Crítica del libro “Genghis Khan y el inicio del mundo moderno” de Jack Weatherford

1- INTRODUCCIÓN

 

El libro elegido para la recensión ha sido “Genghis Khan y el inicio del mundo moderno” del antropólogo Jack Weatherford, complementado con “The Mongols” del doctor Stephen Turnbull, especializado en el Japón feudal, y el monográfico dedicado a los mongoles por la revista bélica Desperta Ferro, en la que colabora el propio Turnbull y otros reputados historiadores militares como Ilkka Syvane (vicepresidente de la Sociedad Finlandesa de Estudios Bizantinos) o Mustafá Uyar (cuya tesis doctoral fue sobre la organización militar del Imperio ilkánida). Como colofón he decidido complementar estas lecturas con una Breve Historia escrita por Borja Pelegero no por lo mascado sino porque parece que autores españoles no han tratado el tema en profundidad (ni realmente pueden más allá de una lectura de lo escrito por expertos que han tocado las fuentes originales en su idioma original).

Primero hay que poner en antecedentes sobre el autor y su intención a la hora de escribir el libro.

El antropólogo estadounidense Jack Weatherford ha cultivado como campos de interés tanto la Historia de los nativos norteamericanos (desciende por parte paterna de los indios creek) como la expansión mongola bajo los genghiskhanidas. Ha publicado numerosos libros y artículos sobre el tema( The History of Money, Indian Givers: How the Indians of the Americas Transformed the World) y ha colaborado en programas de radio y televisión, lo cual se deja entrever en el estilo periodístico de sus textos y su capacidad de generar sorpresa y explotar al máximo el efecto de sus argumentos. Desde la caída de la Unión Soviética ha recorrido las estepas de Mongolia en busca de fragmentos ocultos de la Historia mongola, entrevistado a los lugareños sobre sus tradiciones orales     y ayudado a reconstruir el pasado de la joven república independiente (1992), por cuya labor ha sido premiado con la mayor condecoración de ese país: la Orden de la Estrella Polar.[1]

 

Su intención a la hora de escribir su obra ha sido el intentar colocar en el lugar que les corresponde a los mongoles, más allá de la destrucción a escala continental que provocaron durante el siglo XIII . El estilo empleado es el periodístico pero es útil tanto a neófitos como a historiadores más especializados, por el evidente dominio de las fuentes que ha manejado y por lo interesante de su    enfoque, convirtiéndose de hecho en un clásico de obligada consulta (es citado como una de las fuentes principales en cualquier bibliografía reciente). De hecho quizás el estudio de su libro sea casi tan importante como estudiar el tema tratado, por lo ambicioso del contenido. Sin embargo su versión dulcifica en exceso las tropelías genghiskhanidas, que dieron un aldabonazo al mundo musulmán y chino, a lo que luego hubo de sumarse la peste de 1340.

 

Utilizando la visión larga de la Historia, que se ocupa de estudiar de las repercusiones a largo plazo de una cadena de eventos, dulcifica en cierta manera la figura de Genghis Khan y sus sucesores, insistiendo en los beneficios que trajo la Pax Mongolica (reabriendo la Ruta de la Seda, instaurando la tolerancia religiosa, transmitiendo tecnología y mejorando la calidad de vida) y poniendo en cuarentena a las fuentes musulmanas y europeas (a las que acusa de exagerar las matanzas mongólicas).

 

Además ha tenido en cuenta “El Libro Secreto de los Mongoles”, una fuente primaria redactada en alfabeto uigur durante la dinastía Yuan. Aunque escrito en clave mitológica, con abundantes referencias históricas, en él los mongoles cuentan su propia versión de los hechos protagonizados por Genghis Khan y sus hijos. Su reciente incorporación a la historiografía se debe a su tardía traducción: los años 70 del siglo pasado. A esto hay que sumar la opresión cultural a la que sometió la Unión Soviética a la República Popular de Mongolia, impidiendo el acceso a eruditos extranjeros e impidiendo a los investigadores autóctonos el estudio de los textos antiguos.

 

Por ello la forma más interesante de abordar esta obra y la polémica que ha generado (el debate productivo siempre es estimulante) es ahondando en la dicotomía del terror mongólico y su Pax; exponiendo lo bueno y lo malo que surgió de este torrente estepario hacia las tierras de los agricultores sedentarios. Lo expuesto por Weatherford puede ser complementado por opiniones más tradicionales expuestas en los otros libros y por lo dicho en las fuentes clásicas (Marco Polo, Carpini, Guillermo de Robruck , Juvaini, Rashid-Al Din).

 

 

 

2- DIVISIÓN TEMÁTICA DEL LIBRO

 

El libro se divide en siete partes diferenciadas (según he concluido): prólogo, los primeros años de Genghis Khan, la madurez del Gran Khan, la epopeya de sus sucesores, Kublai Khan, debate historiográfico y conclusiones.

 

El libro comienza con el prólogo, en el que explica el propósito del libro y los intentos del   nacionalismo mongol actual de ensalzar la figura de Genghis Khan, proscrito durante la era soviética; la propia infancia y juventud del Gran Khan en donde se narra la unificación de todos los pueblos esteparios en uno: merkitas, tunguses, mongoles, uigures, kara-kitai..etc, una tercera parte correspondería a la madurez de Genghis Khan tras el kuriltai a orillas del río Onon que le encumbre se lance a su intento de dominación mundial; primero contra la China yurchen y después contra el Jorasán. Con menor profundidad se desglosa lo sucedido con sus sucesores y cómo se expandieron a costa del mundo árabe y Rusia y finalmente relata la vida de Kublai khan y cómo fundó la dinastía Yuan. Cerraría el libro un debate acerca de la historiografía existente sobre los mongoles (como suscitaron primero terror, luego admiración y después ninguneo o desprecio por parte de la historiográfia europea) y un apartado de conclusiones (bastante impactantes, por cierto).

 

Siguiendo con la línea mantenida en la exposición en clase, he preferido dividir el trabajo entre las atrocidades mongolas y las bondades que aportó la Pax Mongolica, que en definitiva son los puntos sobre las ies que hay que aclarar sobre el legado de estos conquistadores imparables que surgieron de la estepa en el siglo XIII.

 

 

3- LO MALO

 

Destrucción del Jorasán

 

En 1219 Genghis Khan inicia la invasión del Jorasán, que comprendía la actual Persia y Afganistán, tras el asesinato de los embajadores mongoles por el shah Mohamed II. Esta campaña se caracterizó por las despiadadas técnicas utilizadas por los mongoles para asegurar el territorio, y la imagen sanguinaria de los mongoles ha quedado fijada a esta campaña. Primero por Genghis Khan y luego por sus sucesores, el mundo árabe fue devastado a excepción del norte de África y el sur de España.

 

Según Weatherford los árabes inflaron el número de bajas en sus crónicas (15 millones de muertos en Asia Central). Las ciudades que se rendían eran respetadas, pero las que oponían resistencia eran pasadas a cuchillo como método de escarmiento y de propaganda: los refugiados contagiaban su terror a las ciudades a las que huían.[2] Weatherford admite que destruyó ciudades para canalizar el comercio hacia las grandes rutas comerciales.

 

Entre las muchas crueldades encontramos la de los 30.000 guerreros quangli al servicio del shah,    nómadas mercenarios, que se rindieron y se pusieron al servicio de Genghis; este fingió perdonarles y les ejecutó. La ciudad de Signak asesinó a un emisario y fue aniquilada en represalia. Otrar se resistióy sus habitantes fueron asesinados. Inal Jan, el gobernador que había asesinados a los comerciantes mongoles fue ajusticiado echándole plata líquida en ojos y oídos.[3]

 

La capital Gurganj se resistió pese a que los mongoles abrieron brecha (los habitantes ya estaban enterados de que les iban a matar de todas formas) y se defendieron casa por casa. Los hombres fueron divididos en grupos de 24 y ejecutados. Las mujeres y los niños fueron tomados como esclavos.

 

Weatherford relata que los mongoles mataban a los ricos para descabezar a la anterior élite del país, mientras que respetaban a los campesinos; lo que no es cierto ya que hay fuentes que dicen que llegaban a poblados y masacraban campesinos al azar para sofocar cualquier conato de revuelta y llenarles de miedo. Se pueden explicar en parte estas tácticas por el inferior número de los mongoles (nunca más de 100.000 guerreros) y la necesidad de asegurar la retaguardia.

 

Además es evidente que consideraban a los pueblos subyugados como ganado al que podía exprimir y que les proporcionaban objetos y trabajo (les trataban como tratarían a a sus animales esteparios). Weatherford contrapone en varias ocasiones que en Europa se quemaba a gente por motivos religiosos y se hacían pogromos contra los judíos.

 

Weatherford expone que los mongoles solo eran inmisericordes con las ciudades que no se rendían. En estas pasaban a cuchillo a sus habitantes y aprovechaban la propaganda que daba la mala imagen para infundir terror. Es más dice que el que fue realmente cruel fue Tamerlán (y que anacrónicamente ha quedado ligado a Genghis Khan, al decirse sucesor de él).

 

El historiador persa Juvaini resumió con estas palabras la conquista del Jorasán:

 

De un solo golpe un mundo que rebosaba fertilidad yació desolado, y sus regiones se convirtieron en desierto, y la mayor parte de los vivos en muertos, y sus huesos y piel en polvo desmenuzado y sumergidos en las calamidades de la perdición.[4]

 

 

 

 

Destrucción del califato abasí

 

En 1258 los mongoles capturaron Bagdag y mataron al califa. Este, al igual que el shah del Jorasán, se había negado a demostrar sumisión ante el kaghan Mongke por lo que Hulegu khan se encaminó hacia la capital abasí tras destruir a los nizaries (los celebres asesinos).[5] En 12 días capturaron la ciudad más importante del Islam junto a La Meca (al menos simbólicamente), saqueando y destruyendo palacios y bibliotecas, quemando conocimiento irrecuperable y matando a miles de personas.

 

3.000 ricohombres fueron mandados a negociar con Hulegu, pero fueron masacrados, pues los mongoles no respetaban las clases sociales preestablecidas y de hecho parte de su táctica era la de descabezar a las élites (sospecho que Weatherford recalca tanto este punto porque sabe que no causará demasiada consternación en sus lectores). Por tanto los mongoles destruyen la Gran Biblioteca de Bagdag y los refugiados son interceptados por los mongoles que no respetaron ni a mujeres ni a niños.

 

Del millón de personas que vivían en la ciudad y las inmediaciones se estima que murieron varios cientos de miles (no suelen poder probarse las fuentes, pero si obtener una estimación). Quemaron palacios, mezquitas, hospitales, bibliotecas y otros centros públicos. El califa según Marco Polo fue obligado a morir de hambre, otras fuentes dicen que lo pisotearon unos caballos (muerte considerada misericordiosa por los mongoles, a los que Weatherford dice que no les gustaba derramar sangre, pues era tabú). Para más inri se destruyeron canales de irrigación que hicieron que la zona dejara de ser prospera durante decenios.[6] Finalmente fueron frenados en Ayn Jalut por los mamelucos (soldados-esclavos que paradójicamente habían vendido los mongoles al sultán egipcio tras la conquista de Kiev)., aunque parece que solo era una pequeña expedición y que los motivos del parón del Ilkhanato fueron geo-estrátegicos [7]

 

Weatherford pone en duda que el declive del Islam comenzara por culpa de los mongoles, pero lo cierto es que su Edad de Oro acabó y salvo contadas excepciones (el imperio otomano o los mogoles), tanto la ciencia como la innovación se desplazaron a occidente (como veremos mucho conocimiento musulmán fue transferido a Europa gracias a la Ruta de la Seda mongola).

 

 

Destrucción de China

 

La conquista de China fue un proceso que duró 70 años. Para conquistar a los yurchen Genghis Khan efectuaba raids o razzias periódicas donde iba destruyendo los campos que rodeaban a las ciudades aplicando una política de tierra quemada. Esto causó de forma indirecta la muerte por hambruna de millones de personas.

 

Un censo del imperio jurchen de 1195, previo a la conquista, arroja la cifra de 50 millones de personas, otro realizado por los mongoles de 1235 la población no pasaba de 8,5 millones.

 

Un asedio era una operación muy laboriosa que requería maquinaria poliorcetica, mano de obra especializada, ingentes recursos, tiempo y paciencia. En China aprendieron el arte dela sedio y a utilizar a los campesinos como mano de obra y luego como escudos humanos para aproximarse a los muros. Con esto reducían las bajas propias e incluso la negativa de los defensores de disparar a sus compatriotas o familiares. Fuentes chinas, persas y europeas nos hablan de esta táctica.[8]

 

 

Expone Stephen Turnbull que el factor psicológico se llevaba un paso más que la mera propagación del rumor. En los sitios los cautivos de la victoria previa eran utilizados, a punta de espada, en la conquista del siguiente objetivo. Turnbull dice que hay tantas fuentes que hablan de las matanzas mongolas que no hay que ponerlas en duda y que la ejecución de civiles era una estrategia mongola para facilitar las conquistas.

 

Es en esta primera campaña contra los yurchen donde el khan aprendería todas las tácticas que aplicaría después; incluidas la aproximación indirecta, la retirada fingida, el arte de la guerra de asedio y la desviación del curso de los ríos.

 

Esclavismo y violaciones

 

Algunos críticos achacan a Weatherford que emplee el termino “esposas” a las cautivas de los mongoles en vez de el termino “esclavas sexuales”, y “sirvientes” en vez de “mano de obra esclava”, tapando así uno de los aspectos más oscuros de las campañas mongolas. Trataban a sus nuevos súbditos como ganado, al que protegían para poder utilizarlos o sacar rédito de ellos. Las     fuentes repiten una y otra vez que no mostraban compasión con aquellos que capturaban. [9]

 

Los mongoles utilizaban como mano de obra esclava a los campesinos si debían realizar grandes construcciones u obras públicas como la extensión del Gran Canal a Daidu en China, pero como diría Breno a los romanos “vae victis”.

 

Alianza cristiano-mongola

 

Las cortes europeas no quisieron la alianza con el il-khanato, aunque Bizancio mantuvo relaciones amistosas. A estas alturas del siglo XIII ya conocían la estrategia mongola de buscar alianzas lejanas, a las que declaraban la guerra una vez vencido el enemigo intermedio.[10]

 

Europa occidental sufrió poco el azote mongol, salvo la derrota teútonica-polaca en Liegnitz y ciertas partes de la llanura húngara arrasadas, incluida la ciudad de Pest. Hay que apuntar que en 1241 se encaminaban a tomar Viena cuando recibieron la noticia de que Ogodei khan había muerto, por lo que retiraron sus fuerzas y el qué hubiese pasado solo queda en el mundo de la especulación. Rusia por otra parte fue invadida por Subotai tras el kuriltai de 1235 siendo derrotados los príncipes rus y sustituidos por la Horda Dorada.[11] No se librarian del “yugo mongol” hasta que Iván el Terrible conquistara casi toda tártaria menos Crimea (esta la anexionó Catalina la Grande).

 

 

 

4- LO BUENO

 

El papel de la mujer en la sociedad mongola

 

Weatherford da cierta preeminencia en la historia mongola a las mujeres y su rol como madres luchadoras o sagaces administradoras. Este es el caso de la madre de Genghis Khan Hoelun, que sacó adelante a sus hijos en medio de espantosas dificultades (abandonada por su tribu) o de Toregene la mujer del Ogodei Khan, que gobernaba mientras su marido se dedicaba a los placeres mundanos. Durante el siglo XIII, mientras los hombres se dedicaban a la conquista, las mujeres expandieron sus roles tradicionales y se ocuparon de la administración y del cuidado de los hijos. Toregene, en un documento fechado en 1241, actúa como regente impulsando la educación y la      construcción a escala imperial.[12]

 

Sorprende que estas esposas de khanes, que seguían ostentando poder tras la muerte de su marido, no fueran de raza mongola sino adquiridas como esposas tras una alianza matrimonial o directamente desde la esclavitud; además muchas de ellas eran cristianas (nestorianas). Que las mujeres ostentaran tanto poder desagradaba, por ejemplo, al historiador persa Juvaini, ya que en el mundo mongol ni la religión ni el genero eran un impedimento último para ostentar el poder. Otra gran mujer fue Sorgaktani, que parió y crio a sus hijos para dejar su huella en la Historia: y en efecto Mongke, Arik Boke, Hulegu y Kublai fueron khanes del imperio mongol en su máxima expansión.[13]

 

En el año 835 d.C el Kagan uigur regaló siete arqueras hábiles a caballo a un emperador chino de la dinastía Tang. Pienso que esto más que una regla era un regalo exótico que tanto gustan a los hombres poderosos (Gadafi es un ejemplo reciente).[14]

 

En China las mujeres mongolas rehusaron a llevar los pies vendados y a llevar el velo en Persia. Aún así hay que apuntar que pasados unos años de la conquista las mujeres mongolas perdieron su poder salvo en la estepa Mongola, donde no había aculturación a costumbres foráneas. Como apunte, destacar que la mujer nestoriana de Hulegu khan intercedió por los cristianos que vivían en Bagdad respetando sus vidas e incluso permitiendoles construir una catedral.

 

Este punto me ha parecido tan interesante que quiero profundizar en él y expandirlo en mi blog Historiavera. Tenía pensado aprovechar todo el trabajo y profundización que me ha dado el realizar este trabajo (ya había leido mucho sobre los mongoles); y había pensado en leer la obra de J. F. Fuller, un historiador militar de principios del siglo XX, que participó en la ruptura del frente alemán en Messines y que luego escribió en el periodo de entreguerras sobre Genghis Khan. Sin embargo el tema de las khaleesis (khatun) gengiskhanidas es muy sugerente, el problema va a ser encontrar fuentes de primera mano y no secundarias.

 

 

Unificación de todas las tribus de Mongolia

 

Ese punto es bueno unicamente para los pueblos esteparios que anteriormente luchaban entre sí en una espiral de venganzas y no para los pueblos sedentarios que sufrieron su azote. Los pueblos unificados, por orden cronológico, y tras sucesivas campañas militares son: (1185) merkitas, (1203) naimanos, keraitas, en 1204 se unen varias tribus visto el éxito cosechado, (1206) tártaros, (1207) kirguises, (1209) uigures, (1218) los kara-kitai. En 1206, en el kuriltai a orillas del río Onon comienza su intento de “dominio universal”.

 

Es significativo que ninguna lengua turca o mongola tenga palabra nativa para designar a los guerreros. Esto quiere decir que todos los hombres eran movilizables, eran un “pueblo en armas”  Estaban acostumbrados a no respetar tratados y a quitar la vida alegremente, masacrando poblaciones enteras para expandir el terror, no solo por el desprecio hacia los sedentarios, sino porque internándose en la estepa estaban a salvo de represalias.[15]

 

 

Meritocracia y pragmatismo

 

La dura vida esteparia ponía a prueba a los mongoles. Esto les convertía en supervivientes natos, capaces de aprovechar cualquier recurso y esto es parte de su éxito. Podían apoyarse en las élites locales si les obedecían y respetaron a los sabios y los médicos y les auparon a puestos gubernamentales.[16] Entre los propios mongoles uno de los factores más importantes de ascenso social estaba en el merecerlo, en contraposición a la rígida jerarquía hereditaria de otros pueblos.[17] En el caso de Kublai khan estructuró su funcionariado con una mezcla de dirigentes del lugar y funcionarios extranjeros que servían como contrapeso. Dividió China en cuatro castas: la superior la mongola, y por debajo otras tribus esteparias (semu ren), en tercer lugar los chinos del norte y en cuarto los chinos del sur.

 

 

Fomento del comercio y bajada de impuestos

 

Ya Genghis khan se dio cuenta de la importancia de mantener rutas comerciales estables y un sistema eficiente de postas. Las mercaderías afluían desde todos los puntos del imperio mongol hacia Karakorum y la Ruta de la Seda se reabría entre occidente y oriente con más vigor que nunca (durante cien años). Kublai khan trasladará la corte a Beijing de la que tenemos descripciones de Marco Polo. Kublai hizo exenciones fiscales y puso un impuesto sobre la tierra más bajo que la dinastía Song. El impuesto era fijo y no arbitrario, por lo que los campesinos sabían de antemano cuanto se les iba a exigir.[18] Además Kublai impedirá a sus soldados forrajear en las tierras de cultivo chinas, como se venía haciendo desde tiempos de su abuelo.

 

En China el estatus social de los comerciantes había sido baja, pero los mongoles lo elevaron, principalmente por la importancia de las mercaderías en su estilo de vida nómada. Instituyeron el Ortoh, asociaciones que ayudaban a los mercaderes en sus viajes.[19] Es gracias a estas rutas por donde viajó el conocimiento en la  latitud este-oeste de Eusasia, recibiendo Europa todas las ventajas del expansionismo mongol.

 

 

Tolerancia religiosa

 

Miente Weatherford cuando habla de como el monje franciscano flamenco Guillermo de Rubruck (1210-1270), una de las fuentes más completas desde el punto de vista occidental (fue el primer europeo en visitar Karakorum y contarlo), se alió en un debate teológico con musulmanes y nestorianos contra los budistas. Rubruck consideraba a los nestorianos como maniqueos y jamás se aliaría con herejes. Si lo hizo con los musulmanes. Además el pasaje de que comenzaron a cantar debido a los efectos de la bebida (pues el debate se aderezaba con buenas dosis de alcohol) no aparece registrado en la crónica del religioso.[20] Se cree que este monje fue el primero en hablar sobre la pólvora en Europa.

 

Los mongoles apoyaron a muchas religiones. Construyeron varias mezquitas en China y se apoyaron en sabios musulmanes. Se sintieron cautivados por el budismo, principalmente en su versión tibetana. En cuanto al cristianismo se apoyó, ya que la madre de Kublai era cristiana     nestoriana. Aunque su religión era chamánica y no creían que Dios pudiera habitar las páginas de un libro, como dijo Genghis Khan cuando entró en la mezquita de Bujará, bajaron los impuestos a los clérigos de las demás religiones. Según Marco Polo Kublai khan le dijo:

 

Hay profetas que son adorados y a los que todo el mundo reverencia. Los cristianos dicen que su Dios fue Jesucristo; los sarracenos, Mahoma; los judíos, Moises; y los idolatras Sakamuni Borhan (Buda); y yo adoro y reverencio a los cuatro(…)[21]

 

Dice Weatherford que la religión católica les gustaba especialmente porque no solo no prohibía beber vino sino que era consumido en la propia ceremonia religiosa; y el consumo de bebidas espirituosas era básico en la sociedad mongola. Además Jesús se parecía a la pronunciación del número “yesu”, que era de la buena suerte, y el propio padre de Genghis Khan se llamaba Yesugei.

 

En 1219 Genghis tenía 60 años y le llegó la noticia de que un monje taoista chino tenía el secreto de la inmortalidad, así que lo llamó. Este le dijo que podía proteger la vida, pero no burlar la muerte. Genghis le mostró gran respeto y concedió prebendas a los taoistas, al contrario que sus sucesores, que protegieron el budismo.[22]

 

Avances científicos

 

China llevaba la delantera a Europa en varias innovaciones científicas que se transmitieron al oeste: la brújula, el papel o la imprenta. La navegación también sufrió grandes mejoras, llegando navegantes chinos a la costa arábiga. Durante la dinastía Yuan se perfeccionó la astronomía de tal manera que que podía calcularse el año solar con un error de solo 26 segundos.

 

 

 

5- DEBATE HISTORIOGRÁFICO

 

Borja Pelegero expone que a la visión de los pueblos nómadas de la estepa como bárbaros por sus vecinos sedentarios les sustituyó en la Edad Moderna una visión más romántica como “buenos salvajes” fascinados por su estilo de vida.[23] Esto no es cierto en absoluto, Weatherford expande este debate historiográfico más explicando que si bien la China de Kublai khan fue magnifica e influyó en los viajeros europeos y árabes que la conocieron, a partir de la Ilustración en el siglo XVIII el termino mongol quedó demonizado.                                                                                                 

Los antopólogos decimonónicos dieron nombre a los niños con síndrome de Down por sus características faciales infantiles y achacándolo directamente a restos de genes mongoloides legados por las violaciones ávaras, magiares, hunas y mongolas.[24] En el siglo XIX los científicos racistas postularon la inferioridad de los pueblos asiáticos, denominándolos en conjunto mongoloides.

 

El Libro Secreto, expone Pelegero, nos sirve en el periodo de la unificación, pero pierde veracidad tras el kuriltai del 1206 y la conquista de China. Es más útil el Yuanshi, que cuenta la historia de la dinastía Yuan, escrita durante el periodo Ming (s. XIV) 4 Este texto era considerado ahistórico y lleno de errores incluso para los historiadores de la dinastía Quing. Los historiadores modernos también lo miran con suspicacia y recelo, llegando a ser calificado como “inútil”.[25]

 

Para la fase de expansión contra los musulmanes las fuentes principales son Yuzyani (contemporáneo), Yuvaini (s.XIII) o Rashid-Al Din (s.XIV).

 

 

 

 

 

6- CONCLUSIONES

 

Weatherford concluye que el Renacimiento europeo le debe mucho a las innovaciones transmitidas desde Asia Central por la Pax Mongolica y la Ruta de la Seda. Algunos de los elementos más determinantes pueden ser el papel y la imprenta, el compás, la pólvora o incluso instrumentos musicales como el violín. Continuando con su planteamiento audaz dice que el Renacimiento no es el renacer de los ideales greco-romanos sino del concepto del Imperio Mongol. Otras innovaciones incluyen tratados astronómicos perfeccionados (o que corregían tratados clásicos), el papel moneda utilizado por primera vez en el il-khanato, artísticas (esto si que lo pongo en cuarentena), e incluso la democracia (aplicada en el aspecto meritocrático de su funcionariado y con evidentes raíces en los kuriltais).

 

De Genghis Khan y su legado Weatherford dice:

 

“Fue el perfecto hombre moderno por su sistema de guerra profesional y ágil y por su compromiso con el comercio global y con el régimen de unas leyes seculares internacionales (…) Los ejércitos mongoles acabaron con la unicidad de las civilizaciones que los rodeaban, abatiendo las murallas defensivas que aislaban una civilización de otra y amalgando distintas culturas.[26]                           

 

Weatherford también argumenta que el deseo de reabrir la Ruta de la Seda y las fantásticas historias acerca de la corte mongola (como las contadas por Marco Polo) propiciaron la Era de los Descubrimientos europea. De hecho Cristobal Colón[27] poseía un ejemplar anotado del Libro de las Maravillas y su propósito no era demostrar la esfericidad de la Tierra sino llegar al Catai del Gran Khan. También concluye, aunque de forma satírica (espero), que la blitzkrieg alemana de la Segunda Guerra Mundial le debe bastante a los planteamientos de aproximación indirecta utilizados por Genghis Khan contra el Imperio Jorasmio.

 

Mis conclusiones difieren de las de Weatherford, acercándose más a la tesis de el aldabonazo que dieron al mundo chino y musulmán, del que jamás se recuperaron, y permitiendo a Europa imponerse. Las innovaciones técnicas iban a contagiarse tarde o temprano con o sin Ruta de la Seda, pues el ser humano copia los avances del enemigo o perece (el bronce vence al cobre, el hierro a las sociedades de bronce y así sucesivamente). Es por tanto meritorio el intento de reescritura desde la visión tradicional que se tiene sobre los mongoles a una más amable, pero creo que no cabe duda de que las civilizaciones que sufrieron su azote salieron perdiendo a la larga. Y no vale tampoco el argumento de que unificaron entidades políticas muy dispersas, porque en cualquier momento, como ha sucedido a lo largo de la Historia, pueden surgir fuerzas que unifiquen los territorios más débiles (como de hecho experimentó Europa en la Edad Moderna).

 

El del khan ha sido el gran último imperio tribal de la Historia, salvo un breve lapso de Tamerlán. Las armas de fuego que ellos difundieron y la artilleria a partir del XVII cambiaron las tornas. Entre lo malo que trajo la hiperconectividad mundial fue el contagio de la peste negra desde los enclaves genoveses en Crimea en el 1343 tras el asedio de la Horda Dorada. La enfermedad se originó en China, y esta viajaba en las pulgas de las ratas que acompañaban a las manufacturas de la Ruta de la Seda, que acabó con entre 75-200 millones de personas. Por lo tanto tantas loas a la globalización del mundo cuando a corto plazo trajo una muerte sin precedentes (aunque una cepa anterior de la yersinia pestis llegó en época de Justiniano).

 

Saliendo del terreno del intentar juzgar lo bueno y lo malo de los genghiskhanidas y entrando en lo puramente militar; es fascinante desde la morfología de estos duros guerreros esteparios hasta su organización, tácticas, idiosincrasia y forma de combatir. A mi que me gusta la Prehistoria y el Neolítico, me parece que este periodo fue la última vez que los cazadores-recolectores amenazaron seriamente a los pueblos sedentarios, provocando cambios a nivel mundial que nos e producían    desde el empuje huno desde el vivero de pueblos que es la estepa.

 

 

 

 

7- RESUMEN THE MONGOLS- STEPHEN TURNBULL

 

Monográfico de la editorial bélica Osprey Publishing que avisa de antemano en que la historia de los mongoles es una historia de superlativos, donde lo que más pesa es el apartado gráfico y un resumen conciso de la organización, tácticas, armamento e idiosincrasia del guerrero mongol. Escrito por Stephen Turnbull, especialista en el Japón feudal y en Historia Militar. Sigue las opiniones clásicas donde prima el punto de vista negativo de los mongoles, en el que se hace hincapié de la destrucción que provocaron y en los millones de almas que segaron.

 

Resume la vida de Genghis Khan y va al grano: al periodo expansionista tras el primer kuriltai. El episodio que narra con más detalle es la destrucción del Jorasán en el que menciona la maniobra de flanqueo que despistó al shah, que algunos autores modernos han calificado como aproximación indirecta.

 

No cuestiona a las fuentes musulmanas y se ciñe a la historia tradicional; al menos en la aprte que resume los hechos conocidos. Según Turnbull nadie en Bagdad imaginaba que iban a ser el próximo objetivo, pero un soberano que decía ser cabeza espiritual de tantas gentes era un insulto a los mongoles, que creían que su “dominación universal” era un derecho divino.

 

Lo interesante es el apartado militar en el que explica la evolución del guerrero mongol y su apariencia en los cien años que van desde Genghis Khan a Kublai Khan. De hecho Marco Polo comenta que los mongoles “no eran lo que han sido”. Este fenomeno sucede a veces cuando se analizan ejércitos de un dilatado periodo de tiempo, que es el intento de dar una imagen estátitca, cuando eso es imposible por culpa de la continua evolución.

 

Hay muchas fuentes que los describen, pero deben ser examinadas con cautela, fruto del desagrado que causaban los tártaros en pueblos ajenos a ellos. En general la descripción de ellos casa con la morfología de los actuales habitantes de la estepa mongola.

 

En cuanto al atuendo eran predominantes los abrigos gruesos de pelo y piel y una mayor presencia de armaduras metálicas según se expandía su imperio. Utilizaban la seda, pero la tenían sucia y se lavaban las manos en la ropa. Y su desagradable olor corporal es algo que señalan todas las fuentes.

 

También describe la dureza de los mongoles y su dieta a base de carne y lácteos. El misionero franciscano italiano Carpini (1182-1252) dice que no tenían problema en recurrir al canibalismo si se complicaba algún asedio. Esta fuente describe además la excelente visión de los cazadores esteparios y la dureza de sus caballos. Carpini me gusta como fuente ya que en las cuatro semanas que pasó en la corte mongola realizó una buena labor de espionaje, y es un básico sobre el tema.

 

Turnbull hace un repaso por las armaduras que llevaron, diferenciando entre arqueros a caballo pesados y ligeros. A la armadura le dedica bastantes páginas ya que es un tema controvertido según que fuentes. Por ejemplo Vincent de Beauvais estimaba que solo llevaba armadura 1 de cada 10.

También analiza sus tácticas, que según las fuentes occidentales eran tan eficaces que nadie podía oponerseles. La anterior generación de historiadores postulaba que triunfaron debido a su superioridad numérica, cuando de hecho era al revés. Cada uno sabía exactamente su puesto y su disciplina era estricta. Ya lo menciona Weatherford, pero aquí Turnbull nos ilustra en la subdivisión entre alas y centro.

 

Se habla de la importancia del cuerpo de los exploradores, y que nunca nadie les pilló por sorpresa. Por supuesto se describe con fruición las tácticas de terror mongolas, destinadas a conseguir que las ciudades se rindieran sin combatir, y a la retirada fingida, que consistía en retroceder, para animar al enemigo a cargar irreflexivamente y luego volver grupas y derrotarlos. Lo que queda claro es que utilizaban las habilidades de caza aprendidas en la estepa.

Carpini apunta que solo temían a los ballesteros y que las lanzas rematadas en gancho les descabalgaban con facilidad. También apunta que los comandantes no combatían, solo mandaban, y que una clave de su éxito es que se creían invencibles.

 

Dedica un apartado a los asedios, arte que dominaron a la perfección, gracias al uso de ingenios e ingenieros chinos y musulmanes. Es interesante que Kublai Khan prefiriera a estos últimos. También menciona las armas de asedio empleadas, así como los cohetes y los lanzadores de nafta.

Por último al ser una editorial europea dedica un capítulo a la toma de Kiev por el general Subotai y omite los 70 años de guerra contra China, que realmente fue el principal objetivo de los mongoles.

 

 

 

 

 

 

8- RESUMEN DESPERTA FERRO- LOS MONGOLES

 

Desperta Ferro es una revista bimensual española bélico de corte divulgativo, pero elaborada por profesores e investigadores universitarios de todo el mundo. El monográfico sobre los mongoles dedica apartados a Genghis Khan, la conquista de China, la destrucción del Jorasán, la batalla de Liegnitz, la derrota ante los mamelucos de Egipto en Ayn Jalut y el periplo de la dinastía Yuan.

Stephen Turnbull, autor del otro libro del resumen, es una autoridad en el campo y ha redactado dos de los artículos. A Jack Weatherford también se le cita como fuente consultada al final de cada artículo, por lo que su visión es tenida en cuenta por todos.

 

Es interesante el artículo sobre Ayn Jalut, redactado por el medievalista turco Mustafa Uyar, que realizó su tesis doctoral sobre el imperio ilkhanida. En él explica como el pequeño pero disciplinado ejército de soldados-esclavos, principalmente procedentes de Rusia, pudo derrotar a los mongoles (marcando su máxima expansión hacia el oeste). Hay que apuntar que la hueste mongola era un simple ejército expedicionario, y no un intento serio de invasión. Hulegu Khan se había marchado con el grueso del ejército a Mongolia, a refrendar al nuevo khan en el kuriltai.

 

El artículo sobre la dinastía Yuan aporta datos más allá de Kublai Khan y lo expuesto por Weatherford y explica las causas de su éxito y su declive pasadas unas generaciones. Se explica el inexorable proceso de sinificación de la corte mongola, lo que provocó que acabaran siendo asimilados por la cultura song. Explica el clima de guerra civil entre las distintas facciones mongolas y como una sucesión de malas cosechas y levantamientos campesinos provocó la sustitución de la dinastía Yuan por la Ming.

 

Los artículos de Arturo Galindo y Borja Pelegero en mi opinión no añaden nada importante más allá de lo expuesto por Weatherford y las fuentes secundarias con las que han trabajado. Este último tiene un libro publicado llamado “Breve historia de Gengis Khan”, pero nosotros como historiadores debemos huir de esas breves historias destinadas a un público lego en la materia.

 

De Pelegero también he leido su Breve Historia, y ahí admite la dificultad de escribir una biografía moderna sobre el khan debido a la escasez de fuentes, tanto correspondencia personal, como de    gente que lo conoció en persona. La Historia Secreta de los Mongoles, escrita de forma apologética cuenta que el khan unificó la estepa tras ser atacado y no por voluntad propia. Esto no casa con un hombre que mató a su hermano para hacerse el control de su grupo familiar y que siempre mostró ambición sin límites.

 

El artículo de Turnbull sobre la conquista de China complementa a su libro sobre Osprey, ya que en él no entra en profundidad en la que es quizás la campaña más lejana de Europa, pero en la que aprendieron a conquistar a los pueblos sedentarios. Como siempre utiliza terminos militares que facilitan la comprensión de los movimientos y decisiones de Genghis Khan.

 

Deja muy claro Turnbull que todos las demás campañas son subsidiarias de los 70 años de la guerra contra China. Los dos hitos de la campaña son la caida de Zongdu y de Kaifeng. El artículo se complementa con extractos de muchas fuentes chinas que dan debida cuenta de la destrucción mongola. Todo lo aprendido en esta campaña lo utilizarian más adelante contra otros muchos pueblos, entre ellos los Song al sur del río Amarillo.

[1]https://www.macalester.edu/academics/anthropology/facultystaff/jackweatherford/

[2]TURNBULL, Stephen, The Mongols, Osprey, 2003, Oxford, pág 27

  • [3]PELEGERO, Borja, Breve Historia de Genghis Khan, Nowtilus, Madrid, 2010, pag 185

[4]PELEGERO, Borja, La conquista y destrucción del Imperio Jorasmio, Desperta Ferro, Madrid, num 12, pág 25

[5] Weatherford, Jack, Genghis Khan y el Inicio del Mundo Moderno, Crítica, 2006 p. 135

[6]http://www.newyorker.com/magazine/2005/04/25/invaders-3

[7]UMAR, Mustafa, La batalla de Ayn Jalut: mamelucos contra mongoles, Desperta Ferro, Madrid, num 12, pág 40

[8] PELEGERO, Borja, Breve Historia de Genghis Khan, Nowtilus, Madrid, 2010, pag 159

[9]TURNBULL, Stephen, The Mongols, Osprey, 2003, Oxford, pág 26

[10] JACKSON, Peter : The Mongols and the West, Longman Pearson, 2005, p. 185

[11]TURNBULL, Stephen, The Mongols, Osprey, 2003, Oxford, pág 36

[12] Weatherford, Jack, Genghis Khan y el Inicio del Mundo Moderno, Crítica, 2006 p. 68

[13] Weatherford, Jack, Genghis Khan y el Inicio del Mundo Moderno, Crítica, 2006 p. 143

  • [14]PELEGERO, Borja, Breve Historia de Genghis Khan, Nowtilus, Madrid, 2010, pag 63
  • [15]PELEGERO, Borja, Breve Historia de Genghis Khan, Nowtilus, Madrid, 2010, pag 65

[16]Weatherford, Jack, Genghis Khan y el Inicio del Mundo Moderno, Crítica, 2006 p. 261

[17]BOLINAGA, Iñigo, La dinastía Yuan, Desperta Ferro, Madrid, num 12, pág 46

[18]http://afe.easia.columbia.edu/mongols/history/history4_a.htm

[19]http://afe.easia.columbia.edu/mongols/history/history4_b.htm

[20]http://depts.washington.edu/silkroad/texts/rubruck.html#debate,

[21]http://afe.easia.columbia.edu/mongols/history/history7.htm

  • [22]PELEGERO, Borja, Breve Historia de Genghis Khan, Nowtilus, Madrid, 2010, pag 196
  • [23]PELEGERO, Borja, Breve Historia de Genghis Khan, Nowtilus, Madrid, 2010, pag 16

[24]Weatherford, Jack, Genghis Khan y el Inicio del Mundo Moderno, Crítica, 2006 p. 317

[25] Marshall Broomhall (1910). Islam in China: A Neglected Problem. Morgan & Scott, Limited. pp. 93–94.

[26]Weatherford, Jack, Genghis Khan y el Inicio del Mundo Moderno, Crítica, 2006 p. 330

[27]Weatherford, Jack, Genghis Khan y el Inicio del Mundo Moderno, Crítica, 2006 p. 303

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