneros alemanes trepanándoles la cabeza a martillazos con casquillos vacíos.

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Oberfeldwebel Heinz Heuer, 1945.

Esto hace más asombrosa, si cabe, la historia de Heinz Heuer. Ésta comienza un 16 de abril de 1945, cuando nuestro protagonista, experimentado Oberfeldwebel der  Feldgendarmerie, recibe una orden especial del general Krebs. Sobre su mesa había informes que hacían sospechar la presencia de un puesto de mando soviético en la zona. Heuer reunió a un pequeño Kampgruppe, grupo de combate, de 28 hombres y los armó hasta los dientes con fusiles de asalto, granadas de mano y lanzacohetes panzerfaust. Su misión era “despejar” el reducto ruso.

Marchando de noche, Heuer y sus granaderos avistaron una columna de 40 carros de combate soviéticos, que pasaron de largo. Localizaron el puesto de avanzada, pero estaba guarecido por centinelas rusos. Rápidamente degollaron a los comunistas y capturaron muchos mapas y documentación importante.

De regreso de la misión fueron sorprendidos por la columna acorazada y entablaron un feroz y desigual combate con las bestias de acero. Con proyectiles antitanque cebados a mano, lanzacohetes panzerfaust y valentia cuasi suicida, destruyeron 27  tanques. Heuer inutilizó en combate individual la escalofriante cifra de 13 tanques.

El general Krebs no cabía de gozo cuando se le informó del fulgurante éxito de la misión. El 22 de abril, y bajo la atenta mirada de los generales Burgdorf y Fegelein, impuso a Heuer la afamada Ritter Kreutz, la Cruz de Caballero, y le ascendió in situ a Leutnant der Feldgendarmerie.

El mensaje de Hitler que nunca llegó

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Combate cuerpo a cuerpo por las cabezas de puente del Oder.

Pero una tarea más le aguardaba al héroe: la entrega de un mensaje personal de Adolf Hitler al general SS Felix Steiner. Heuer se puso en marcha con una motocicleta, pero fue capturado por una avanzadilla soviética. Al más puro estilo de película de espías, el gendarme consiguió tragarse el mensaje. Los broncos rusos no estaban de humor para tomar prisioneros, así que le dieron una pala para que cavara su propia tumba. Como medida de gracia su verdugo le ofreció un ultimo cigarrillo al condenado. ¡Pero una barrera de artillería cogió a los rusos por sorpresa!, que se tendieron en el suelo para guarecerse de la metralla. Heuer consiguió escapar, más la guerra llegó a su fin y cayó de nuevo en cautividad soviética.

Estuvo primero en lo más recóndito de las estepas rusas en Chelyabinsk, en Siberia, y luego en un campo de castigo en Omsk. Pudo, por fin, conseguir la repatriación a Berlin, pero le arrestaron de nuevo. Con la ayuda de una enfermera se abrió paso a la zona occidental. Heuer, que ahora era un saco de huesos tras tantos años de privación, se convirtió en un respetable oficial de policía. Pero aquí no acaba la historia.

La masacre de Leisenwald

Muchos años después, vistiendo su uniforme de investigador, se acercó a los pueblos de Leisenwald y Waldensberg a indagar sobre la misteriosa muerte de su hermanastro. Éste pertenecía a la División Nord de las Waffen SS, una unidad irreductible que se negó a rendirse a los norteamericanos. Al final, miembros de la Nord y del Heer, el Ejército, salieron con los brazos en alto. Los estadounidenses alinearon a los hombres en dos filas. Ochenta bocas de fuego dispararon contra los ochenta prisioneros, que no recibieron clemencia. Muchos de los ejecutores eran Buffalo soldiers, soldados negros, atestiguarían los aldeanos años después.

Cuando se exhumaron las tumbas en 1961, los ejecutados presentaban orificios de bala en la cabeza. Sólo se pudo identificar un cadáver. Hoy se recuerda la Masacre de Malmedy, que perpetraron soldados de las SS en las Ardenas,  pero no hay que olvidar que los desmanes se cometieron en ambos bandos.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

4 pensamientos en “Feldgendarme Heinz Heuer, el policía nazi más condecorado

  1. Muy bueno este articulo,,,,de esas historias que los gringos jamas hablaran en sus peliculas,,saludos desde Vigo, Galicia, España.

  2. Muy interesante su artículo, no tendría más información al respecto?, o me podría indicar si hay algún libro o revista que de más datos. Siento molestarle y gracias de antemano..

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