La Edad de Bronce, los ecos de la Guerra de Troya

helena

Aprovechando que EE.UU ha devuelto a Turquía el llamado Oro de Troya, recomendamos la más ambiciosa recreación de “La Ilíada”, una novela gráfica con la que Eric Shanower se ha comprometido de por vida.

La historia de la Guerra de Troya es una epopeya que se ha reescrito hasta el infinito, siempre de forma diferente. Es un tema que jamás envejece, y más ahora que el Museo de Pennsylvania ha devuelto a Turquía veinticuatro piezas de oro expoliadas en Ilión porHeinrich Schliemann.

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Ulises se despide Penélope. Tardará veinte años en regresar a Ítaca.

En unas versiones los dioses caminan de la mano del hombre, en otras, se da importancia al amor cortés; algunas resuelven el entuerto en una única titánica batalla, pero las más hablan de diez interminables años de asedio.
La Edad de Bronce, la novela gráfica de Eric Shanower, es distinta; nunca se había contado la rapsodia de Homero de esta forma. ¿Qué la hace tan especial?: un guión nutrido de todas las versiones anteriores, la intención del autor de aunar esos episodiosen una obra en la que lleva veinte años inmerso y su valiente interpretación gráfica de la época. Su dibujo se basa escrupulosamente en vestigios arqueólogicos de la Edad de Bronce, cual si fuera una ventana al oscuro siglo XIII a.C. Lejos quedan esas románticas armaduras clásicas y esos palacios llenos de capiteles corintios que Hollywood se ha empeñado en vendernos.

La trama comienza en la Edad de Bronce Tardía, y enfrenta a troyanos,que Shanower ha plasmado con rasgos hititas, y a aqueos. La guerra la desata el consabido rapto de Helena por el príncipe troyano Paris; pero la realidad subyacente, y de la que Agamenón, rey de Micenas, espera sacar tajada, es la lucha por el control del Helesponto, y con él todo el comercio con las ciudades del Mar Negro.

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La guerra nunca cambia.

Eric Shanower no ha tenido fácil recopilar todos los brotes de la rica materia prima que esLa Ilíada. Ha ahondado en textos crípticos literarios, poéticos y en el teatro. Incluso de obras consideradas flojas ha aprovechado pequeños fragmentos, joyas en bruto, que incorporar a su versión. Tras más de veinte años codeándose con arqueólogos, haber estado a los pies de la colina de Hissarlik (Troya) y después de recorrer las laderas delMonte Ida, Shanower ha conseguido crear una miriada de personajes solidos, que se mueven en una escala de grises moral. El drama humano es la piedra angular de la serie: el triángulo amoroso Paris-Helena-Menelao, la relación de este último con su ambicioso hermano Agamenón o el amor enfermizo de Troilo por Crésida. Son ejemplos de esta ficción historica carente de dioses.

Uno de los problemas más graves para Shanower han sido las aberraciones temporales. Todos los mitos griegos están relacionados y llenos de fallos cronológicos. El punto de partida fue ubicar la fecha de la expedición de Jasón y los Argonautas. Hércules y sus compañeros arriban a una Troya amenazada por un monstruo marino. El héroe da muerte a la gargantúa, pero al no recibir recompensa del rey Laomedonte, regresa años depúes a saquear la ciudad del Escamandro. Toda la familia real fue pasada a cuchillo menos Príamo, futuro rey de Troya y todavía un niño. Esto obliga a recalibrar la edad de muchos protagonistas, eternamente jóvenes en la mitología griega.

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Paris y Helena entran triunfalmente en Troya.

Aunque el guión sea primordial, el dibujo no se queda atrás. La vestimenta, el aspecto físico e incluso el corte de pelo de los griegos está marcado por las pinturas, esculturas y grabados. El rey Agamenón, por ejemplo, es un calco de la homónima máscara de oro encontrada en su palacio de Micenas. Todavía quedan en pie varios edificios de la época: Micenas, el Pilos de Néstor o los restos de Accotini en la isla griega de Tera.

De Troya, sin embargo, existen restos materiales, pero no pistas de la apariencia de sus habitantes. Homero los describe con un aspecto similar a los aqueos. Pero Shanower, que a la sazón narra una historia coral con una miríada de protagonistas, quería que se diferenciaran claramente unos de otros.

Tras una larga investigación descartó que en Ilión habitaran tracios, pero seguía sin ponerles cara a los troyanos. Entonces Shanower se topó con el hombre que contestó definitivamente a su pregunta. Era el arqueólogo Manfred Korfman, excavador de Troya. Con mucho miedo se acercó al heredero de Schliemann, de Dorpfeld y de Biegen, un hombre que no había ido a Troya impulsado por una visión romántica, sino para estudiar lo que allí yace. El investigador le sugirió que los troyanos de la Edad de Bronce podrían ser una cultura luvia dentro de la esfera de influencia del imperio hitita. Bastaba con echar un vistazo a los rostros que los hititas habían dejado de sí mismos.

La serie está concebida como un proyecto vital, y dista de estar acabada. Cuando estemaremagnum épico concluya, se compondrá de siete volúmenes. Actualmente lleva tres grandes tomos y Agamenón acaba de sacrificar a su hija Ifigenia. Los primeros combates en la costa del Helesponto se están librando y Aquiles se está forjando un nombre como cabecilla del mundo aqueo.

En España, la novela gráfica está editada por Azake y se puede adquirir en tiendas de cómics especializadas. La Edad de Bronce fascina, conmueve, hace vibrar; los ecos de esta gesta sin parangón asombrarían hasta al gran Poeta Ciego del Ayer.

Carlos de Lorenzo

c.d.lorenz@hotmail.com

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