James Garfield, magnicidio fallido rematado por los médicos

retrato james garfield

Un estudio de la escritora Candice Millard indaga en la figura del presidente estadounidense, muerto tanto por los disparos como por la negligencia médica.

De los cuatro presidentes de Estados Unidos que han sido asesinados, solo Lincoln yKennedy están grabados en la memoria colectiva. James Garfield es el menos conocido, pero no cabe duda de que era un hombre extraordinario. Fue asesinado por Charles Guiteau, un fracasado que le descerrajó dos tiros en el hombro y la espalda. Sin embargo, según una investigación de Candice Miller, autora de The river of doubt, las balas no le provocaron la muerte. Fue la incompetencia de los médicos que hurgaron las heridas con sus dedos desesterilizados en el lugar del crimen, una mugrienta estación de tren. Ni las pesquisas por localizar la bala de Alexander Graham Bell, el inventor del teléfono, le salvaron la vida.

William McKinley había sido presidente durante un mandato consecutivo antes de ser asesinado a finales del siglo XX. Pero James A. Garfield, presidente durante menos de cuatro meses antes de que le dispararan en 1881, es para los americanos una nota a pie de página de la Historia. Pese a ello, la figura de Garfield se nos presenta extraordinaria. Criado en la más absoluta pobreza, se convirtió en un hombre brillante. Su padre murió antes de su segundo cumpleaños. Se graduó en 1856 como estudiante excepcional e impartió idiomas clásicos, antes de pasar a ser director de instituto de 1857 hasta 1860, cuando decidió dedicarse a la vida política y a la abogacía.

En la Convención de Chicago de 1880 fue elegido representante del partido republicano al no alcanzarse consenso entre sus rivales: James Blaine, John Sherman y Ulises S. Grant. Él era lo que se llama un dark horse, es decir un candidato oscuro que no estaba en la lista de favoritos.

“Su perdida es más descorazonadora”, escribe Candice Millard“porque ni siquiera tenia que haber muerto”. James Garfield, el héroe de la Guerra Civil y nueve veces congresista que fue elegido por los republicanos para ser Presidente, nunca quiso el cargo. Él llamaba a ese puesto de responsabilidad “una montaña inhóspita”.

Era una época de clientelismo político y Garfield sabía que su posición era muy solitaria y comprometida. Se le podía acusar de dar puestos a gente sin habilidad ni experiencia. El Presidente recibía más de 100 visitas al día pidiendo favoresCharles Guiteau era uno de estos buscadores de ésos. “Era un hombre que había fracasado en todo lo que había intentado” dice Millard. “Estudió derecho, practicó el evangelismo. Probó a vivir en una comuna de amor libre y fracasó allí también. A Charles Guiteau las mujeres le llamaban“Charles Get Out”

asesinato james garfield

James Garfield recibe el tiro en el hombro y en la espalda de Charles Guiteau.

El 2 de julio de 1881 el presidente tenía pensado viajar en tren desde Washingtong D.Ca Massachusetts.“Así que Guiteau se despertó por la mañana y se encaminó al andén de la estación. Tenia los zapatos relucientes y el arma preparada”. Estaba expectante pues sabía la atención que recibiría. El Presidente llegó a la estación acompañado de dos de sus hijos. Anduvieron un poco, sólo unos pasos, cuando Guiteau apareció de entre las sombras y le disparó dos tiros a quemarropa, uno en el hombro y otro en la espalda.

El tiro en la espalda no fue mortal, no alcanzó ningún órgano vital. La bala quedó alojadacerca del páncreas.“Si se la hubieran dejado en su sitio hubiese sobrevivido con toda certeza” asegura Millard.

En pocos minutos los cirujanos rodearon al presidente y hurgaron con sus dedosdesesterilizados en sus heridas. El primer examen se practico en el suelo de la terminal y estas se infectaron. “No se puede imaginar un lugar más infestado de germenes” aseguró Candice Millard.

Los médicos americanos de aquel tiempo no creían en la existencia de gérmenes. Jefrey Reznick, de la Biblioteca Nacional de Medicina, dice que rehusaron utilizar antisépticos descubiertos por el cirujano británico Joseph Lister, del que proviene el termino Listerine. Los doctores estadounidenses pensaban empero en la teoría del miasma, y que las enfermedades las causaban los efluvios del aire, no los gérmenes. “No creían en cosas que no podían ver” asevera Millard.

En la escena del crimen estaba Robert Todd Lincoln, presente en la muerte de su padre 16 años antes y que vería la de McKinley 20 años después. Fue Lincoln quién avisó al doctor Doctor Wiliard Bliss (Doctor era su nombre de pila). Bliss era muy despótico con sus decisiones y no consultaba a sus colegas de profesión. Durante 80 días, agravados por el calor veraniego de Washington, James Garfield sufrió y empeoró. “En este punto estabacarcomido por la infección y tenia abscesos por todo el cuerpo”.

Languidecía poco a poco y perdía peso a ojos vista, incapaz de digerir las suntuosas comidas que se le preparaban. Ante el pánico por encontrar la bala alojada en el cuerpo de Garfield, Bliss llamó al inventor del teléfono, Alexander Graham Bell. La misión de Bell era usar su “balanza de inducción”, una especie de detector de metales para que la bala fuera extraída de una vez por todas.

Había un dato que Bell desconocía, que la cama en la que yacía Garfield era metálica, “hecho que obviamente afecto al detector de metales”, dice Millard. Peor todavía era la creencia de Bliss de que la bala permanecía en el lado derecho, cuando realmente se había desplazado a la izquierda. El presidente Garfield murió el 19 de septiembre de 1881. La autopsia confirmó la ignorancia de Bliss.

“El presidente Garfield no tenia que morir” confirma el Dr. Reznick. “Garfield murió por lo que los médicos le hicieron y por lo que los médicos no le hicieron”. “Lo único bueno que se sacó del asunto fue que los médicos americanos aceptaron rápidamente el uso deantisépticos” apuntala Reznick.

Charles Guiteau fue ahorcado, dándose cuenta en el ultimo momento de que no iba a ser una celebridad por matar al presidente, de hecho Guiteau dijo “yo solo disparé, los doctores hicieron el resto”.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Estados Unidos encubrió la masacre de Katyn

masacre de katyn

En la primavera de 1940 la URSS líquidó a 22.000 oficiales polacos. EE.UU conocía estos hechos y los ocultó.

Estados Unidos desclasificó el 17 de septiembre unos documentos que corroboran algo ya intuido por los historiadores: El gobierno de Franklin D. Roosevelt sabía que la URSS ejecutó a 22.000 oficiales polacos en Katyn, en la primavera de 1940, y lo ocultó deliberadamente. Estados Unidos tapó el hecho para no incomodar a Stalin, su aliado durante la Segunda Guerra Mundial; y una vez en la Guerra Fría, para no dar explicaciones acerca de su silencio “necesario”. Katyn se convirtió durante décadas en sinónimo de Secreto de Estado. La Casa Blanca solo confirmó la autoría soviética con la asunción de Gorbachov, el dirigente de la URSS, de los hechos, en 1988.

Los documentos se componen de 1.000 páginas, y los expertos destacan su importancia. La evidencia más significativa del conocimiento de la matanza por la administración Roosevelt  son los informes de dos prisioneros norteamericanos  a los que los nazis trasladaron a la escena del crimen: el capitán Donald B. Stewart y el teniente coronel John H. Van Vliet.

donald steward john van vliet

El capitán Donald B. Stewart y el teniente coronel John H. Van Vliet.

Esto ocurrió en mayo de 1943, con el objetivo alemán de usar los testimonios de los prisioneros como propaganda, y crear una cuña entre los rusos y sus aliados occidentales.  Lo que vieron los estadounidenses en ese bosque de pinos les dejó sin aliento: encontraron fosas comunes entreabiertas en las que se apretaban miles de cuerpos momificados vestidos con uniformes polacos de buena hechura.

Ni el capitán Stewart ni Van Vliet creyeron a los nazis, a los que odiaban, pues habían experimentado en sus carnes toda la crueldad de ese régimen fánatico, y además los sovieticos eran sus aliados. A Stalin todavía se le conocía como el Uncle Joe, el Tío Joe.

Regresaron al campo de internamiento y tras meditar lo que habían visto, se convencieron de las pruebas demoledoras de la autoria soviética: los cuerpos se hallaban en avanzado estado de descomposición y era una area controlada por ellos antes de la invasión alemana de 1941. También tuvieron acceso a cartas y diarios polacos que exhumaron de las tumbas. Ninguna contenia una fecha superior a la primavera de 1940. Además la ropaestaba en considerable buen estado, lo que indicaba que esos hombres no vivieron mucho después de ser apresados.

katyn arte nazi

La propaganda nazi se sirvió de Katyn para deshumanizar a los sovieticos.

En realidad, el órgano estalinista responsable de la masacre fue la NKVD, la policía secreta soviética, que liquidó a 22.000 oficiales polacos de disparos a bocajarro en la nuca. El objetivo era borrar de un plumazo a la élite intelectual del país, personas que en su vida civil eran médicos, maestros o abogados. Los rusos veian en ellos a posibles opositores a la ocupación de Polonia Oriental.

Stewart testificó ante elCongreso en 1951, y de Van Vliet se sabe que escribió informes en 1945 (misteriosamente desaparecido) y en 1950. Ambos enviaron mensajes cifrados durante su cautiverio e informaron a la inteligencia militar de la culpabilidad de los comunistas.

En su comparecencía ante la Comisión Maden en 1951, Stewart testificó que “las reivindicaciones alemanas concernientes a Katyn son sustancialmente correctas en la opinión de Van Vliet y en la mia”. A Stewart se le ordenó que nunca más hablara de lo que vio en Katyn.

donald steward comision maden

El capitán Donald B. Stewart señala a la Comisión Maden el lugar de las fosas comúnes de Katyn.

Es a raíz de la detonación de la bomba atómica por parte de Rusia en 1949 cuando en Estados Unidos suena algo el nombre de Katyn, a pesar de que en Europa ya había caido el Telón de Acero. Es más; Winston Churchill ya había informado a Roosevelt en un detallado informe de las dudas que tenía acerca de “las excusas soviéticas acerca de su responsabilidad en la masacre”. La URSS intentó achacar la matanza de Katyn a los nazis durante los juicios de Nuremberg, pero ante la falta de pruebas la acusación no prosperó.

La valoración que en 1952 efectuó la Comisión Maden, declaró que no cabia duda alguna de la autoría bolchevique y la tildó de “uno de los crimenes internacionales más bárbaros en la historia del mundo”. Recomendó a su vez que el gobierno levantara cargos contra la URSS ante un tribunal internacional. La Casa Blanca mantuvo silencio, y no fue hasta los ultimos días de la hegemonia sovietica (1988) cuando Gorvachev admitió publicamente la masacre de Katyn, como un paso fundamental a normalizar las relaciones ruso-polacas.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

250.000 veteranos de la Guerra del Golfo presentan anormalidades en sus cerebros

sindrome guerra del golfo mascara

Cuando Sadam Hussein decidió incorporar Kuwait como la decimonovena provincia del Irak no pensó que la Comunidad Internacional iba a responder fulminantemente a su agresión. Primero con un devastador embargo, luego con el bombardeo a su infraestructura y su ejército, y por último con una ofensiva por tierra que les expulsó de tierras kuwaities. Veinte años después, casi 250.000 soldados norteamericanos de los 700.000 desplegados en Arabia Saudí y Kuwait en febrero de 1991 sufren daños cerebrales irreversibles y durante mucho tiempo han sido ninguneados por el Ministerio de Defensa de su país.

mapa operaciones guerra del golfo

Mapa de las operaciones terrestres de flanqueo en la Guerra del Golfo. La Guardía Republicana fue expulsada rápidamente de Kuwait.

Robert Ward era una atleta. A los 30 años fue destinado al Golfo Pérsico para combatir a Sadam. En Irak fue expuesto a sustancias que le cambiaron para siempre la composición cerebral. Su última carrera la corrió el día después a que Bill Clinton fuera elegido presidente en 1992 y desde entonces, con 32 años por aquel entonces, no pudo correr más.

“Me sentía cansado, ese típico cansancio que se siente tras un día en el que se ha trabajado muchas horas y vas a casa y en cuanto pillas la cama caes rendido inmediatamente” explica Ward.

Los veteranos de la primera Guerra del Golfo saben que Ward estaba padeciendo uno de esos episodios de fatiga crónica que les acechan desde que estuvieron desplegados en Arabia Saudí en 1991. Ahora, un nuevo estudio sugiere que algo les cambió el cerebro para siempre, a él y a todos los que sufren el mal conocido como el Síndrome de la Guerra del Golfo.

Es solo un pequeño estudio y no es definitivo. Pero los veteranos como Ward están ávidos de algún descubrimiento que les explique sus síntomas. “Siento dolor todos los días. Los músculos me duelen continuamente”, Ward está imposibilitado para trabajar a jornada completa debido al dolor ya la fatiga.

El equipo médico liderado por el doctor James Baraniuk de la Universidad de Georgetown ha encontrado lo que parece ser un daño en la materia blanca de los veteranos de la Guerra del Golfo que sufren fatiga crónica. Esto confirma que el Síndrome es físico y no spicosomatico. Usaron un escáner cerebral llamado MRI (imagen de resonancia magnética).

campos petroliferos guerra del golfo

La política de tierra quemada de Sadam Hussein provocó la destrucción del 10% del petroleo kuwaiti y una catástrofe natural de gran envergadura.

Los investigadores han comparado a 31 veteranos de la Guerra del Golfo con 20 casos similares entre otros veteranos y civiles con síntomas parecidos. Solo han podido procesar unos cuantos debido al alto coste económico de los escáneres MRI, unos 1.100 dolares la hora.

El trabajo ha sido financiado por el Departamento de Defensa por orden del Congreso. La investigación acerca del síndrome de la Guerra del Golfo muestra que los soldados que sienten fatiga y dolor presentan cambios en el fascio fronto-occipital, un manojo de fibras nerviosas que procesan la percepción del sufrimiento y la fatiga. La severidad de estos dolores se corresponde con la intensidad de la lesión.

El Departamento de Defensa tardó años en siquiera reconocer que existía el síndrome de la Guerra del Golfo. Pero ahora ese departamento está financiando una investigación que palie la fatiga crónica.

Alrededor de 700.000 militares sirvieron en 1991 en la Guerra del Golfo, y alrededor de 2.6 millones han estado desplegados en Irak y Afganistán. Unos 250.000 siguen sufriendo dicho mal.

Ya en el 2006 se dijo que la exposición a pesticidas, agentes nerviosos y químicos podrían explicar algunos de los problemas, como fortísimos dolores de cabeza, que sufren los afectados. Algunos estudios sugieren que los veteranos tienen mayor propensión a desarrollar enfermedades neurológicas, incluyendo la intratable y mortífera esclerosis lateral amiotrófica (la enfermedad que sufre Stephen Hawking).

cadaver guerra del golfo

La aviación de la ONU redujo a chatarra al potente ejército iraquí y desmoralizó a sus tropas.

Ward no recuerda haber sido expuesto a armas químicas, pero, como miles de sus compañeros, respiró el humo de los ardientes campos petrolíferos cuando las tropas entraban en Irak desde Arabia Saudí y Kuwait. “Fueron unos cuantos días en los que el sol fue como la luna, debido a la cantidad de humo que había en el aire”. Algunas de las otras opciones que se barajan como causa de dicho mal son la exposición a pequeñas cantidades de gas sarín cuando la munición química fue destruida y al abuso de una droga llamada bromuro de pyridostigmine, que se les suministró a los soldados para protegerlos del gas sarín.

La fatiga comenzó poco después de su despliegue. Ward, con la treintena recién cumplida y en perfecta forma física pasó a guardar cama con fuertes dolores en las extremidades. Solo ha trabajado 7 de los últimos 20 años y no se ha casado.

Steven Coughlin, un investigador sobre el Síndrome de la Guerra del Golfo, testificó en el Congreso que el Veterans Affairs, un departamento encargado de cuidar y otorgar derechos federales a los veteranossuprimió y manipuló los datos de la investigación para sugerir que el desorden era spicosomatico y no físico.

Couhlin explicó que: “Si el estudio produce resultados que no apoyan la política no escrita del Veterans Affairs, no se publica esa información. En algunos casos cuando un estudio embarazoso es publicado, los datos son manipulados para hacerlos ininteligibles. “Algo que apoye que el Síndrome de la Guerra del Golfo es de condición neurológica no es probable que sea publicado” atestiguaba Coughlin.

Veinte años después puede que les llegue el reconocimiento de su enfermedad a aquellos hombres desplegados bajo la primera medida de la ONU apoyada tanto por Estados Unidos como por, con ligera reticencia, Rusia. Fue una campaña legal y apoyada casi por unanimidad por occidente.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Feldgendarme Heinz Heuer, el policía nazi más condecorado

KALINSKI_Bitwa_03

Abril de 1945. Seis millones de soldados soviéticos convergen sobre Berlín. Acciones de valor extraordinario para frenar a la apisonadora rusa ponen epílogo al Reich de “el millar de años”. Ésta es la historia de un hombre que destruyó 13 tanques y pudo eludir la muerte con un golpe de fortuna.

Era peligroso ser Feldgendarme en los últimos días del Tercer Reich. Los rusos, a las puertas de Berlín,  fusilaban inmediatamente  a todo el que llevara la gola de las unidades policiales al cuello. Escabrosas escenas que se repetían desde los años en Rusia, en los que las fuerzas de seguridad soviéticas, la NKVD, ejecutaban a los prisioneros alemanes trepanándoles la cabeza a martillazos con casquillos vacíos.

feldgendarme heinz heuer

Oberfeldwebel Heinz Heuer, 1945.

Esto hace más asombrosa, si cabe, la historia de Heinz Heuer. Ésta comienza un 16 de abril de 1945, cuando nuestro protagonista, experimentado Oberfeldwebel der  Feldgendarmerie, recibe una orden especial del general Krebs. Sobre su mesa había informes que hacían sospechar la presencia de un puesto de mando soviético en la zona. Heuer reunió a un pequeño Kampgruppe, grupo de combate, de 28 hombres y los armó hasta los dientes con fusiles de asalto, granadas de mano y lanzacohetes panzerfaust. Su misión era “despejar” el reducto ruso.

Marchando de noche, Heuer y sus granaderos avistaron una columna de 40 carros de combate soviéticos, que pasaron de largo. Localizaron el puesto de avanzada, pero estaba guarecido por centinelas rusos. Rápidamente degollaron a los comunistas y capturaron muchos mapas y documentación importante.

De regreso de la misión fueron sorprendidos por la columna acorazada y entablaron un feroz y desigual combate con las bestias de acero. Con proyectiles antitanque cebados a mano, lanzacohetes panzerfaust y valentia cuasi suicida, destruyeron 27  tanques. Heuer inutilizó en combate individual la escalofriante cifra de 13 tanques.

El general Krebs no cabía de gozo cuando se le informó del fulgurante éxito de la misión. El 22 de abril, y bajo la atenta mirada de los generales Burgdorf y Fegelein, impuso a Heuer la afamada Ritter Kreutz, la Cruz de Caballero, y le ascendió in situ a Leutnant der Feldgendarmerie.

El mensaje de Hitler que nunca llegó

close quarter combat oder

Combate cuerpo a cuerpo por las cabezas de puente del Oder.

Pero una tarea más le aguardaba al héroe: la entrega de un mensaje personal de Adolf Hitler al general SS Felix Steiner. Heuer se puso en marcha con una motocicleta, pero fue capturado por una avanzadilla soviética. Al más puro estilo de película de espías, el gendarme consiguió tragarse el mensaje. Los broncos rusos no estaban de humor para tomar prisioneros, así que le dieron una pala para que cavara su propia tumba. Como medida de gracia su verdugo le ofreció un ultimo cigarrillo al condenado. ¡Pero una barrera de artillería cogió a los rusos por sorpresa!, que se tendieron en el suelo para guarecerse de la metralla. Heuer consiguió escapar, más la guerra llegó a su fin y cayó de nuevo en cautividad soviética.

Estuvo primero en lo más recóndito de las estepas rusas en Chelyabinsk, en Siberia, y luego en un campo de castigo en Omsk. Pudo, por fin, conseguir la repatriación a Berlin, pero le arrestaron de nuevo. Con la ayuda de una enfermera se abrió paso a la zona occidental. Heuer, que ahora era un saco de huesos tras tantos años de privación, se convirtió en un respetable oficial de policía. Pero aquí no acaba la historia.

La masacre de Leisenwald

Muchos años después, vistiendo su uniforme de investigador, se acercó a los pueblos de Leisenwald y Waldensberg a indagar sobre la misteriosa muerte de su hermanastro. Éste pertenecía a la División Nord de las Waffen SS, una unidad irreductible que se negó a rendirse a los norteamericanos. Al final, miembros de la Nord y del Heer, el Ejército, salieron con los brazos en alto. Los estadounidenses alinearon a los hombres en dos filas. Ochenta bocas de fuego dispararon contra los ochenta prisioneros, que no recibieron clemencia. Muchos de los ejecutores eran Buffalo soldiers, soldados negros, atestiguarían los aldeanos años después.

Cuando se exhumaron las tumbas en 1961, los ejecutados presentaban orificios de bala en la cabeza. Sólo se pudo identificar un cadáver. Hoy se recuerda la Masacre de Malmedy, que perpetraron soldados de las SS en las Ardenas,  pero no hay que olvidar que los desmanes se cometieron en ambos bandos.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Ypres 1917, el Kaiser Guillermo se atreve a usar el gas mostaza

fritz haber, Guillermo II, Ersnt von Falkenhayn

El 21 de julio de 1917, el ejército alemán probaba proyectiles de gas mostaza en Ypres, el arma química más refinada hasta el momento.

Cuando el Kaiser Guillermo destapó el gas venenoso de la caja de Pandora, elevó el terror de la Primera Guerra Mundial a cotas inimaginables. La iperita fue usada por los alemanes por primera vez en 1915 contra las posiciones defendidas por los soldados coloniales franceses en Ypres. Al dispersarse la nube de gas el éxito había sido abrumador; tanto que ellos mismos quedaron sorprendidos al avanzar los metros que les separaban de la trinchera enemiga. Los zuavos marroquíes y los argelinos yacían muertos entre vómitos y sus semblantes estaban pálidos por la asfixia. El cloro había colapsado su sistema respiratorio, causándoles una muerte rápida y agónica. Algunos se habían suicidado, dejando la trinchera literalmente barrida de vida. Nunca se consiguió un éxito con el gas como aquel día y aun así las tropas del Kaiser no supieron explotar la ventaja estratégica. Pronto la guerra química fue imitada por los Aliados y se convirtió en un arma estándar.

fritz haber ypres

Fritz Haber visita el frente para evaluar los efectos del gas.

De todas las armas químicas, la más infame fue el Gas Mostaza, que los científicos de la empresa Bayer pusieron a prueba el 21 de julio de 1917 en el saliente de Ypres. Se disparaba mediante proyectiles de artillería convencionales que, al reventar, desperdigaban un líquido por el suelo que se evaporaba lentamente. Aunque no estaba diseñado como agente letal, si entraba en contacto con la piel producía quemaduras graves y al inhalarse los órganos internos se hacían añicos.

La cabeza pensante detrás de la guerra química era el catedrático Fritz Haber, director del Instituto Kaiser Wilhelm. Sus científicos se pusieron con entusiasmo a las ordenes del Jefe de Estado mayor alemán Von Falkenhayn, que ya advirtió sus intenciones: “La industria y la ciencia deben poner en marcha nuevas armas que pongan fin a la guerra de posiciones, incluyendo las químicas”. El Alto Mando rechazó los primeros envíos por considerarlos inocuos. Querían algo que matara y empezaron a usar cloro en animales para estudiar sus efectos, produciéndoles el colapso interno y la muerte agónica. Fritz Haber se lo explicó con todo lujo de detalles a Von Falkenhayn, y éste quedó complacido.

Surgieron compañías de élite en ambos bandos, los alemanes las llamaban Compañías de Desinfección, que se especializaron en el manejo de estas sustancias. Pronto se convirtieron en expertos y así se lo hacían saber por carta a sus familiares: “La teoría es impulsar el gas viento a favor. Si es demasiado fuerte, el gas se dispersa de forma muy rápida y si sopla suave no se mueve nada”. Lo ideal quedó estipulado en unas rachas de viento de 20 kilómetros por hora. Una petición algo utópica con el viento cambiante de Flandes.

guerra quimica ypres

Un infante se ahoga en medio de una nube de gas.

La tradicional sabiduría del infante no sirvió de nada. Los remedios caseros incluían orinar en las polainas y cubrirse la cara, con la creencia de que la orina cristalizaría el gas. En el momento en el que el uso del gas se convirtió en algo generalizado se pasó de medidas rudimentarias a la fabricación masiva de mascaras de gas. Las “mascaras de cerdo” protegieron la vida de muchos infantes, aunque el daño interno afectara a más de un millón de personas. Cuando repicaron las campanas de la paz, muchos franceses que creían haber salido indemnes de la contienda tenían los pulmones destrozados y padecieron problemas de salud de por vida.

Veinte años después, con el Tercer Reich contra las cuerdas, Hitler no desdeñó el uso de armas de terror como los cohetes V2 y aun así no recurrió al gas mostaza; tal vez por su ineficacia o por haber sido gaseado él mismo en el Frente Occidental. El caso es que hasta a uno de los mayores genocidas le parecía un arma deplorable.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

La batalla de Mülhberg, el día que Iberia parió leones

carlos v retrato ecuestre tizziano

“Vine, ví y Dios venció”. Carlos V, amenazada su hegemonía imperial por una coalición protestante, reúne a sus Tercios y a sus lansquenetes y avanza hacia el corazón de Alemania, logrando la victoria decisiva que anhelaba.

El año 1547 pilló a Carlos V  peleado con media Europa, pero apoyado por su fidelísima infantería española que empezaba a forjar su leyenda en campos de batalla extranjeros. Los Tercios de Lombardía, Hungría y de Nápoles desfilaban bajo la roja y blanca Cruz de Borgoña; y los 16.000 lansquenetes alemanes, 10.000 italianos y 5.000 belgas y tudescos, bajo el águila bicéfala del Sacro Imperio. La caballería de su hermano Fernando, futuro emperador austriaco, se le unió en Núremberg, aportando tres millares de caballeros.

La reforma religiosa estaba creando una escisión no sólo religiosa, sino también política en el seno del Sacro Imperio Romano Germánico. Los opositores al emperador Carlos V formaron la Liga Smalkalda y desafiaron la autoridad imperial. Carlos y su hermano, el archiduque Fernando, se unieron para combatir contra la Liga. Los luteranos contaban con una fuerza similar comandada por Juan Federico, el elector de Sajonia, y por Felipe el Magnanimo, landgrave de Hesse.

El campesino y el emperador

piquero cruz de borgoña

Piquero español con el aspa de Borgoña al hombro.

Internándose en tierras sajonas, los arcabuceros a caballo tuvieron constancia de que las fuerzas luteranas de la Liga Smalkalda  acampaban a tres leguas de las españolas, en la villa de Mühlberg. Basándose en su experiencia del año anterior, intentó una maniobra de hostigamiento. En Ingolstad los ejércitos ya se contemplaron durante seis días, produciéndose únicamente choques parciales. Carlos V buscaba la batalla definitiva.

Los jinetes del capitán Aldana informaron de la existencia de un vado por el que franquear el Elba. El duque de Alba, general de los ejércitos en Alemania, era consciente de la peligrosidad de cruzar un paso tan bien protegido, con el enemigo apoyando firmemente los pies en la orilla opuesta. Maná del cielo le llovió al Emperador, con la forma de un joven aldeano al que los sajones habían incautado una recua de caballos. Emulando las Termópilas, este Efialtes del siglo XVI mostró a los católicos un tramo del río con poco caudal.

Si el lado imperial presentaba anchas playas y suaves pendientes, el rebelde tenía laderas escarpadas y un muro “como los que se hacen para cercar heredades ”, otorgando una gran ventaja a las mangas de arcabucería protestante . Un bosquecillo del lado germano-español guarecía la artillería emboscada que empezó a batir a los luteranos haciendo fuego de cobertura para que los españoles se metieran hasta el pecho en el rio y lo franquearan.

Descamisados y con palabras de acero

Los luteranos hostigaban la ribera imperial desde barcas donde hacían mucho fuego de arcabucería. Cristóbal de Mondragón, cansado de que los alemanes expusieran sus cuerpos como becerros en el matadero, se echó al agua dando gritos de “¡Santiago y cierra España!”. Primero fue uno, luego otro, y finalmente siete españoles se lanzaron al río con dagas en los dientes, algunos a pecho descubierto y otros más acorazados, y dieron buena cuenta de los soldados de los botes. Pasada la batalla sus cuerpos desnudos serían premiados con ropajes de terciopelo y 100 ducados por cabeza.

Por tres veces cruzaron el vado los ya debilitados ejércitos de Carlos V, y por tres veces fueron rechazados. Pero la batalla de desgaste logró su efecto, y pronto pudieron ver las espaldas de los rebeldes de Juan Federico mientras se ponían en fuga. Los imperiales traían en su bagaje pontones, que se unieron a los abandonados por el enemigo, y cruzaron el vado con decisión.

La caballería ligera húngara, la italiana, el Emperador y el aldeano pasaron el río. El Austria era generoso y premió a su informador con igual número de caballos a los que le habían robado, dos, y 100 escudos de propina.

Descalabro luterano en Mülhberg

Así formada la vanguardia se procedió en picar al enemigo en desbandada, que se revolvía a dar la cara. Caminadas tres leguas, el enemigo se detuvo y ordenó una carga de caballería propia con la que romper la avanzadilla. Los húngaros por la derecha, reforzados por los herreruelos del duque Mauricio, hicieron la primera carga sobre una manga de arcabuceros, y tras esto, el duque de Alba dio orden de que se tocaran las trompetas en señal de carga general, guiando él mismo los hombres de armas de Nápoles.

El desbarajuste en la línea enemiga puso en fuga al ejército rebelde, que fue masacrado con igual saña con la que Yahvé mató a los primogénitos de Egipto. Sus jefes, Juan Federico y Felipe I de Hesse, fueron apresados y el resto de electores expiraron el ánima en la carnicería que precedió. La Liga de Smalkalda quedó disuelta, sus jefes encarcelados en el castillo de Halle y Carlos V salió triunfante y reforzado en su poder imperial. El Emperador era magnánimo e hizo honor a su nombre al encontrarse con la tumba de Lutero, pues no permitió su profanación. El Austria dijo: “Dejadlo reposar, que ya encontró su juez. Yo hago la guerra a los vivos, no a los muertos”.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com