Solo temían que el cielo les cayera encima: División Carlomagno

ruinas berlin

“Llámese élan, llámese esprit de korps, quizás solo eran fanáticos peregrinando en cruzada contra el bolchevismo; libertadores de Europa o traidores con uniforme feldgrau. Lo cierto es que los franceses de la División Carlomagno perecieron hasta el último hombre en la batalla de Berlín. Fueron la postrera remesa de soldados en penetrar en la ciudad cercada por el Ruso y que, reducidos a un puñado, sucumbieron a unos metros del búnker de Hitler. Solo temían que el cielo les cayera encima.

emblema carlomagno

Escarapela de la Carlomagno y enseña nacional.

Oficialmente denominada 3. Waffen-Grenadier-Division der SS “Charlemagne” y formada por una mescolanza de unidades, la Carlomagno se compuso en su cenit de 7.300 miembros procedentes de la Legión de Voluntarios Franceses (LFV), infantería naval de la Kriegsmarine, personal del NSKK (National Socialist Motor Korps), mano de obra de la Organización Todt y colaboracionistas de la Milice francesa, el elemento más sanguinario, represor de la Resistencia en suelo francés. Su nombre y su escudo de armas evocan al emperador Carlomagno, que unió a francos y alemanes bajo una misma autoridad.

Sorprende su tardía fecha de creación: septiembre de 1944, con los Aliados bebiendo champán en París desde agosto. El Reichführer Heinrich Himmler rebañaba para sus Waffen SS el escaso potencial humano disponible y puso bajo su égida a todo hombre dispuesto a defender Europa contra el comunismo, renunciando a sus estrictas normas raciales. Himmler se cuidó de lanzarlos contra sus compatriotas galos y los asignó a un Frente del Este desmoronándose bajo la presión de 2 millones y medio de rusos, frente a los que la Wehrmacht pudo interponer medio millón escaso de soldados.

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Los rusos tuvieron que pagar el precio de tomar cada casa.

Solo un tercio de los divisionarios tenía valor combativo. Los veteranos supervivientes de la LFV destacaban en la crudelísima lucha antipartisana, labor que habían llevado a cabo con eficiencia en Bielorrusia y los pantanos de Pripiat. Otro núcleo de probado arrojo eran los remanentes de la 8th Volunteer Sturmbrigade France que se hicieron famosos por frenar a los soviéticos con un feroz ataque a bayoneta en Galitzia, en Polonia, a despecho de sus vidas.

En su desesperada retirada a través de Polonia y Prusia Oriental tuvieron que batirse con el 1º Frente Bieloruso. El 3 de marzo de 1945 fueron diezmados en el pueblo de Körlin, y se dividieron en 3 kampfgruppes para evadir el embolsamiento. Únicamente los 700 hombres de Gustav Krukenberg lograron escapar. Un puñado de ellos, 300 jenízaros irredentos, le siguió para perecer en la capital del Reich.

uniforme charlemagne

3. Waffen-Grenadier-Division der SS “Charlemagne”

El 23 de abril fueron reorganizados como el Sturmbatallion Charlemagne, retirándose ordenadamente hasta el centro de Berlín, sin dejar de batir a las columnas soviéticas. Ahí se fusionaron con la División Norland, compuesta por voluntarios daneses y noruegos, de la que quedaba el esqueleto. Krukenberg asumió el mando y atrincheró a sus hombres en el denominado Sector C. Esa noche, la del 25 de abril, fue tranquila y para estupefacción de los galos se oía fanfarria y risa, como si el eco lejano de la artillería no perturbara el humor negro berlinés. Tal vez valía la pena disfrutar de aquella última noche antes de que resonaran las trompetas de Jericó.

El día siguiente no fue tan festivo, la apisonadora rusa convergía sobre Berlín. Grupos de 80 hombres armados hasta los dientes y apoyados por tanques y cañones ocupaban barrio tras barrio. Los divisionarios de la Carlomagno se unieron a muchachos de las Juventudes Hitlerianas en un demencial juego del gato y el ratón para cazar a los carros bolcheviques. Con armamento ligero y panzerfausts hostigaban el avance rojo en Tempelhof.

Carlomagno

Retrato del emperador Carlomagno.

Parte del batallón, apoyado por tanques Tiger de la Hermann von Salza, contraatacó en el distrito de Neuköln, donde fueron emboscados y sufrieron fuego amigo. Con la mitad del regimiento fuera de combate, Krukenberg se retiró al ayuntamiento y, rebasado éste, instaló su cuartel general en la Opera. Un destacamento armado con panzerfaust y un sol0 nido de ametralladora consiguió destruir 14 blindados y retrasar a los soviéticos 48 horas a la altura del puente de Halensee.

Neukoln, Belle Alliance Platz, Wilhelmstrasse, Friedichstrasse: escenarios de una lucha sin cuartel en la que los soviets perdieron 62 tanques. La Carlomagno fue comandada in situ por Henri Joseph Fenet al que el Brigadeführer Mohnke, defensor del distrito gubernamental, condecoró con la Cruz de Caballero. Paulatinamente se les presionó contra la cancillería. El soldado Eugene Vaulot reclamó 6 tanques, sumados a los dos que puso fuera de combate en Neuköln. En una ceremonia subterránea Krukenberg le condecoró con la Cruz de Caballero. Vaulot no sobrevivió a los combates.

emboscada batalla de berlin

Los alemanes atacaban al primer y al último tanque de las columnas blindadas para embotellarlos y despanzurrarlos con los panzerfausts.

Entonces sobrevino el fin, a escasos metros del Führerbunker, el 2 de mayo. Los que no habían muerto o conseguido escapar fueron capturados, una treintena, y entregados posteriormente a las autoridades francesas, que los consideraban traidores. Nunca perdonaron que vistieran el uniforme del enemigo endémico de Francia. Posiblemente eran más patriotas que muchos oportunistas del Ejército de la Francia Libre y murieron con un Vive la France en los labios. Solo aceptaron el tabú que suponía servir en un ejército enemigo para luchar contra un mal aún mayor, según sus ideales, el Terror Rojo.

Muchos años después se pudo escuchar a un veterano de la Carlomagno en un entrevista; encanecido, venerable, hablaba con esta emoción de su último servicio en Berlín: “Las paredes, las casas, se derrumbaban. El fuego hacía el aire irrespirable y no sabíamos donde estábamos. No distinguíamos la noche del día. Nos abalanzamos a la nada. Sin esperanza. A la gran Nada. No nos preocupábamos por la muerte. No eramos nada. Solo continuábamos la lucha. Leales hasta el fin; el cielo cayó sobre nosotros”.

Carlos de Lorenzo Ramos

c.d.lorenz@hotmail.com

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