Los caballos de Corolla: una reliquia de la conquista de América

caballos de corolla manadaLa raza de equinos salvajes de la península de Corolla está seriamente amenazada. Estudios genéticos revelan que pueden provenir de una raza Ibérica extinta en el resto del mundo.

Existe una pequeña raza de caballos salvajes aislada del mundo. Son bestias de tonos castaños y negros que habitan en Corolla, una franja de tierra situada en Carolina del Norte, Estados Unidos. En verano, las playas son invadidas por turistas, pero el hinterland pertenece a unos caballos que se dice que provienen de una raza Ibérica ya extinta.

mapa corolla

Mapa de la península de Corolla.

Había un tiempo en el que manadas enteras pastaban por toda Carolina del Norte. Pero hoy no hay tantos. Su número ha descendido a unos cientos, los más conocidos recluidos en el parque federal de Shackleford Banks. La mayor manada ha crecido recientemente hasta los 140 ejemplares, y ocupa más de 3.000 hectáreas en la estrechísima península de Corolla, donde han encontrado refugio lejos de predadores naturales.

Sin embargo, su aislamiento les está llevando a un colapso genético. Si no se introducen genes frescos la subespecie de Corolla está abocada a la desaparición. Estos bellos animales tienen defensores acérrimos que están dirigiendo ruegos al Congreso para su preservación. En febrero se decidió introducir yeguas venidas de Shackleford para mezclar sangre nueva en esta vetusta manada. Activistas conservacionistas no creen que la solución sea tan fácil.

Las playas, los pastos y los bosques de Corolla son también refugio de aves migratorias en peligro de extinción, así como área de cría de tortugas marinas. Los activistas temen que si la manada crece por encima de sus posibilidades puede poner en peligro el ecosistema y que 120 seria la cantidad de caballos adecuada. Sobre la balanza pesa si unos animales deben ser preservados por encima de otros. En la arena de debate que se ha creado entre los defensores de la fauna está ganando el caballo de momento. Lazos entre los nobles brutos y el ser humano han existido durante milenios; es el animal que ha portado arados, luchado en guerras y ayudado a colonizar el mundo.

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Dos potros Corolla trotan por la orilla.

Los equinos se extinguieron en Norteamérica hace más de 11.000 años, durante el Pleistoceno, junto a criaturas como los mastodontes, antes de ser reintroducidos por los españoles en el siglo XVI. Los caballos salvajes de Corolla provienen de estos animales que perdieron su domesticidad. Sus características físicas con espaldas cortas y patas de poca alzada les diferencian de otras razas del continente.

 Análisis de ADN publicados en Animal Genetics sugieren que puede tratarse de una especie ibérica que no existe en ningún otro lado. Una reliquia viviente. Gus Cothron, un experto en temas equinos, sostiene que para asegurar la pureza genética se debe introducir una yegua nueva cada generación, unos ocho años.

Aislacionismo genético aparte, son los turistas el mayor peligro para los caballos. Los visitantes les alimentan, les atropellan y se acercan demasiado. Los equinos son animales con un tracto digestivo muy delicado, no es extraño que todos los años muera un Corolla al consumir algo indebido, como restos de un melón. Además, si el hombre va acotando el terreno en el que pastan los caballos, la vegetación puede ser insuficiente para mantener a estos seres que llevan cinco siglos en su hábitat.

Carlos de Lorenzo Ramos

C.d.lorenz@hotmail.com

Stalingrado, el kessel infernal

rattenkrieg stalingrado

Durante seis agónicos meses, desde finales de junio de 1942 hasta principios de febrero de 1943 el mundo entero contuvo el aliento, atónito por la intensidad de la batalla más sangrienta de la historia. El infierno en la tierra estaba a orillas del Volga y se llamaba Stalingrado.

stalingrado franz eichhorst 1943

“Recuerdos de Stalingrado”, el cuadro favorito de Hitler idealiza la resistencia en el Kessel.

La ciudad, antaño Tsaritsyn, cambió el nombre en 1925 cuando un oscuro comandante georgiano llamado Iósif Vissariónovich Stalin la tomó en el marco de la revolución soviética. El mismo que en 1922 se convertiría en dictador de los designios de la URSS. Para Hitler la importancia de este asentamiento tenía poco que ver con la gran estrategia, su empeño era borrar del mapa la ciudad que llevaba el nombre de su odiado enemigo comunista. Creía que el golpe psicológico sería devastador para la moral rusa, aunque estratégicamente hubiese hecho más daño al Ejército Rojo con la toma de loscampos petrolíferos de Bakú.

Al mando de los 250.000 soldados del VI Ejército alemán estaba Friederich Paulus, un organizador que se encontraba más cómodo tras una mesa de despacho que en pleno frente. Este oficial impoluto, meticuloso y fumador empedernido, tenía unos informadores muy eficaces y fue una de las cabezas pensantes de la Operación Barbarroja. Pero Paulus nunca había dirigido una división ni un cuerpo de ejército. Fue el infarto de Von Reichenau lo que le catapultó a ese puesto, en el que cometió errores de novicio.

El éxito del ejército alemán, imbatido en todas sus contiendas hasta ese momento, radicaba en los principios de la guerra relámpago, la Blitzkrieg, efectuada siempre en campo abierto y que conseguía embolsar grandes formaciones enemigas. No estaba preparado para la lucha casa por casa y habitación por habitación que le planteó el general Chuikov. Este clásico comandante soviético de 42 años era producto de la guerra civil rusa y había ido ascendiendo por méritosLa guerra sucia que se libró en las callejuelas de Stalingrado se denominó Rattenkrieg (guerra de ratas).

Stalin dictaminó que los civiles permanecieran en la ciudad, para que los combatientes percibieran de forma tangible que luchaban por la Madre Patria y sus habitantes. Esto hizo más dañino el bombardeo de la Cuarta Fuerza Aérea alemana de Von Richtofen, que redujo Stalingrado a escombros, cobrándose 40.000 vidas. El primo del Barón Rojo había creado sin saberlo unos parapetos inexpugnables que fueron defendidos por la infantería rusa.

Nadie en el Panzerarmee alemán quería penetrar en las mortales calles. Pero, a costa de debilitar los flancos, Hitler conquistó a principios de noviembre el noventa por ciento de la ciudad. Los embates nazis llevaron a Chuikov al margen del rio, que helado su cauce en invierno permitía el flujo de suministros desde la orilla oriental.

Los alemanes no estaban, como el año anterior, preparados para el General Invierno, ni para los francotiradores ocultos que pronto se cebaron entre la oficialidad alemana y los enlaces de comunicaciones.

Al debilitar deliberadamente los flancos, Hitler había hecho justo lo que los soviéticos querían que hiciera. Stalingrado se convirtió en una trampa mortal cuando el ejército rojo rompió el frente sur rumano y el frente norte italiano en un movimiento de pinza de academia, cercando la ciudad. El 25 de noviembre, Von Paulus pidió permiso para replegarse, a lo que Hitler respondió renombrando Festung a Stalingrado, cuando más que una fortaleza era una madriguera indefendible.

prisionero aleman stalingrado

Solo 5.000 alemanes de los 90.000 que se rindieron volvieron a casa.

El comandante de la Luftwaffe,Hermann Goering, propuso el abastecimiento aéreo de la ciudad sitiada. Algo que era impracticable con los dos aeródromos de Gumrak y Pitomnik dentro del campo de la artillería rusa. Von Manstein no pudo romper el cerco durante la Operación Tormenta de Invierno, ni crear un pasillo por el que se retiraran los maltrechos restos del VI Ejército. Estos sobrevivían con 60 gramos de pan y 15 de azúcar, estaban infestados de piojos y muchos habían perdido miembros por la congelación. Más hambre había pasado la población civil de la ciudad ocupada, que había visto cómo un enemigo que los consideraba inferiores racialmente los deportaba y maltrataba.

El general Paulus prohibió el suicidio, la salida más efectiva para escapar de ese panorama dantesco. Los cañones solo podían efectuar un disparo de emergencia al día. Enloquecidos por el hambre resistieron hasta febrero, pues en nada les importaba ya si vivían o morían. El 30 de enero, Hitler nombró mariscal de campo a Paulus, con la idea de que nunca un mariscal de campo alemán se había rendido desde 1870. Su primera acción con el bastón de mariscal fue ordenar a sus tropas el cese de la lucha armada. De los 90.000 prisioneros que hicieron los rusos solo 5.000 regresaron a casa.

Incapaz de dar una visión objetiva de la tremenda derrota en la ciudad de Stalin, el Alto Mando Alemán hizo llegar a los soldados del frente ruso el ultimo mensaje de radio, recibido desde la fábrica de tractores de Barricadi: “Somos los últimos supervivientes.Llevamos cuatro días atrincherados entre las ruinas de la fabrica de tractores. No hemos comido en cuatro días. Acabo de abrir las ultimas municiones para mi automática, dentro de diez minutos los bolcheviques nos atacarán. Decidle a mi padre que he cumplido con mi deber y que sabré morir. Larga vida a Alemania. ¡Heil Hitler!”

Según el cálculo más alto, murieron o fueron heridos 350.000 soldados del Eje y más de un millón de soldados soviéticos y cerca de un millón de civiles rusos encontraron su fin. El ejército alemán no dejó de replegarse desde esa fecha hasta que perdió la guerra en 1945.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

¿Jack el Destripador era una mujer?

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El escritor John Morris sostiene en “Jack the Ripper: the hand of a woman” que el asesino de cinco prostitutas en el Londres victoriano era Lizzie Williams, la mujer del que ha sido considerado el principal sospechoso, el cirujano sir John Williams.

La última teoría sobre el más famoso de los asesinos en serie es que Jack el destripador podría ocultarse tras la falda y las curvas de una mujer estéril. El escritor John Morris, oriundo de Birmingham y a quien ha entrevistado Historiavera , ha rebautizado en su libro, Jack the Ripper: the hand of a woman, a la galesa Lizzie Williams como el monstruo de Whitechapel, que mataba a sus víctimas frustrada porque no podía concebir hijos. Han pasado más de 120 años y, una vez más, se pretende apellidar al asesino en serie victoriano que más ríos de tinta ha vertido.

Durante diez semanas de 1888 el Destripador atacó cinco veces, manteniendo en vilo a la policía y al barrio londinense de Whitechapel. Las víctimas tenían nombre propio: Mary Ann Nichols, Anne Chapman, Elisabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. Todas eran prostitutas del East End londinense y tres tenían la matriz del útero extirpado. El sórdido vecindario era el lugar ideal para cometer los crímenes pues por sus calles merodeaban pobres, mendigos y prostitutas. En la hipócrita Inglaterra victoriana, cuyo imperio ocupaba tres cuartas partes del mundo, se daban las más abismales diferencias sociales: a veces el lujo vivía a unas manzanas de distancia de la miseria.

Morris sostiene que Lizzie Williams, nacida en 1850, era estéril y que se cobró terrible venganza en las meretrices del East End. Lizzie era la mujer del médico personal de la Reina Victoria, Sir John Williams, considerado como el principal sospechoso. El oscuro objeto de deseo era la sensación de posesión de esos órganos que en ella eran inútiles. Merece la pena hacer hincapié en que muchos datos con los que trabajan los ripperologos están basados en los periódicos amarillistas de la época, y que la primera carta que firmó Jack el destripador la inventó un periodista sensacionalista.

Los principales asideros a los que se aferra Morris para probar su teoría son poco esclarecedores por separado, por eso su tesis estudia los cinco asesinatos de Whitechapel en su conjunto. Una característica común es que ninguna mujer presentaba signos de agresión sexual, aunque si bien es cierto que los asesinos en serie varones están comúnmente motivados por la sexualidad, no todos ellos matan por frustraciones u obsesiones de este tipo.

Annie Chapman fue salvajemente mutilada el 7 de septiembre y sus objetos personales fueron puestos a sus pies de “una forma muy femenina” según los rotativos de la época. Este argumento de Morris choca con las pesquisas de Scotland Yard que ubicaban a John Pizer, un zapatero judío de origen polaco, en el lugar del crimen.

El domingo 30 de septiembre Jack mató a Elisabeth Stride a la que no pudo terminar de mutilar al aparecer un transeúnte en la escena del crimen. Ese mismo día consumó su cuarto asesinato, el de Catherine Eddowes. Los tres botones sanguinolentos de una bota de mujer hacen pensar, según Morris,  que el asesino no era varón. Jack escribió en la pared “no hay que culpar a los judíos”, aludiendo al zapatero John Pizer. Estaba claro que leía los periódicos y disfrutaba del éxito mediático.

La ultima victima era joven y guapa, y su asesinato el más brutal de todos. Mary Kelly fue liquidada en un cuartucho de la calle Millers Court. Fue degollada, desmembrada y cortada en mil pedazos. Tenía la nariz, las orejas y los senos arrancados, así como sus vísceras repartidas por toda la habitación. Morris se apoya aquí en la ropa femenina encontrada en la chimenea, y que no pertenecía a Mary Kelly.

La furia asesina terminó con Mary Kelly y el porqué, explica Morris, lo encontramos en que el marido de Lizzie, Sir John, que se sacaba un sobresueldo en una clínica de abortos clandestinos de Whitechapel, mantenía escarceos sexuales con la difunta. Con la consumación de este crimen pasional Lizzie dio por terminado el problema.

Este último caso provocó la dimisión de sir Charles Warren, el jefe de policía. Sin embargo lo que resulta curioso es que la policía decidiera en 1889 cejar en la búsqueda de Jack el Destripador y el cese de las patrullas por Whitechapel, lo que hizo sospechar que las fuerzas del orden conocían la verdadera identidad del asesino.

La investigación de John Morris es la última de una larga lista de teorías sobre el legendario asesino en serie. A lo largo de la historia han sido numerosos los nombres que se han barajado, entre ellos el duque de Clarence, hijo de Eduardo VII. El medico Sir John Williams, el marido de Lizzie, fue acusado por uno de sus descendientes en el libro Uncle Jack. Esta obra afirma que un cuchillo del galeno fue usado para cometer los crímenes.

Todo el mundo parecía tener su opinión sobre el tema. Artur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, pensaba al igual que Morris que podía tratarse de una mujer, o quizás de un clérigo, alguien que no llamase la atención de las fuerzas de la ley. Bernard Shaw, proclamaba que Jack era un “reformador social” que mataba para llamar la atención sobre la miseria del proletariado inglés. Hasta la Reina Victoria tenía su propia teoría sobre el asunto.

Entre los numerosos personajes de los que sospechaba la policía se encontraba George Chapman. Poco después de los asesinatos emigró a Nueva Jersey, una población que se vio sacudida por una ola de crímenes similares a los de Londres. Chapman fue ahorcado en 1902 por haber envenenado a sus tres esposas. Si se citan todos los posibles homicidas salen más de cien, incluidos Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas y el artista Walter Richard Sickert, cuyos lienzos guardaban una sorprendemente similitud con las imágenes postmortem de las víctimas,  por lo que esta última teoría se viene a añadir a una abultada lista.

Y, sin embargo, en palabras del autor “hay muchas pistas diseminadas por los crímenes que, tomadas individualmente, dicen poco, pero que una vez agrupadas señalan a que una mujer está detrás de los asesinatos”.

Carlos de Lorenzo

c.d.lorenz@hotmail.com

Ferrer Dalmau, el pintor de batallas del siglo XXI


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Historiavera ha entrevistado a Augusto Ferrer Dalmau, considerado el artista militar español más importante de los últimos tiempos

Augusto Ferrer Dalmau es heredero de una tradición de artistas catalanes que se remonta a Cusachs y Fortuny. Sus pinceles abren una ventana a la historia militar española, increíblemente rica y en la actualidad poco representada. Empezó con lasGuerras Carlistas, que en sus cuadros se nos presentan de forma más nítida  y no por crueles dejan de tener esa cierta aureola romántica de la que aún estaban revestidas las batallas decimonónicas. Los ejércitos se citaban en los campos a resolver sus disputas, jugándose el todo por el todo, y las acciones individuales podían cambiar el curso de las contiendas. Fue una epóca convulsa en la que en España chocaron dos formas de ver la vida: el absolutismo y el liberalismo.

Los cuadros de Dalmau no se entienden sin el paisaje, con especial atención a la arquitectura del siglo XIX, ni sin los nobles brutos. Los caballos son pieza fundamental de su obra, ya sea pastando, cargando al galope o desbocados entre el humo y la pólvora del campo de batalla. Sus cuadros son realistas y alejados  de los antiguos grabados que idealizaban la vestimenta del infante. Dalmau no tiene ningún inconveniente en pintar a un soldado calzado con alpargatas o con las botas rotas. Su interés sobre el carlismo deriva de sus alzamientos en armas durante  el siglo XIX y a que sus unidades eran muy combativas y peculiares, como los famosos lanceros de Zumalacárregui.

Recientemente ha realizado tres exposiciones sobre las guerras de España en África, desde la carga de Taxdir, pasando por el Barranco del Lobo, y acabando con la carga del Regimiento de Alcántara en el Annual (1921). No descarta otros periodos históricos e incluso se ha atrevido con temas como la División Azul o la Batalla de Rocroi, en la que los Tercios de Flandes fueron diezmados por la caballería y la artillería francesa (1643). Historiavera ha entrevistado al pintor de batallas del siglo XXI.

P- H ¿Cómo entró a trabajar en un sector tan especial como es el de la ilustración militar?

R- Durante años estuve en el circuito de las galerías pintando  paisajes urbanos , marinos y la naturaleza en general  , con unas buenas criticas, pero siempre me había  apasionado la pintura militar. Mis referentes son: Caton, Butler, Detaille, Neuville, Meissonier,Cusachs. Soy coleccionista y me apasiona el mundo militar, los uniformes, los sables y todo lo derivado del arte de la guerra.  Hace unos años   realicé una primera exposición militar y tuvo una buena acogida  entre un publico ávido de este tipo de pintura y que esenormemente exigente. Desde entonces no he parado.

El reconocimiento no me ha cambiado. Vivo encerrado en mi estudio, trabajando los siete días de la semana, como he hecho siempre y solo salgo para exposiciones  y actos militares, por los que siento verdadera pasión.

P-  Los temas que trata en sus obras vienen a llenar lagunas históricas a las que no se ha prestado la debida atención, como las Guerras Carlistas. ¿Tiene pensado ilustrar sobre otros periodos?

R- Tengo proyectos de diferentes periodos históricos,  el siglo XVI y el XVIII atesora grandes posibilidades. Son tantos los temas que se agolpan en mi cerebro, quenecesitaría vivir muchos años y verter muchos kilos de pintura para dar salida a una  pequeña parte de ellos.

P- Cabe destacar la fantástica iluminación y la naturalidad con la que se mueven los infantes y sus cabalgaduras en sus obras. ¿Cuál seria su talón de Aquiles?

R- Sin duda alguna, lo más complicado es la parte documental, es donde mas tiempo dedico a la hora de pintar un cuadro, es mi obsesión, buscar los detalles, el modelo de sable, la silla de montar, los pertrechos, el uniforme etc.

La credibilidad de un cuadro militar depende del rigor documental del mismo, en todos y cada uno de los detalles, como he dicho antes mi publico es muy exigente al respecto y para ello cuento con la colaboración  de expertos en la materia.

P- Los nobles brutos cobran una importancia capital en sus cuadros. ¿Le ha costado alcanzar ese nivel de realismo en sus representaciones ecuestres?

R- El caballo es fundamental en mi obra, era un elemento imprescindible  en todos los ejércitos hasta principios del siglo  XX, y como tal en mis cuadros también. Me gustan los caballos, he montado durante años, su presencia  y las diferentes capas cromáticas les dan a mis cuadros un colorido que los hace especiales.

P- Parece que de momento se está especializando en las Guerras Carlistas y últimamente periodos más modernos. ¿Le interesaría ilustrar sobre la Edad Media o la época de los Tercios de Flandes?

R- Sin duda. El mundo de los tercios es apasionante y desde luego pienso pintar más sobre cada periodo, y es importante ceñirse al detalle  para darle realismo  al cuadro.

La  Edad media y periodos anteriores de momento me quedan lejanos, pero no descarto hacer alguna incursión .

P- Todavía hay aspectos militares de España por sacar a la luz. ¿Cuál piensa que no ha sido debidamente tratado? Aprovecho para decirle que su ilustración sobre la Carga del Alcántara es soberbia.

R- Muchas gracias, fue un placer pintar este cuadro para el Regimiento Alcántara, al que por fin se le ha concedido la “Laureada debida”.

La guerra de la Independencia esta por explorar a nivel pictórico, hay tanto que pintar sobre ella, tantas historias, batallas y soldados. Es sorprendente que en España se haya pintado tan poco teniendo tan magna  Historia militar.

P- Por último ¿Cuáles son sus planes a largo plazo?

R- Seguir al pie del cañón  y  difundir a nuestros ejércitos con los pinceles. Aquí y fuera de nuestras fronteras.

Carlos de Lorenzo

C.d.lorenz@hotmail.com

La Edad de Bronce, los ecos de la Guerra de Troya

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Aprovechando que EE.UU ha devuelto a Turquía el llamado Oro de Troya, recomendamos la más ambiciosa recreación de “La Ilíada”, una novela gráfica con la que Eric Shanower se ha comprometido de por vida.

La historia de la Guerra de Troya es una epopeya que se ha reescrito hasta el infinito, siempre de forma diferente. Es un tema que jamás envejece, y más ahora que el Museo de Pennsylvania ha devuelto a Turquía veinticuatro piezas de oro expoliadas en Ilión porHeinrich Schliemann.

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Ulises se despide Penélope. Tardará veinte años en regresar a Ítaca.

En unas versiones los dioses caminan de la mano del hombre, en otras, se da importancia al amor cortés; algunas resuelven el entuerto en una única titánica batalla, pero las más hablan de diez interminables años de asedio.
La Edad de Bronce, la novela gráfica de Eric Shanower, es distinta; nunca se había contado la rapsodia de Homero de esta forma. ¿Qué la hace tan especial?: un guión nutrido de todas las versiones anteriores, la intención del autor de aunar esos episodiosen una obra en la que lleva veinte años inmerso y su valiente interpretación gráfica de la época. Su dibujo se basa escrupulosamente en vestigios arqueólogicos de la Edad de Bronce, cual si fuera una ventana al oscuro siglo XIII a.C. Lejos quedan esas románticas armaduras clásicas y esos palacios llenos de capiteles corintios que Hollywood se ha empeñado en vendernos.

La trama comienza en la Edad de Bronce Tardía, y enfrenta a troyanos,que Shanower ha plasmado con rasgos hititas, y a aqueos. La guerra la desata el consabido rapto de Helena por el príncipe troyano Paris; pero la realidad subyacente, y de la que Agamenón, rey de Micenas, espera sacar tajada, es la lucha por el control del Helesponto, y con él todo el comercio con las ciudades del Mar Negro.

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La guerra nunca cambia.

Eric Shanower no ha tenido fácil recopilar todos los brotes de la rica materia prima que esLa Ilíada. Ha ahondado en textos crípticos literarios, poéticos y en el teatro. Incluso de obras consideradas flojas ha aprovechado pequeños fragmentos, joyas en bruto, que incorporar a su versión. Tras más de veinte años codeándose con arqueólogos, haber estado a los pies de la colina de Hissarlik (Troya) y después de recorrer las laderas delMonte Ida, Shanower ha conseguido crear una miriada de personajes solidos, que se mueven en una escala de grises moral. El drama humano es la piedra angular de la serie: el triángulo amoroso Paris-Helena-Menelao, la relación de este último con su ambicioso hermano Agamenón o el amor enfermizo de Troilo por Crésida. Son ejemplos de esta ficción historica carente de dioses.

Uno de los problemas más graves para Shanower han sido las aberraciones temporales. Todos los mitos griegos están relacionados y llenos de fallos cronológicos. El punto de partida fue ubicar la fecha de la expedición de Jasón y los Argonautas. Hércules y sus compañeros arriban a una Troya amenazada por un monstruo marino. El héroe da muerte a la gargantúa, pero al no recibir recompensa del rey Laomedonte, regresa años depúes a saquear la ciudad del Escamandro. Toda la familia real fue pasada a cuchillo menos Príamo, futuro rey de Troya y todavía un niño. Esto obliga a recalibrar la edad de muchos protagonistas, eternamente jóvenes en la mitología griega.

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Paris y Helena entran triunfalmente en Troya.

Aunque el guión sea primordial, el dibujo no se queda atrás. La vestimenta, el aspecto físico e incluso el corte de pelo de los griegos está marcado por las pinturas, esculturas y grabados. El rey Agamenón, por ejemplo, es un calco de la homónima máscara de oro encontrada en su palacio de Micenas. Todavía quedan en pie varios edificios de la época: Micenas, el Pilos de Néstor o los restos de Accotini en la isla griega de Tera.

De Troya, sin embargo, existen restos materiales, pero no pistas de la apariencia de sus habitantes. Homero los describe con un aspecto similar a los aqueos. Pero Shanower, que a la sazón narra una historia coral con una miríada de protagonistas, quería que se diferenciaran claramente unos de otros.

Tras una larga investigación descartó que en Ilión habitaran tracios, pero seguía sin ponerles cara a los troyanos. Entonces Shanower se topó con el hombre que contestó definitivamente a su pregunta. Era el arqueólogo Manfred Korfman, excavador de Troya. Con mucho miedo se acercó al heredero de Schliemann, de Dorpfeld y de Biegen, un hombre que no había ido a Troya impulsado por una visión romántica, sino para estudiar lo que allí yace. El investigador le sugirió que los troyanos de la Edad de Bronce podrían ser una cultura luvia dentro de la esfera de influencia del imperio hitita. Bastaba con echar un vistazo a los rostros que los hititas habían dejado de sí mismos.

La serie está concebida como un proyecto vital, y dista de estar acabada. Cuando estemaremagnum épico concluya, se compondrá de siete volúmenes. Actualmente lleva tres grandes tomos y Agamenón acaba de sacrificar a su hija Ifigenia. Los primeros combates en la costa del Helesponto se están librando y Aquiles se está forjando un nombre como cabecilla del mundo aqueo.

En España, la novela gráfica está editada por Azake y se puede adquirir en tiendas de cómics especializadas. La Edad de Bronce fascina, conmueve, hace vibrar; los ecos de esta gesta sin parangón asombrarían hasta al gran Poeta Ciego del Ayer.

Carlos de Lorenzo

c.d.lorenz@hotmail.com

Nunca la era vikinga fue tan divertida

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Assur es el nombre de la novela de Francisco Narla que tiene como eje las correrías normandas en Galicia y que sumerge al lector en el turbulento siglo X

Infanzones leoneses que manejan con peligrosidad mortal espadas bastardas, bersekers normandos delirantes que se lanzan al combate semidesnudos y drakkares vikingos internándose profundamente en las rías gallegas. Esto es lo que nos propone a lo largo de mil fantásticas páginas el novelista Francisco Narla en Assur, embarcándonos en un viaje por el siglo decimo europeo, un periodo de oscuridad conocido como la era vikinga (800-1100). El protagonista es un niño de Outeiro, Assur, que contempla horrorizado cómo una incursión de hombres del norte venidos para saquear Compostela, asesinan a su familia y toman a sus hermanos como botín. Desamparado con la única compañía de un lobo, pronto es apadrinado por el infanzón Gutier de León, al servicio del conde Gonzalo Sánchez. Su afán por rescatar a sus hermanos le llevará a participar en la Batalla de Adobrica, una emboscada en las rías gallegas para  expulsar a los normandos, donde será capturado.

Como esclavo fugado se enrolará en un ballenero capitaneado por Leif Eriksson, hijo del fundador de la colonia de Groenland. Assur viajará a Vinland, a la desconocida tierra de poniente donde sufrirá peligros sin fin, siempre con la idea del regreso en mente.

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ASSUR, Francisco Narla, Th Novela, 960 págs, 23.90 euros.

Hasta la primera centuria del año mil, los enormes y rubios escandinavos se dedicaron a acometer correrías y saqueos por todos los mares cartografiados. Su audacia les llevó incluso a librar batallas navales en el mar Negro contra Constantinopla. Sus drakares,cuyo casco acababa en fauces de dragón, maniobraban con soltura entre los grandes dromones bizantinos, que les arrojaban el inextinguible fuego griego. Constantinopla se convertiría para ellos en la mítica Miklagard, la Gran Ciudad, a la que llegaron tras colonizar los ríos rusos y fundar Kiev. Famosa fue la guardia Varega de los emperadores bizantinos, compuesta por escandinavos y más tarde también por ingleses.

Los hijos de Odín remontaron inclusive el rio Guadalquivir donde fueron frenados a las puertas de Córdoba por los andalusíes, acosaron Galicia e incluso llegaron a las costas deTerranova. En su época se les conoció como los normandos, los hombres del norte, y en una de sus numerosas incursiones remontaron el Sena y llegaron a Paris. Los francos ya conocían a estos asaltantes desde el siglo VIII, cuando Carlomagno hizo uso frecuente de sus cómites para repeler a los saqueadores rubios. Desde su feudo en Normandía, una tierra bañada por el Sena y que incluía la península de Cotentin, pasaron a Inglaterra en el 1066 donde se adueñaron del país tras derrotar a los sajones en la batalla de Hastings.

Según palabras del autor en la rueda de prensa, Assur está escrito para perdurar, y ciertamente al pasar sus páginas se respira ese aire clásico que desprende toda buena novela. Tiene ritmo y las palabras están escritas con precisión, siempre eligiendo la opción más adecuada y en eso se intuye la mente matemática de Narla, que es piloto y ha escrito importantes manuales de aviación. El único pero es que algunos párrafos alargan demasiado la historia y que esta quizás podría ocupar un tercio de la extensión que ocupa.

El resultado es que tenemos entre manos una entretenida novela histórica, con todos los ingredientes para triunfar: un protagonista que madura a lo largo de la aventura, héroes y malvados, y un poderoso objetivo en mente, el rescate de sus hermanos. El gallego Francisco Narla es un hombre polifacético: erudito, cocinero, amante de los bonsáis, del tiro con arco y con una fisionomía que le emparenta con esos conquistadores escandinavos. Esta es su primera novela historica y se ha tomado todo el tiempo para documentarse y no dejar cabos sueltos. Fruto de su esfuerzo nació Assur, que pone en evidencia que el islam no era el único enemigo de los cristianos durante la Reconquista.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com