Samuel Morse, un genio en todos los campos del saber

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Samuel Morse patentó el télegrafo de un solo cable. Inventor y artista a partes iguales, fue un auténtico hombre americano

A Samuel Morse (1791-1872) no se le conoce por su vertiente como pintor de cámara del Congreso de EE.UU; al igual que Hitler no destaca a simple vista por su faceta de paisajista de postales. Al inventor del telégrafo su vocación científica le vino por una tragedia. Mientras trabajaba en un óleo que la ciudad de Nueva York le había comisionado sobre el marqués de Lafayette, le llegó un mensajero a caballo con una triste carta, “su querida esposa está convaleciente”. Morse regresó de inmediato a su casa de New Haven, para cuando llegó su mujer estaba enterrada bajo tierra y había muerto en soledad. El desconsuelo de haber sido inconsciente del grave estado de Lucrecia le llevó a investigar, años más tarde, los principios de la comunicación instantánea.

En 1832, en un viaje de vuelta a casa tras mejorar su técnica pictórica en Europa, conoció a Charles T. Jackson, especializado en electromagnetismo. Gracias a él desarrolló el concepto de telegrafía de un solo cable. Sin embargo, se le iban a adelantar en su comercialización Charles Wheatstone y William Cooke que disponían de mayores recursos económicos. El método de Samuel Morse era, empero, superior y de su correspondencia se deduce la indignación por “tener que vigilar los movimientos de los mayores piratas sin principios que he conocido”.

Morse encontró“enfermedades infantiles” en su invento, y la incapacidad de mandar mensajes a intervalos mayores de varios cientos de yardas. Lo solucionó introduciendo circuitos extra en intervalos frecuentes y pronto pudo comunicarse a 15 km de distancia.

Un 28 de septiembre de 1837, Morse y dos socios, Alfred Vail y Leonard Gale, presentaron en la oficina de patentesde Washintong su caveat, su anuncio de que querían patentar el telégrafo (#US patent 1647). Algo que ese mismo año hacían Cooke y Wheatstone en Inglaterra.

Tras su primera demostración pública, en 1838,Morse viajó a Europa, donde se enteró que enInglaterra la licencia estaba asignada a los “piratas de patentes”. En Rusia el problema era que el zar Nicolás I no quería que se utilizase el invento para perpetrar un complot contra el trono.

El telégrafo pronto se hizo tremendamente popular aunque el gobierno estadounidense rechazara el monopolio del invento. En poco tiempo hubo un millón de kilómetros de cable tendido en suelo américano y millón y medio en Asia y Europa. Nada mal para alguien que ahora sería recordado como un clásico de la pintura norteamericana, que hizo trabajos para el Louvre y para las galerías vaticanas. Como muchas personalidades de la joven nación americana, Samuel Morse, resultó ser un hombre polimático, un hombre renacentista.

 

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

Muere Emilio Zola intoxicado por una chimenea cegada

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Hace 112 años fallecía el famoso defensor del oficial judío Alfred Dreyfus, Emile Zola. Fue un novelista de éxito y comprometido socialmente

Emilio Zola (1840-1902) fue un prolífico escritor francés que a un tiempo rivalizó en popularidad con Victor Hugo, y tras Germinal (1885) ganaba incluso más dinero por sus obras. Estaba asentado en la burguesía literaria y organizaba famosas veladas culturales. Además trabó amistad con el pintor Cezzane, del que era amigo desde pequeño. Aún así, rompió dramaticamente su amistad cuando se basó en él para plasmar la vida de los artistas bohemios en la novela L’Ceubre.

“J’Acusse…!”, está proclama abriendo la portada del periódico parisino L’Aurore le hizo mundialmente conocido el 13 de enero de 1898. Esa acusación en letras enormes iba dirigida, en forma de carta abierta, contra el presidente de la républica francesa Félix Paure; y a Zola le costó el exilio a Inglaterra. El objeto de la ira del escritor había sido el affaire Dreyfus.

Dreyfus es humillado en público.

El capitán Alfred Dreyfus era un oficial de artillería judío del ejército francés. Cuando la Inteligencia gala recibió un soplo de que alguien estaba pasando secretos militares a la embajada alemana, el antisemitismo imperante llevó a sospechar al Alto Mando de la autoría de Dreyfus. No había, empero, ninguna prueba contra él. Se abrió una corte marcial, fue acusado de traición y enviado a la Isla del Diablo en la Guayana francesa.

Emilio Zola se enteró de que el verdadero culpable era Ferdinand W. Esterhazy y acusó al presidente y a los altos mandos del ejército de encubrir al verdadero culpable y de obstruir a la justicia. El caso dividió a la sociedad francesa entre el ejército y la iglesia reaccionaria por una parte y a la sociedad liberal por otra. Zola fue llevado a juicio por su escrito el 7 de febrero de 1898 y condenado, además se le despojó de su Legión de Honor. En vez de ir a la cárcel, se fugó a Inglaterra sin tiempo para empacar más que unas ropas. Después de una infeliz estancia en la City, se le permitió regresar a casa, a tiempo apra ver al gobierno caer.

El Gobierno le concedió el perdón, pero no la exoneración, y Zola la aceptó. Si que fue totalmente exonerado por la Corte Suprema. Al escritor se le puede achacar que su imaginación literaria esté constreñida al aréa de París y de todo lo que esto ofrecía. También ha sido tachado de no saber crear personajes memorables, pero si multitudes en movimiento. Como padre del naturalismo, defendía a unos personajes que no trascendieran más que la propia vida.

Zola murió por una intoxicación por envenenamiento de monóxido de carbón cuando su chimenea se bloqueó un 25 de septiembre de 1902. Tenía 62 años y a su funeral acudieron miles de personas. Sus enemigos políticos le acusaron maliciosamente de que se había suicidado al enterarse de que Dreifus era culpable.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com