La influencia del Plan Marshall en la creación de una Unión Europea

plan marshall reparto de dinero

La asignación monetaria que insufló vida a las depauperadas economías europeas tras la Segunda Guerra Mundial.

Principios del Plan Marshall

Al finalizar la II Guerra Mundial, las naciones de la Europa occidental estaban muy tocadas por la catástrofe; pero desde luego no tanto como lo estaban los países de la esfera de influencia soviética, que habían perdido en torno a 27 millones de personas. Se debía encontrar la manera de recuperar la estabilidad política y económica europeas si se quería evitar el caos absoluto, y a las naciones europeas solo les quedaba la opción de acercarse al sistema capitalista o al comunista. La radicalidad de los comunistas y su dependencia de lo que se dijera en Moscú no terminaba de convencer dentro de las naciones más importantes de Europa en este momento (Francia y Gran Bretaña, aunque en Italia sí que tendría más fuerza el Partido Comunista) y tanto conservadores como socialistas buscaron la eliminación de los comunistas de la vida política. Todos estos movimientos políticos eran observados por Estados Unidos con lupa, ya que las tensiones de la Guerra Fría ya eran patentes antes de que se propusiera el Plan Marshall. El enfrentamiento ideológico que mantenían la U.R.S.S. y Estados Unidos transformó Europa en su campo de juego político, y esto queda demostrado en el reparto que se hizo de los fondos del oficialmente denominado European Recovery Program o ERP y comúnmente apodado Plan Marshall, referido así por su promotor, el entonces Secretario de Estado de los Estados Unidos, George Marshall.

truman plan marshall

El presidente estadounidense Harry Truman firma el Plan Marshall.

Cuando se ofreció a las naciones europeas la participación en este proyecto muchas se mostraron reacias ante la posibilidad de condiciones demasiado favorables para Estados Unidos, como es el destacado caso de los gaullistas en Francia; pero otras lo vieron como un gesto de buena fe y solidaridad tras la guerra. Aquí veremos que la simpatía política sería una de las mejores armas para introducir el Plan Marshall y con él formar una Europa unida que representaría el telón de seda del capitalismo. Me tomo la libertad de denominar a la Europa occidental telón de seda al representar un freno ideológico para el comunismo a favor de Estados Unidos, igual que lo eran las democracias soviéticas a favor de Moscú; solo que en vez de estar representado por un muro físico, como lo fue el telón de acero se representaba con el modelo de mercado: el Mercado Común.

Buscando este Mercado Común europeo, Estados Unidos buscaba aumentar la producción industrial de sus aliados a la vez que frenaba el avance de una economía comunista, mucho más próxima geográficamente a las potencias occidentales europeas. Lo más llamativo es el propio reparto de fondos, tanto en las áreas a las que se destinaba su inversión como la cantidad que los países suscritos recibieron.

Reparto Económico

Entre 1947 y 1951 Estados Unidos destinó 13.000 millones de dólares distribuidos de la siguiente manera:

urss se niega a plan marshall

Propaganda soviética en la que un digno obrero rechaza las rupias judeocapitalistas.

Si atendemos a este reparto observamos que los 3 países que más dinero recibieron no eran precisamente los que más pérdidas de infraestructuras habían sufrido, salvo la Alemania occidental. Por el contrario, Bélgica, los Países Bajos y Grecia fueron los que más daño físico sufrieron en la esfera occidental, y aunque sean naciones más pequeñas, la desproporción de este reparto destaca el interés político que había tras los fondos. Las entregas se realizaban de manera anual imponiendo una serie de condiciones para tener acceso a ellos, y dependiendo del grado de cumplimiento los países tenían acceso a más o menos fondos, incluyendo la posibilidad de la suspensión de los mismos si no se alcanzaban las cuotas propuestas.

Estas medidas ofrecían a Estados Unidos una puerta de entrada al intervencionismo en las políticas económicas de los países que accedían al acuerdo, y para poder controlar tanto el reparto como el destino de los fondos se crearon diversas instituciones supranacionales: la ECA (Economic Cooperation Administration) y la OECE (Organization for European Economic Cooperation), teniendo la primera su sede en Washington bajo control norteamericano y la segunda con sede en París. La OECE se creó con carácter permanente para garantizar que esa cooperación económica se mantenía. Los fondos eran destinados al aumento y mejora de las infraestructuras de producción, comunicación y mercado, obligando al saneamiento de las monedas y las industrias europeas y la integración de medidas que fomentasen un mercado liberal. Esta serie de medidas provocaron en  los países europeos que las aplicaron recortes en el gasto público, los servicios sociales y despidos en masa de funcionarios y trabajadores de baja extracción social (por ejemplo, en Francia aumentó un 85% el número de desempleados entre 1948 y 1949). Lo que se consiguió con todo ello era justo lo que Estados Unidos buscaba: los grupos comunistas existentes en los países occidentales se radicalizaron ante la pérdida de derechos y poder adquisitivo, lo que provocaba el descontento político y el consiguiente aislamiento de los partidos comunistas de la vida política.

marshall general

George Marshall (1880-1959). Militar y politico estadounidense galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su contribución al plan que lleva su nombre.

Los fondos además se podían recibir de dos maneras: una era el pago en dólares para dar liquidez a las naciones occidentales con el objetivo de comerciar entre sí y con Estados Unidos, la otra era en forma de recursos materiales. El comercio que debían realizar estos países europeos con Estados Unidos era así mismo de materias primas, recibiendo descuentos en función del cumplimiento de las condiciones anteriormente mencionadas; cuanto más afín a la política económica americana, más descuento se recibía. Con estas medidas se fomentaba un comercio fluido entre Europa y Estados Unidos, evitando la bancarrota del sistema capitalista y lo más importante, la aceptación de un modelo económico contrario al proteccionismo que había imperado en las economías europeas hasta el momento.

Intervencionismo en Europa

La aceptación de estas medidas aseguraba a Estados Unidos una serie de importantes concesiones en materia económica, militar e ideológica en la esfera occidental europea. Si fijamos nuestra atención en el porcentaje que suponía la inversión norteamericana comparada con el producto nacional bruto de los países receptores (en los países que más ayudas recibieron este porcentaje no supera el 10%), nos damos cuenta de que no supuso una gran diferencia en el crecimiento de estas, pues ellas mismas hubiesen logrado crecer económicamente. Supuso un cambio en cuanto a la mentalidad de los inversores: al anunciarse esta serie de ayudas, antes incluso de que llegasen a entregarse, las inversiones aumentaron exponencialmente, generando mayor riqueza e intercambios comerciales fluidos. Pero también generó devaluaciones de las monedas nacionales al producirse una inflación en el conjunto de los mercados.

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Fotograma de “Bienvenido Mr. Marshall”. España se quedó fuera del plan al estar gobernada por la dictadura franquista, posteriormente EEUU encontró un buen aliado contra el comunismo.

A Estados Unidos no le interesaba una Unión Europea propiamente dicha, pues su sistema comercial se basaba en el pensamiento roseeveltiano de una cooperación comercial internacional en la que los norteamericanos tuvieran el control, pero el que Europa se mantuviera unida ideológicamente era primordial para frenar el avance del comunismo. Por este motivo buscó diversas formas de conseguir ventajas políticas a través de los pagos del Plan Marshall y de influir en la construcción de la nueva Europa. Es muy llamativa la resolución presentada por el senador Fullbright el 22 de marzo de 1947, aprobada tras la declaración de la doctrina Truman, en la que se declaraba literalmente que “el Congreso de Estados Unidos favorece la creación de Estados Unidos de Europa”. Sus intenciones quedan suficientemente claras.

Considero necesario presentar una serie de ejemplos que ilustran los beneficios que obtuvo Estados Unidos sobre las naciones europeas que estaban a la cabeza de la economía, buscando que fueran éstas y no otras las que sirvieran de guía para el resto de naciones occidentales. El tratado firmado con Francia el 29 de junio de 1948 daba a Estados Unidos el control sobre posibles devaluaciones de la moneda francesa y también rebajas y  prioridad comercial sobre ciertos recursos de las colonias francesas altamente estratégicos para los norteamericanos. La reconstrucción de Alemania suponía para Estados Unidos un objetivo primordial, pues sostenían que la reconstrucción europea dependía de la alemana, y para lograrlo intentaron transformar el territorio occidental en un reflejo de la política americana.

alemania guerra fria mapa

Mapa de Alemania occidental (sectores británico, francés y norteamericano) y Alemania oriental (bajo la égida de la URSS),

Era necesario conseguir una mayor influencia sobre la Alemania occidental, que se encontraba dividida en 3 sectores: la zona francesa, la estadounidense y la británica. La vía más fácil para lograrlo era conseguir la subordinación de Gran Bretaña en su zona, ya que los norteamericanos y los ingleses mantenían buenas relaciones diplomáticas y comerciales. En la Conferencia de Londres alcanzaron un acuerdo que suponía un desahogo económico para Gran Bretaña, pero ofrecía una gran ventaja para la política que estaba siguiendo Estados Unidos: los americanos se comprometieron a encargarse financieramente de ambas zonas, pero los ingleses debían aceptar todas las políticas económicas que quisieran imponer en la Alemania occidental. Se podría decir que con este movimiento los estadounidenses compraron un sector más de Alemania, consiguiendo mayor control e influenciando indirectamente en la zona francesa. Todas las economías, salvo Francia, siguieron el ejemplo de Gran Bretaña en cuanto a la toma de decisiones por parte de Estados Unidos, pues De Gaulle no estaba dispuesto a dejar que Francia se transformase en una potencia de segunda. En el caso de Italia se firmó un tratado en 1948 según el cual Estados Unidos salía beneficiado en cuanto a los transportes aéreos.

Teniendo en cuenta la relación existente entre Europa y Estados Unidos que aun hoy día se mantiene, puedo concluir diciendo que la formación de la Unión Europea no ha resultado como Estados Unidos tenía ideado en un principio, ya que el conjunto de naciones europeas siempre ha tenido una pluralidad difícil de igualar. Pero la influencia que Estados Unidos ha ejercido en la formación ideológica de la Unión Europea sobre todo en materia económica es algo palpable a día de hoy, como podemos observar en las negociaciones que se están llevando a cabo sobre el TTIP (Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos).

Victor Martinez

 

 

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