Los caballos de Corolla: una reliquia de la conquista de América

caballos de corolla manadaLa raza de equinos salvajes de la península de Corolla está seriamente amenazada. Estudios genéticos revelan que pueden provenir de una raza Ibérica extinta en el resto del mundo.

Existe una pequeña raza de caballos salvajes aislada del mundo. Son bestias de tonos castaños y negros que habitan en Corolla, una franja de tierra situada en Carolina del Norte, Estados Unidos. En verano, las playas son invadidas por turistas, pero el hinterland pertenece a unos caballos que se dice que provienen de una raza Ibérica ya extinta.

mapa corolla

Mapa de la península de Corolla.

Había un tiempo en el que manadas enteras pastaban por toda Carolina del Norte. Pero hoy no hay tantos. Su número ha descendido a unos cientos, los más conocidos recluidos en el parque federal de Shackleford Banks. La mayor manada ha crecido recientemente hasta los 140 ejemplares, y ocupa más de 3.000 hectáreas en la estrechísima península de Corolla, donde han encontrado refugio lejos de predadores naturales.

Sin embargo, su aislamiento les está llevando a un colapso genético. Si no se introducen genes frescos la subespecie de Corolla está abocada a la desaparición. Estos bellos animales tienen defensores acérrimos que están dirigiendo ruegos al Congreso para su preservación. En febrero se decidió introducir yeguas venidas de Shackleford para mezclar sangre nueva en esta vetusta manada. Activistas conservacionistas no creen que la solución sea tan fácil.

Las playas, los pastos y los bosques de Corolla son también refugio de aves migratorias en peligro de extinción, así como área de cría de tortugas marinas. Los activistas temen que si la manada crece por encima de sus posibilidades puede poner en peligro el ecosistema y que 120 seria la cantidad de caballos adecuada. Sobre la balanza pesa si unos animales deben ser preservados por encima de otros. En la arena de debate que se ha creado entre los defensores de la fauna está ganando el caballo de momento. Lazos entre los nobles brutos y el ser humano han existido durante milenios; es el animal que ha portado arados, luchado en guerras y ayudado a colonizar el mundo.

potro corolla

Dos potros Corolla trotan por la orilla.

Los equinos se extinguieron en Norteamérica hace más de 11.000 años, durante el Pleistoceno, junto a criaturas como los mastodontes, antes de ser reintroducidos por los españoles en el siglo XVI. Los caballos salvajes de Corolla provienen de estos animales que perdieron su domesticidad. Sus características físicas con espaldas cortas y patas de poca alzada les diferencian de otras razas del continente.

 Análisis de ADN publicados en Animal Genetics sugieren que puede tratarse de una especie ibérica que no existe en ningún otro lado. Una reliquia viviente. Gus Cothron, un experto en temas equinos, sostiene que para asegurar la pureza genética se debe introducir una yegua nueva cada generación, unos ocho años.

Aislacionismo genético aparte, son los turistas el mayor peligro para los caballos. Los visitantes les alimentan, les atropellan y se acercan demasiado. Los equinos son animales con un tracto digestivo muy delicado, no es extraño que todos los años muera un Corolla al consumir algo indebido, como restos de un melón. Además, si el hombre va acotando el terreno en el que pastan los caballos, la vegetación puede ser insuficiente para mantener a estos seres que llevan cinco siglos en su hábitat.

Carlos de Lorenzo Ramos

C.d.lorenz@hotmail.com

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